Realmente es un poco perturbador corregir este tipo de textos en la madrugada cuando vives en un departamento que es raro de noche… En fin, aquí está el segundo especial de terror 8D. Sé que es algo tarde porque lo prometí para el fin de semana, pero me surgieron algunas complicaciones y todo anda con lentitud por aquí –ella tiene aún más escritos que corregir y publicar pero está falta de tiempo para hacerlo-.
Ahora respondiendo reviews:
berenice uchiha: ¡Logré un grito de miedo de tu parte xDD! Es gracioso que algo así me pasó hace un rato cuando escribía la segunda historia, mi mamá apareció de la nada y yo grité, entiendo lo vergonzoso jajajaja.
Ka-Gura Uzumaki: Partes que olvidé decir en mi contestación. Eres valiente en leer eso a esa hora XDDD. Yo estaría perturbada ya… D'8.
Nira Tao: Menos mal no estabas sola XDD, el golpe hubiera sido peor jajaja. Eres en realidad la tercera persona que creo que espanté, pero aun así me hace feliz 8DDD. Con respecto a Izaya y a Shizuo, probablemente les pasó lo que estaba por sucederle a Namie (?)
Pain-99: Yay, logré asustarte 8D. Gracias por comentar.
Como dije en el anterior especial, soy nueva escribiendo este tipo de historias así que al menos espero que les sea entretenida si en tal caso no les da miedo xD.
BANQUETE DE CALABAZAS
ESPECIAL 02: MÍRAME
I
Aquel día Karisawa Erika paseaba con Yumasaki por el centro de Akihabara, ya se podían ver los adornos alusivos a las fiestas de Halloween que se celebrarían en los diferentes establecimientos, cosa que ambos jóvenes les entusiasmaba mucho. Hoy recogerían los papeles de inscripción para el concurso de disfraces, el cual le otorgaría valiosos y únicos premios a los primeros lugares. Era una oferta tentadora y además ellos tendrían un lugar en donde divertirse el 31 de Octubre.
Me pregunto qué pasa… - Yumasaki vio extraño el numeroso grupo delante de su destino.
Parecen molestos. ¿Qué habrá pasado? – Dijo Erika en el mismo estado que su compañero.
Lo sentimos, pero debido a unos problemas en el local, la fiesta queda cancelada al igual que los pedidos especiales. – Anunció de nuevo la empleada con temor de la multitud.
¡¿Eh?! ¡Y yo que venía a encargar algunos mangas difíciles de conseguir…! – Erika estaba por ponerse a llorar. Primero, ya no tendría una fiesta de Halloween; y segundo, sus mangas especiales ya no estarían en sus manos para leer en la aterradora noche del 31. Era como si su semana especial se hubiera arruinado por completo o así lo veía ella.
¿Qué haremos, Karisawa-san? – Preguntó Yumasaki viendo el estado de su mejor amiga.
No lo sé. Será muy aburrido el Halloween de este año… ¿Qué tal si vamos a comprar mangas mientras se nos ocurre algo? Quiero probar a leer el género de horror tal vez… - Sugirió la pelinegra con una sonrisa tratando de salvar la noche.
Está bien. Un conocido me mencionó una tienda que está al Este en donde hay bastantes mangas de ese género. ¿Empezamos por ahí? – Dijo él.
¡Por supuesto~! – Erika salió emocionada del local para buscar material para la noche de brujas.
II
Este sitio tiene… ¡Una excelente decoración! – Exclamó Erika al ver la pequeña tienda ubicada en un área apartada de Akihabara.
Si, parece un anticuario… ¡Es tétrico! – Dijo Yumasaki abriendo la puerta, encontrándose con varios estantes llenos de mangas y novelas de terror.
Me pregunto si tendrán algo moe de terror~. – Yumasaki tomó su rumbo para explorar las literas del fondo dejando a una indecisa Erika que todavía no sabía por dónde comenzar. Cada librero tenía colecciones que jamás había visto antes, algunas de al menos dos décadas atrás estaban ahí esperando que alguien las comprara. Este sitio debía recibir un premio por tener tan variada colección.
III
Sí que llevaste bastante material, Karisawa-san. – Dijo Yumasaki al ver que Erika llevaba al menos quince tomos en su canastilla en los que resaltaba trabajos del mangaka Junji Ito.
Incluso me llevé a Uzumaki para leer esta noche jujuju~. – Dijo feliz Erika enseñando su gran hallazgo.
