Sé que es algo tarde, pero no había forma que me pusiera a escribir cosas de terror un 02 de noviembre xD -era el día de los difuntos en su país- y bueno hay veces que "ellos" trolean a la gente en estas fechas… En fin, de cualquier forma si llegó a pasar algo un poco raro y fui troleada al final .-. , al igual que una de mis gatas. Pero fue algo menor comparado a todas las cosas raras que pasan por aquí jajaja XD.
Berenice uchiha: Cuando escribí eso y más cuando lo corregía tampoco me atreví a hacerlo –sentía un frío en la espalda incluso xD-.
Qué bueno que te haya gustado, yo pensaba que a nadie le iba a gustar por lo raro ;w;. Los espejos son aterradores a su forma, imaginar que tu reflejo podría sonreírte…
Mitsuki Lina Mendoza: Ok, lo que pasa es que cada cuento no tiene relación con los otros, aunque lo parezca. Los eventos los desmienten, ya que si te fijas en el primer cuento, Izaya y el grupo de la van se encuentran y estos le invitan a una fiesta de disfraces que hicieron a causa de que les habían cancelado los planes a ellos. Pero en el segundo relato, Yumasaki y Erika no organizan ninguna fiesta y simplemente van a ver películas de terror en el centro.
Lo mismo con el primer cuento en donde Shizuo ya se podía decir que estaba muerto, si la continuidad hubiera existido, entonces Shizu-chan no hubiera estado en la tercera historia 8D.
En resumen, los cuentos son autoconclusivos. Son como esos especiales de Halloween de los Simpson en donde les pasa de todo pero no afecta la serie (?)
BANQUETE DE CALABAZAS
ESPECIAL 04: NO DEBES SILBAR
I
¡Vuelve aquí, Izaya! – Gritó Sharaku Eijirou.
¿No crees que ya tengo suficiente con lidiar con Shizu-chan? ¿Mikage-chan no se enojará contigo, Eijirou-san? – Dijo Izaya ya un poco irritado de que Eijirou de repente tuviera más ahínco con aplastar su cabeza contra el pavimento. Como era horario nocturno, este no tenía que preocuparse por estar en el gimnasio que regentaba, haciendo más difícil las cosas para el informante.
Unas horas antes, Izaya había tenido un enfrentamiento con Shizuo, en donde su brazo y espalda habían quedado ligeramente lastimados al ser rozados por un buzón a toda velocidad en el aire. Por eso, el informante sentía que era mejor estar al máximo de sus capacidades contra su perseguidor actual, quien podría hacer un gran daño con el mínimo error que él hiciera en batalla.
¡No estamos cerca del gimnasio! ¡Mikage no puede interrumpirnos! – Eijirou no se arriesgaría a que Mikage detuviera la pelea, razón por la cual él había perseguido a Izaya hasta esta área en especial.
Ya veo, ese era tu plan… - Izaya entendiendo lo que Eijirou deseaba, miró hacia todas partes mientras corría y recordó que esa era un área en construcción.
Según había leído en las noticias en internet, se pensaba reconstruir la antigua estación que había sido abandonada años atrás por razones desconocidas. Estaba claro que ese era el lugar perfecto para la venganza de Eijirou, porque a Mikage no se le ocurriría jamás que ellos se encontrarían ahí.
¡¿A dónde crees que vas?! – Gritó Eijirou al ver que Izaya bajaba a toda velocidad las escaleras para entrar a la vieja estación del metro.
¡Solo le pongo más emoción a tu juego de Halloween~~! – Izaya vociferó antes de perderse en las sombras.
¡Espera! – Eijirou sintió que el juego acababa de escapársele de las manos, porque si él entraba a ese lugar, entonces Izaya tomaría las riendas de todo. De todas formas, él deseaba golpearlo como se merecía por lo que le había hecho a Mikage en secundaria. Su hermana debía ser vengada pasara lo que pasara.
Por lo tanto, Eijirou corrió hacia la oscuridad de la vieja estación…
II
Izaya no podía ver a Eijirou en la oscuridad, pero podía escuchar sus pasos con claridad. Estaba seguro que si él hacía algún sonido su perseguidor lo notaría de inmediato. Tal vez si era lo suficientemente cauto él podría hacer su camino hasta la entrada sin que Eijirou se diera cuenta.
