Harry veía entretenido como Sirius, James y Peter dibujaban arduamente todo lo que habían descubierto notando pequeños vacíos que dejaban apropósito –¿Y eso? – pregunto Remus al ver sus planos –Luce casi terminado pero eso espacios ¿Qué? – Meli también los vio.

-Son pasadizos – respondió Sirius sin dejar de dibujar.

-No hemos entrado por completo, creo que debemos tener cuidado así que los dejamos para el final – agrego James terminando de darle los ultimo detalles a su parte del plano.

-Estoy de acuerdo – Meli miro a su alrededor notando varias miradas sobre ellos, sin duda no era lo más usual ver al grupo de gamberros silenciosos y como si estudiaran arduamente.

-En esos iremos todos – Remus también noto las miradas pero no se sorprendió al fin estaban en el comedor enfrente de todos sin el acostumbrado escándalo que siempre los rodeaba.

-Lo haremos esta noche – James dejo su pluma y miro a sus amigos que asintieron –¿Cómo va el hechizo? – miro a los genios que asintieron silenciosamente.

-Creo que estamos listos pero no podemos probarlo hasta que sea el momento – Remus le dio un trago a su vaso de zumo.

-Pues no se diga más… esta noche terminamos – Sirius se estiro en su lugar.

-Justo a tiempo y aún falta preparar el regalo para los de último año – Peter dibujaba y comía casi al mismo tiempo.

-Cierto – Sirius sonrió con malicia cuando noto la mirada de Allegra que ya se ponía de pie –Tenemos entrenamiento – susurro recordando al verla caminar con su escoba en sus manos además de que traía puesto la parte baja del uniforme, embobado la siguió con la mirada hasta que se detuvo frente a ellos.

-Vamos chicos – Allegra les sonrió aunque con cierta curiosidad quiso mirar los pergaminos que se esparcían sobre la mesa pero Remus fue más rápido y los guardo en su mochila.

Los tres chicos se levantaron casi tragándose de un golpe lo que les quedaba en su plato de comida –Ejamos itos – gruño Meli intentando pasarse el bocado pero era demasiado así que le dio un último trago a su zumo y luego suspirar aliviada.

Tomaron sus cosas y comenzaron a caminar por el pasillo sin notar que dos miradas los seguían; Regulus apretaba con fuerza su tenedor observando como su hermano hacia reír a Allegra y en la mesa roja Alexandra también observaba con furia al pelinegro con su hermana lo golpeaba levemente en el hombro por alguna de las estupideces que había dicho, y a su vez Alice la observaba con atención notando su furia –Mira Lilly – la pelirroja siguió la mirada de su amiga.

-Esto puede terminar muy mal – susurro la pelirroja a su amiga que asintió en silencio pero para el grupo que ya salía hacia los jardines nada de esto fue notado ni siquiera la mirada de furia con la que Bellatrix Black los observaba también.

-Una maldita vergüenza – gruño haciendo explotar su copa, su prometido suspiro haciendo un leve movimiento de varita para repararla y limpiar el lugar.

-Tal vez se le deba mostrar que somos demasiado superiores para rebajarnos de esa manera – Rodolphus observo con malicia al pobre de su blanco que se encontraba entretenido comiendo sin parar, Bellatrix volteo a verlo y noto la mirada.

-Creo que necesitamos probar lo que hemos aprendido en las clases extra – sonrió de manera aterradora hasta para su hermana que tembló a su lado.

En el campo el viento despeinaba a James que volaba a toda velocidad siguiendo la snitch mientras más abajo sus compañeros entrenaban pasas así como lanzamientos sobre el guardián que los detenía con maestría –¡Vamos chicos… debemos ganar la copa! – todos gritaron a respuesta de las palabras de su capitán siguiendo con su entrenamiento pero Harry estaba más ocupado simplemente observando a su padre con fascinación.

La noche al fin llego y todos estaban terminando su cena; Lilly se acercó a Allegra que la miro sin detener su alimentación –Alle creo que debes hablar con tu hermana – susurro intentando que nadie escuchara, sabía perfectamente que si comenzaban los rumores empeoraría la situación entre las Slone que ya tenían casi un mes sin dirigirse la palabra.

