Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.

TOCANDO FONDO

CAPÍTULO 6

Edward

—Jefe, hay algo en el Breaking Dawn de Venice Beach —me informó James Whiterdale cuando faltaban unos veinte minutos para las seis de la mañana, poco más de una hora para que mi guardia terminara.

—¿Qué es? —pregunté poniéndome en pie y cogiendo mi arma y mi placa.

—Un chico ha perdido el conocimiento y no responde —me explicó antes de subir a la patrulla y que pudiera escuchar la grabación de la llamada a emergencias.

La voz acongojada y llorosa de una chica inundó la cabina del coche.

"Soy Bella Swan... estoy en la cabaña número diecisiete del Breaking Dawn de Venice Beach. Mi hermano Seth está inconsciente, creo que se desmayó. —sollozaba —Creo que ha podido tomar algo..."

Los paramédicos estaban de camino aunque por la cercanía, nosotros no tardaríamos en llegar. Abrí la sirena y las luces de la patrulla y conduje con prisa hasta Venice Beach.

Por lo que me había podido enterar esa noche había habido allí una fiesta multitudinaria en la playa. No era extraño en estos casos que tuviésemos que atender algún caso de sobredosis o coma etílico.

Pero lo que me encontré cuando abrí la puerta del bungalow número diecisiete me golpeó como un puño de acero.

La habitación estaba en penumbras, iluminada apenas por una pequeña lámpara de mesa.

Tumbado sobre la moqueta había un chico vestido únicamente con unos bóxer oscuros.

Podía asegurar que estaba muerto aún antes de acercármele. Lo podía sentir en el aire.

Verlo allí, fue ver a Emmett. Sus rostros se confundían, aunque este chico era bastante más delgado que mi hermano.

Sobre él, estaba la chica.

Vestida con una minifalda diminuta y una camiseta bastante desaliñada, apoyaba su rostro sobre el pecho del chico.

Se la veía perdida y asustada.

Su larga melena castaña caía sobre su espalda. Su mirada perdida y sus ojos rojos.

—¿Bella? —le llamé con suavidad, pero pareció no escucharme.

Cuando me arrodillé junto a ellos, pude sentir el frío de la muerte. Toqué suavemente el cuello del joven intentando no alterar a la chica.

No tenía pulso.

Para cuando los paramédicos llegaron la chica lloraba desgarrada aferrada al cuerpo sin vida de su hermano.

Su actitud me llevó dieciocho años atrás.

En una habitación mugrienta, sobre la moqueta, el cuerpo inerte de un joven con toda una vida por delante, perdida en un instante.

A su lado, su pequeño hermano, intentando hacerle reaccionar sin éxito.

Sabía lo que allí sucedía pero la situación me tocaba demasiado de cerca.

Intenté alejarla del chico, para que pudieran llevárselo, pero ella se retorció agitada entre mis brazos.

Gritaba, lloraba y pataleaba, golpeándome en sus intentos por liberarse, hasta que con un grito hice reaccionar a los médicos y la sedaron, antes de cargarla sobre la ambulancia para llevarla al hospital.

El segundo médico certificó la muerte del joven.

Ordené a Whiterdale acordonar la zona y dispersar a los curiosos, aunque deberíamos tomar declaración a los presentes.

—Oficial, ¿qué sucede aquí? —me preguntó un joven de unos treinta años acercándose presuroso para mirarme preocupado.

—¿Quién es usted?

—Caius Vulturis. Mi padre es el dueño del hotel y el complejo.

—¿Es usted el responsable de la fiesta? —pregunté anotando sus datos en mi libreta.

—Bueno, sí —aceptó dubitativo —La organizamos junto con mi hermano, Marco. Pero, ¿qué sucedió?

—Inspector Cullen —me presenté estirando mi mano para estrechar la de él —Ha muerto una persona. —expliqué y vi su rostro palidecer enfocando la mirada en la puerta de la habitación.

—¿Quién?

—Un joven. Aún no hemos encontrado su identificación. Su hermana llamó a emergencias.

—Mierda. Su hermana. ¿Bella? —musitó en reconocimiento.

—¿Le conoce?

—Sí, son los Swan. Les conozco desde hace unos cinco o seis años.

—¿Podría darnos sus datos?

—Son Seth y Bella Swan. —explicó el chico nervioso —Viven en Beverly Hills. Sus padres eran Charlie Swan y Renée.

—¿Eran?

—Sí, Renée, la cantante de pop que murió hace un par de años o tres era su madre. Ella y su padre, Charlie, murieron en un accidente de coche

—¿Les vio esta noche a los hermanos Swan?

—Sí.