Y fue entonces cuando Sharaku Eijirou comenzó a silbar de una forma un poco burlona o eso le pareció a Izaya.
III
¿Sabes, Orihara Izaya? Una vez estuve en Okinawa. – Luego de los eternos quince minutos en que Eijirou solo caminó en círculos por el lugar cercano a la entrada, comenzó a dirigirse a Izaya quien sabía que todavía estaba cerca. Él no sabía si esto era solo por instinto o por simple lógica.
¿Has escuchado esa superstición de la que se habla en algunas áreas de allá? – Preguntó el administrador del gimnasio. Era obvio que no tendría una respuesta, pero de igual forma continuó hablando.
Dicen que si silbas de noche vendrán los fantasmas. – Contó el hombre con una sonrisa mientras caminaba hacia la entrada.
Espero que pases una excelente noche con ellos, yo me retiro. – Dijo Eijirou dejando a Izaya en la oscuridad.
IV
"¿Pretende que me asuste con eso? Me subestimas, Eijirou-san." – Izaya solo rió en su mente ante la extraña acción de su perseguidor. Él también había escuchado esa superstición antes, incluso sus demás variantes. Por eso no le sorprendió mucho escucharlo, pero lo que sí lo hizo fue que Eijirou ejecutara tal acción.
Izaya recordaba que Mikage le había dicho en alguna ocasión que su hermano mayor era cobarde con respecto a los temas de fantasmas y leyendas urbanas.
Ponerse a silbar para atraer a los fantasmas…
Era algo que rompía los esquemas de la personalidad de ese hombre.
¿Tanto lo odiaba como para hacer eso?
Había un porcentaje muy alto de que Eijirou pensara que con eso lo había asustado y que él saldría espantado de la estación al ver que se había ido.
Pues no.
Eso no iba a pasar.
Era cierto que él tenía mucha desventaja por estar un poco golpeado ese día, pero eso no significaba que no hubieran otras opciones. De cualquier forma, esa era una estación de tren y esta debía tener otra salida al exterior por defecto. Izaya solo sonrió y caminó hacia las siguientes escaleras usando la mini linterna que tenía en su llavero.
Simplemente saldría por otro lado y dejaría al idiota de Eijirou esperando que él apareciera por la entrada toda la noche.
V
Orihara Izaya en esos escasos veinte minutos había recorrido todo el camino hasta donde se suponía debía haber otra salida. Según la estructura de las estaciones, el otro lado de la rampa debía ser exactamente igual, por eso no entendía por qué estaba sellado el lugar en esa sección.
No puede ser… - Izaya golpeó ligeramente el muro en donde del otro lado seguramente estaba el exterior. Solo le quedaba volver todo el camino hasta la entrada original para vérselas con Eijirou y luego seguir con su trabajo interrumpido. Todavía la noche era joven para seguir laborando y estaba seguro que después tendría que hacerle una visita a Shinra, porque él comenzaba a pensar que se había dislocado alguna parte de su cuerpo.
El dolor se hacía cada vez más intenso…
Al diablo… Voy a salir por ahí como sea. – Ya Izaya había dejado por fin su modo de bromista e iría en serio con lo de largarse de ese lugar.
Al caminar de vuelta hasta el inicio se encontró con que ahora todo el lugar estaba completamente a oscuras, ni siquiera podía ver la entrada por la que vio a Eijirou irse antes. Izaya comenzó a correr cuando se dio cuenta de lo que significaba eso. Le costaba creer que esa fuera la respuesta a toda esa oscuridad, pero era lo único que se le ocurría.
La salida estaba sellada con un muro como si nunca hubiera estado abierta en primer lugar.
Las manos de Izaya recorrieron todo el muro esperando que esto se tratara de una simple confusión.
Pero no…
Había un muro…
Izaya iluminó todo el sitio en busca de Eijirou o de algún indicio que le dijera que quizás estaba en un error. Sin embargo, era el sitio donde primeramente había estado. Incluso podía ver las huellas de Eijirou en el sitio en donde había caminado en círculos por un buen rato. No había nadie con él en ese lugar como para decir que estaba en peligro, aun así podía sentirse ligeramente nervioso.
