Las calles de los suburbios de Danville estaban bien iluminadas, varios autos paseaban por las calles y por las aceras caminaban tranquilamente las personas, un auto de color rojo fue girando por la esquina, dentro de él habían un par de personas unos jóvenes universitarios, el conductor era un muchacho rubio, llevaba una camisa blanca y una chaqueta azul marino junto con unos pantalones negros y zapatos del mismo color, a su lado iba su novia, una chica de cabello anaranjado, llevaba un vestido rojo, sin mangas y en su cintura se veía un cinturón blanco, en su cuello colgaba un collar con la letra C. Se cepillaba el cabello con rapidez, no quería llegar a su destino sin estar perfectamente arreglada.
-No puedo creer que vamos a llegar tan tarde – Se quejó la pelirroja sosteniendo su cabello con ambas manos para luego sujetarlo con un listón.
-Lo siento Candace, será mejor que les pida a Phineas y Ferb que revisen el auto, aun no entiendo que tiene de malo – Jeremy Johnson le hecho un vistazo al marcador de la gasolina.
-¿Para qué les pides eso? Hay un taller de mecánicos cerca de la universidad – Dijo La chica terminando de atarse el cabello.
-Lo sé pero quisiera que tus hermanos lo vieran personalmente, el talento en la maquinaria que tienen ellos es fantástico, estoy seguro que harán un gran trabajo con este viejo cacharro – Dijo esta última frase en un tono de broma, sin duda aquellos hermanos eran los mejores en su área, Jeremy estaba seguro que no había nadie en el mundo que igualara las habilidades de esos dos.
-Sí, supongo que harían un buen trabajo con el auto pero Ferb recién llego hoy, debe de estar cansado, no creo que pueda hacerlo – Argumento Candace mirando de perfil a su novio.
-Supongo que tienes razón, será mejor que se los pida la próxima vez – Dieron un último giro en la avenida y finalmente estaban en el viejo vecindario donde ellos solían vivir, Jeremy condujo el auto hasta estar justo al frente de la casa de Candace, las luces del segundo piso estaban apagadas pero las del primer piso no.
El par de jóvenes bajaron del auto y caminaron relajadamente por el camino de cemento que cruzaba el patio delantero, para ese momento, Perry estaba regresando a casa de una misión, teniendo nuevamente a uno de sus amos de vuelta en casa, Perry deseaba pasar el mayor tiempo de calidad con ellos, se esforzaba para acabar temprano con su trabajo para volver a casa pero ese día Doof lo mantuvo demasiado ocupado con sus nuevos inventos desastrosos.
-¡Oh! Ahí estas Perry – Exclamo la peli roja arrodillándose y tomando al animal entre sus brazos – Desde hace tiempo que no te veía, ¿Todavía te desapareces? Ya puedo oír a Phineas diciendo la misma frase de siempre – Candace sonreía con algo de nostalgia al pensar en los viejos tiempos cuando su hermano y hermanastro eran solo unos niños de 10 años de edad, los días de locuras que pasaban juntos, cada invento, cada juego, ahora ellos eran un par de adolescentes que recién se ven después de dos años – Vaya…
-¿Qué cosa? – Pregunto el chico curioso.
-No nada – Simplemente respondió con una sonrisa, mucho ha cambiado.
Tocaron el timbre un par de veces para avisar su llegada, esperaron casi un par de minutos cuando el señor Fletcher abrió la puerta, Candace y Jeremy saludaron al viejo hombre pero él se veía muy extraño, intento sonreírles a ambos pero su sonrisa termino siendo una mueca y llevó su vista a una esquina de la puerta, parecía muy preocupado y pensativo, los universitarios notaron eso enseguida, se miraron entre si un segundo notando también la confusión en la mirada del otro.
-¿Papa? ¿Estás bien? – Candace poso su mano en el hombro de su padre, su mente no tardó en preguntarse si había ocurrido algo malo para que su padrastro tuviera una expresión tan angustiada en su rostro.
El señor Fletcher dio un salto por el susto que le dio sentir la mano de su hijastra cuando estaba sumergido en sus pensamientos, intentó mostrar una sonrisa tranquila pero falló miserablemente.
-Entren, tu madre está en la sala - Se hizo a un lado para dejarle el paso libre a la pareja, ellos entraron a la casa pero miraron todo el tiempo al señor Fletcher, él era un hombre normalmente feliz, tenía casi el alma de un niño pero ahora se veía como si hubiera pasado alguna desgracia o algo parecido.
