Era algo raro y sin duda único ver los enormes pasillos de Hogwarts pintados de blanco por las paredes y los pisos totalmente de hielo, James con una sonrisa se asomo por el barandal y sonrió observando su obra, Remus suspiro sonriendo y guardo su varita casi enseguida para hacer el desentendido mientras Lilly y Alice nerviosas miraban a todos lados esperando que nadie las hubiera visto pero sin duda los que mas se divertían eran Sirius, los gemelos y Frank que ya jugaban lanzándose bolas hasta que escucharon el grito de McGonagall por toda la escuela –¡Black y Potter! –solo fue el sonido de su voz sin hechizo pero aun así los hizo temblar.

-Ahí viene –Peter observo como la profesora casi salía corriendo de su aula aunque no contaba con que todo el piso estuviera congelado así que termino derrapando de lado haciendo reír a todos aunque cuando la profesora miro a sus alumnos estos enseguida guardaron silencio.

Sirius y los gemelos no pudieron evitar carcajearse mientras James y Meli terminaban de bajar corriendo con sus patines listos al igual que los risueños –Nos vemos en un rato –James y Sirius comenzaron a patinar a toda velocidad lejos de la profesora que ya era apoyada por la profesora Sprout que según se veía también había caído aunque ella sin duda había tenido una planta entre sus manos que ahora se encontraba en su cabeza.

Meli, los gemelos y Frank corrieron hacia el gran comedor que se encontraba vacío y cerraron la puerta tras ellos mientras Peter, Remus y Lilly con Alice corrían a desaparecer; James y Sirius se sonrieron patinando alegremente hasta entrar al aula de encantamientos donde Allegra observaba todo confundida al igual que todos los demás –Hola preciosa –Sirius le guiño un ojo rodeándola sonriente.

-Sirius ¿Qué hicieron? –Allegra lo siguió con la mirada.

-Nada malo –respondieron ambos con voz de angelitos –¡Feliz cumpleaños! –susurraron cada uno de un lado de la cabeza de la rubia que sonrió ampliamente al ver los patines que dejaron sobre su escritorio, los dos le dieron un beso en la mejilla para luego desaparecer con una sonrisa en sus rostros justo a tiempo ya que McGonagall y Sprout estaban a punto de alcanzarlos, por suerte el hielo las detenía lo suficiente; Harry no podía evitar reír al ver a la pobre Minerva sujetándose firmemente de la pared mientras sus piernas parecían de gelatina en lo que Sprout había optado por la técnica de robot intentando patinar dejando su camino de tierra tras ella.

Y el caos exploto por todo Hogwarts; los profesores estaban como locos intentando deshacer el hechizo pero no contaban con Remus y Lilly contra rastrándolos desde lo alto de la torre de astronomía –Perdón… perdón… –susurraba sin parar la pelirroja mientras Remus reía observándola al igual que Alice, Harry observo como Peter que observaba la linda vista desde el balcón practicaba en silencio las palabras mágicas. Mientras los profesores estaban ocupados los estudiantes corrían por toda la escuela jugando, lanzándose bolas de nieve y carreritas hasta bolos humanos; Allegra tenia una enorme sonrisa dibujada en su rostro mientras patinaba por la escuela seguida por Marle y Alex que no dejaba de buscar con la mirada a Sirius que seguía por ahí perdido huyendo de los profesores junto a James, ambos niños se habían estrellado de frente contra el profesor Dumbledore y se quedaron un momento congelados hasta que el viejo profesor sonrió cubriéndose los ojos dejando que se escaparan, según parece al primo perdido de santa también le gusta la navidad.

Harry soltó una pequeña carcajada al ver como el viejo profesor se ponía de pie para luego continuar su camino deslizando con gracia por los pasillos, algo que también observaron James y Sirius que sonrieron para luego desaparecer al mismo tiempo que todo daba vueltas para detenerse frente a la puerta del gran comedor que se encontraba atrancada mientras la mayoría de los alumnos ya estaban golpeándola exigiendo la comida que ya tanto necesitaban por el juego. Meli abrió y les sonrió a todos de la mejor manera posible –Bienvenidos a la fiesta –grito con fuerza a la vez que las puertas se abrían dejando ver no solo que ya estaba la comida lista sino en medio del lugar estaba una estatua de hielo casi idéntica a Allegra, exceptuando claro, la horrible nariz que les había quedado al final aunque esto no molesto ni un poco a la rubia que no dejaba de sonreír mientras observaba las grandes pancartas que se encontraban en lugar de la de las mesas, una era de Lilly y Alice con toques de Marle que había ayudado sin saber para que era, la otra era de Remus, los gemelos, Frank y Peter, la penúltima era hecha por el equipo de quidditch con escobas y snitch volando de aquí allá, y al final pero no menos importante era de Sirius, James y Meli que la habían llenado de tonterías y dibujos con movimientos que vomitaban nieve de sabores aunque eso sin duda era ayuda de Remus pero no importaba, su cumpleaños era el mejor del mundo gracias a las tonterías de sus amigos y eso… eso puede producir en cualquiera la mas enorme sonrisa que su rostro le permita.

