Fue un mes muy largo, Phineas Flynn estaba muy feliz, ya que cada día que pasaba era un día menos que tenía que esperar para ver a su amado Ferb, el corazón le latía fuertemente al pensar que después de estos dos años se volverían a ver ¿cómo se vería ahora? Ferb era un año mayor que él, tenia catorce años ahora, su adolescencia estaba comenzando y con ella, su pubertad, ¿Qué tan alto seria ahora? ¿Se habría dejado crecer mucho el cabello? ¿Su voz habrá cambiado ya? Muchas preguntas venían a su mente pero lo que más le importaba era que finalmente se verían cara a cara, habían sido una pareja a distancia por demasiado tiempo, enviándose cartas, paquetes que eran regalos para su pareja, se veían por video chat pero ver a alguien en una pantalla y en persona eran dos cosas muy diferentes, por eso esto le emocionaba tanto, volverían a estar juntos, abrasarse y volver a besarse como no lo han podido hacer desde su primera sita
Ese día en el que los dos tuvieron su primera cita fue el mejor día de su vida, al estar con Ferb, le hacía sentir completo, más feliz que cualquier persona en el mundo, no podía creer que estuvo con ese alguien especial por tanto tiempo y no lo había notado antes, entendió sus sentimientos por Ferb hasta hace dos años, esos días en los que estuvo separado de el, fueron los más horribles de su vida, jamás había sentido tanta soledad pero gracias a eso entendió que amaba a su hermanastro y cuando Ferb correspondió a sus sentimientos… jamás había sentido su corazón latir con tanta fuerza y velocidad como en esa noche y ahora el volvía a casa después de tanto tiempo, estaba terriblemente feliz pero…. También estaba preocupado
El problema era Isabella
Desde que le dijo que estaba enamorado de Ferb, ella se ha estado comportante demasiado raro, no sale de su casa, no contesta sus llamadas y cuando intento ir a su casa para hablar con ella, su madre le dijo que no estaba pero estaba seguro que sí, solo… que ella no quería verlo, estaba muy confundido por el comportamiento de su vieja amiga, por más que pensaba no encontraba una explicación lógica para su comportamiento, sin importar las veces que intento hablar con ella, Isabella lograba evitarlo, fue así durante todo el mes, Isabella García-Shapiro había eliminado todo contacto con Phineas Flynn, es más, ni las chicas de su vieja tropa o Buford y Baljeet la habían visto, era como si la tierra se la hubiera tragado
Era un sentimiento de felicidad por Ferb y una gran preocupación por su vieja amiga Isabella, ambas emociones tan diferentes hicieron que este mes fuera muy pesado y muy largo pero los días fueron pasando hasta que el ansiado día en el que su amado volviera, al fin llagó
Era muy temprano, eran las seis de la mañana, el sol apenas y estaba ahuyentando la oscuridad de la noche con sus rayos, Phineas había despertado casi al mismo tiempo que apareció el sol, sin perder un segundo, hizo a un lado las sabanas y corrió al baño para ducharse, en muy poco tiempo ya estaba perfectamente limpio y vestido, corrió hacia las escaleras y se deslizo por el barandal, cuando estaba a punto de llegar al primer piso, dio un salto desde el barandal y aterrizo cerca de la puerta
-¡Mama! ¡Papa! ¡Vámonos! – Grito con fuerza Phineas
Pronto aparecieron sus padres pero ellos seguían en piyama, sus cabellos estaban completamente despeinados y con unas pequeñas ojeras debajo de los ojos, ambos bajaron tranquilamente por las escaleras
-Tranquilo Phineas, el avión de Ferb llegara a las siete de la mañana
-Lo sé papa pero nos toma una hora de camino para llegar al aeropuerto, tenemos que irnos
-Phineas, intenta calmarte un poco, se que estas emocionado por ver a tu hermano pero primero comeremos y después iremos por Ferb – La madre de Phineas fue a la cocina para preparar el desayuno, fue seguida por su esposo, mientras que el pelirrojo no tuvo más opción que hacerle caso a su madre, tenía muchos deseos de ir al aeropuerto pero no había más remedio que intentar ser paciente, suspiró derrotado y se fue con sus padres a la cocina