Ambos caminaron hasta la sala, ahí se encontraron con Linda Flynn, estaba sentada en el sillón y se sujetaba la cabeza con ambas manos, se acariciaba con fuerza la frente con sus dedos como si estuviera sufriendo de un poderoso dolor de cabeza, suspiró profundamente antes de levantar la cabeza y ver a sus invitados.
-Hola…. Siéntanse por favor – El sonido de su voz fue dudoso, como si no tuviera idea de que palabras decir en estos momentos, ella lucía igual de preocupada y angustiada como Lawrence, si no que más. Pronto vino su esposo y se sentó a su lado en el sillón, mientras que Candace y Jeremy se sentaron en unas sillas que estaban cerca de la mesa que ubicaba en el centro de la habitación, todo se sumergió en un profundo silencio, los padres respiraban hondamente, sus miradas pensativas indicaban que buscaban las palabras correctas para iniciar una plática con los universitarios.
Unos minutos más tarde, Linda y Lawrence se rindieron, no tenían idea de cómo comunicarles a su hija y a su novio las recientes noticias.
-Papa…. Mama – Rompió finalmente el silencio Candace - ¿Ocurre algo? ¿Paso algo antes que llegáramos? – Al juzgar por las muecas de los adultos delante de ella, dio en el clavo - ¿Qué pasó? ¿Ocurrió algún accidente? – Pregunto en un tono de preocupación pero pronto ese sentimiento se fue cuando su madre negó con la cabeza lentamente – Entonces… ¿Pasó algo con Phineas y Ferb? ¿Acaso se pelearon de nuevo? – El recuerdo de esa noche cuando sus hermanos tuvieron su primera riña le llego a la mente, esa fue una de las peores noches que podía recordar, jamás imaginó ver a esos chicos gritarse, ni siquiera levantarse la voz, pensar que eso volvió a pasar le rompía el corazón.
El señor Fletcher se rasco detrás del cuello y su esposa volvió a suspirar, las expresiones de sus rostros no habían cambiado mucho cuando Candace tocó este tema de sus hermanos, fruncieron un poco más el ceño y la mueca de sus labios se hizo más notoria pero nada más, se voltearon a verse, en esa corta sesión de miradas pareciera como si estuvieran poniéndose de acuerdo en contarles a su hija que ocurrió no hace mucho.
-No… le ocurrió nada a tus hermanos… - Explico su madre – Verán, hace como una hora más o menos, Phineas y Ferb vinieron a nosotros para…. – Dio una pausa y se mordió el labio inferior, respiro un poco más apresurado por su nariz, se negó a ver directamente a los ojos de su hija o de su pareja. Como no parecía querer seguir hablando, Lawrence siguió por ella.
-Ellos nos contaron que… Desde hace un tiempo ellos han… tenido una clase de sentimientos, el uno por el otro – Candace y Jeremy miraron confundidos al hombre de cabello café, ¿Sentimientos el uno por el otro? Aunque el significado de esas palabras era obvio, las mentes de los jóvenes no pudieron procesar bien esta información por la confusión que sintió al instante que lo oyeron.
-¿Sentimientos? – Pregunto Jeremy Jonhson.
-Si… Al parecer ellos… ah – La voz del británico se hacía más suave, casi inaudible, tartamudeo por varios minutos antes de guardar silencio, su mente seguía en shock por la declaración de sus hijos, no estaba enojado pero si estaba confundido, preocupado, angustiado y un poco asustado, también un sentimiento de ansiedad estaba apareciendo en su corazón al no poder comprender lo que estaba ocurriendo entre su hijo biológico y su hijastro.
- ¿Papa? No entiendo, ¿Qué ocurrió con…?
-¡Ellos! – Casi grito Linda Flynn, ella también era un revoltijo de emociones como su esposo pero a diferencia de él, ella si estaba enojada y probablemente también asustada – Dijeron que sienten algo el uno por el otro, nos dijeron que se gustan – Se sujetó la frente con una mano, dejo caer todo su peso hacia atrás, dejando que todo su cuerpo descansara en el sofá, su cabeza empezó a sufrir algo de dolor.
Por su parte… Candace y Jeremy estaban más rígidos que un par de cadáveres, abrieron los ojos lo más que pudieron, los labios del rubio estaban semi abiertos pero la mandíbula de Candace cayó al suelo, un ligero tono rojizo apareció en las mejillas de los dos cuando estaban despertando del shock, Jeremy descanso su espalda en el respaldo de la silla, su expresión seguía demostrando una gran impresión pero poco a poco fue calmándose, por otra parte Candace…
-¡¿Es una broma?! ¡Eso no es posible! – Exclamo con fuerza, la expresión de Candace era atónita y llena de sorpresa, viendo ese rostro Jeremy pronto pensó que Candace estaba diciendo simplemente lo primero que se le venía al cerebro después de escuchar algo tan increíble.
