Sintió como las imágenes daban vueltas pero las perspectivas no ayudaban demasiado, la mansión Black estaba más oscura de lo normal y para su dolor Sirius estaba encerrado ahí intentando mantenerse en pie pero siendo invisible para su familia.

Podía ver a Walburga intentando consolar a su pequeño Regulus que apenas tomaba su lugar en la mesa y comenzaba a derramar silenciosas lagrimas mientras miraba la silla vacía de su padre, Walburga lo trataba como un bebe pero era muy diferente con su otro hijo al que comenzaba a gritarle más de lo normal o simplemente había días en que parecía que este fuera invisible frente a sus ojos pero ante todo cada noche derramaba lagrimas en el estudio de su esposo sin saber que Sirius se encontraba en uno de los rincones del lugar llorando, ahí era el único lugar donde dejaba salir un poco su dolor.

La semana había pasado demasiado lento hasta para Harry cuando al fin Dumbledore apareció en la chimenea Black entre las llamas verdes con su túnica negra mostrando su luto por su amigo, Kreacher enseguida apareció a su lado –Informa a tu ama que me encuentro aquí, por favor –solicito amablemente a lo que el elfo simplemente desapareció dándole una última mirada nada amable de regreso.

Apenas si pasaron unos segundos cuando una fría Walburga apareció en la sala con el pequeño Regulus a su lado, de aquel niño vivas con alegría y mucha ambición en los ojos solo queda la sombra demacrada –¡Sirius!... ¡baja ahora mismo! –grito la mujer con suficiente potencia como para hacer venir a alguien en casa de los vecinos. Dumbledore observaba calladamente todo y a sus oídos apenas comenzaron a llegar el sonido de unos pasos lentos que bajaban las grandes escaleras de la antigua mansión, y después de varios segundos sino es que hasta minutos Sirius apareció a un lado de su madre con el cabello alborotado vistiendo pantalón de vestir y una arrugada camisa negra desfajada, donde antes había una sonrisa gamberra con picardía y encanto infantil ahora solo había una raya horizontal –Dumbledore ¿puede decirme que hace en mi casa? –pregunto con tono frío y molesto Walburga clavando sus ojos plateados en el profesor como si fueran dagas.

-Walburga… -Dumbledore se levanto de su asiento -… eh venido por tus hijos… es hora de que regresen a la escuela y según veo será bueno para ellos –susurro esto último casi para sí mismo y lentamente coloco una rodilla en el piso de madera de la casa mirando especialmente a Sirius que simplemente no se fijaba en el –A su padre jamás le hubiera gustado verlos así –les dijo a los pequeños.

-Eso no lo sabremos… ya que gracias a ti ahora está muerto –respondio Walburga provocando que sus hijos la miraran sin entender y después al viejo profesor que se había levantado ya bajando su mirada azul a simplemente ver a los pequeños. Harry se quedo observándolo, sabia cuanto lo habían golpeado esas palabras y como ese daño se volvería una cicatriz que siempre le pesaría.

-Niños vayan por sus baúles –Dumbledore se paro firmemente mientras pronunciaba esas palabras y clavo su mirada en la de la mujer. Los pequeños al ver que su madre no decían nada salieron corriendo por sus cosas. Para desanimo de Harry al hacer su siguiente movimiento ya se encontraba en la habitación de Sirius que era todo un caos con ropa tirado por doquier, libros y por supuesto juguetes pero algo que no le gusto a Harry era ver como la cama dejaba notar el tiempo que el pequeño había estado recostado sobre el sin mover ni un musculo, algo que no estaba antes.

Sirius guardo todas sus cosas o lo que fuera a necesitar especialmente y con sumo cuidado la fotografía de navidad donde salía con su padre y padrino, tambien en una caja de madera se encontraba la última carta que su padre le había dejado que jamás había abierto –Léela –susurro Harry, el reloj de la familia Black tambien estaba allí.

Cuando terminaron Kreacher apareció de golpe para bajar las cosas aunque no de muy buena gana, Regulus estaba callado y Sirius lo detuvo –Sé que no somos muy unidos pero somos familia… cuando necesites cualquier cosa búscame y si alguien llega a molestarte con muchísima más razón ¿entendido? –Regulus lo miro sorprendido y lentamente asintió –Un Black es orgulloso… no dejemos que nadie nos vea llorar… decepcionaría nuestra debilidad a nuestro padre –susurro esto último casi como si fuera más para el pero Regulus asintió entendiendo sus palabras y antes de bajar le dio un fuerte abrazo a su hermano que se quedo congelado respondiendo levemente para que después el pequeño bajara corriendo las escaleras, Sirius lo siguió con lentitud preguntándose qué demonios había sido eso.