Meli tomo de la mano a la rubia y con suavidad la guio a la mesa de profesores que se encontraba vacía; todos estaban en la gran labor de búsqueda de James y Sirius así que ahora en lugar de el viejo Dumbledore, McGonagall y Kettleburn de cuidado de criaturas mágicas se encontraban Marle, Alexandra, Meli, los gemelos y Frank –Ellos te verán después –susurro la traviesa niña al ver como su amiga observaba buscando a sus otros torpes amigos.

Allegra asintió sonriendo y se sentó en la silla principal –¿Tienes hambre? –Meli la miro y la rubia solo asintió –Tienes que decir que es lo que quieres –susurro la castaña y la rubia la miro desconcertada a lo que la niña solo le guiño un ojo.

La rubia suspiro –¡Quiero comida! –grito con todas sus fuerzas y de pronto en todas las mesas aparecieron bandejas y bandejas de comida maravillosa que ya era normal en el castillo pero los postres eran los que sobre salían siendo pequeños pastelitos de cumpleaños de múltiples sabores y colores que iluminaban las mesas, bueno, menos a las de Slytherin que era su comida normal a lo que solo gruñeron observando las otras mesas, Harry sonrió observándolos.

-¡Feliz cumpleaños! –grito Meli y en las demás mesas se siguieron los gritos, en ese momento por uno de los tantos ventanales entraron dos lechuzas cargando una gran caja alargada que todos voltearon a ver con curiosidad; Allegra las observo hasta que estas se posaron frente de ella dejando el paquete.

-Potter y Black –susurro la niña acariciando a cada una de las aves como agradecimiento mientras no podía ocultar su hermosa sonrisa, las aves salieron del gran comedor dejando a todos expectantes mirando el paquete que lentamente fue abierto por la cumpleañera; el enorme listón rojo soltó su nudo suavemente y el papel dorado fue quitado con delicadeza.

-¡Ya rómpelo! –gritaron desesperados los gemelos Prewett, Allegra les gruño aunque noto como casi todo el gran comedor los apoyaban.

-Voy –sonrió y abrió la caja dando un brinco atrás cuando confeti fue disparado desde el interior hacia ella, la niña sorprendida observo la caja llena de rosas rojas y chocolates franceses aunque sobre todo había tres tarjetas, tomo la primera y la abrió…

¡Feliz cumpleaños!

Mi linda prometida espero que con esto puedas ir a donde quieras aunque será mejor que me lleves contigo para jugar juntos.

J.C.P

… sabia perfectamente de quien era y la guardo con cuidado en su túnica para enseguida tomar la siguiente…

¡Solo lo mejor para mi amiga!

Con esto podremos hacer pedazos a cualquiera, te quiero y gózalo.

Mel

… estuvo a punto de soltar una carcajada y cuando volteo a ver a su compañera que ya estaba mas entretenida comiendo esta solo le sonrió con todo su cariño como siempre lo hacia y le levanto el pulgar, guardo la tarjeta y tomo la ultima…

Hola hermosa

Espero que te la pases genial, que tu regalo blanco te dure lo suficiente como para que lo disfrutes y te diviertas a lo grande sin importar que nos castiguen, porque aunque sin duda lo harán ninguno de los que ayudamos en este regalo nos arrepentimos de ello y menos yo.

Quiero que seas muy feliz, quiero que sonrías hasta que tus mejillas se entumezcan y quiero solo lo mejor del mundo para una de mis personas favoritas en todo el mundo.

¡Feliz cumpleaños, preciosa!

S.

… la rubia estuvo a punto de dejar caer algunas lagrimas que ya se acumulaban en sus ojos pero se contuvo; cuando intento jalar la tarjeta para guardarla algo la detuvo, miro bajo ella y sorprendida encontró un listón que siguió con sus dedos hasta el fondo donde tanteando se congelo al sentir su regalo y ahí simplemente las lagrimas no pudieron ser mas aguantadas; a la vista de todos de entre las rosas saco con lentitud una escoba de ultimo modelo que admiro atontada notando la inscripción que tenia a un costado en letras doradas…

"Vuela libre como tus sueños"

… Harry sonrió observando a Allegra lanzarse a abrazar con fuerza a Meli mientras sus lagrimas resbalaban por sus mejillas que comenzaban a dolerle por la sonrisa perpetua que tenia; Alexandra noto una especie de moneda en la tapa y con suavidad la jalo haciendo que se soltara otra pancarta con movimiento que ponía "Feliz cumpleaños" al mismo tiempo que esta soltaba una carga de pasteles de los peores sabores sobre toda la mesa de Slytherin, todos voltearon sorprendidos incluyendo la festejada y sin poder evitarlo el gran comedor estallo en carcajadas; la puerta del gran comedor se abrió dejando pasar a un desconcertado Regulus que observaba a los de su casa confundido aunque Harry noto como había guardo rápido un paquete en su túnica.

