Harry observo el gran perro alejándose sin entender que es lo que pasaba al igual que Sirius que había dejado de leer los papeles por mirar de reojo a su padre cuando una linda lechuza de tono beige entro por la ventana posándose delante de él, Orión Black miro la lechuza que parecía conocer a su hijo ya que esta se acerco a él y suavemente se froto contra su mano –Hola Pau –saludo el niño a la lechuza rascándole suavemente su cabeza mientras esta se dejaba –Veamos que me traes –la lechuza levanto un poco su pata para que le quitaran la carta que enseguida hizo sonreír al niño y cuando la iba a abrir se escucho un "crac" en la oficina llamando la atención de todos.

Alphard Black se apareció justo en medio del lugar con el cabello despeinado, camisa sin fajar y no había ni saco ni corbata pero aun tenía esa sonrisa fanfarrona que lo caracterizaba. Orión al observar su vestimenta de arriba abajo suspiro negando con la cabeza mientras su hijo ya se levantaba a abrazar a su padrino que se puso en cuclillas para recibirlo –Mi muchacho ¿Cómo estás? Aparte de igual de guapo que yo –dijo con tono cariñoso mientras sus brazos rodeaban al pequeño y lo levantaba aunque ya con un poco de dificultad.

Enseguida lo bajo de nuevo al piso y Sirius sonrió de lado –Pues más guapo que tu sin duda… ya sabes con eso de que aun soy muy joven –dijo riendo mientras su padrino le sacaba la lengua pero sin poder evitarlo se fijaba en el reflejo de la ventana si en verdad estaba tan viejo. Harry reía al verlo checándose las líneas de expresión y estirarlas quitando algunas arrugas que al soltar la piel volvían, el pobre Alphard ponía rostro de pánico mientras hasta Orión se reía de él.

Orión sonreía pero se aclaro su garganta llamando la atención de los otros 2 –Alphard, déjate de payasadas y siéntate –dijo serio intentando ocultar la leve sonrisa que aun tenía en los labios. Alphard le sonrió y se sentó mientras Sirius lo hacía a su lado abriendo lentamente la carta que le había llegado –Chico ¿carta de admiradora? –pregunto sonriendo de lado su padrino.

Sirius negó –Puede que me ame pero la verdad en definitiva James no es mi tipo… no soy tú –respondio sacándole la lengua al pobre de Alphard que solo se pudo carcajear, Harry podía ver su mirada de orgullo en lugar de molestia. Sirius leyó lentamente la carta después de reírse un poco más de su padrino y después con ojos iluminados fijo su gris mirada en la de Orión –Papá ¿podría ir la última semana de vacaciones a casa de James? –pregunto animado e ilusionado.

Orión miro serio a Alphard algo que por lo que Harry podía ver Sirius ni siquiera notaba, ambos parecían entenderse con miradas para que al último el primero soltaba un suspiro –Esta bien pero regresas a casa el sábado para que pases la última noche con la familia ¿entendido? –respondio aunque no muy feliz.

Sirius sonrió –Claro que si, papá –dijo mientras se levantaba corriendo, tomo pergamino con tintero y pluma para comenzar a escribir su respuesta a su amigo mientras los adultos se miraron un momento fijamente. Harry no sabía si debía estar ahí o debía irse con su padrino pero su curiosidad al ver las miradas misteriosas aumento demasiado quedándose ahí esperando tener la suerte de escuchar.

-Regulus recibió hoy su carta… habrá una cena en la casa ¿iras? –pregunto Orión mientras volvía a su tarea de revisar papeles.

Alphard se volteo levemente para observar a Sirius que escribía entretenido en la mesa de atrás que su padre había colocado especialmente para él –No sé… a mi hermana no le agradara la idea aparte no me llevo muy bien que digamos con Reggy –contesto con cierto tono burlón.

-Eso lo tengo claro pero necesito que cuides a Sirius… -dijo Orión provocando que Alphard lo mirada serio -… no tengo idea a quien invito mi esposa pero simplemente con Cygnus y su mujer yo sé que mi hijo no se sentirá cómodo –agrego mirando sobre los papeles a su pequeño.

-¿Nunca has pensado que tal vez lo mejor para Sirius seria alejarse de la familia? –pregunto Alphard mirando fijamente a su cuñado.

Orión enseguida levanto la mirada –No voy a dejar a mi hijo a tu cuidado, Alphard –respondio serio.

