Digimon no me pertenece, yo solo escribo por diversión y sin ánimo de lucro.


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~ Pequeños placeres de la vida ~

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3. Miyako: Encontrar cosas

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El morado destaca sobre el gris. Sus ojos se desvían hacia allí. Sigue caminando.

Unos pasos más adelante, Miyako se detiene y mira sobre su hombro.

Un clip con una extraña forma, similar a una estrella, yace en medio del asfalto del aparcamiento de la Universidad. No puede evitarlo, vuelve para cogerlo.

Lo observa de cerca mientras sonríe.

Desde pequeña, cuando encuentra cosas en la calle la voz de su madre diciéndole que no coja porquerías retumba en la cabeza.

Pero, como siempre, acaba desobedeciendo.

Porque cuando un objeto abandonado destaca en el suelo ella siente la necesidad de darle un hogar. Entonces crea en su cabeza una y mil historias sobre su procedencia.

Quizás una chica guapa y muy popular lo perdió cuando salía de su lujoso descapotable. Tal vez se le cayó a un joven tímido que llegaba tarde a su club de ajedrez. O puede que fuera un regalo de una pequeña niña a su padre y se escapó de entre sus papeles cuando iba a ejercer su clase.

Le gusta darle un pasado. Se pregunta acerca del futuro.

Lo pone en su carpeta grisácea, enganchando algunos folios que se escapan y siempre acaban con las esquinas arrugadas.

El morado destaca sobre el gris. Sus ojos se desvían hacia allí. Sigue caminando.

Quizás algún día a ella también se le caiga y otra persona lo recoja. Y se siente ligada de alguna manera a todos los desconocidos dueños, anteriores y futuros. Juntos formarán la historia secreta del clip.

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Basado totalmente en una vivencia personal. Siempre que encuentro algo paso de largo y acabo volviendo a por ello (no sabéis la cantidad de clips que se pierden por mi Facultad). Y me gusta imaginar la historia escondida.