-Al parecer si es posible hija, estuvimos discutiendo esto con tus hermanos por mucho tiempo – Dijo el Lawrence – Están diciendo la verdad… - Paso su mano por su frente varias veces, se esforzaba por comprender pero esto era demasiado irreal, al menos para este momento.
-Pe… Pero… no puede…. Esto es… - El cerebro de Candace no dio para más, se dejó caer en la silla, inclino su cabeza hacia atrás y la dejo colgando, sus ojos miraban hacia el vacío, esto era completamente imposible, aunque sabía que sus hermanos usualmente hacían cosas irracionales, ¡Esto definitivamente traspasaba los limites! ¿Qué los dos estaban enamorados? ¡¿Qué sus dos hermanos menores querían hacer una relación amorosa entre ellos?!
Gruño desde el fondo de su garganta.
En la segundo piso, todos los cuartos y el pasillo estaban sumidos en la oscuridad, en uno de sus cuartos, un par de adolescentes se abrazaban con fuerza, un chico pelirrojo lloraba sin parar, humedeció en gran medida la camisa de Ferb, el peli verde consolaba a su pareja acariciando su cabeza y espalda, susurrando palabras de afecto para lograr calmarlo. A los pies de la cama, en una almohada, se encontraba Perry el ornitorrinco, veía atentamente a sus dos amos entre toda esa oscuridad, él ya estaba enterado de los sentimientos de sus dueños pero él no se alarmo o se asustó como el resto de la familia, si, lo tomo desprevenido pero esa impresión pasó rápido, lo que deseaba Perry era que sus amos fueran felices y si ellos encontraron esa felicidad en el otro, entonces el los apoyaría.
-Tranquilo Phineas, todo saldrá bien – Susurro Ferb cerca del oído de su hermanastro.
-¿Cómo? Ya viste la reacción de mama y papa… - Mas lagrimas amenazaron por caer por las mejillas de Phineas, abrazo con más fuerza el cuerpo del mayor, enterró más su rostro en el pecho de su novio.
-Calma, ellos solo están conmocionados, una vez que se calmen, todo estará bien – Le hizo levantar la cabeza para poder verse a los ojos, Ferb le sonrió dulcemente al más joven – Vamos deja de llorar, te prometo que las cosas mejoraran – Paso sus manos por el rostro del pelirrojo para secar sus lágrimas, logró ver una pequeña y fugas sonrisa en los labios de su pareja antes de volver a esconder su rostro en su ropa.
El deseaba con todo el corazón y el alma que sus padres efectivamente solo estuvieran así por la impresión de saber de su relación y no por otra cosa, abrazó con todas sus fuerzas a su hermano y siguió acariciando sus rojizos cabellos. Hace unos momentos él había escuchado un auto, dedujo con facilidad que su hermanastra y su pareja llegaron ya, lo más seguro es que sus padres les dirán acerca de la conversación que tuvieron hace un par de horas. Conocía a su hermana, de esto ella haría todo un drama, con Jeremy esperaba que las cosas fueran más tranquilas pero lo que ahora le preocupaba mas era lo que ocurriría mañana, con el mal carácter que están teniendo sus padres por esto….
Ambos se recostaron con cuidado en la cama, no deseaban soltar al otro, se miraron una vez más e intentaron sonreírse para alejar la angustia del otro, de pronto sintieron como Perry se acercaba a ellos, se puso en medio de ellos y se acurruco entre sus dos amos. Los chicos mantuvieron sus sonrisas en sus bocas, acariciaron a su ornitorrinco en su cabella y barbilla para después intentar dormir los tres juntos.
Eran como por las once de la mañana aunque dentro de un par de minutos iban a ser las doce, era la primera vez que Phineas y Ferb se despertaban tan tarde, no tenían deseos de levantarse de la cama pero se obligaron a sí mismos a hacerlo. Al terminar de cambiarse de ropa, salieron de su cuarto, caminaron por el pasillo hasta llegar a las escaleras, de allí, solo miraron hacia abajo, Phineas cargaba a Perry entre sus brazos, hizo más fuerte el apretón por los nervios y el miedo que le daba bajar, temía encontrarse con alguien de su familia allá abajo, después de lo acontecido ayer tenía miedo de verlos. Levantó la vista para ver los ojos azules de Ferb, al verlos, supo que Ferb también se sentía incómodo por ver a sus padres y/o hermana.