Qué bien~. Por cierto… ¿Y este de aquí de qué trata? – El rubio señaló un tomo que tenía una portada algo simple a su parecer. En todo el centro en donde se suponía debería estar la muestra de dibujo del autor del manga, había un objeto plano que podría ser un cuadro o algo así tapado con una manta.
No tengo idea… - Erika tomó extrañada el volumen, ella no recordaba haberlo metido en su canastilla antes.
No veo el nombre del autor por ningún lado, además del título… - Yumasaki no lo tocó pero lo observó desde su lugar bastante curioso, todo lo demás del tomo era de color negro a excepción de la portada que estaba en tonos grises.
El título es muy extraño. Aquí dice "Mírame". – Erika ahora tenía curiosidad que era aumentada con el hecho de que el raro manga estaba completamente sellado y no podría ver su interior hasta que lo comprara.
Creo que lo compraré, si está muy bueno te lo prestaré. – Prometió ella.
Eso sería genial. ¿Eh? Parece que Kadota-san quiere vernos… - Yumasaki sacó su celular después de escuchar el tono de mensajes.
Dotachin no puede vivir sin nosotros molestando a su alrededor. Vamos a buscarlo~. – Erika puso lo que había seleccionado sobre la barra de la caja para pagar de una vez y encontrarse con Kadota, olvidándose temporalmente de la extraña adquisición llamada Mírame.
IV
Erika llegó tambaleándose hasta la puerta de su departamento en donde a duras penas pudo insertar la llave y darle vuelta para entrar. Antes Kadota les había pedido reunirse a todos para ir un rato a beber unas copas. Incluso Shinra había estado presente y por dicha razón Kadota había dicho que entre más personas la noche podría ser más entretenida, aunque eso incluyera charlas sobre cosas extrañas para él.
Jajajaja, eso fue divertido… - Dijo ella riendo mientras dejaba sus compras sobre una silla que encontró cerca.
Después de lo que parecieron años, Erika se tiró sobre su cama para dar una buena descansada antes de irse a bañar. Se dio cuenta de su error segundos después cuando todo lo que había comido se le revolvió en su estómago, obligándola a correr al baño para vomitar. Ella ya sospechaba en este punto que no debía haberse bebido toda esa botella de licor solo para competir con Shinra.
La fujoshi salió del baño media hora después ya más recompuesta para buscar su ropa y acostarse de una vez en su cama porque el dolor de cabeza comenzaba a hacerse sentir. Estaba claro que no había forma que ella pudiera levantarse temprano después de esa noche llena de licor. La resaca que tendría al día siguiente sería de campeonato, por ello, lo mejor era mandarles un mensaje a sus amigas para aplazar la reunión cosplay.
¿Eh…? ¿Dónde está mi celular…? – Erika abrió los ojos espantada al no ver su celular en el bolsillo de su traje negro.
¿Lo habré dejado en la bolsa de compras? – Ella regresó a la sala en busca de la bolsa de compra que estaba sobre el sillón frente a la televisión. Se quedó confusa por un segundo porque le parecía que la había dejado en otra parte, pero le restó importancia al encontrar el objeto perdido que buscaba. Con algo de torpeza ella logró escribir un mensaje que más o menos parecía decente y lo envió.
Ah, listo. Es hora de dormir~. – Dijo ella encaminándose hacia su cama con cansancio, ya mañana leería sus nuevas adquisiciones.
V
El reloj marcaba las 11:45 de la mañana cuando Erika abrió los ojos con pereza, debía levantarse para hacer el desayuno y evitar vomitar en el proceso. Cada movimiento para levantarse ponía en riesgo el control legendario que llevaba sobre su propio cuerpo para no marearse y desistir de aquella tarea. Como siempre ella se repetía que no volvería a tomar de esa forma, pero estaba segura que lo volvería a hacer.
Fue en su trayecto hacia la sala que se encontró con que los libros que había dejado en el sillón ahora estaban tirados en el suelo. Erika supuso que los había dejado mal puestos y por eso se dispuso a recogerlos aun cuando se sentía mareada. Lo menos que ella quería era que se estropearan por el desorden, así que uno a uno los puso en la bolsa hasta que se percató que faltaba el más importante.
Ah, ahí estabas. – Erika al levantar la vista hacia el sillón encontró el manga de "Mírame" en todo el medio del mueble como si la estuviera esperando.
