-¿Vas a seguir la aventura o te detendrás? Harry –pregunto el profesor mirando como el hombre no se movía.
-No lo sé… tengo miedo de ver que mas hicieron mi padre y sus amigos –respondió sonriendo levemente –Pero… jamás me he detenido frente a una gran aventura –agrego sonriendo pícaramente mientras ya había tomado el frasco del segundo año y vaciaba su contenido en el pensadero.
El miedo lo detenía un segundo y no dejaba de pensar en lo que vendría, lo paralizaba la simple idea de que en verdad James Potter fuera un… un cerdo como solía decirle el profesor Snape aunque estaba el lado positivo donde estaba conociendo poco a poco a esas personas que ama pero jamás pudieron estar junto a él.
Observo la fotografía de la familia Potter donde James y Albus sonreían a la vez tan idénticos pero a la vez tan diferente como en realidad eran, y eso le había fascinado siempre a Harry aunque a veces tuviera que aceptar que en algunas cosas le encantaría que sus hijos fueran más tranquilos.
Sin más, con una sonrisa en el rostro se sumergió en el pensadero que lo absorbió enseguida, todo daba vueltas y vueltas pero las cosas comenzaban a tomar forma lentamente frente a él al parecer en la estación abarrotada de King Cross, por lo que se veía estaban regresando a sus hogares todos los alumnos ya que el expreso recién se detenía y los padres lo miraban impacientes.
Enseguida observo a sus abuelos Potter conversando entretenidamente con los señores Slone y al mirar hacia el otro lado pudo ver a los Lupin junto a una mejorada señora Pettigrew, las puestas del expreso se abrieron y rápidamente comenzaron a salir uno tras uno los estudiantes. Con habilidad su mirada esmeralda que clavo en James Potter que bajaba riendo junto con Sirius y Meli que se encontraba en medio abrazada por ambos pero en cuando James vio a sus padres corrió hasta ellos lanzándose enseguida a los brazos de su padre que sin importarle nada por el golpe se fue hacia atrás pero ahí se quedo abrazando a su hijo.
Sirius sonreía mirando a su amigo cuando sintió una mano posarse en su hombro y al levantar la mirada se encontró con la sonrisa de su padre –Hola hijo –dijo mirando al ojigris, el pequeño enseguida le hizo una leve reverencia a su padre y sonrió de lado.
-Hola papá –respondió el niño abrazando enseguida al señor Black que sonreía.
Harry volteo a ver a Remus y Peter que ya estaban siendo atacados por sus respectivas madres a besos aunque estos intentaran huir, no pudo evitar dibujar una sonrisa cuando escucho a su padre gritando y eso lo alarmo pero al voltear se encontró con que ahora el tambien era atacado por su mamá que lo besaba y abrazaba mientras decía cosas como –Hay bebe te extrañe mucho –algo que tambien escucho Sirius y lo hizo reír mientras ya se acercaba junto a su padre a los Potter.
-Greg… Elizabeth –dijo Orión solemnemente tomando con delicadeza la mano de la abuela de Harry y depositando un suave beso en ella.
-Orión… ¿Cómo va todo? –respondió sonriente Greg Potter.
-Pues digamos que las dificultades han comenzado –contesto con semblante serio Orión.
-Si… entiendo… pero sabíamos que pasaría todo esto al oponernos –respondió susurrando el señor Potter mientras James y Sirius hacían como que conversaban pero estaban escuchando todo.
-Pero el futuro de nuestros hijos lo vale –dijo Elizabeth Potter incluyéndose en la plática.
-Exacto querida… por eso fundamos la orden –dijo sonriente su esposo depositando un suave beso en la mejilla de su mujer, Harry se sorprendió al escuchar eso.
-Si aunque deberemos tomar precauciones en todo… especialmente en nuestros pequeños –dijo lo suficientemente bajo el señor Orión a lo que los Potter asintieron.
James y Sirius confundidos caminaban tranquilamente hasta acercarse a la familia Vance que era bien conocida por intentar hacer escobas para 3 o hasta 6 personas en una misma escoba algo que por supuesto a los chicos les fascinaba la historia. Meli los abrazo y los presento a sus padres que enseguida aceptaron a los chicos como de la familia, por un momento Harry recordó su primera vez con los Weasley y sonrió.
Las imágenes comenzaron a dar vueltas algo que la verdad comenzaba a detestar el ojiverde pero no podía quejarse. Todo se detuvo en una oficina relativamente oscura donde alguien estaba escribiendo, esto lo supo por el sonido que hacia la pluma contra el pergamino; poco a poco sus ojos comenzaron a acostumbrarse a la oscuridad y pudo reconocer el lugar como la oficina del señor Lupin en su casa, todo estaba muy silencioso y Harry pudo ver a Remus recostado en un sofá cercano al escritorio de su padre con un libro entre manos pero estaba ya dormido.
No entendí que hacia ahí o el porqué Remus había guardado e incluido ese recuerdo cuando de pronto una gran luz azul platinada se acerco a toda velocidad por la ventana traspasándola, era un patronus en forma de fénix y sus ojos se abrieron grandes al reconocerlo –La reunión pronto comenzara –dijo el fénix con voz profunda y sin más desapareció, dejando donde había estado una especie de nube.
Harry no entendía que pasaba solo que John Lupin se levanto enseguida de su escritorio, se puso su saco para luego guardar los papeles que antes había estado escribiendo en un cajón y simplemente se volvió a sentar en su lugar esperando. Uno tras uno las personas fueron apareciendo en su estudio que por suerte era grande. Harry reconoció enseguida a sus abuelos, el señor Black junto a Alphard, y varias gentes más que se le hacían conocidas pero no recordaba sus nombres pero de pronto casi a su lado apareció Dumbledore junto a la profesora McGonagall.