VI
Sin señal… Era de esperar. Estoy atrapado aquí. – Izaya dijo molesto guardando su celular en su abrigo.
Definitivamente, algo andaba muy mal.
Un muro no aparece solo porque sí.
¿Tal vez Eijirou si había logrado atraer fantasmas…?
Imposible… Realmente lo dudo. – Se respondió Izaya a si mismo ante la posibilidad de que Eijirou hubiera logrado su cometido como venganza.
Dejando de lado el miedo de que pudiera estar metido en algo extraño, Izaya dedujo que había una tercera opción y esa era caminar por las antiguas líneas del tren. Si él calculaba bien, esta estación debía cruzarse con una activa más adelante si caminaba lo suficiente. Lamentablemente, eso implicaba desplazarse a oscuras.
El informante tragó saliva desde su lugar, recostando su espalda al muro que no debería estar ahí.
Él no quería caminar por esas vías de tren.
No deseaba ir a ese lugar, pero debía hacerlo para escapar de esa perturbadora oscuridad.
VII
Cuando ya él estaba frente a las líneas del tren, vio con temor el gran agujero por donde debía caminar para llegar a la tercera posible salida.
"¿De verdad era tan malo quedarse donde estaba antes?" – Él pensó con duda.
Le atemorizaba caminar por ese lugar por no saber qué había exactamente ahí. Dudaba mucho que algo le pasara en el lugar anterior porque no había nadie ahí de cualquier forma. Incluso si un fantasma le estaba haciendo la vida imposible, perderlo sería todo lo que podría hacer con él en esa situación.
Si mantenía la calma en su mente, nada podría moverlo de ahí.
Ya estaba acostumbrado a lidiar con criaturas sobrenaturales.
Un fantasma entraba en esa categoría.
Orihara Izaya volvía a sentirse capaz de soportar cualquier cosa que viniera.
Sin embargo, una cosa era pensarlo y otra muy diferente ejecutarlo.
El silbido lejano llenó sus oídos, haciéndolo voltear de inmediato hacia la rampa de abordaje. El sonido venía del lugar en donde había estado antes y donde se suponía solo estaba él.
El sonido avanzaba hacia él.
Silbido.
Golpeteo.
Risitas.
Silbido.
Golpeteo.
Y más risitas que se oían como ecos.
Izaya se quedó paralizado sin saber qué hacer.
A medida que el sonido se aproximaba, Izaya contenía las ganas de gritar por el miedo. Su mente intentaba darle explicación a lo que estaba pasando, pero nada parecía funcionar. Si no se movía, lo que sea que estaba acercándose lo alcanzaría y quizás algo malo le pasaría.
¿Qué tal si era Sharaku Eijirou llevando su venganza más allá de lo soportable?
Aun cuando se decía eso a sí mismo, no dejaba de gritarse que necesitaba correr. Las criaturas cuando se ven amenazadas por algo que desconocen, suelen huir para ponerse a salvo aunque no conozcan el origen de su miedo. Y esto era lo que le estaba pasando a Izaya, el instinto más oculto de los seres humanos frente al peligro le instaba a moverse de ahí.
Izaya corrió sin mirar atrás hacia el túnel.
Ni siquiera el dolor en su espalda y brazo fue un impedimento para hacerlo a gran velocidad.
VIII
Luego de correr por casi cuarenta minutos, Izaya había dejado de escuchar los silbidos que atormentaban su tranquilidad. Y para fortuna de él, sus retinas al fin visualizaban lo que podía ser la luz de una estación más adelante.
Nada pudo describir el alivio que sintió Izaya al por fin estar en la luz de una estación que estaba toda iluminada pero vacía.
El reloj de Izaya marcaba las 10:29 p.m.
Siempre la estación cerraba a la medianoche, aún faltaba mucho para que estuviera en este estado.
Izaya se subió hasta la plataforma de abordaje, esperando que esta vez pudiera salir de una vez de ese lugar y dejar atrás a eso que estaba acechándolo. Pero vio de reojo algo que estaba detrás de una de las columnas en su camino hacia las escaleras eléctricas que estaban funcionando. Al enfocar la vista mejor, él pudo notar que se trataba de una persona que estaba sentada en el piso y cuya espalda estaba recostada en el concreto. El informante se acercó un poco, escuchando los latidos de su propio corazón que iban en aumento.