No me digas que lanzaste a tus amigos porque querías mi atención~. – Dijo ella en broma sentándose sobre el sillón con el manga en la mano. Ya parecía un buen momento para abrirlo, aun cuando ella tenía hambre y debía comer algo antes de ponerse a trabajar en sus fanfics.
Veamos… - Corrió el plástico que mantenía al volumen libre del exterior para encontrar un papel algo rasposo para sus dedos. El olor a viejo se hizo sentir al cabo de unos segundos, ella se preguntó cuanto tiempo había llevado el tomo en ese lugar para adquirir tal aroma.
"Advertencia: Una vez comiences a leer, jamás debes parar porque tendrás un castigo. Esta historia debe ser respetada…"
Esa era lo único que estaba escrito en la primera página. Erika pensó que quizás era algo para dar un ambiente terrorífico en la lectura o quizás solo un truco para mantener al lector leyendo.
Capítulo 01: Hola... – Leyó ella en alta voz.
No estaba segura el por qué, pero el decir eso le dio escalofríos que no tenían forma de justificarse. Y sabía que no tenía mucho sentido, a razón que el primer capítulo relataba la historia de un romance entre dos mujeres. Era curioso encontrar ese tema en un manga que parecía ser de terror por la portada.
Entonces el relato abarcaba un episodio de decepción en donde la protagonista era abandonada por su amante quien prefirió el dinero y la comodidad antes que una vida difícil ganándose la aceptación de su familia. La pobre chica no superó que la hayan dejado de esa forma y planeó un contraataque que se suscitaría el día de la boda de su ex-pareja como venganza al sentirse usada. Pero ella tenía un impedimento y ese era la gran seguridad que tenía la familia del novio en el hotel en donde se llevaría la ceremonia.
Capítulo 02: Al fin puedo verte. – Nuevamente Erika habló en alta voz pronunciando el título.
La chica de la historia para colarse en el hotel noqueó a una empleada y robó su ropa para ir a la habitación de la novia. Cuando llegó al lugar indicado, ella intentó atacar a la novia con un pica hielo, pero esta se defendió y con tal muestra de fuerza consiguió noquear a su atacante. La novia decide tirarla en la bañera no sin antes amarrarla, ella está segura de que si la deja suelta, su ex la volverá a atacar y pondrá en peligro todo lo que ha conseguido hasta ahora.
Por eso, con sangre fría la sumergió en el agua y la abandonó a su suerte mientras iba a su casamiento. La novia planeaba regresar por el cadáver y tirarlo a la playa más cercana en el momento en que pudiera escapar de la fiesta. Cualquiera podría deducir que se trataba de un suicidio por un mal de amores y ella quedaría impune en tal caso alguien llegara a encontrar el cuerpo.
Qué tétrico… Pero es interesante~. Oh, el capítulo tres es… "¿Por qué me ignoras?" – Dijo la castaña pasando rápidamente la página.
¿Qué iba a pasar en la historia para que se usara un título como ese?
La novia llegó a paso veloz al departamento para llevarse el cadáver; su plan consistía en lanzarlo por el sitio en donde los empleados que se encargaban de la limpieza depositaban la ropa sucia. Así sería más fácil para ella bajar por el ascensor hasta la lavandería y arrastrar el cadáver de su ex hasta el auto. Todo saldría a pedir de boca con ese plan, ya que todos estaban ocupados con la recepción y ella ya no llevaba su traje de novia. Pero su sorpresa fue tan grande que casi estuvo a punto de caerse de rodillas por la impresión.
Su ex-novia no estaba en la bañera…
¿A dónde se había ido ella?
Incluso si ella hubiera salido caminando… ¿En donde estaban las pisadas mojadas en el piso?
Cuando Erika se disponía a pasar la siguiente página, su celular sonó sacándola de la total concentración que la había sumido el manga.
Hola. ¿Qué sucede, Megu-san? – Preguntó Erika un poco exaltada.
Sí, es que te iba a informar que hoy no tienes que venir porque el jefe decidió fumigar repentinamente… - Explicó Megu.
¿Eh? ¿Y eso? – Erika trató de esconder su alegría por el repentino día libre que acababa de ganar, ya no tendría que trabajar en la noche.
Pues… Él vio una araña… - Contestó Megu.
Ah, ya veo… Ahora recuerdo que le atemorizan las arañas. – La castaña sonrió nerviosamente al recordar ese detalle.