—¿Cuándo fue la última vez que les vio?

—Seth estaba con su novia, Claire...

—¿Claire qué?

—No tengo idea. Una chiquilla de Bel Air. Les vi entrar en este bungalow, sobre las tres más o menos.

—¿No volvió a verles?

—No. Hará cuestión de una hora, me crucé con Bella y me preguntó si había visto a su hermano. Le dije que le había visto entrar aquí con Claire, y ya no supe nada más. —respondió con la mirada aún perdida —Pero ¿qué le pasó a Seth? ¿Cómo pudo morirse? ¿Qué sucedió?

—Aún no lo sabemos. Debemos esperar la autopsia pero todo indica que podría tratarse de una sobredosis.

—Mierda —gimió el joven llevándose las manos a la cabeza. —Mi padre va a matarnos.

—¿Sabe dónde estaba la chica Swan antes de que usted le viera?

—Qué sé yo. Sé que estuvo con mi hermano, pero no sé cuánto tiempo ni dónde.

—¿En qué estado se encontraban cuando les vio?

—Bien, qué sé yo. Parecían normales. Ya sabe, Seth entró aquí con su novia, y estaba bien cuando les vi. Y Bella, no sé, como siempre...

—Entiendo. Le agradeceré que nos comunique si recuerda cualquier cosa que considere pertinente. Nos quedaremos con sus datos por si tenemos que hablar con usted.

—Sí, por supuesto —aceptó

—Deberé hablar con su hermano también, y si es posible con esa tal Claire.

—Bien. Buscaré a Marco, y veré si encuentro a Claire.

—Gracias. Este bungalow quedará precintado —expliqué rotundo —Nadie puede entrar, nadie puede tocar absolutamente nada. Es escenario de una muerte.

—Desde luego, pero, ¿cree que podrían haberle asesinado?

—No, sinceramente, pero no podemos descartar ninguna hipótesis.

—Buscaré a Marco —comentó el joven antes de alejarse.

Como era de esperarse, la mayoría de los presentes sólo buscaban curiosear y no tenían mucha información para ofrecer.

Un enorme contingente de jóvenes, entre los que había gran cantidad de menores que mostraban fuertes evidencias de haber bebido alcohol en abundancia y consumir todo tipo de sustancias ilegales, no tenían especial interés en hablar con la policía, aunque fuese para colaborar en aclarar la muerte de uno de ellos.

Esperaba la llegada del equipo forense, cuando Caius Vulturis se me acercó acompañado por dos hombres. Uno de ellos con el que guardaba un gran parecido físico, por lo que deduje que debía tratarse de su hermano. El tercero era un joven nativo que me resultaba familiar aunque no le reconocí de inmediato.

—Inspector —me llamó —Ellos son mi hermano, Marco Vulturis y Jacob Black, un buen amigo de los Swan.

—Buenas noches, caballeros. Tengo entendido que habéis estado con los Swan esta noche —indagué a los hombres que me observaban intrigados.

—Sí, algo así —me respondió el tal Black mostrándose nervioso y esquivo —¿Es verdad que Seth Swan está muerto? —preguntó mirando la puerta del bungalow.

—Aún debemos confirmar su identidad pero todo apunta a que se trata de él.

—¿Y Bella? —inquirió Marco Vulturis mostrándose interesado.

—La señorita Bella Swan ha sido trasladada al hospital.

—¿Estaba herida? —preguntó dirigiendo su mirada a mí.

—No. Estaba en shock y los paramédicos consideraron conveniente trasladarla después de haberla sedado. Necesitaré tomaros declaración —expliqué intentando evaluar sus reacciones.

—Yo no tengo nada que decir —se excusó de inmediato Jacob Black.

—¿Qué necesita saber? —colaboró Marco Vulturis al mismo tiempo.

Me sorprendió ver ambas respuestas tan dispares pero me recuperé rápidamente.

—¿Cuándo fue la última vez que vieron a Seth Swan? —indagué.

—Yo le ví... —dudó Marco —...hace unas tres horas, sobre las tres... Él estaba con Claire...

—Yo... —agregó Jacob —No lo sé... supongo que también.

—Necesitaré los datos de su novia, Claire...

—Claire Adams —acabó el tal Jacob —Su padre es el productor Embry Adams.

—¿Le habéis visto consumir algún tipo de sustancia? ¿Alcohol?

—Seth siempre consumía —aseguró Black.

—Sí —concordó Vulturis.

—Bien. El oficial —dije señalándoles a James —tomará vuestros datos y nos comunicaremos con vosotros en los próximos días, a medida que avancemos en la investigación. ¿Podéis darme alguna información sobre los familiares de los Swan?