Ya en una distancia prudencial él pudo reconocer a la persona…
¿Eijirou-san…? – Izaya acortó la distancia del cuerpo que parecía no responder a su llamado. Cuando hubo estado en frente de él, se encontró con el detalle que Sharaku Eijirou estaba tirado en el suelo con sus ojos arrancados en cada mano y una retorcida mueca de horror en su cara. Adicionalmente, su camiseta estaba abierta en dos en donde había algo escrito con sangre en su pecho.
"Qué bueno que no te quedaste en un solo sitio."
Justo cuando Izaya leyó eso, las risitas se escucharon en todo el lugar mientras las luces parpadeaban a un ritmo salvaje y aterrador. El informante con el corazón en la garganta retrocedió en su lugar entre tanto veía como una sombra se acercaba en lo que la luz parpadeaba y volvía a encenderse.
Fue en el proceso en el que Izaya se topó con las huellas que Eijirou había hecho antes, revelándole que estaba en la misma vieja estación. Al saber esto, él comenzó a correr hasta las escaleras sin poder expresar su espanto con su voz, prácticamente él había estado dando vueltas en el mismo lugar durante todo ese tiempo.
"Eso" había estado jugando con él…
En lo que le pareció una eternidad Izaya logró llegar al exterior, ahora solo debía correr hacia el departamento de Shinra.
Pero en eso regresaron las risitas detrás de él.
Izaya detuvo su andar y volteó lentamente.
Al menos él quería ver qué era lo que le estaba asustando, aunque eso no tuviera lógica. Quería creer que él era más fuerte que esta demostración de terror que estaba dando. Su orgullo como humano estaba en juego y muchas cosas más, pero más importante era el saber lo que lo perseguía.
Si él lo entendía tal vez podría evadirlo en el futuro.
Claro estaba que aquella cosa que Izaya vio no podía ser entendida de ninguna forma, mucho menos con todas las luces apagadas detrás de este. Algo que parecía una figura femenina con piel verdosa y caída; con unas fosas oculares perdidas en la oscuridad y brazos ensortijados en su propia cintura como si se trataran de unos lazos, lo encaraba grotescamente.
Una boca estaba en su pecho la cual empezó a sonreír al notar que Izaya la podía ver. Entonces ella quebró su propia cintura y tocó el piso con su cabeza mientras soltaba sus brazos para palpar lo que estaba debajo.
Más risitas salieron de aquella boca.
Luego los silbidos.
… - Izaya no podía gritar.
Su voz se había vuelto a perder como su valor de hace unos segundos.
Y todo empeoró cuando aquella criatura monstruosa comenzó a correr con sus brazos y piernas hacia él en esa posición. Cada movimiento desafiaba la existencia de las articulaciones y huesos en su cuerpo. Nada de eso existía y es por esto que la escena era aún más horrorosa. Nuevamente Izaya emprendió huida en busca de la luz usando como combustible el miedo a la muerte que lo embargaba.
"¡No quiero morir!" – Él lloraba en su mente mientras seguía huyendo, estaba seguro que había una calle iluminada más adelante o quizás solo era un destello engañoso de sus propias lágrimas en sus ojos.
"Alguien ayúdeme… ¡Por favor!" – El pelinegro se lanzó a la calle sin importarle nada más hasta que el sonido de unas llantas lo hizo caer de espalda en el suelo. Al estar tan sumido en el miedo no se había percatado que venía un vehículo transitando en la calle.
[¿Izaya? ¿Qué te pasa? ¿Por qué estás llorando?] – Celty extendió el PDA al ver que había estado a punto de atropellar a alguien conocido.
¡C-Celty! Sá-Sácame de aquí… Por favor… - Izaya temblaba demasiado.
[E-Está bien. Sube.] – La dullahan no entendía nada, pero Izaya parecía no sentirse bien.
Lo mejor era que Shinra le diera un vistazo.
IX
Izaya denunció el crimen anónimamente una semana después para evitar verse implicado en las investigaciones, siempre teniendo de guardia a Celty en el proceso.
La policía encontró el cadáver de Sharaku Eijirou justo en donde Izaya había dicho que estaría.
