Harry cayo con un golpe seco en un hermoso y elegante restaurant, miro a su lado y ahí estaban el señor Black y Sirius pidiendo una mesa que inmediatamente les dieron.

Se sentaron calladamente y mientras esperaban su orden el señor Black saco unos papeles y se puso a leerlos mientras Sirius le sonreía coquetamente a una niña de a lado de aproximadamente 12 años. Harry sonrió, era muy divertido ver a su padrino en su faceta relajada y se lamentaba que jamás lo hubiera visto así en los 2 años que lo pudo conocer de cerca.

Sirius y su padre comieron silenciosamente hasta parecía que no estaban comiendo juntos pero al pedir el postre comenzó la conversación…

-Padre… ¿puedo hacerle una pregunta? –Sirius dejo por un momento su tarta de calabaza con chocolate.

-Si –su padre tomaba tranquilamente un café.

-¿A usted no le molesta que no quiera estar en Slytherin? –

El señor Black lo miro fijamente y le regalo una leve sonrisa –Molestarme… no aunque no te voy a mentir para mi seria un orgullo que quedaras en Slytherin y siguieras la tradición familiar pero lo mismo me llenaría de orgullo que tu fueras el primer Black en Gryffindor o en cualquier otra casa –Harry lo miro perplejo mientras Sirius al principio lo miraba fijamente para después sonreír ampliamente –Gracias padre –

El señor Black por primera vez le regreso totalmente la sonrisa y después siguió con su café, al salir del restaurant…

-Padre ¿Ahora a donde vamos? –Sirius lo miraba con cariño, admiración y orgullo. Harry pensó que era la primera vez que veía esa mirada o sabia de ella para alguien de su familia inmediata.

-Pues… creo que a llegado el momento de ir por tu varita –el señor lo miraba amablemente mientras a Sirius se le llenaban los ojos de alegría.

Inmediatamente el señor Black tomo a Sirius de la mano y desaparecieron para aparecer en el callejón Diagon y comenzaron a caminar con elegancia hacia la tienda de Ollivander´s.

Llegaron a la tienda y cuando abrieron la puerta para entrar una campanita anuncio su llegada de inmediato de atrás de del local salió el señor Ollivander que era un hombre no muy mayor, tenia el cabello de puntas y de color gris oscuro pero sin duda lo que mas se notaba en él eran sus intensos ojos grises –Señor Black que gusto tenerlo aquí –y enseguida miro a Sirius fijamente –Así que ha llegado el momento joven Black –

Sirius mostro una sonrisa socarrona para después hacerle una pequeña reverencia como saludo mientras su padre lo miraba y solo negaba divertido con la cabeza, sin duda le encantaba un poco la rebeldía de su hijo.

-Aun recuerdo cuando vino usted por su primer varita –el señor Ollivander comenzó a buscar una varita entre su estantes.

-Si… fue hace tanto –el señor Black miraba con cierta añoranza en los ojos.

-Muy bien joven Black… pruebe esta –y le extendió una varita a Sirius.

El la tomo la miro y le hizo una leve mueca para después sacudirla fuertemente, de ella salió un gran rayo rojo que incendio unos papeles que tenia el señor en un mesa cercana –mmm… no –el señor Ollivander corrió a apagar la mesa mientras Sirius se reía de su pequeña cara de susto.

Cuando termino de apagar y arreglar el desastre regreso con Sirius que enseguida le regreso la varita, el señor siguió buscando lentamente mientras el señor Black lo miraba entre burlón y serio.

Ollivander regreso con otra varita en mano y se la entrego a Sirius que enseguida la agito y de ella salió un gran rayo que destruyo un estante –mmm… tampoco –Sirius le regreso la varita y volteo a ver a su padre que trataba de no reírse de la cara de dolor que tenia el señor Ollivander por la destrucción de su local.

Ollivander se fue a lo mas oscuro de su local para después regresar con otro varita en mano –Veamos si es esta –le entrego la varita a Sirius.

Inmediatamente Sirius pudo sentir una gran calidez proveniente de la varita a la vez que ella lo iluminaba un poco, sonrió animado y emocionado y la sacudió decididamente y esta vez el señor Black no pudo evitar carcajearse.