-Yo no digo eso pero con los tiempos debes ya haber visto pues… que mi hermana no es la mejor mujer del mundo… aparte según parece ni tu familia te apoya en la postura que has tomado y presiento que el mas agredido será Sirius por sus visibles diferencias –dijo totalmente serio Alphard mientras se acercaba un poco más a Orión para que el niño no lo fuera a escuchar. Harry estaba congelado escuchando todo.

Orión soltó un suspiro y dejo lentamente todos sus papeles en el escritorio –Por una vez en tu vida no dices solo tonterías… -Alphard sonrió levemente -… creo que haberme casado con tu hermana fue un terrible error… -Harry casi se cae de espaldas -… lo único que agradezco son mis hijos aunque me duele que Regulus sea como ella… pero tienes razón, aun tiene una semana antes de irse con los Potter –dijo con tono triste al igual que su mirada pero intento que sonara a indirecta.

Alphard le palmeo amablemente el hombro –No te preocupes, lo puedo llevar conmigo a Miami así tu intentas tener un poco de tiempo con Reggy… ya sabes intenta enseñarle algo antes de que caiga en manos de quien sabe quien en la escuela, Sirius es tu mayor logro y lo sabes pero regresare el sábado en la mañana para que puedas salir con el todo el fin de semana… tenias que ir a Venecia ¿no? –pregunto sonriendo.

Orión sonrió orgulloso al ver a su pequeño acariciando la lechuza suavemente y después dejándola ir por la ventana –Llévatelo pero no lo mal eduques mas… te espero en la noche y de ahí nos vamos con Dumbledore –dijo el Black haciendo que Harry se concentrara de nuevo demasiado, él no tenía conocimiento que hubiera una primera orden antes de la del fénix y la verdad esto estaba siendo demasiado entretenido.

Sirius se acerco sonriendo –Papá ¿puedo ir a molestar a Adams? –pregunto ya imaginando que hacerle al pobre hombre.

Orión sonrió –Ok pero dile de una vez que necesito todo listo para antes de esta noche –respondio algo serio mientras su hijo asentía y salía corriendo por la puerta del despacho.

-En verdad ¿participaras en las búsquedas y redadas? –pregunto Alphard con cierto tono preocupado.

-Por supuesto… ¿viste el profeta hoy? Han desaparecido ya 5 muggles –respondio Orión observando el periódico.

-Lo sé, estoy investigando eso ya pero por favor cuñado… si te descubren… -Alphard en verdad se veía preocupado pero Orión levanto la mano y a la vez se levanto de su lugar.

-… Si me descubren tendrás que cuidar a mis hijos, en especial a Sirius –agrego sin más Orión mientras se acercaba a la ventana y fijaba su mirada en el horizonte –Tengo todo listo y prefiero morir con honor a que como loco seguidor de un imbécil que solo necesita peones –dijo con resentimiento pero a la vez orgullo –Espero que le enseñes eso a mi hijo de ser necesario –susurro a lo que Alphard se levanto y se acerco a el por la espalda.

-Tú se lo enseñaras sino es que ya lo has estado haciendo, amigo –le palmeo la espalda, Harry estaba sin palabras cuando noto que Sirius se había ido y el aun estaba ahí asi que sin más pudo ver escondido tras el marco de la puerta al pequeño escuchando todo desconcertado, sus grises ojos se llenaron de lagrimas con solo pensar que su padre podría morir y lentamente se sentó en el piso abrazando con fuerza sus rodillas queriendo esconder con ellas su rostro pero sus ojitos se podían aun ver porque aunque las lagrimas impidieran un poco su vista esta estaba fija en su padre.

Harry miro a su pequeño padrino y se sentó frente a él observando cómo las gruesas lagrimas resbalaban por su rostro, sus ojos esmeraldas comenzaban a llenarse de lagrimas tambien y no pudo evitar pensar que debió de traer a Ginny con él. Ella era su fuerza mayor aparte de sus hijos y aunque no sabía bien lo que seguía ahora entendía que él no había sido el único que perdió mucho por culpa de ese loco. Las imágenes comenzaron a dar vueltas y para su sorpresa apareció en un despacho bien iluminado, se escuchaban pasos y constante movimiento de hojas que venían de fuera por supuesto en un segundo su cabeza identifico eso pero no estaba totalmente seguro, de pronto por la puerta entro la señora Pettigrew vestida con conjunto algo elegante –Sr Lupin ¿me llamo? –pregunto sonriente mientras se ponía frente al escritorio de su jefe y dejaba unos papeles.