Unas cuantas calles apartadas de la casa de los Flynn-Fletcher, había un par de chicos que andaban en bicicleta y que se dirigían a esa casa precisamente, uno era un corpulento muchacho de cabello café y el otro era un chico de piel castaña y era muy delgado
-¡Date prisa Jeet! – Grito el bravucón unos cuantos metros más delante de Baljeet
-¡Ya voy! ¡Voy lo más rápido que puedo! – Se notaba que estaba cansado el hindú pero se esforzaba por seguirle el paso a su amigo
-Pero que lento, a este paso Phineas y su familia ya estarán en el aeropuerto – Se quejó Buford, el rara vez se levantaba tan temprano y solamente lo hacía porque finalmente los hermanos Flynn-Fletcher volverían a estar juntos como en los viejos tiempos y si llegaban a esa casa y ya todos se habían marchado a la terminal, descargaría su furia en cierto nerd
Tardaron unos veinte minutos en llegar a la casa de Phineas, dejaron las bicicletas cerca de la cochera y corrieron al patio trasero, al llegar allí no vieron a nadie más, excepto a Perry que estaba sentado a los pies del árbol, miraron rápidamente a su alrededor buscando a Phineas
-¡Oye cerebrito! ¿Dónde estás? – Grito Buford molesto
-¿Chicos? Llegaron temprano – Dijo Phineas, el estaba parado debajo del umbral de la puerta corrediza que conectaba la cocina y el patio
-Que alegría, llegamos a tiempo – Dijo Baljeet aliviado
-Tuviste suerte Nerd – Miro de reojo al hindú antes de acercarse al pelirrojo - ¿Y bien? ¿No vamos ya?
- Lo siento chicos, todavía no, papa y mama aun se están preparando, recién acabamos de desayunar – Dijo Phineas desilusionado por aun estar en la casa y no en el aeropuerto.
-No puedo creerlo, nosotros corriendo hasta acá como si estuviéramos en una carrera y resulta que eran ustedes los retrasados y no nosotros – Buford se veía bastante molesto, hizo a un lado a su viejo amigo para entrar a la casa y desplomarse en una de las sillas de la cocina – En fin, aprovechando que estamos aquí, comamos algo.
Mientras tanto en el habían, Ferb deseaba haber sido el quién hubiera diseñado aquella nave, de ser así, el ya habría llegado a casa hace horas. Esta partida era una experiencia agridulce, había disfrutado de su tiempo con sus abuelos a los que definitivamente iba a extrañar, pero la idea de ver a Phineas lo reconfortaba, en menos de una hora, el y su querido hermano estarían juntos de nuevo. Por fuera conservaba su inglesa serenidad, pero por dentro, sentía que iba a explotar igual que una caldera llena de vapor ¿Por qué el tiempo no podía avanzar más rápido? Una vez con Phineas, resolverían junto ese problema.
También el había cambiado un poco usaba unos jeans de color azul marino, se veían algo castados, usaba una camisa de un tono azul más claro pero en la parte de al frente tenía el símbolo de la bandera británica, usaba una chaqueta negra y en su cabello verde, se veían unos lentes de sol que se sujetaban detrás de las orejas del chico, parecía todo un hombre, algunas chicas en el avión se desviaban para mirarlo a el pero Ferb ni las notaba, todo lo que ocupaba su mente era que ese avión aterrizara ya y estuviera con su hermanastro de una vez.
Mientras tanto en Danville, finalmente los padres de Phineas estaban listos para partir, todos se subieron apresuradamente al auto y se fueron, aun que en realidad, Phineas prácticamente empujo a sus padres dentro del auto para irse de una vez, en cuanto se fueron, unas personas se acercaron a su casa, eran varios amigos de Phineas y Ferb y las chicas de la tropa, todos ellos llevaban comida, adornos, discos de música y todos se dirigieron al mismo lugar, el patio trasero.
