El año estaba llegado a su fin y Harry podía notarlo en los rostros de estrés de los alumnos mayores y en el de su madre que cada época de exámenes era como sí se fuera a graduar pero eso no era lo importante; después de haber pasado sus respectivas dificultades ahora estaban de nuevo más que unidos y decididos a volver loca a McGonagall que intentaba seguirlos a cada segundo pero de alguna manera estos se les escapaban.
Remus leía entretenido un libro que su padre le había mandado desde Alemania mientras James Y Peter jugaban a lanzarse dulces a la boca, Sirius parecía tomarse demasiado enserio el ser un perro en su forma animaga ya que ahora solo dormía el mayor tiempo posible y a veces hasta gruñía si querías quitarle su comida pero ahora solo estaba recostado en el césped con Meli de almohada que acariciaba suavemente sus cabellos mientras estudiaba pociones.
-Estoy aburrido – gruño Peter tragándose el ultimo dulce que su amigo le había lanzado y que por supuesto había entrado en su boca.
-¿Y qué quieres? – James alboroto su cabello dejándose caer sobre el césped –Si quieres puedes volver a intentar transformarte… yo esperare para reírme hasta que vea que única parte cambia –sonrió recordando la colita de su amigo que ya había sido desaparecida.
-Por favor no, costo demasiado desaparecerte la nariz y la cola – agrego Remus sin despegar su vista del libro.
-Si estas tan aburrido ponte a estudiar Pet, pronto comenzaran nuestros exámenes y no te quiero llorando por todos lados – Meli le dio la vuelta a la hoja mientras Sirius despertaba soltando un gran bostezo estirándose.
-Que horrible – Peter golpeo a su mochila para luego sacar unos cuantos libros de su interior.
-Yo diría que triste – Sirius se puso de pie y se sacudió la tierra que se le había pegado al igual que James que lo siguió.
-¿A dónde van? – Peter los miro con reproche.
Sirius se hinco frente a el –Lo siento Pet… sé que tenemos una relación muy cerca y fuerte pero… yo… simplemente no puedo comprometerme con una sola persona, seria demasiada belleza perdida aparte como que no eres mi tipo – James y el pelinegro soltaron una carcajada siguiendo su camino dejando al pequeño Peter gruñendo en su lugar.
-¿Por qué ellos no estudian? Y ¿Por qué ustedes no los obligan como a mí? – gruño molesto.
-Porque ambos tienen un don de aprender muy rápido – Remus cambio de hoja.
-Sí y porque ellos no nos persiguen por los pasillos intentando que les ayudemos a días del examen… ellos ya lo aprendieron todo perfectamente con una clase – agrego Meli deteniendo su lectura por escribir en su pergamino.
El pequeño Peter miro con molestia por donde sus amigos se habían ido y de hecho aún se veían sus espaldas hacia el castillo –¿Y porque solo ellos tienen todos los dones? – susurro solo para sí causando el interés de Harry que fue el único en escucharlo pero no pudo decir nada o algo porque todo comenzó a dar vueltas.
Ahora se encontraba en el interior del castillo junto a su padre y su padrino que caminaban tranquilamente; Sirius saco unos pergaminos de su bolsillo y se los extendió a James que lo miro sin entender –Los encontré en la mochila del lobito – sonrió pícaramente.
-No deberías robarle cosas… le molestara bastante y es faltarle el respeto – Sirius y Harry detuvieron su andar para voltear a ver a James sorprendidos pero ninguno pudo evitar reír al ver al chico ya entretenido mirando los pergaminos –¿Esto es…? – miro al ojigris que sonrió.
-Si mi amigo, son planos de la escuela, bueno, solo la parte que conocemos –.
-Esto puede ser genial – Sirius miro con duda a su amigo que palmeo su hombro siguiendo su andar –Imagínate… todo un mapa de la escuela deberíamos terminarlo – James sonrió.
-Suena bien pero ¿eso que tiene de genial o al menos para que serviría terminarlo? – Sirius lo miro con duda, sin duda, algo que había heredado de su padre era la visión para su propio beneficio y hasta el momento este no aparecía.