-Flora, por favor llámame John y si te llame, Remus debe andar por ahí con Peter ¿podrías llamarlo? Por favor –dijo sonriéndole amable a la mujer que según parecía era su asistente algo que le agrado a Harry, lentamente se acerco por la espalda del señor mientras la mujer salía en la búsqueda de los niños y pudo observar los papeles que tenía en mano. Eran una carta de Dumbledore donde le advertía que tenía que cuidarse en caso de cualquier problema hasta donde podía leer, el periódico profeta con las fotografías fijas de los muggles que habían desaparecido y al principio más a la vista su testamento firmado ya por él y su esposa. Harry se sorprendió pero entendía el porqué de la situación de pronto escucho un leve paso y sus instintos de auror lo hicieron buscar de donde provenían esos ruidos encontrando a Remus montado sobre Peter sacando de un gran estante una caja de chocolates pero el niño se había quedado congelado al ver los documentos que su padre tenía en manos.

Harry pudo ver como sus ojos miel se oscurecían y la tristeza se reflejaba en su rostro pero a diferencia de Sirius este pequeño entendí mas lo que estaba pasando y en lo que su padre estaba metido así que no dijo nada simplemente termino de sacar los chocolates y con suavidad se bajo de su amigo para luego de rodillas salir del despacho. Ambos niños se sentaron un poco alejados del despacho pero pudo notar como Remus podía ver aun a su padre que seguía trabajando como si nada pasara, el pequeño simplemente metió un chocolate en su boca y lo observo sin duda analizando todo notando el leve ceño fruncido del señor mientras leía unos papeles.

Las imágenes comenzaron de nuevo a dar vueltas para detenerse en una hermosa mansión blanca con decorados en beige y color café al igual que sus muebles, Harry reconoció enseguida el lugar y de pronto lo atravesó el pequeño James todo sucio con su escoba en mano, sonrió levemente al ver al pequeño y lo siguió con lentitud hasta que entraron a un gran estudio con mesa de billar además de muchos otros juegos, enseguida vio a su abuelo Greg jugando ajedrez mágico con Dumbledore y sin que lo notaran el pequeño se escondió para escuchar la conversación. Harry sonrió al ver la cara de diablura de su padre.

-Albus ¿crees que esto pueda empeorar? –pregunto Gregory Potter mientras observaba fijamente el tablero pensando su próximo movimiento.

-Me temo que puede ser muy posible –respondio Albus observándolo fijamente.

-Ya son 5, pase lo que pase no debe haber más –dijo serio Greg mientras al fin movía una pieza.

-Espero que podamos impedirlo sino el equilibrio del mundo mágico y muggle estará en peligro –susurro el profesor siendo ahora el que observaba el tablero.

-Albus ¿prometes cuidar a mi hijo? –pregunto Greg dejando de observar el tablero para simplemente clavar sus ojos en los del viejo director.

-Lo prometo, Greg pero no pienses de esa manera –contesto el director intentando sonreírle levemente.

-Es mejor estar prevenido Albus… tu mismo lo has dicho varias veces y por eso creaste la orden… viejo amigo ¿Por qué estas tan metido en esto? –pregunto Greg tomando un poco de su cerveza de mantequilla.

Harry se acerco un poco mas y observo como Dumbledore bajaba la mirada lentamente soltando a la vez un suspiro –Porque yo pude evitar todo esto… y no pienso dejar que la tiranía triunfe dañando a todos los que estén a su paso –respondio aunque con leve tono de tristeza.

James al fin se canso de estar escondido y se acerco a los adultos, Dumbledore enseguida lo percibió y sonrió –Hola James –saludo amablemente mirando el tablero y haciendo de una vez su siguiente movimiento con el que le gano al señor Potter.

Gregory miro todo el tablero confuso y eso hizo reír a Harry –Hola profesor –contesto el pequeño –Ya me extraña ¿cierto? –pregunto el niño sonriendo de lado.

Dumbledore enseguida soltó un carcajada –Claro que si, muchacho aunque aun debo regresar a la escuela a reparar el inodoro que termino como centro de mesa de la sala común de Slytherin… -James se ruborizo un poco mientras su padre ya reía -… por cierto lindo toque lo de las flores con colas de rata –dijo el profesor sonriente, Harry imaginaba la escena de todos gritando molestos o asustados y sin duda los merodeadores escondidos riendo.

