Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
TOCANDO FONDO
CAPÍTULO 7
Bella
Desperté sintiéndome confusa. La visión de las paredes blancas y asépticas de la habitación sólo lograron confundirme más.
Aún me preguntaba qué hacía yo en esa sala de hospital, con una aguja clavada en mi brazo que me conectaba con una bolsa de suero, cuando algunas imágenes de la noche anterior fueron apareciendo frente a mis ojos.
Habíamos ido a la fiesta que habían organizado los Vulturis en Venice Beach. Allí estaban nuestros amigos de siempre, Jake, Sam, Marco y Caius y, cómo no, la tonta de Claire.
Recordaba haber estado con Marco y luego haber buscado a Seth. Mi último recuerdo era haber encontrado a mi hermano durmiendo la borrachera en la habitación en la que había estado con Claire. Pero no podía recordar cómo había acabado en esa habitación de hospital ni dónde coño estaba Seth, aunque si de algo podía estar segura, era de que Senna estaría furiosa porque no hubiéramos llegado a casa.
Sintiéndome ansiosa llamé al timbre de las enfermeras.
—Buenas tardes —me saludó la joven enfermera que entró en la habitación después de unos momentos —¿Cómo te encuentras?
—Bien, en realidad no sé muy bien por qué estoy aquí.
—Ingresaste esta mañana con un cuadro de intoxicación —me explicó la mujer mientras comprobaba el gotero.
¡Cuadro de intoxicación! Seth me tomaría el pelo durante la próxima década. No podía imaginar que me hubiera intoxicado, ya que no había comido nada extraño.
—¿Intoxicación? —pregunté extrañada.
—El doctor Gerandy vendrá a verte en un momento —me informó mientras me tomaba el pulso y me daba un termómetro. —Él te informará de tu situación. —agregó mostrándose especialmente esquiva.
Me sentía exhausta, por lo que no me molestó tener que esperar en esa cama hasta que el médico llegara y me informara sobre la situación en la que me encontraba.
En cualquier momento también llegaría Seth para que nos fuéramos a casa y estaba segura de que no estaría muy contento conmigo.
Cuando estaba a punto de volver a dormirme entró en la habitación un médico algo mayor.
—Buenas tardes, señorita Swan. Soy el doctor Gerandy. Soy quien le recibiera esta mañana cuando ingresó.
—Doctor, en realidad no tengo idea qué es lo que hago aquí. —confesé —La enfermera me dijo que sufrí una intoxicación.
—Es correcto —confirmó dedicándome una mirada cargada de desdén —Sus analíticas dieron resultados positivos para diversas sustancias estupefacientes —explicó con seriedad —Ilegales —recalcó y su mirada se volvió más dura.
Sentir su desdén me enfureció. ¿Quién era él para venir a darme lecciones morales sobre lo que consumo en mis ratos de ocio? Maldito cabrón.
Me envaré en la cama y le miré desdeñosa.
—¿Qué se supone que hago aquí? —inquirí con todo el desprecio que fui capaz de reunir.
—Ya le he dicho. Ingresó esta mañana con un alto grado de intoxicación por consumo de diversas sustancias...
—Bla, bla, bla —le interrumpí con un gesto condescendiente de mi mano —Sí, sí, sí, ya le entendí. ¿Cree que podré irme ahora?
—Queremos mantenerla en observación hasta mañana al menos.
—Ok. ¿Y qué si no tengo intenciones de quedarme aquí?
—Le recomendaríamos que siguiera nuestras instrucciones. Desde luego que puede marcharse pero será bajo su absoluta responsabilidad. Ahora mismo no nos podemos hacer responsables de que nada le suceda.
—Nada va a sucederme —aseguré ante su rostro escéptico.
La puerta de la habitación se abrió entonces y Sam entró por ella.
Ambos nos volteamos a verle.
Me sorprendió enormemente ver a Sam allí, especialmente cuando vi su rostro desencajado observándome con un apenado esbozo de sonrisa.
—Sam, ¿qué haces tú aquí?
—Quería saber cómo estabas —explicó acercándose a mí.