Su tarea era sencilla, preparar la fiesta de bienvenida antes de que volviera la familia, desde hace una semana que Phineas les había pedido a todos que se encargaran de la fiesta y todos aceptaron con gusto ayudar
-¡Muy bien chicos! Tenemos solo una hora para preparar todo, ¡Muévanse! – Grito una de las chicas de la tropa, todos se apresuraron en tener todo listo, pusieron un par de largas que llegaban de un extremo del jardín al otro, pusieron un mantel blanco que cubrió perfectamente ambas mesas, todos trajeron todo tipo de comida, pasteles, ensalada, carne, sodas, jugos, comida chatarra, etc.
En las cercas colgaron guirnaldas de diferentes colores y unos globos, cerca del árbol colocaron todo un sistema de sonido y con DJ, dos grandes bocinas estaban a los lados del árbol y la mesa del DJ estaba al frente del mismo árbol
Había mucho movimiento en el patio pero un grupo pequeño de chicas se detuvieron momentáneamente para hablar de un asunto preocupante
-¿llamaste a Isabella?
-Sí pero no me contesta, no lo entiendo, ella nunca se perdería de esta fiesta, ¿Qué le pasa?
-No lo sé, ella me ha estado preocupando mucho, ¿Qué hacemos?
-Supongo que nada… - Ambas chicas tenían expresiones preocupadas, Isabella no les conto nada sobre Phineas y su relación, nadie excepto ella sabia ese secreto pero muy pronto no sería la única…
Llegaron finalmente al aeropuerto, en cuanto el auto se detuvo, Phineas salió de un salto del auto y corrió dentro del edificio
-¡Phineas! ¡No corras! – Grito su madre pero el peli-rojo no la escucho, corrió por toda la terminal hacia la puerta de entrada del avión de Ferb, las personas le abrían paso al chico que no se molestaba a esquivar a las personas para llegar allá, las voces de la gente que le rodeaba o del alta voz desaparecieron por completo, solamente podía oír los latidos acelerados de su propio corazón y su agitada respiración, su familia se quedo atrás buscándolo con la vista a Phineas pero sin excito alguno.
Hace muy poco un avión se detuvo y las puertas se habían abierto para los extranjeros ingleses, entre ellos, un joven de pelo verde y con ojos azules, su rostro mostraba calma y serenidad pero aquello se perturbo cuando escucho una voz que no había escuchado desde hace dos años
-¡FERB!
Movió rápidamente su cabeza en dirección de donde escucho esa voz, finalmente, frente de sus ojos, estaba aquel joven que había permanecido en su mente y corazón durante toda su estadía en el país británico, él le miraba con unos ojos llenos de emoción, alegría, nostalgia y felicidad, los dos se miraron a los ojos por un minuto entero, Ferb estaba congelado en su lugar pero Phineas no, antes de que el propio Ferb dijera algo, Phineas corrió y salto hacia el
El aludido apenas y logro reaccionar para atrapar a su hermanastro entre sus brazos, casi perdió el equilibrio pero lo recobro a tiempo, suspiro un poco aliviado por evitar la caída pero su atención fue nuevamente atraída por su hermano que ahora le abrazaba con todas sus fuerzas, no pudo verlo pero los ojos del Phineas estaban llorando descontroladamente pero también tenía una gran sonrisa en los labios
-¡Al fin! Ferb, al fin volviste… Te extrañe mucho – En ese momento no le importaba si alguien los miraba extraño por el afectuoso abrazo que se daban, aquello daba igual, al fin estaban juntos eso era todo lo que les importaba
Los brazos de Ferb también le abrazaron con fuerza, tenía los ojos cerrados y mostraba una sonrisa suave, en ese pequeño momento, le pareció que no había nadie a su alrededor, ni en el aeropuerto, ni en el mundo, solo eran ellos dos, juntos y esta vez, nada los separaría, eso lo juraba
-¡Hey! ¡Phineas! – Los dos hermanos voltearon a ver de quien era esa voz, pronto vieron a Baljeet corriendo hacia ellos y a su lado Buford, antes de que ellos llegaran, los hermanos Flynn-Fletcher estuvieron obligados a separarse a pesar que no lo desearan
- Vaya, vaya, hasta que al fin muestras tu cara por aquí – Dijo el bravucón al detenerse al frente de los hermanos -¿Cómo estuvo la "Tierra de los niñitos genios"?