Dumbledore se encontraba a un de pie junto a la chimenea enfrentándose a una lucha de miradas con Walburga que simplemente dejaba que sus ojos reflejaran todo el dolor que tenia y culpaba al profesor, cuando Kreacher apareció enseguida el profesor saco su vari encogiendo los baúles y con un simple hechizo mandándolos a sus respectivos dormitorios en la escuela. Los pequeños llegaron y Walburga no pudo evitar en ese momento derramar algunas lagrimas –Adiós mi pequeño… cuídate y estudia mucho para que seas tan inteligente como tu padre –Regulus asintió o lo intento mientras era asfixiado por los brazos de su madre –Tu compórtate no quiero más estupideces… ¡deja de deshonrar en apellido de tu padre! ¿Entendido? –Sirius simplemente asintió para después acomodarse a un lado de su hermano en el interior de la chimenea.

Dumbledore entro tras ellos y con mucho coraje observo al Walburga por las crueles palabras que le había dicho a su hijo al igual que Harry lo hacía, tomo un puñado de polvos y se acomodo lo mejor posible –A Hogwarts –dijo con firmeza siendo enseguida envuelto en unas llamas verdes.

Harry sintió como era absorbido entre las imágenes y de pronto simplemente se encontró a las orillas del gran lago, por lo que había podido observar en las imágenes que fluyeron a su alrededor Sirius se había vuelto un solitario que no hablaba ni siquiera con sus amigos y de hecho en algunas podía verse hasta a su prima Narcissa sentada a su lado hablando aunque este casi no dijera palabra, la gente lo miraba de varias maneras y por un momento Harry sintió un gran dolor al recordarlas cuando era dirigidas a él sin piedad pensando que tal vez el debía aguantarlas por ser el niño que sobrevivió. Podría verse el dolor en la mirada de Sirius pero había algo diferente a la de Harry, era como una especie de odio o coraje contra alguien y en resumen era la furia indescriptible que sentimos todos cuando perdemos a alguien intentando pensar qué demonios hicimos para merecer ese dolor, pensar quien fue el maldito que levanto su varita contra su padre hacia que Sirius rabiara sin poderse controlar y en las miradas que le daban algunos alumnos podía ver que algo sabían.

Sirius estaba sentado en el césped, recargando suavemente su espalda en el tronco de un árbol mirando como la noche entraba a los terrenos de Hogwarts y comenzaba a reclamarlos como suyos, en su mano tenía el reloj de su padre que no se había atrevido a abrir lo único que hacía era sostenerlo entre su mano y jugar con él con sus dedos aprendiéndose el tacto de cada uno de los grabados de este.

Unos pequeños pasos comenzaron a escucharse pero Sirius ni se inmuto, Harry por su parte volteo enseguida a ver como Allegra caminaba con una escoba sobre el hombro y esta con lentitud tomo su lugar a un lado del chico que no la volteo a ver, suavemente dejo su escoba acomodada sobre el césped y se fijo en el bello paisaje –Es muy lindo –susurro, se notaba como ni siquiera esperaba una respuesta.

-Si… me gusta más que el amanecer –susurro en respuesta Sirius aun sin mirarla aunque solo hubiera visto como esta se sorprendió un poco y sonrió levemente.

-El amanecer es cursi… por eso no te gusta –la niña saco una botella con zumo de calabaza y la dejo a un lado del chico.

Sirius observo un momento la botella de reojo para después tomarla con lentitud y darle un trago –Creo que tienes razón –respondio simplemente mientras ella ya le dejaba un pastelillo de calabaza a su lado.

-¿Cómo estas?... sé que es una pregunta tonta –Sirius soltó un suspiro y sonrió un poco –Debes hablar ¿lo sabes? –la niña lo miraba de reojo algo que el niño notaba.

-Así que al fin aceptas que extrañas mi hermosa voz –Sirius sonrió un poco de lado mientras la chica sonreía.

-Extraño que seas un cabeza hueca… pero sobre todo extraño al niño tierno que nos hacia reír cuando nos sentíamos mal… así que ahora yo te voy a ayudar –susurro esto último muy bajo.

Sirius sonrió un segundo y después se puso totalmente serio fijando su vista en el lago –Me dejo una carta… como si supiera lo que le iba a pasar… -su voz era muy baja como si contara un gran secreto, el viento soplo como si quisiera animarlo pero este ni se inmuto.

-Tal vez lo presentía… ¿la has leído? –Allegra lo miro y este simplemente negó con la cabeza -¿Por qué? –pregunto suavemente.