El rayo le había dado al señor Ollivander y enseguida su cabello se volvió de varios colores como el arcoíris, miro molesto al niño –creo… que esa es… -se dio un pequeño toque con la varita en la cabeza y su cabello volvió a su color natural y suspiro un poco cansado –Hoy no es mi día –

-¿Por qué lo dice? –el señor Black no dejaba de sonreír.

-Hace poco estuvieron aquí los señores Potter y su hijo me convirtió en un mimo muggle –tanto Sirius como su padre y claro Harry comenzaron a reírse mientras el señor Ollivander tomaba un poco molesto la varita de Sirius y la metía en su respectiva caja –Es muy raro –

El señor Black dejo de reír al igual que su hijo y Harry -¿Qué es muy raro? –

-Pues… esta es una varita de 25 centímetros hecha de madera de carpe y en su interior alberga fibra sensible de dragón… ¿le suena? –el señor Black lo miro fijamente mientras Sirius y Harry los miraban confundidos –Es como la… mía –

-De hecho señor Black la fibra de este dragón pertenecía al hijo del dragón a la cual pertenece su varita –

El señor Black volteo a ver a Sirius, sabia que el parecido de su hijo con el era mucho pero jamás espero que tanto.

-Es algo muy raro pero… parece que hoy es el día de las rareces –el señor Ollivander le entrego la caja con la varita en su interior a Sirius.

-¿Por qué lo dice? –el señor Black le estaba pagando.

-Pues… lo mismo les paso a los Potter… pero bueno fue un placer –el señor Ollivander le dio la mano a el señor Black para después dársela a Sirius.

Sirius y su padre salieron del local y caminaron un poco por el callejón Diagon…

-¿Padre? –Sirius comía sonriente un helado.

-Si –el señor Black volteo a verlo.

-¿A dónde vamos? –

-Temo que es hora de ir a casa… debo salir a una pequeña reunión con tu madre –Harry pudo notar una pequeña mueca de fastidio por parte del señor Black.

-mmm… ¿Podría llevarme con… mi padrino? –Sirius bajo un poco la cabeza mientras su padre ponía una gran mueca demostrando su aversión, Harry no sabia mucho del padrino de Sirius solo que era el tío y hermano no querido por ser un completo liberal en todos los sentidos y que lo que al fin había logrado que lo sacaran del árbol familiar fue haber apoyado Sirius cuando se fue de su casa.

-Pues… -sin duda el señor Black no lo quería mas que la demás familia pero al ver la sonrisa de su hijo no pudo negárselo en su día –Esta bien… toma mi mano –

Sirius así lo hico y enseguida aparecieron en un gran departamento muy lujoso pero algo desordenado.

-¡¡¡ALPHARD!!! –el señor Black hizo un leve movimiento de varita y todo regreso a su lugar y se sentó en un sillón mientras salía su cuñado.

Por una puerta apareció un hombre en pijama sumamente guapo, alto, de cabello negro algo largo, con facciones muy varoniles, ojos azules y una gran y hermosa sonrisa picarona en su rostro -¿Orión? –

-¡¡¡Padrino!!! –Sirius se lanzo contra él y lo tiro al piso, Harry enseguida recordó a sus hijos y sus "cálidos" recibimientos.

-¡Sirius!... muchacho ¿Como has estado? –Alphard abrazaba con gran cariño a Sirius.

-Bien ¿y tu? –Sirius sonreía con mucha alegría mientras al señor Black se le oscurecía un poco su mirada.

-Bien… bien… -Alphard soltó un poco a Sirius para verlo mejor -… pero mírate has crecido mucho y ya estas hecho todo un galán –Sirius sonreía encantado.

Por fin se levantaron del piso y Alphard se acerco hasta Orión para saludarlo –Orión… ¿Qué los trae por aquí? –

-Pues… -

-¡¡¡VOY A HOGWARTS!!! –Sirius le grito sumamente animado.

-¡¡¡WOW!!! ¡¡¿En serio? Campeón!!! –Alphard volvió a abrazar a su ahijado. Harry enseguida noto que Alphard Black adoraba a su ahijado y ahora entendía por que había sido mas padre el que el señor Black.