Cogió mi mano entre las suyas y besó mis labios suavemente sorprendiéndome.
—¿Cómo estás, cariño?
—Oh, bien, ya sabes. Dicen que sufrí una intoxicación por consumo de "sustancias estupefacientes" —expliqué burlona —Quieren que me quede aquí hasta mañana, pero pienso irme hoy "bajo mi absoluta responsabilidad" —agregué mirando al médico con desprecio.
—No creo que sea lo más conveniente —repitió aquél.
—Claro que sí. —retruqué —Sam, ¿tú me llevarías a casa? —pedí —O tendré que llamar a Seth y seguramente se pondrá furioso.
El rostro de Sam se desencajó y palideció. Apretó mi mano entre las suyas y se sentó en la cama junto a mí con un silencio ensordecedor. Discretamente el doctor Gerandy abandonó la habitación.
—¿Qué pasa, Sam? —pregunté realmente curiosa y extrañada.
—Bella, ¿qué recuerdas de lo sucedido ayer por la noche?
—¿Ayer por la noche? Fuimos al Breaking Dawn.
—Sí, ¿qué más?
—¿Qué más? ¿A dónde quieres llegar, Sam? —le interrogué confusa.
Todos sabíamos lo que había sucedido la noche anterior. Al menos lo que recordaba era lo que solía suceder en las desmadradas fiestas que organizaban los Vulturis.
Bebíamos, bailábamos, nos metíamos algunas líneas, fumábamos un poco de hierba y acabábamos follando. Eso era lo habitual, y hasta donde recordaba, la noche anterior no había sido la excepción.
Yo, particularmente, recordaba haberme ido con Marco. Y no mucho más de allí en más, salvo el haber encontrado a Seth borrachísimo y haberme quedado con él.
—No sé. Creo que fue una fiesta igual a cualquier otra.
—¿Qué recuerdas de Seth? —indagó preocupándome
—¿A qué te refieres, Sam? ¿Qué pasa con Seth?
—¿Recuerdas haberle ido a buscar al bungalow?
—Sí, lo recuerdo —aseguré —Estaba dormido y no pude despertarlo. Supongo que estaría muy borracho.
—No, Bella —me corrigió —Seth no estaba dormido —explicó y su mirada me llenó de un negro pánico.
—¿Qué quieres decir? —pregunté y mi voz salió como un graznido.
—Lo siento, Bella.
—¿Qué es lo que sientes, Sam? —gemí —¿De qué estás hablando?
—Seth está muerto, Bells.
—¿Qué dices? —inquirí —¿Qué carajos estás diciendo, Sam? ¿Qué estupidez es esa de que Seth está muerto? Eso es imposible, Seth no se moriría. —discutí sin poder contener las lágrimas que corrieron por mis mejillas sin control —Siempre tenía mucho cuidado. Sabía que tenía que cuidar de Leah, nunca haría nada para ponerse en peligro.
—Lo siento mucho, Bella.
—No es verdad —gemí —Lo que dices es una idiotez —grité —¿Estás tomándome el pelo, Sam? Porque esto no es ni remotamente gracioso.
—No es una broma, Bella —me aseguró —Nunca bromearía con algo así. Seth murió por sobredosis. Han encontrado grandes cantidades de heroína en su cuerpo, además de otras sustancias.
—¡Esas no son más que putas mentiras! —grité —Seth no puede estar muerto. Habla con los médicos, —ordené —estoy segura de que no has entendido nada.
—Lo siento, Bella —dijo Sam acongojado y una tímida lágrima rodó por su rostro.
—¡No es verdad! —grité saltando de la cama y arrancándome la aguja que tenía clavada en mi brazo. —No dices más que putas tonterías, Sam. Voy a buscar a Seth. Estoy segura de que los médicos me dirán la verdad. —dije mientras me acercaba al pequeño armario que había en la habitación, para sacar de allí mi ropa.
—Bella, cariño —me detuvo Sam acercándose a mí y poniendo sus manos sobre mis hombros.