Si, solo era eso. Disfruta tu noche libre~. – Dijo Megu.
Gracias, nos vemos~. – Erika se despidió. Entonces su estómago resonó al colgar, recordándole a ella que no había comido absolutamente nada. Por ahora ella iría a cocinar algo delicioso mientras pensaba en el siguiente capítulo de su fanfic.
Y así Karisawa Erika se olvidó de lo que estaba leyendo…
VI
¡Ah, por fin terminé de escribir! – Erika exclamó muy feliz al ver su brillante nuevo capítulo que publicaría luego de darle una cuidadosa revisión. Quizás haría una pausa para hacer la cena, aunque la verdad era preferible tomar una sopa de miso en su caso. Aun no se le quitaba el dolor de cabeza de cualquier modo, era un milagro que hubiera podido pensar en una historia en ese estado. Ella caminó hasta la cocina con pereza y puso una olla con agua para preparar la sopa.
El sonido de su celular la hizo voltear…
Hola, Yumacchi~. ¿Qué pasa? – Preguntó ella.
Los chicos quieren hacer una maratón de películas de terror ahora en el centro. ¿Te apuntas? – Dijo el joven.
mmm… Suena interesante. ¡Me apunto! – Dijo ella feliz.
Pasaremos por ti en un rato. ¿Estarás lista? – Bromeó Yumasaki.
Por supuesto~. Voy a alistarme, adiós. – Ella colgó y fue rápidamente hasta su cuarto a vestirse. Ya cuando ella había logrado parecer la de siempre aunque tuviera una resaca del tamaño de la Luna, salió hasta la sala recordando que debía apagar lo que estaba cocinando porque comería afuera.
Erika se quedó estática al ver que la cocina estaba llena de vapor, no entendía cómo había sucedido si no había tanta agua en la olla. Es por esto que todo lo que pudiera reflejar alguna cosa en esta parte de la casa estaba completamente empañado a la vista de ella.
Ya debería bajar… - Erika le dio lo mismo y salió de su departamento sin notar que uno de los espejos en el recorrido estaba también empañado, pero a diferencia de las demás cosas, esta decía "Hola".
VII
Jajaja, esa película daba más risa que miedo. Creo que la agregaré a mi colección. – Erika seguía riéndose mientras Togusa manejaba hacia el departamento de ella para dejarla ahí.
Creo que me dio más miedo la forma en que estaba pintado ese auto… Qué desperdicio. – Dijo con horror Togusa.
Pero la chica del cuchillo era demasiado sensual, por un segundo pude notar que sus ojos eran rojos… ¡Eso fue fantástico! – Comentó Yumasaki.
Tiene un mensaje, amo. Tiene un mensaje, amo. Tiene un mensaje, amo. Tiene un mensaje, amo. – El tono de mensajes repicó, interrumpiendo la conversación de los presentes.
Parece que alguien está desesperado por contactarte. – Dijo Kadota.
Veamos… ¿Eh? – Erika expresó al leer sus respectivos mensajes.
¿Qué pasa? – Preguntó Yumasaki.
Todos solamente dicen "Hola", a excepción del último que dice "Al fin puedo verte". – Erika hizo mala cara después de leer eso.
Era un poco tétrico.
Y lo peor del asunto es que no veía el número del remitente, en ese lugar solo aparecían letras extrañas que no tenían una posible traducción.
Debe ser un error. Solo bórralo. – Sugirió Togusa deteniendo el auto frente al edificio de Erika.
Es verdad... ¡Chicos, los veo mañana! – Ella bajó de la van con el sentimiento de que algo no estaba muy bien que digamos. Esos mensajes eran parecidos a los títulos del manga que no había terminado de leer porque se le había olvidado. Erika dudaba mucho que eso del castigo fuera verdad, porque solo era un manga.
Nada malo podía pasar si leías un manga.
¿Verdad?
VIII
Las siguientes horas fueron sorpresivamente tranquilas para Erika quien seguía un poco preocupada por no haber continuado el manga y haber interrumpido su lectura en el proceso. Así que cuando ella hubo terminado de actualizar todo lo que debía, tomó un tiempo para seguir con la extraña lectura para ver si horas después se reía de su tonto sentimiento de inquietud.