-Buenas noches John –saludo amablemente el profesor.
-Hola profesor… siéntense por favor –les dijo el señor Lupin mientras el simplemente miraba a todos recargado en su escritorio, Harry se acerco a sus abuelos –Dumbledore ¿dígame que hace aquí? –pregunto fríamente.
-John sabes perfectamente la respuesta a eso… -respondió el viejo profesor quedándose de pie justo frente al señor Lupin -… pero si insistes en decir que los desconoces pues te diré que vengo a saber tu respuesta respecto a la orden –dijo con calma pero firmemente.
-Profesor… -el señor Lupin miro directamente a los ojos del hombre de barba blanca que estaba frente a él -… ya sabe mi respuesta –contesto tajantemente.
-Yo creo es una estupidez, Lupin –dijo sin miramientos el señor Black.
-Black no vengas con tonterías… todos aquí sabemos que el ministerio no dejara que avance ese tal Lord Voldemort –respondió John.
-Yo creo que no deberíamos estar tan seguros –dijo con el semblante sumamente serio Elizabeth Potter haciendo que Harry la mirada.
-Y aunque así fuera debemos estar preparados en caso de emergencia… ese loco está consiguiendo demasiados amigos –agrego Alphard Black mientras con toda tranquilidad se servía un whiskey de fuego.
-No se tu John pero no yo pienso simplemente esperar que haga el ministerio… tengo un hijo y debo pensar en el –dijo Greg Potter que ya se acercaba a donde se encontraba Alphard para tambien servirse una copa.
-Yo no creo que pueda conseguir tanto apoyo –dijo analizando lentamente las cosas el señor Lupin.
-Ya lo está haciendo… más de la mitad de familias de sangre pura piensan apoyarlo –contesto sin miramientos el señor Black.
El señor Lupin guardo silencio y después fijo su mirada en alguien –Profesora McGonagall ¿usted qué piensa? –pregunto a la mujer que lo miraba como siempre con tu semblante como piedra.
-Que aun nada es seguro señor Lupin… –John estuvo a punto de sonreír triunfal –… pero debemos estar preparados en caso de ser necesario –dijo la profesora haciendo que el señor Lupin bajara la mirada.
-¿Qué pretenden que haga? –pregunto dando por entendido que estaba vencido.
-Simplemente que estés alerta en el ministerio –dijo el profesor Dumbledore.
-Si algo pasa… sea lo que sea debes decirlo –agrego el abuelo de Harry que ya estaba de nuevo junto a su esposa tomando lentamente su trago.
-Eres cercano al ministro… creo que deberías intentar cuidarlo porque puede ser un golpe de este loco –dijo Orión Black serio mirando de pronto al sofá donde Remus descansaba.
-Está bien… puedo hacer eso –dijo sin más el señor Lupin sentándose totalmente en su escritorio.
Harry estaba congelado observando todo, cuando de pronto ojo loco Moody paso al frente –Señores debemos estar alerta no sabemos aun que trama –dijo seriamente mirando a Dumbledore.
-Lo sé Alastor, por eso ayudaras reforzando la seguridad en cada una de las casas de los miembros de la orden –dijo Dumbledore observando como a ojo loco de le agradaba demasiado la idea –No te preocupes tendrás acción –le dijo sonriente a lo que su viejo amigo le sonrió –Señores… hoy queda oficialmente fundada la orden… es por un bien común y protección del mundo pacifico que conocemos aunque espero no tengamos que salir jamás a luchar –dijo con su tono calmado pero por un momento Harry sintió un escalofrió recorriéndolo, siempre había admirado la manera tan magistral con la que el viejo director podía inspirar.
Sin más uno a uno comenzaron a desaparecer todos entre ellos sus abuelos, John Lupin de nuevo se dejo caer en su silla y por un momento simplemente estuvo quieto mirando la oscuridad –Remus… jamás debes contarle a nadie lo que has escuchado hoy… ¿entendido? –pregunto hacia la oscuridad y Harry volteo encontrándose enseguida con los ojos miel del pequeño.
-Jamás lo hare, papá –respondió Remus clavando su mirada a la sombra de su padre.
-Está bien pequeño… ahora ve a dormir –susurro el señor Lupin, enseguida el pequeño se levanto y salió del lugar. Lo último que Harry pudo ver fue a este sosteniendo su cabeza con ambas manos y soltando un gran suspiro al cielo.
Las imágenes comenzaron a girar de nuevo deteniéndose ahora lo que reconoció enseguida como la oficina del señor Black que se encontraba ahí junto a Sirius leyendo varios papeles, firmando algunas cosas mientras el pequeño leía cada papel que su padre le entregaba cuando de pronto una gran lechuza entro por el ventanal de la oficina posándose justo frente a Orión, este sin más la tomo y abrió…
Orión
La carta de Regulus a llegado esta mañana, llega temprano por favor tendremos una gran cena de celebración y espero que hagas que Sirius no arruine la fiesta o lo mandare Durmstrang a que lo eduquen como se debe.
Walburga
… El señor Black hizo bola el pergamino y lo aventó a la papelera, tomo su varita e hizo unos cuantos movimientos para que enseguida saliera un patronus en forma de perro de ella y este echará a correr hasta desaparecer de la vista de un maravillado Sirius.