-Imagina un mapa completo no solo con los lugares donde podemos ir sino todos aquellos que no se han explorado por completo – Sirius aun lo miraba con duda –Y no cualquier mapa, imagina que podemos ver donde esta cualquiera que entre en la escuela – su amigo asintió pensándolo mejor.
-¿Y eso cómo sería posibles? –.
-Cuando buscábamos como transformarnos leí un hechizo de localización, sabríamos donde están todos a cada segundo – James sonrió imaginando ya todas las cosas que podrían hacer con algo así.
-Ok pero ¿sabes hacerlo? –.
-No –Sirius se golpeó en la frente –Pero en la pandilla se encuentran dos de los más listos de nuestra generación, dos de los mejores en magia y uno que puede explorar cualquier lugar sin que nadie lo vea si logramos que pueda convertirse en su rata interior – le guiño el ojo al ojigris que sonrió con diablura al igual que él, Harry sonrió sabiendo perfectamente el resultado de esta idea.
-Creo que debemos presionar más a Pet – Sirius sonrió de lado y siguió caminando con James a su lado que asintió.
-Y convencer a Meli y Remus… McGonagall no podrá volver a atraparnos con las manos en la masa – ambos sonrieron ilusionados; las cosas dieron vuelta y se encontraron en el gran comedor cenando tranquilamente.
Dumbledore se puso con su semblante amable como siempre –Jóvenes – todos guardaron silencio y centraron su atención en el viejo director –Hace unos días sus compañeros de ultimo grado me hicieron llegar una petición… – los susurros comenzaron –… para tener un baile de despedida – los susurros aumentaron y se podía ver la mirada ilusionada de los mayores –Lo he conversado con los profesores y hemos decidido aceptar… – el lugar trono con los aplausos colectivos –… pero a este solo podrán acudir desde los alumnos de cuarto grado – los quejidos de los más pequeños se hicieron sonar pero el director los callo con una mirada –Creemos que los alumnos de los tres primeros grados no son lo suficientemente mayores para asistir a un evento de este tipo, esto no será un tema debatido la decisión ha sido tomada ya – los pequeños se quejaron sonoramente pero eso fue callado por los aplausos de los mayores que estaban felices –Así que prepárense para bailar y disfrutar su última fiesta en esta su escuela – sonrió escuchando los aplausos del alumnado mayor que se habían puesto de pie felices.
Los pequeños se quedaron sentados en sus lugares quejándose –Esto es una mierda – gruño Sirius con Peter asintiendo a su lado.
-Lo es pero… – todos voltearon a ver a James que tomaba su copa sonriendo –… ¿quién dijo que no podíamos hacer nuestro propio baile? – sus amigos sonrieron asintiendo.
-Pero ¿Cómo evitaremos que nos atrapen? – Remus miro a su amigo que sonrió junto a Sirius.
-Mi buen lobito para eso ya tenemos una idea –.
Las cosas dieron vueltas y ahora se encontraban en la sala común que estaba desierta al ser tan tarde –No, no y no Jimmy – gruño Remus mirando a sus amigos.
-Vamos lobito imagina todo lo que ese mapa nos ayudaría – James lo miro con su carita de angelito intentando convencerlo.
-No –.
-Lobo piénsalo con tu lado peludo –Sirius hablo llamando la atención de su amigo que lo miro sin entender –Podríamos salir de la casita de juegos, dejar que te des estresarás corriendo un poco… –Remus ya comenzaba a negar –… con la seguridad de que no pondrías a nadie en peligro porque sabríamos en todo momento que pasa en el castillo –Meli asintió lentamente mientras el castaño se queda quieto analizando la idea.
-Remy tiene razón… podríamos salir con seguridad de que nadie nos atraparía o lo atraparías – la chica sujeto con firmeza el brazo de su amigo que la miro y suspiro.
-Tendremos que investigar bastante… ¿Dónde viste ese libro? Jimmy – todos soltaron un grito festejando.
-En la sección prohibida – el festejo termino de golpe y lo miraron de mala manera –¿Por qué me ven así?... este no será un reto, tenemos una capa ¿recuerdan? – agrego James como si fuera lo más obvio y enseguida Sirius sonrió.
-Así que volveremos a ser merodeadores – festejo palmeando feliz.
-Está bien pero ¿Cómo haremos todo lo que nos falta de la escuela? – Meli miro a sus amigos.