-Porque leerla es en verdad aceptar que se ha ido y… y… -la voz de Sirius comenzó a entre cortarse -… y que jamás volverá –logro decir ya con las lagrimas amontonándose en sus ojos a lo que la pequeña rubia lo abrazo dejando que el escondiera sus ojos contra el hombro de ella.

-Pero la verdad es… que ya se fue Sirius… -sentía como su hombro se humedecía mas y mas -… y sin duda no quisiera que estuvieras así… que no vivieras… que no rieras…. ¿sabes? Recuerdo como en la fiesta de tu casa tu padre no dejaba de mirarte con una sonrisa mientras tú te reías a carcajadas con James… sé notaba como le gustaba tu sonrisa y tu inquietud natural –la mente de Sirius comenzó a divagar entre sus recuerdos dejando que cada momento con su padre viniera a él y lo golpeara con tal fuerza que el dolor era insoportable en especial cuando su despedida en la estación llego a su mente y las últimas palabras que su padre le dirigió resonaron en su cabeza…

"Te quiero mi pequeño gran orgullo"

… Allegra simplemente lo abrazaba mientras este dejaba salir todo su dolor que había estado aguantando por su orgullo y por su hermano, Regulus lo necesitaba fuerte pero ya estaba entendiendo que si dejaba el dolor dentro este lo mataría. Harry observaba a su padrino y no podía simplemente evitar derramar unas cuantas lágrimas al ver su dolor.

-D-Debo ser fuerte ¿cierto? –pregunto Sirius como si fuera un pequeño.

-Debes aceptarlo, Siri… con el tiempo ya no dolerá tanto… con el tiempo podrás sonreír totalmente sincero –susurro Allegra acariciando con suavidad la cabeza del niño.

-¿Crees que debo leerla? –pregunto secamente Sirius.

-Sip… tal vez con esas palabras te da más aliento para seguir –Allegra comenzaba a derramar silenciosas lagrimas pero las evitaba como fuera.

-¿L-La leerías conmigo? –Sirius se puso algo nervioso.

-Claro… yo te apoyare siempre –susurro Allegra sonrojándose un poco algo que Harry noto –Espero que James no se enoje –dijo riendo un poco.

-Sí, tu sexy prometido pero es compartido –Sirius soltó el abrazo lentamente sonriendo un poco.

Allegra rio mientras intentaba ocultar su sonrojo –Vamos a cenar –se levanto lentamente y tomo su escoba mientras Sirius solo se paraba con la botella de zumo en su mano.

Comenzaron a caminar lentamente hacia el castillo simplemente observando la belleza del lugar en la oscuridad, Harry caminaba detrás de ellos sonriendo tiernamente pero de pronto sus ojos captaron a alguien pequeña y rubia en la puerta del castillo que en cuanto vio a los 2 pequeños desapareció. Las imágenes dieron vuelta y de pronto estaba en el gran comedor observando cómo Sirius comía y comenzaba de nuevo a bromear con sus amigos.

-¿Habrá broma de Halloween este año? –pregunto Alice sonriendo a lo que todos voltearon a ver a Sirius.

-¿Qué dices? Amigo –pregunto James con su sonrisa traviesa de lado.

-Por supuesto… Halloween sin bromas no es Halloween –respondio Sirius regresándole la sonrisa.

Remus que se veía un poco pálido tomo un poco de leche y luego miro a sus amigos –Lo siento pero yo no participare –todos voltearon a verlo enseguida.

-¿Por qué no? Fantasmin –pregunto en tono teatral Sirius, parecía que lentamente comenzaba a recordar como reír.

-Remus, no puedes no estar… es nuestra gran y larga tradición –agrego James con el mismo tono que Sirius.

-¿Larga tradición? –pregunto Remus levantando una ceja a la vez –Pero sí solo tenemos un año en la escuela –agrego a lo que James y Sirius se miraron.

-¡Es una larga tradición! –respondieron ambos al unisonó provocando la risa de Allegra, Meli y Alice mientras Harry observaba como la pequeña Lilly aun detrás de su libro de transformaciones sonreía.

Remus sonrió –Lo siento pero en esa fecha debo ir a ver a mi abuela que está un poco enferma –Harry noto como levemente sus ojos miraban por reflejo a otro lado y enseguida tomaba otro trago de leche.

James, Sirius y Peter soltaron un gran suspiro dejando caer barbillas sobre la mesa quedándose de esta manera recargados –Fantasmin traidor –susurraron los 3 a lo que Remus simplemente sonrió pero Harry podía ver en sus ojos como la tristeza estaba ahí.