Ella abrió el tomo en donde más o menos pensaba que había quedado, pero resulta que terminó en el inicio del capítulo tres, más específicamente en la hoja del título. Si antes Erika había leído "¿Por qué me ignoras?", ahora dicha página decía "¿Por qué me has estado ignorando?".
El texto había cambiado o eso le indicaba su mente a Erika.
Hola.
Al fin puedo verte.
¿Por qué me has estado ignorando?
Jajaja… Estoy dándole mucha importancia a esto. Es un buen truco. – Erika comenzó a buscar en la página anterior lo que ella había leído inicialmente. Lo único que podía pensar que las paginas se hubieran pegado y así le había dado la ilusión de que algo no era igual que antes. Porque era imposible que este manga tuviera algo extraño.
Era un simple manga después de todo…
Su mente se lo estaba repitiendo aun cuando ella normalmente no le agradaba pensar de esa forma. Para Erika no eran solo mangas, eran historias que sacudían su corazón de forma positiva, pero esto era diferente. Esto le estaba generando ansiedad y temor en su interior.
Solo continúa leyendo… No creo que esto sea como crees, Erika. – Se dijo a sí misma y avanzó hasta la parte en donde había quedado.
La novia no encontraba el cadáver de su ex dentro de la bañera y tampoco había algo que demostrara que ella se hubiera ido caminando. Por más que ella buscó el cuerpo no lo pudo encontrar y por eso al no ser capaz de estar más tiempo lejos de la fiesta, la novia optó por regresar a la ceremonia, rogando que su ex no apareciera de nuevo para asesinarla ni arruinar sus planes.
Capítulo 04: Solo voltea… - Erika se sintió más insegura después de leer eso. Incluso cuando estaba sentada en un sillón temía girar la cabeza.
¿Por qué ella se sentía de esta forma?
La respuesta se estaba volviendo más evidente a medida que leía los títulos. Por fin ella entendía porque no le parecía que encajaran con la historia. No estaban ligados al relato, estaban dirigidos al lector quizás. Era solo un presentimiento que todos sus años de lectora de mangas le habían proporcionado.
Regresando a la historia que Erika ya dudaba si quería seguir leyendo…
Pasaron un par de años en que la novia se estableció en las comodidades que siempre deseó. Todo estuvo bien hasta que un día ella recordó a su ex, casualmente fue en una fecha cercana a su matrimonio en donde se suponía debía irse de Luna de miel con su esposo. Sin embargo, ese año su esposo había enfermado y aquellos planes se habían ido por el caño.
Con solo el pensamiento de la mujer que supuestamente había amado y luego desechado al no contar con los elementos para ser aceptada, la novia solo pudo sentirse intranquila porque no sabía si esta seguía con vida. Era extraño que solo desapareciera y ya esa noche; había estado al pendiente de las noticias en esa época y nunca nada como un cadáver apareció. Justo cuando ella estaba pensando eso, un mensaje con un remitente extraño llegó al celular de la novia con un mensaje muy peculiar.
"Solo voltea y me verás. Yo te estoy viendo desde el espejo."
Creo que dejaré de leer esto… Comienza a perturbarme. – Los números del remitente del dibujo eran igual de raros que los del mensaje que Erika había recibido. Sus manos temblaban ligeramente al no saber cómo reaccionar.
Karisawa Erika podía ser tachada de loca, pero notaba que algo no estaba bien y ahora podía leer los indicios de ello.
Tiene un mensaje, amo. Tiene un mensaje, amo. Tiene un mensaje, amo. Tiene un mensaje, amo. Tiene un mensaje, amo. - Ella saltó por el miedo del repentino ruido, nunca imaginó que la voz de Ono Daisuke pudiera darle un susto de muerte como ese.
Tendría que ser todo lo contrario.
Erika levantó el celular y abrió todos los mensajes uno por uno con angustia.
"Solo voltea."
"Aquí estoy."
"Hay un espejo a tu espalda."
"Mira hacia atrás."
"Voltea y estaremos juntas, Erika."
¿U-Un espejo? – Erika estuvo a punto de voltear, pero el hecho de que el mensaje tuviera escrito su nombre fue más que suficiente para que no lo hiciera. Ella con miedo y sin mirar tiró el espejo detrás del sillón para que así no pudiera verlo por accidente.
¿Cuántos espejos más había en el departamento?
Si ella no mal recordaba debía haber uno en la cocina, en el baño y finalmente su cuarto. Esos serían los lugares de los que debía encargarse antes de que algo le pasara a ella.