-También me alegra verte Buford – El peli-verde no pareció molestarle esa broma de Buford, sin importar el tiempo, Buford Van-stomm siempre será el mismo
No paso mucho tiempo para que llegaran los padres, Linda se veía algo cansada, al igual que su esposo, en cuanto llegaron, lo primero que hicieron fue abrazar a su hijo
-Ferb, me alegra verte hijo, ¿Cómo te fue en el vuelo? ¿Y tus abuelos?
-Qué bueno que ya llegaste hijo, ¿Cómo fueron las cosas en la academia? ¿Trajiste fotografías de la graduación? – Ambos padres no paraban de preguntar, querían enterarse de todas las cosas que hizo su hijo, después de todo, no pudieron estar presentes en la graduación del muchacho, por eso deseaban saber todos los detalles de su estadía en la academia
-Me fue bien y si, traje unas fotografías de la graduación, las tomo la abuela, ella pensó que les gustaría ver la ceremonia – De su bolsillo saco una docena de fotos, todas ellas de su graduación, de cuando recibió su diploma, el discurso del director, la fiesta que le siguió, etc.
Sus padres tomaron las fotos y entre los dos se quedaron viéndolas mientras los chicos hablaban entre sí, Ferb se pasó todo ese tiempo hablando sobre la academia con sus padres y Baljeet, con Phineas estuvo charlando de unos nuevos inventos que tenía en mente y con Buford estuvo hablando de unos partidos se football que jugó con sus primos y en otros partidos que jugó para su escuela, se sentía algo abrumado por tantas preguntas que le hacían pero no importaba, después de tanto tiempo, es normal toda esa curiosidad; Se fueron por las maletas de Ferb y sin más contra tiempos, se fueron al auto y volvieron a casa
En su hogar, los preparativos para la fiesta ya estaban listos, las decoraciones, la comida y el entrenamiento, todo estaba preparado, algunos de los presentes incluso habían traído unos regalos para el recién llegado, ahora solo tenían que esperar a que llegara la familia
-Ven Perry, tengo que ponerte este moño de gala – Una de las amigas de los hermanos, tomo a Perry entre sus brazos y le puso un moño de un tono celeste en el cuello – Que bien te ves – Dijo con una gran sonrisa mientras tomaba al ornitorrinco entre sus manos y lo levantaba por encima de su cabeza
Para el mamífero semi acuático, esto no le causaba ninguna gracia, ese moño no le quedaba para nada pero a los ojos de esa chica, era al contrario, que remedio…
-¡Aquí vienen! – Grito un hombre que se asomaba por la puerta de la cerca, como era de esperarse, la reacción de los presentes fue de emoción, no se molestarían en esconderse y saltar en cuanto aparecieran, solamente se acercaron un poco más a la puerta y cuando estaba por abrirse….
-¡BIENVENIDO! – Gritaron todos lo más alto que podían al ver a la familia entrar al patio, casi todos ellos saltaron del susto por el grito de todas esas personas pero solo dos se quedaron quietos, los hermanastros Flynn-Fletcher
Ferb tenía los ojos muy abiertos, demostrando así su impresión ante lo que estaba ante sus ojos, caminó un poco para entrar al patio y ver todas las decoraciones y los invitados
-Pero… ¿Qué? – Tartamudeo la madre pero Phineas se le adelanto con las palabras
-¿Te gusta Ferb? – Se puso al lado de su hermano y puso una mano en su hombro – Todos ellos me hicieron el favor de preparar esto para ti
-¿Ah? – El peli-verde miro a todas esas personas que le sonreirán amistosamente
- ¿Y?, ¿Qué dices? – El pelirrojo se paró al frente de el esperando ver una expresión diferente de su acostumbrada serenidad
El solo cerró los ojos un solo segundo y al abrirlos mostro una gran sonrisa y una mirada suave
-Gracias – Esas simples palabras y esa expresión en su rostro era suficiente para Phineas para compartir la misma sonrisa que Ferb tenía - ¡Muchas gracias a todos!