-Vamos Phineas… no podremos evitarlos para siempre – El peli verde bajó un par de escalones antes de extender su mano hacia su novio. Su pareja dudó mucho antes de poder si quiera rosar su mano, Ferb no culpaba a Phineas por temer pero se tenían que enfrentar a sus progenitores tarde o temprano.
Sus pisadas sobre los escalones hacían un suave sonido que motivaba al nerviosismo de los chicos a seguir latente en sus corazones, se sujetaban firmemente de las manos y Phineas abrazaba con fuerza el pequeño cuerpo de su ornitorrinco, caminaron hasta la cocina, la suerte pareció sonreírles al no encontrarse a nadie allí. El pelirrojo suspiro profundamente al mismo tiempo que un agradable sentimiento de alivio le llegaba, los dos se sirvieron cereal para desayunar y le dieron también su comida a su mascota, tuvieron una pequeña platica mientras comían, no querían tocar el tema de la conversación que tenían que tener con sus atónitos padres, así que solo hablaban la ciencia, cálculos, planes, maquinas, herramientas nuevas, etc.
-Me muero para que sea ya verano, será como en los viejos tiempo, pasaremos todos los días con nuevas ideas – Dijo con autentico entusiasmo Phineas.
-También espero las vacaciones, extraño esos viejos días – Dijo con algo de nostalgia el peli verde.
-Supongo que ahora que terminaste con tus estudios en esa academia, tendrás mucho tiempo libre, ¿no?
-Sí, me gustaría relajarme un poco, esa academia realmente fue un reto – No había duda porque era una de las mejores escuelas de todo el reino unido, el ingenio de Ferb fue puesto a prueba en ese lugar, llego aprender cosas que uno solo llegaría a saber en las más importantes universidades, le costó mucho poder terminar a tiempo todas esas materias para volver a cada con su hermanastro.
-¿Cómo te va en la escuela Phineas?
-Bien, de hecho, hace un año, me adelantaron un grado – Tomo el tazón de su cereal y bebió toda la leche que quedaba.
-Felicidades, a este paso serás el estudiante más joven en graduarse en esa escuela – Dijo con un ligero toque de burla en su voz pero también sonaba orgulloso del logro de su hermano.
Phineas dejó su tazón en el lavaplatos al terminar de comer y poco después, Ferb hizo lo mismo, disfrutaron de ese momento de paz que la vida les daba, la felicidad que sentían los llevo a compartir un suave abrazo y un dulce beso.
Desde el piso Perry veía a sus amos, se sonrojó un poco al ver a los dos adolescentes besarse pero también una sonrisa apareció en su pico, le tomaría algo de tiempo acostumbrarse a esto pero se sentía genuinamente alegre por Phineas y Ferb.
-¡PHINEAS Y FERB! – Una poderosa e inconfundible voz se escuchó desde el pasillo seguida por unos fuertes pasos que se acercaban. Del susto, los dos amantes se separaron del beso pero no del abrazo, miraron por la puerta de la cocina y pronto allí apareció Candase usando una pillaba purpura sin mangas en la parte superior y con pantalones largos, ella se les quedo mirando como niños que habían roto los platos de la alacena.
-Buenos días Candace – Saludó Ferb entrecerrando los ojos, su voz no tenía emoción alguna, sonaba tan calmada y serena como siempre había sido.
-¡Nada de buenos días! ¿Cómo es eso que son novios? ¿Desde cuándo tienen esa idea en la cabeza? Mama y Papa están más enojados que nunca, les va ir mal, mal, mal – Hablo tan rápido como pudo mientras se acercaba a sus dos hermanos, su sueño siempre fue que ellos dos se metieran en problemas, sueño que debió a verse cumplido después de lo que paso hace dos años en esos viajes a Inglaterra pero no fue así, ahora, por encima de todos los sentimientos que se arremolinaban en ella, estaba preocupada por su hermano menor y su hermanastro.
A pesar de no ser hermanos por sangre, la ley los pone como familia y a los ojos de muchas personas, una relación nacida entre los miembros de una familia estaba muy mal visto, era algo extraño pero la palabra correcta para describirlo sería "Nuevo" y las cosas nuevas, siempre asustan a los demás.
-Candace, por favor cálmate, no es tan malo – Intento tranquilizar a su hermana el chico de cabello rojo.