Karisawa Erika no se dejaría atrapar por lo que sea que quería que volteara.
IX
Habían pasado dos días en que Erika no había salido de su departamento, ella se había sumido en la oscuridad de este en donde se sentía más segura que en el mismo exterior. Viviendo de pan y agua en un closet era así como resistía, de esa forma no tendría que mirar a su espalda porque no había forma que algo estuviera detrás de ella en ese lugar.
No hay nada detrás de mí… No puedo ver a nadie en esta oscuridad… - Erika susurraba riendo un poco en baja voz desde el suelo. Ella tenía tanto miedo de salir de ese lugar que aceptaba vivir de esa forma, incluso su celular lo había tirado a la basura después de recibir más de esos horribles mensajes que solo le provocaban gritar.
Cada mensaje describía lo que ella estaba haciendo…
Ya no lo soportaba.
No se atrevía a tocar el celular.
¿Cuánto más ella podría soportar de esta manera?
X
La madrugada de la tercera noche, Erika despertó por el sonido de algo cayéndose en la cocina.
"¿Qué fue eso…?" – Pensó ella con miedo. Pero no saldría de su escondite, ella sabía que "eso" trataba de hacerla salir para obligarla a voltear. Si ella flaqueaba en su determinación algo malo le pasaría.
Esta era otra de tantas distracciones…
No le haría caso…
XI
Una semana había pasado y ella había sobrevivido caminando por su departamento con los ojos cerrados. Al principio pensó que quizás algo la atraparía en el trayecto, pero parecía ser que eso no podía tocarla.
Eso sí…
El sentimiento que algo caminaba detrás de ella era un detalle que no podía sacarse de la cabeza. Su espalda siempre se sentía fría aun cuando no habían bajas temperaturas para que se diera aquello. Sin contar que el olor a putrefacción le acompañaba en cada centímetro que daba dentro del departamento.
Pero había solo una cosa que golpeaba su razón cada vez que lo escuchaba a medida que caminaba.
Pasos…
Por más que ella intentara ignorarlos y pensar que era solo su imaginación, ahí estaban ellos haciéndose sentir con maldad.
Pasos mojados…
Y lo que era aún peor es que cuando regresaba hacia el closet los dedos de sus pies se topaban con algo húmedo y viscoso.
"No quiero ver…" – Erika ya casi estaba por llorar.
Esta ansiedad la estaba matando lentamente.
Quería que alguien viniera a ayudarla y le dijera que todo estaría bien.
Quería pensar que esto era solo un sueño del cual despertaría pronto.
Se arrepentía enormemente de haber comprado el dichoso manga.
XII
Ya estaba harta…
Ya no quería estar encerrada.
Quería abrir los ojos, pero tenía miedo.
El lugar que pensaba que era seguro ya no se percibía de esa forma.
Erika no estaba sola en estos momentos, ella lo sabía por el olor a muerte que estaba llenando el pequeño espacio. Cada vez estaba más frío todo a su alrededor, empeorando su estado bajo esa frazada.
La desesperación carcomía el corazón de Erika.
XIII
¡Karisawa-san! ¡Karisawa-san! ¿Estás ahí? – El ruido de la puerta siendo tocada despertó a Erika quien antes de que pudiera ver algo mantuvo los ojos cerrados.
"Yumacchi…" – Erika se levantó y caminó a ciegas hasta la puerta con un poco de esperanza. Tal vez si le contaba lo que pasaba entonces él podría ayudarle en su gran problema. En unos cuantos pasos ella pudo palpar la puerta y cuando la abrió no vio a nadie ahí. Solo estaba recostado en la pared de enfrente el tomo maldito, cuya portada ya no se veía igual. El manto que tapaba el objeto plano ya no estaba sobre este, revelando que había un espejo que reflejaba a Erika desde su posición.
Mírame… - Una voz susurró a la espalda de Erika pero cuando estuvo a punto de voltear involuntariamente, se abstuvo de hacerlo y comenzó a correr por el pasillo en dirección a la calle.
No la atraparía.
No la atraparía.
¡No la atraparía!
De alguna forma, ella pudo reunir las fuerzas necesarias en sus piernas para llegar hasta la planta baja en donde parecía ser de madrugada. Si llegaba a la carretera tal vez podría estar segura hasta la mañana, para luego buscar ayuda de cualquier experto en la materia que pudiera deshacerse de esa cosa que la perseguía. Pero se detuvo en seco al ver que más adelante habían vidrieras de los comercios que reflejaban lo que había en la calle.