—¡Déjame, cabrón! No sé a dónde coño piensas llegar con esta idiotez de que Seth está muerto, pero no es gracioso.
—Bella, no es una tontería, cariño. Lo siento, Bella, pero estoy diciéndote la verdad. Seth está muerto.
—No es posible —gemí volteándome hacia él —¡No es posible! —grité mientras golpeaba su pecho con furia.
Lo que Sam decía no era posible. Estaba segura de que era imposible. Era imposible que Seth se muriera.
Seth no podía morirse. Simplemente no podía hacerlo.
Seth era una parte de mí misma. Llevábamos juntos toda la vida. Mi vida entera estaba marcada por la compañía de mi hermano.
Él era yo. Él y yo éramos uno. Él había sido la única persona que se había ocupado y preocupado por mí.
Él me había convertido en la persona que era. Él me había enseñado a vivir y sobrevivir con lo poco que Charlie y Renée nos habían dado.
Seth había sido mi padre, mi madre, mi hermano, mi amigo y mi amor. Mi único amor. La única persona a la que había amado y había sabido amar en toda mi vida. Y la única persona que me había amado siempre, sin importar lo que hiciera.
Seth era quien me había explicado desde qué era la menstruación hasta las relaciones sexuales.
Él me había llevado a comprar mis primeros anticonceptivos, cuando tenía catorce y había empezado a tener sexo con Jacob.
Él había asumido mi custodia y la de Leah cuando nuestros padres habían muerto.
Él era quien me había enseñado a andar en bicicleta, a fumarme mi primer cigarrillo de marihuana. Me había presentado sus amigos y me había incluido en su vida sin nunca dejarme sola.
Y desde luego que no podía dejarme sola ahora. Lo había prometido hacía solo unos pocos días.
Y Seth nunca había roto sus promesas.
—Cálmate, Bella —pidió Sam rodeándome con sus brazos y estrechándome contra él.
—No sé lo que estás diciendo, Sam —sollocé —Pero me niego a creer que mi hermano esté muerto.
—Lo siento, Bella.
—¡No puede ser! —grité sintiéndome furiosa y golpeando el pecho del chico que me rodeaba con sus brazos.
—Lo siento, cariño, pero debes calmarte.
—No puede ser, Sam —sollocé —Seth es mi hermano, no puede morirse. Tiene que cuidar de Leah. Él sabe que yo no soy capaz de hacerlo.
—No digas eso, Bella.
—Es la verdad. Tú lo sabes. Yo soy un desastre, no puedo cuidar y criar a Leah. Ni siquiera puedo cuidar de mí misma. Seth sabía que yo no soy capaz de hacerlo. El muy idiota no puede morirse —gemí desmoronándome entre los brazos de mi amigo.
—Lo harás bien, Bella. Lo harás bien, sólo tienes que cuidarte tú para poder cuidar de tu hermana.
—Sabes bien que no sirvo para ello. Soy igual a Renée, no puedo cuidar de Leah. Seth tiene que hacerlo. ¡Maldito cabrón! ¡Cómo puede morirse, cabrón! —grité elevando la vista al techo.
No recuerdo mucho lo que sucedió después.
Sam me arropó en la cama del hospital, antes de marcharse asegurándome que se pasaría por mi casa para hablar con Senna y ver cómo estaba Leah.
Los médicos me sedaron de alguna forma y me dormí.
Cuando la luz del día se coló por las ventanas, llevaba horas despierta, con la cabeza dando vueltas a lo que había sucedido y a las consecuencias que la muerte de Seth traería.
Mi vida acababa de dar un vuelco y ya nada podía hacer por volver atrás.
En ese momento, a los veintidós, yo, Bella Swan comenzaba su vida, y me aterraba no tener ni idea de cómo enfrentarme a ella.
Creo que ahora empiezan los capítulos duros.
Gracias a todos por los reviews, alertas y favoritos.
Les veo en el grupo de Facebook: Las Sex Tensas de Kiki.
Besitos y gracias por leerme.
Gracias a Sofía Moreno por las buenísimas portadas que me regaló.