Las cosas dieron vuelta y se detuvieron en un lugar oscuro, era uno de los pasillos mas alejados de la escuela al que le habían apagado todas las luces que lo iluminaban, James estaba tirado en el piso bebiendo tranquilamente un zumo de calabaza mientras Sirius jugaba de un lado a otro del pasillo barriéndose al final –Debería haber un mapa de la escuela –susurro James –No recuerdo como llegamos aquí –le dio un trago a su bebida mientras su amigo pasaba frente a el para derraparse al final de la esquina mas cercana.

-Yo tampoco… ¿crees que le gusto? –Sirius se puso de pie y comenzó a patinar al otro lado.

El castaño sonrió levemente de lado –¿Por qué te importar tanto?... de hecho se me hizo raro que quisieras hacer algo tan grande por su cumpleaños, ni en el mio es así –se rio un poco recordando como en su cumpleaños habían llenado las mazmorras de Slytherin con fantasmitas de humo con la imagen de James que gritaban a todo pulmón "las lombrices amamos a Potter… las lombrices le regalamos los dulces a nuestro amo… las lombrices somos verdes" cada que terminaban la canción unas bombas pintura explotaban en varios lugares de las mazmorras.

-Yo… este… a mi no me importa… yo… solo quise hacerle algo… ya sabes, por que somos del mismo equipo y todo eso –tanto James como Harry notaron el tono nervioso del pelinegro que se quedo sentado un momento en la otra esquina del pasillo y luego se levanto para pasar frente al castaño que no dejaba de sonreír.

-Creo que te gusta –sentencio James y el derrape de Sirius fue mas un golpe de su trasero que barrida.

-¡Estas loco! ¿Cómo me va a gustar… –con pánico el pelinegro intento ponerse de pie pero se resbalo yéndose de golpe hacia enfrente –¡Min! –grito con fuerza.

-¿Min?... estamos hablando de Allegra no quieras hacerme troll –James lo volteo a ver y justo en ese momento una especie de mano tomo una de las piernas de Sirius y lo jalo hasta desaparecerlo tras la esquina del pasillo.

-¡Noooooo! –se escucho el grito de Sirius.

-¡Hermano! –James se puso de pie lo mas rápido posible y lentamente comenzó a patinar hacia donde se escuchaba su amigo cuando de se escucho un golpe.

-¡Corre! –Sirius patino a toda velocidad hacia su amigo –¡Son las plantas locas de Sprout! –agrego el pelinegro haciendo que el castaño mirara hacia atrás mientras corría y con terror observo unas especies de papas gigantes que sin problemas podrían comerse a uno de primero, tenia patas de ramas y sus brazos así como sus pocos cabellos eran látigos que cada tanto se lanzaban hacia los chicos que aceleraban lo que mas podían, en especial cuando vieron como las papas los saboreaban dejando un camino de baba verde tras ellas.

Harry corría a su lado pero no podía evitar reír imaginándose a todo lo que habían recorrido los profesores para detener a su padre y amigos, aliviado al mismo tiempo porque jamás mandaron esas horribles cosas a cazarlo a él; a lo lejos donde comenzaba la luz estaban dos siluetas con los brazos en jarras, una pequeña y otra mucho mas alta miraban hacia los chicos que intentaban alejarse lo mas posible de las horribles papas –Minerva a mis niñas no les gusta el hielo –Sprout miro a los chicos que la escucharon y pusieron rostro de pánico.

-No te preocupes Pomona… yo me ocupo –McGonagall saco su varita y antes de que los chicos pudieran decir algo transformo el hielo bajo sus pies en lodo con un simple movimiento de varita; James y Sirius enseguida perdieron el equilibrio y cayeron de frente sobre el lodo deslizándose por el hasta los pies de las profesoras que gruñeron observándolos.

-Minnie eres genial –Sirius sonrió y James lo imito, ambos totalmente cubiertos de lodo.

-Los halagos para después señor Black –respondió Minerva y justo después de sus palabras las papas los agarraron de las piernas para jalarlos hacia ellas.