Todos aplaudieron por las palabras del británico y sin un segundo más que perder, la fiesta empezó, la música resonó por todo el vecindario, las personas se ocuparon en diferentes actividades, algunas se fueron directamente a las mesas para comer, otros bailaban al ritmo estridente de la música pero la gran mayoría rodeo a los chicos súper genios, ahora que estaban nuevamente unidos volverían a los viejos tiempos, grandes maquinas que ningún adulto podría crear, cosas que desafiaban la imaginación de todos. Los mayores días de sus vidas volverían.
Pero en la mente de los dos chicos genios, por primera vez había algo aun más grande que sus asombrosos proyectos. Desde hacía tiempo lo llevaban discutiendo y hace mucho habían decidido que cuando Ferb volviera, ese mismo día, le dirían a todos sobre su relación: A sus amigos, a su hermana y en especial, a sus padres. Estaban nerviosos al respecto, claro. Pero ahora que al fin estaban juntos, no pasársela ocultándolo
La fiesta continúo, y cuando la atención que todos tenían sobre los chicos genios disminuyó, Phineas le llamó la atención a su hermano
-Ferb ¿podemos hablar?- Le preguntó el pelirrojo a su hermano de un modo tierno.
Ferb simplemente asintió y dejó que su hermano lo guiara. Su hermano le tomo de la mano y lo llevo al segundo piso; para su suerte, nadie los vio retirarse, se fueron directamente a su cuarto, cuando entro, Ferb sufrió un golpe de nostalgia al ver esa habitación, no parecía haber cambiado nada en todos esos años, camino hacia su cama y se sentó allí
Phineas se fue hacia su cama y de debajo de ella, saco un pequeño paquete de papel brillante, tenía un bello moño rojo, cuando ese paquete estaba entre las manos del joven Flynn, el corrió hacia su hermano y se sentó a su lado
-Aquí tienes – Dijo sonriéndole alegremente, le dejo el paquete en sus rodillas para que el peli-verde lo abriera
Ferb miró el regalo con curiosidad y luego se volteo a ver a su hermano que mantenía esa sonrisa, decidió no preguntar qué cosa era y averiguarlo por sí mismo. Tomo un pedazo de cinta adhesiva que tenía el regalo y tiro de ella para sacarla, fue separando el papel, dejando ver un objeto pequeño, notó que tenía una forma circular y en el centro había un pequeño agujero y ahí dentro se encontraba un cristal, en lados opuestos de esa cosa, habían unos botones, estaban colocadas como en los puntos cardinales, arriba, abajo, izquierda y derecha
Ferb dejo a un lado el papel y tomo entre sus manos esa pequeña maquina, al darle un rápido análisis se dio cuenta que ese cristal que tenía en medio era en realidad una lente, como la de un telescopio o de una cama, miró a su hermano para que le dijera que era
Pero él no le dijo nada, solo seguía sonriendo. El estiró su mano para tocar la maquina y así activarla. Unas pequeñas luces se encendieron y de aquel cristal se desplegaron una serie de imágenes, todas de él con su hermano, mientras trabajaban en sus grandes proyectos, en algunas otras estabas con sus amigos, Baljeet, Buford y Isabella y unos últimos eran de ellos con sus padres y hermana, Candace
El peli verde miraba atentamente esas figuras holográficas de su familia y amigos, miro todas, hasta la última imagen, guardo silencio durante todo ese tiempo, sentía la mirada de su hermanastro sobre él, después de unos minutos apago el aparato de la misma forma que su hermano la activo
Flynn miraba al chico a su lado esperando una palabra o una reacción, en ese momento su hermano se volteo para verlo, le regalo una sonrisa suave y una mirada tierna, Phineas le iba decir que había preparado ese artefacto hace una semana, especialmente para él pero no pudo hablar cuando sus labios fueron sellados por un beso
Abrió los ojos lo más que pudo, sintió la mano de Ferb tocando su nuca y acariciando sus cabellos rojizos, poco a poco se dejo llevar por el beso, cerró los ojos y correspondió a ese dulce gesto, abrazando suavemente a su hermanastro
Lentamente, ambos chicos se recostaron en la cama sin romper aquel lazo que compartían sus labios. Sus cuerpos se juntaban cada vez más a medida que exploraban el interior de la boca del otro con sus lenguas, en lo que era ahora el beso más apasionado de sus vidas.