-¿Qué no es tan malo? Suenas igual que Stacy cuando la llame anoche – Se quejó la oji azul.
-¿Le hablaste de ella de nosotros? – Pregunto Ferb.
-Sí, pasé casi toda la noche charlando con ella, apenas y logre a dormir – Ella se acarició las sienes con dos de sus dedos, se veían unas pequeñas ojeras debajo de sus ojos, en efecto, no había dormido bien anoche.
- Candace… ¿Por qué te quedaste a dormir? ¿Y Jeremy? – Ahora preguntaba Phineas algo confundido.
-Era demasiado tarde y por eso me tuve que quedar a dormir pero Jeremy se tuvo que regresar a la universidad por que hoy tiene un examen importante que hacer y tenía que dormir temprano – Explico la joven chica de cabello largo, miró fijamente a sus hermanos, se dio cuenta que los brazos de Ferb estrecharon más a su pequeño hermano contra su cuerpo, parecía como si lo estuviera protegiendo de algo, como si de la nada ella empezara con el mismo discurso que su madre les dio ayer en la tarde.
Suspiro profundamente y se esforzó para no levantar la voz más de lo debido.
-Chicos, ¿Acaso saben lo que están haciendo? Iniciar una relación así nada más, ambos son chicos y además son demasiado jóvenes, ¿Acaso no han pensado que dirían o pensaran los demás?- Razonó con sus hermanos, ella le tomo mucho trabajo decir esto de forma calmada y tranquila – Tener una relación no es igual que construir uno de sus monstruosos aparatos que luego desaparece, esto no es uno de sus juegos, no es sencillo.
-Eso ya lo sabemos Candace – La interrumpió Phineas – Y nosotros hablamos en serio, nos queremos de verdad y no estamos tomando esta decisión a la ligera – Abrazó con más firmeza el cuerpo de su novio y acomodo su cabeza debajo de su barbilla – Y no importa que puedan pensar otras personas.
-Aun que les pueda parecer raro nuestros sentimientos y nuestra decisión, eso no importa – Afirmo Ferb mirando seriamente a su hermanastra – Nos mantuvimos separados por dos años Candace, todo lo que quisimos en estos años fue volver a estar juntos y ahora que lo estamos, no importa si alguien se queja sobre nosotros, no nos volveremos a separar.
Las palabras dichas por ambos hermanos eran dichas con seriedad, su voz no tartamudeaba o sonaba con dudas, todo lo contrario, era segura, firme, fuerte, como si sin importar quien se enfrentaría a ellos eso no les haría vacilar ante su decisión de estar juntos. Candace se quedó mirando a sus hermanos, sorprendida por la seguridad de sus palabras, era raro para ella ver a sus dos hermanos menores comportándose como adultos, no parecían temer ya, ¿Sera posible? ¿Qué en verdad ellos estén verdaderamente enamorados?
De pronto oyeron unos pasos pero estos se escuchaban desde el segundo piso, eran muy suaves y lentos. Los padres de los chicos ya se debieron de haber levantado, por el sonido tan débil que oían, los dos estaban muy cansados, no pudieron dormir tampoco a noche.
Los dos hermanos miraron al techo, sabiendo que cuando vieran a sus padres, volverían a discutir fieramente con ellos.
-Les sugiero que se vayan – Dijo Candace viendo a sus hermanos de reojo, ya sin esa mirada de antes – Sé que no conocen a mama cuando se molesta de verdad, así que en las mañanas, su paciencia no existe, si quieren hablar con ella, les recomiendo que sea después de su café – Les sonrió suavemente a la nueva pareja mientras les abría la puerta del patio.
Phineas y Ferb se vieron entre sí por unos instantes, analizaron rápidamente la situación y no tardaron en llegar a la misma conclusión, es verdad que jamás se habían enfrentado a la ira o el mal temperamento de su madre, cuando ella se enfada, no escucha a los demás y solo se desahoga gritando a todo pulmón con quien sea que fuera el responsable de su enfado.
-Gracias Candace – Los dos salieron corriendo hacia el patio y se dirigieron rápidamente a la puerta de la cerca, no se dieron cuenta pero justo detrás de ellos iba Perry corriendo tras ellos.
Aun no era tiempo de hacerles cara a sus padres pero lo tendrían que hacer pronto, ahora solo podían estar agradecidos por la pequeña ayuda que les dio su hermana. Lo que fuera que pasaría en el futuro con la confusión y enojo que sentían sus padres, sin importar eso, no volverían a separarse, lucharían por ello.