Según los contactos que el informante tenía en la policía, el diagnostico arrojó que Eijirou había fallecido por un ataque al corazón. Luego de su deceso alguien deliberadamente lo había llevado hasta el interior de la estación abandonada y le había sacado los ojos y la lengua para ponerlos de forma decorativa en sus manos.
No obstante, la lengua jamás fue encontrada…
X
Habían pasado seis meses desde que aquel horrible incidente. Por más que Mikage sospechó que Izaya podría estar involucrado, él nunca soltó una palabra de lo sucedido hasta que eventualmente lo olvidó para su propia salud mental.
Nakura-san… ¿Me estás escuchando? – Preguntó una chica que estaba vestida con traje de coctel.
Lo siento, la canción que estaban poniendo me distrajo… Dime qué ha dicho el jefe de tu familia. ¿Crees que quieran ir contra Awakusu-kai? – Preguntó Izaya volteando hacia la joven mientras entraba en el ascensor transparente.
Ya le he metido la idea en la cabeza a mi padre. Solo será cuestión de tiempo para que pase. – Contestó ella.
Ya veo, entonces comenzaré a mover a los "motivos". De esa forma tu deseo se cumplirá. – Dijo Izaya con una sonrisa.
Sí, quiero que esta familia desaparezca… - Sonrió ella también.
Bien, tengo que volver, sería un problema que ellos notaran mi ausencia. Nos vemos, Nakura-san. – Ella se despidió y bajó en el piso tres en donde se estaba llevando la fiesta privada.
Adiós, Mina-chan~. – Izaya la despidió y presionó el botón que lo llevaría a la planta baja, todavía debía hacer una parada en Ikebukuro para comer en el sushi ruso.
Y sin darse cuenta, él comenzó a silbar la canción que acababa de escuchar a causa de su ritmo pegajoso.
"¿Qué estoy haciendo…?" – El informante se tapó la boca, percatándose de su error.
"Dicen que si silbas de noche vendrán los fantasmas."
La luz del ascensor parpadeó un poco hasta que llegó a su destino. Las puertas entonces se abrieron en un piso que estaba totalmente oscuro y que por obviedad no podía ser la planta baja de aquel hotel por más que el aparato marcara eso. Izaya apretó el botón para cerrar la puerta y estas le hicieron caso milagrosamente.
Menos mal… - Izaya suspiró aliviado.
Solo se metería en la fiesta de la familia mafiosa y se salvaría.
No obstante, mientras Izaya estaba subiendo, él podía observar como las luces de todo el hotel iban apagándose una por una.
De esa forma, la única luz que quedó al final fue la del ascensor…
Con lentitud unos cabellos negros cayeron sobre la cabeza de Izaya, indicándole que había algo más arriba. Acto seguido un pedazo de carne putrefacto, que podía adivinarse que era una lengua, cayó en el suelo haciéndole recordar a Izaya la parte que nunca fue encontrada por la policía en el incidente de Sharaku Eijirou.
Los silbidos suaves llegaron al corazón de Izaya como una punzada de angustia…
Izaya levantó la mirada con sosiego sabiendo de antemano quien era el propietario de esos cenizos cabellos. Arriba de Izaya estaba una monstruosa mujer, sujeta del techo con sus cuatro extremidades y su boca abierta, lista para devorar el alimento que había estado aplazando por meses.
"Me alegra que no te movieras de tu lugar esta vez…"
-FIN-
Jajajajaja. ¿Pensaste que escaparías de mi Izaya-kun~~? –risa maniática- ok no ._.~ Al menos espero haber dejado pequeños traumas con estas historias(?).
Es gracioso que la superstición de los silbidos exista en muchas culturas. En una versión dice que es el diablo que decide contestarte, en otra menciona que las serpientes podrían venir a ti (aunque eso es un simbolismo de los ladrones) y finalmente la de los fantasmas D8.
Espero que esta historia te haya complacido, Ka-Gura Uzumaki 8D.
Si en tal caso estoy aquí para el siguiente Halloween habrán más historias así. Quizás antes… XD
Pero por ahora, hemos terminado por fin el Banquete de calabazas~.
Buenas madrugadas.
DEATH GOD RAVEN~