Gregory se levanto a la vez que Dumbledore y se dieron la mano –Te veo esta noche, Albus –dijo amablemente mientras ya despeinaba a su hijo.

-Está bien, Greg… por favor no llegues tarde ya sabes cómo se molesta Black y Lupin –dijo sonriente Dumbledore.

El señor Potter de nuevo comenzó a reír –Lo siento pero mi mujer se tarda demasiado arreglándose –intento excusarse cuando se escucho que la puerta se abría.

-Amor no me culpes a mi… tú te tardas jugando con los aparatos muggles –dijo con burlona la señora Potter que vestía elegantemente con un conjunto de falda con saco y su cabello levantado en un chongo, Harry sonrió observándola detenidamente detectando casi enseguida varios rasgos Black.

Gregory Potter solo se sonrojo mientras todos se reían de él pero enseguida Dumbledore se despidió –Debo irme… hay trabajo que hacer… los veré en la noche –dijo mientras entraba en la chimenea.

-No me extrañe ya voy a volver –dijo James mientras se despedía con la mano y el director sonreía antes de desaparecer en las llamas verdes.

Elizabeth Potter checo unas cuantas cosas en su bolso y su esposo se acerco lentamente a ella abrazándola por la cintura haciéndola sonreír mientras le daba un suave beso en los labios con James haciendo cara de asco atrás –¿A dónde va? Mi reina –pregunto sin soltarla.

-Pues de compras –respondio su mujer simplemente mientras le daba otro besito y sus brazos rodeaban el cuello de su marido.

-Hoy no puedes –dijo sonriente su esposo dándole otro beso y soltándola para sacar su varita que enseguida apunto a los cielos, murmuro un hechizo que Harry no conocía y lo apunto en su mente por si algún día lo necesitaba aunque primero debería ver para que era.

-¿Por qué no puedo? –pregunto sonriendo con leve semblante retador la señora Potter.

-Pues porque hoy le enseñaremos a James defensa recuerdas… debo mostrarle que su padre es un súper mago –dijo levantando el pecho orgulloso Greg.

-jajajajaja –Elizabeth soltó la carcajada junto a su hijo, saco rápidamente su varita y sin que su esposo lo esperada lo desarmo –James primera lección… siempre debes estar atento –dijo sonriéndole orgullosa a su hijo que solo asintió –Anda vamos a enseñarte unas cuantas cosas… a fin tu padre ya puso el hechizo para que no detecten tu magia –agrego rodeando por los hombros a su pequeño dejando atrás a su esposo que aun buscaba donde había caído su varita.

Harry grabo bien el hechizo en su memoria ya que sin duda algún día tendría que enseñarles a sus hijos a poder cuidarse solos aunque esperaba que no lo tuvieran que utilizar jamás. Las imágenes comenzaron a dar vueltas con poca velocidad y pudo ver a su padre con su abuela practicando hechizos a la vez que el pobre de su abuelo solo corría de lado a lado intentando huir de todo lo que su hijo le lanzaba, las cosas volvieron a dar vueltas y ahora estaba en la mansión Black viendo al nada animado Sirius escuchando como su hermano hablaba y hablaba mientras su madre lo observaba con orgullo, las cosas volvieron a dar vuelta apareciendo en la casa Lupin donde Remus no podía dejar de observar a su padre pero sin decirle nada.

Las cosas se detuvieron en la mansión Black donde Orión desayunaba tranquilamente ya vestido con su traje de pronto un crac hizo que dejara su periódico sobre la mesa para levantarse y encontrarse a Gregory y James Potter sonrientes junto a Sirius que enseguida se lanzo a darle un abrazo a su padre –Hola Orión –saludo amable el señor Potter.

-Hola Greg –contesto sonriendo.

-Te veo mañana, después de dejar a los pequeños nos iremos –dijo Potter hablando lo más bajo posible mientras ambos pequeños y Harry intentaban oír.

-Por supuesto… no debemos permitir esto –contesto serio el señor Black, Greg asintió y se dieron la mano amistosamente para luego desaparecer por la chimenea.

Las cosas volvieron a dar vueltas y Harry reconoció enseguida el lugar siendo este King Cross…