—No tienen más familia que ellos mismos y una hermana menor —explicó Jacob.

—¿Menor?

—Sí, Leah, tiene unos diez años, creo.

—¿Quién tiene la custodia de la niña? —inquirí con preocupación.

—Seth, supongo, o tal vez Bella. Son sus hermanos.

—¿Con quién estará la niña ahora mismo?

—Tiene una niñera que vive con ellos. —agregó Black dándome demasiadas cosas en las que pensar.

Si Seth Swan tenía la guarda de su hermana menor, en este momento ésta debería pasar a Bella Swan, si es que la chica tenía la edad suficiente para asumirla. De no ser así la niña quedaría bajo la tutela del estado.

Pero lo que más me preocupó fue que, aún si Bella Swan tuviese edad suficiente para hacerse cargo de su hermana, si el estado en el que la habíamos encontrado esa noche respondía, tal como me temía, a un consumo excesivo e imprudente de drogas y/o alcohol, el estado podría llegar a intervenir e incluso impedirle asumir la custodia de la menor.

Y por mucho que intentara pensar que lo mejor para una niña, era siempre estar con su familia, no podía dejar de reconocer que crecer en un ambiente de drogas, no le haría ningún bien.

Y yo no lo permitiría.

Cuando Whiterdale y yo volvimos a la estación, nuestras guardias habían acabado oficialmente, pero yo no estaba preparado para dejar este caso en manos de nadie más.

A media mañana ya teníamos los informes preliminares de la oficina forense respecto a Seth Swan, que revelaban un alto contenido de heroína en sangre, lo que podría concordar con la muerte por sobredosis. Lo que a su vez coincidía completamente con lo encontrado en el lugar de los hechos, a saber, un pequeño paquete con dicha sustancia y diversas jeringas.

—¿Qué tenemos, Cullen? —indagó el jefe de la estación Laurent Da Revin.

—El caso del Breaking Dawn. La muerte de Seth Swan parece deberse a una sobredosis por consumo de heroína principalmente aunque combinado con otros estupefacientes y alta ingesta de alcohol.

—¿El diagnóstico es contundente?

—Sí.

—¿Indicios de que le drogaran contra su voluntad?

—En principio, no. Sus amigos aseguran que consumía habitualmente tanto drogas como alcohol.

—Entonces es un caso cerrado —sentenció —Ya sabes cómo acaban estos chicos. Vete a casa. Ya te veré en la guardia de esta noche.

—Si no le importa —le interrumpí —, me gustaría mantenerme en el caso.

Da Revin se giró a verme confuso.

—¿Caso? ¿Qué caso? ¿Hay algo que te haga inferir que no fue él mismo quién se autoadministrara las drogas?

—No, creo realmente que las consumiera él voluntariamente, aunque tal vez debería investigar un poco más.

—Entiendo que deberíamos informarnos mejor de sus antecedentes, pero si el chico era un drogadicto, el caso está cerrado.

—Lo sé. El caso de Seth Swan tal vez esté cerrado, pero me gustaría mantenerme al tanto de lo que suceda con sus hermanas. —expliqué —Hemos sabido que tiene una hermana menor de edad, Leah, ocho años, cumplirá nueve el próximo mes. La custodia la tenía su hermano pero no sabemos quién la asumiría ahora, ya que los Swan son huérfanos.

—Pero, ¿y la chica que llamó a emergencias?

—Es su hermana, Bella, Isabella Swan, veintidós años —dije leyendo la información en el expediente que había estado completando —Pero creo que podría ser una adicta y, si la custodia de la menor pasara a Bella... no estoy seguro de que sea lo mejor para la niña.

—Entiendo —aseguró el jefe pensativo —Ocúpate de averiguar la situación legal de la menor y también el estado de la hermana. En el hospital le habrán hecho análisis para determinar su estado.

—Sí, entiendo que así habrá sido.

—Bien. Investiga si tenemos un caso. Si lo hay, es tuyo.

—Gracias, jefe. Me pondré en ello.

—En cualquier caso, Cullen, es domingo. No tendrás respuestas de los juzgados hoy, así que puedes marcharte a casa y seguir mañana.

—De acuerdo. —acepté finalmente antes de dejar la estación para irme a casa, no sin antes ir a casa de los Swan y conocer a la pequeña Leah.


Gracias a todos por los reviews, alertas y favoritos.

Nos vemos en el grupo de Facebook: Las Sex Tensas de Kiki.

Besitos y gracias por leerme.

Gracias a Eli Val por las geniales portadas de este fic.

FELIZ AÑO NUEVO!