La única manera de avanzar era pasando por ahí.
Erika cerró los ojos para correr sin pensar en nada más.
Los pasos húmedos retumbaban en su oído de una forma aterradora.
Lamentablemente para ella, un auto venía por esa vía a toda velocidad. El impacto fue contundente, tanto así que Erika voló varios metros en el aire hasta chocar contra la acera.
¡Te dije que no condujeras tan rápido! ¡Mira lo que hiciste! ¡Acelera! – Gritó uno de los sujetos que estaba en el auto.
¡N-No quiero ir a la cárcel! ¡Lo siento! – Dijo el conductor arrancando de nuevo y perdiéndose en la siguiente vía.
A-Ayuda… - Erika respiraba agitada en el suelo. No sentía sus piernas y los brazos estaban en una posición muy mala que le dificultaba levantarse. Entonces cayó en cuenta de la perspectiva que tenía de las cosas mientras estaba tirada en el suelo.
Ella estaba ligeramente volteada hacia atrás.
¡Erika podía ver hacia su espalda!
N-No… - Una sombra se arrastraba hacia su destruido cuerpo.
Una silueta que tomaba una forma femenina con rasgos grotescos y retorcidos estaba a metros de ella. Su cabello enmarañado y rubio caía por su rostro, tapando sus ojos por completo desde su posición. A medida que acortaba la distancia su cuerpo parecía ensortijarse alrededor de sí misma para pavor de Erika.
Me miraste… - La voz de la criatura sonaba distorsionada y muy lejana de una mujer.
Era como un monstruo.
¡Noooo! ¡Por favor! ¡Aléjate! ¡Déjame en paz! – Erika ya estaba llorando presa del pánico y el horror.
El aire putrefacto llenaba sus fosas nasales. No quería que se acercara más, pero ya era demasiado tarde. Las manos verdosas se adueñaron del rostro sangrante de la chica, obligándola a mirar los ojos de la maligna entidad.
Erika no podía ver nada dentro de esas fosas que se suponía debía contener unos ojos normales.
No.
Ahí no había nada más oscuridad que iba escurriéndose por sus mejillas y salpicaba sobre el rostro de Erika.
Al fin pudiste mirarme… - La voz distorsionada habló revelando la segunda boca que abarcaba todo el rostro del monstruo. Esta grotesca vista quedó grabada en las retinas de Erika antes de que todo acabara.
XIV
No lo entiendo… ¿Cómo es posible? ¿Por qué ella cometería suicidio? ¡Eso no tiene sentido! – Gritó Yumasaki completamente fuera de sí. En la mañana del octavo día en que Erika había desaparecido, la policía había contactado a los conocidos de la joven de veinticinco años para que ayudaran con las investigaciones y así cerrar el caso de una vez.
Lo sé, Yumasaki. No creo que alguien como ella hubiera optado por tirarse delante de un auto. D-Debe haber algo que la policía no ha encontrado… - Kadota dijo tratando de contener la frustración que sentía.
¿Y eso qué es…? – Preguntó Togusa al ver un paquete en la mano de Yumasaki.
Lo policía encontró este manga cerca de ella. – Contestó el rubio sacando el manga maldito.
¿Por qué llevaría eso en ese momento…? – Togusa no entendía la acción de Erika.
No lo sé, pero tal vez descubra algo de su suicidio. Necesito entender qué fue lo que pasó. Como es posible que fuéramos amigos y no supiera que le pasaba algo… ¡Soy lo peor! – Yumasaki se seguía culpando.
Nosotros también… Te ayudaremos a descubrir lo que pasó. – Declaró Kadota.
Pienso igual… - Togusa añadió a lo que había dicho Kadota mientras miraba la extraña portada que tenía como añadidura especial, una mano ensangrentada que sobresalía en una de las esquinas del manto que intentaba cubrir el espejo.
Ellos pronto conocerían la verdad del suicidio de Karisawa Erika si en tal caso lograban sobrevivir…
-FIN-
Bien, el destino de Erika fue un poco cruel y agónico D8. Y Yumasaki se quedó sin su compañera ;w;
Bueno, espero que les gustara, me iré a escribir el otro relato a ver si lo termino hoy 8D.
Buenas madrugadas~.
DEATH GOD RAVEN~