Lo único en lo que ambos podían pensar en ese momento, era en cuan felices eran y lo mucho que deseaban el poder quedarse así para siempre, movían sus lenguas rítmicamente dentro de sus bocas, mesclando as sus salivas, uno de los brazos de Ferb abrazaba a Phineas por su cintura, con su otra mano, empujaba suavemente la cabeza de su hermano para profundizar el beso, deseaban que ese preciso momento se quedara así para siempre pero desgraciadamente, la falta de aire los obligo a separarse
Abrieron los ojos lentamente y lo primero que vieron al abrirlos fue el rostro de su amante, ambos compartían una sonrisa y una mirada entre el cariño y el deseo, Ferb movió su mano de la nuca del peli rojo y la llevo a su rostro, le acaricio la mejilla lentamente, disfrutando de la dulce expresión que había en el rostro del menor, se fue acercando nuevamente a él, sus labios estaban rosándose
-Gracias por el regalo, es maravilloso – El aliento del británico acaricio los labios de Phineas al susurrarle esas palabras, los brazos de Phineas abrazaron con más fuerza a Ferb, pegando mas sus cuerpos
-De nada, estoy muy feliz que estas de vuelta – Unas pequeñas lagrimas aparecieron en las esquinas de los ojos de Phineas, le había extrañado tanto…
El pulgar del británico pasó por debajo del ojo de su hermanastro para limpiar esa lágrima, sin la necesidad de decir otra palabra, volvió a unir sus labios con los de Phineas, el no era una persona que necesitaba las palabras para expresarse con los demás, "Las acciones, valen más que las palabras" eso era algo que expresaba Ferb en ese momento, demostrarle sus sentimientos a través de aquel beso
Su lengua volvió a meterse dentro de la boca del menor para probar su sabor, en un movimiento suave pero rápido, movió a Phineas para que quedara debajo de el, paso una de sus manos por debajo de su camisa, acaricio con mucha suavidad el estomago de Phineas, movía la mano en forma de círculos, acariciando su abdomen y parte de su vientre, fue subiendo su mano y por ende, la camisa de Phineas, dejando en descubierta su piel, desde el pecho hasta el vientre
Se separo del beso que compartía con su hermano para bajar hacia su cuello, dejo una hilera de besos por un costado de su cuello, sus manos se fueron a uno de los pezones de Phineas y lo acariciaron y aplastaron un poco, unos suaves gemidos comenzaron a salir de la garganta del chico, el cuerpo de Phineas se estremeció cuando su hermano le lamio el cuello
Una de las manos de Phineas bajaba lentamente por la espalda de Ferb, se dirigía a sus pantalones pero antes que si quiera tocara el cinturón…
-¡Oigan chicos! ¿Qué demonios hacen aquí arriba, si la fiesta esta allá….? – Baljeet y Buford estaban buscando a los hermanos Flynn-Fletcher por todo el patio y la planta baja de la casa pero no los encontraron, la deducción más lógica es que si no estaban en la fiesta, entonces estaban en su alcoba pero cuando el bravucón abrió la puerta de golpe, se quedo sin palabras al ver esa escena y su pequeño amigo a su lado no estaba muy diferente
Phineas y Ferb se quedaron congelados en su lugar, se mantenían en esas mismas posiciones y con los ojos muy abiertos, los cuatro se miraban, sin que nadie dijera nada, hasta pareció que todos habían dejado de respirar, incluso la piel oscura de Baljeet había cambiado a un tono rojo intenso
-Ah… Etto… nosotros… - Phineas no termino de hablar porque al siguiente momento, el enorme cuerpo de Buford había azotado contra el suelo
-¡BUFORD! – Grito Baljeet al ver a su amigo desmayado