-¿Estas ocupado? –

-No… ¿Por qué? Hijo –Sirius se quedo junto a su padrino mientras el volteaba a ver a Orión.

-Pues si no tienes problemas Sirius quiere quedarse un rato contigo –el señor Black hablo fríamente como lo hacia durante la junta. Harry enseguida pudo notar la envidia y el odio que tenia Orión contra su cuñado.

-¡No!... Claro que no por mi encantado –Alphard volteo a ver sonriente a Sirius que le regresaba la sonrisa.

-Muy bien no lo lleves muy tarde y por favor no le enseñes mas de tus idioteces –el señor Black se levanto de su asiento y estrecho la mano de Alphard y después despeino un poco a Sirius –Adiós –

-Adiós padre –Sirius le sonrió amablemente mientras este le regresaba la sonrisa, con un movimiento de varita el señor Black desapareció –Muy bien ¿Qué vamos a hacer? Padrino –

-Pues llegaste justo a tiempo –Alphard se levanto y comenzó a caminar hacia la puerta por donde había llegado.

-¿Por qué? –Sirius y Harry comenzaron a seguirlo.

-Pues por que hoy tengo una cita con una linda señorita –volteo y le sonrió pícaramente.

-¡Así! ¿con quien? –Sirius le regreso la sonrisa.

-Pues hoy voy a ver a… Andy –Alphard comenzó a reírse de la cara de desilusión que ponía su ahijado.

-¡Que aburrido!... ¿y para que vas a ver a Andy? –Sirius le sonreía de mala gana, le habían roto sus ilusiones de ver a una linda chica.

-Pues quiere presentarme a… su prometido –Alphard ya se dirigía al baño con una toalla en mano.

-¡¿Qué?! ¿Cuál prometido?... ¿se va a casar? –Sirius que ya se había recostado en la cama miraba entre sorprendido y algo serio a su padrino.

-Si… la muy tontita se va a amarrar la soga al cuello con un tal… Ted Tonks –se metió al baño

-¿Quién es ese soquete que tiene nombre de oso de peluche? ¿Ted Tonks? ¿Quién le pone así a su hijo?... –Sirius estaba muy molesto, Harry reconocía ese enojo o mejor dicho ese sistema de protección… era el de Ron y también el de James y pensó –Debe de ser lo normal y yo que creía que James había exagerado por lanzarle esa bomba fétida a ese niño que le sonrió a Rose –comenzó a reír aun recordaba como después de lanzarle la bomba fétida justo en la cara James, Teddy, Albus y Freddy sacaron de quien sabe donde discos voladores con colmillos y bumerang-podrazo y persiguieron al niño por toda la plaza de Hogsmeade y aunque todos trataron de detenerlos al último el niño quedo golpeado, mordido y cubierto por una mucosidad verde que sin duda era un nuevo producto de Sortilegios Weasley. También recordaba como las mamás trataban de regañar a sus hijos mientras los padres los felicitaban por eso Harry tuvo que dormir una semana en la habitación de la señora Black y Ron junto a el.

Alphard reía sonoramente y comenzaba a buscar su ropa mientras Sirius seguía bufando por lo bajo.

-Calma muchacho mi trabajo de hoy es ir a conocer al osito de tu prima –Alphard le sonrió y eso puso de buenas a Sirius por que significaba que podía molestar al tal Ted Tonks.

Alphard se puso un simple pantalón negro y una camisa vino, traía el cabello un poco mas largo que Sirius y lo peino como de lado pero al mismo tiempo se veía un poco desordenado por su parte Sirius se quito la corbata y el chaleco, se desordeno un poco el cabello y al mismo tiempo que su padrino se echo loción, usaban la misma Harry notaba que Alphard Black en cierta forma había sido lo que le faltaba de padre a Orión Black.

-Muy bien muchacho es hora de irnos –Alphard tomo su varita y se puso su saco negro.

-Si… es hora de conocer al osito –en el tono de voz de Sirius había cierto odio y mucha malasia, él también se puso su saco y tomo la mano de su padrino.

Enseguida desaparecieron…