-Nos dividiremos… Remy y tu buscaran el hechizo mientras Sirius, Peter y yo recorremos la escuela pero lo primero es el libro y que la rata pueda aparecer por completo – James y los demás miraron a Peter que suspiro.
-Sabía que tendría que trabajar más – suspiro el chico bajando la mirada.
-Remus y Meli ayuden a Peter con el tema de la cola mientras Sirius y yo iremos a conseguir ese libro –James se puso de pie y comenzó a jalar a su amigo que con desesperación intentaba aferrarse a cualquier cosa que pudiera detener su camino.
-¡A la biblioteca no! – fue lo último que se escuchó de Sirius que desapareció tras el cuadro de la dama gorda; Meli y Remus miraron a su pequeño amigo.
-¿Puede ser en la habitación? Hace frio – susurro Peter y sus amigos asintieron siguiéndolo; las cosas dieron vueltas y Harry pudo ver la versión rápida de dos semanas donde al principio solo era Sirius y James molestos buscando en la oscuridad un libro que parecía haber desaparecido mientras Peter pasaba de tener grandes dientes a bigotes y así a cada intento aunque por suerte Remus y Meli podían revertir los efectos hasta que al fin una rata castaña semi rubia regordete apareció frente a ellos haciéndolos brincar felices, el libro era otro problema ya que no aparecía por ningún lugar pero con el problema de Peter resuelto Remus decidió que mejor él y Meli lo buscaban mientras los otros se iban a explorar todas las salas posibles y por haber aunque en algunas se podía ver como corrían desesperados por salir huyendo desde las plantas locas de la profesora Sprout hasta un pequeño hipogrifo bebe que sin duda era de Hagrid con apoyo de Dumbledore pero había otros lugares, otros que eran perfectamente hermosos como una sala que parecía cambiar de estaciones dependiendo el estado de ánimo del que entrara primero o/u otra donde era un mundo submarino hermosa con arrecifes y demás, al parecer sin ninguna vida maligna en su interior pero no podían tener la seguridad, al fin de cuentas, era Hogwarts la que exploraban; Remus no pudo evitar gritar de emoción al encontrar el libro aunque tuvo que correr junto a Meli porque la gata de Filch y el mismo habían escuchado el festejo.
-Esto será difícil – susurro Remus leyendo de nuevo el capítulo del hechizo, todos estaban reunidos en su habitación dispuestos a tener una noche en calma y llena de descanso ya necesario, McGonagall no había dejado de gritarles por quedarse dormidos en clase.
-¿Por qué? Lobito – Sirius se comió casi de un mordisco una rana de chocolate.
-Se necesita mucha magia, pulgoso – el ojigris gruño al apodo.
-¿Y nosotros tenemos la suficiente? – James lo miro un momento para luego lanzar una grajea al cielo y atraparla con la boca.
-No lo sé porque no solo es hacer el hechizo, tendríamos que hacer otro para que este se alimente de la magia del castillo y no solo de la nuestra –.
-¿Qué pasa si no hacemos el segundo hechizo? – Peter se tragó un pastelillo de calabaza cubierto de chocolate con una sonrisa en su rostro.
-Nos chupara la magia hasta dejarnos como pasitas – susurro Meli haciendo que todos detuvieran sus movimientos y miraran a los genios que se encontraban serios.
-Muy bien… debemos prepararnos – James asintió confiado y mirando con toda su confianza a los genios que asintieron recibiendo el mensaje de su completa confianza.
-Y preparar la fiesta, no lo olvides – agrego Sirius sonriendo.
-Creo que debemos darles un regalo de despedida a los de ultimo año – Peter sonrió pícaramente y enseguida Sirius le lanzo su almohada.
-Creo que somos mala influencia – susurro Remus a Meli que asintió.
-Todo un merodeador – James y Sirius sonrieron mirando a su amigo haciendo como que se limpiaban unas lágrimas invisibles de orgullo.
-A trabajar… – todos miraron a Meli con cansancio pero esta se puso de pie –… mañana, hoy a dormir ya… McGonagall está a solo una clase para romperme los tímpanos – todos asintieron y se fueron a sus camas guardando sus dulces –Buenas noches – todos le sonrieron a la chica que desapareció tras la puerta.