-Lis te juro que lo he intentado… he faltado hasta a clases para esperarla fuera de su aula pero simplemente no quiere y la verdad no pienso seguir rogándole – gruño la rubia poniéndose de pie sin terminar su comida –Estoy harta y perdona pero no me vuelvas a tocar el tema – se dio la vuelta con elegancia para caminar a paso tranquilo del lugar siendo seguida por la mirada del Black que la conocía lo suficiente para saber que era mejor dejarla sola un rato.

-Después hablare con ella – susurro solo para él; el comedor se fue vaciando conforme el tiempo iba pasando hasta que casi quedaron solo ellos junto con uno que otro mayor en algunas mesas que seguían estudiando por los exámenes que comenzaban la siguiente semana.

-Creo que ya debemos irnos – susurro James, todos asintieron a sus palabras y se levantaron de sus lugares colgándose sus mochilas que tenían muy pocas cosas para dejarlos correr con libertad de ser necesario.

Salieron en una silenciosa procesión haciéndose los muy cansados aunque al menos los que habían entrenado habían dormido una hora antes de la cena –¿Cómo hacemos esto? – Remus se detuvo en cuanto la puerta del comedor se cerró.

-Tenemos bastantes y suponemos que algunos deben llevar al otro pero no tenemos ni idea si en verdad funciona así – Sirius mostro los planos.

-¿Qué tal si comenzamos con los más públicos? Así si alguien nos encuentra podemos decir que simplemente ya vamos a nuestra habitación – los chicos asintieron a las palabras de Meli y sin más James los guio a uno casi frente a la entrada principal del castillo.

-Este fue el primero que encontramos – susurro haciendo a un lado un gran estandarte con la bandera de la escuela descubriendo una puerta alta pero muy delgada en donde sin duda deberían pasar de uno en uno.

Harry lo reconoció enseguida y sonrió recordando cómo era uno de los favoritos de Hermione –Este tiene truco – Sirius sonrió y se hizo a un lado para dejar que los demás vieran como acariciaba con suavidad bajo la perilla a la puerta y esta se abrió instantáneamente –Creo que le gusta que la seduzcan – sus amigos rieron.

-Pues fórmense y saquen sus varitas – James sonrió colocándose primero con Sirius tras él.

-Recuerden si pasa algo griten vuelta – Remus que estaba situado al final tras Peter y este tras de Meli.

-Si grito mierda quiere decir que corran –agrego Sirius sonriendo mientras ya seguía a James que entraba lentamente.

-Lumus –susurraron todos en cuento la puerta se cerró tras ellos con Harry tras ellos; el pasadizo los llevo al pasillo de la biblioteca donde Remus fue muy feliz a diferencia de sus amigos y así fueron recorriendo de uno en uno, algunos los llevaban simplemente a otro piso pero otros para su alegría los llevaban a las mazmorras casi junto a la entrada de la sala común de Slytherin, otro a los invernaderos, otro a la torre de astronomía y otro más casi junto a los vestuarios en el campo de quidditch pero el que mejor se aprendieron fue el que los llevaba a la enfermería, algunos más los llevaban cerca de otras entradas de las salas comunes incluyendo la propia.

-Wow hemos recorrido casi todo Hogwarts en menos de 2 horas – susurro Meli con una sonrisa guardando en su memoria todos los que podían ser útiles al igual que los demás aunque Sirius y James dibujaban en el mapa.

Se encontraban en una aula vacía en silencio completo para que nadie los encontrara solo roto por las plumas de los dos chicos que trabajaban arduamente haciéndolo rápido pero bonito que después no podrían borrar –Nos quedan solo 7 – susurro Sirius mirando el mapa.

-Estos deben ser especiales – agrego James también mirando el plano completo.

-Parece que sus salidas aun no las encontramos… aquí debemos tener mucho cuidado – Remus miro de reojo a Peter que ya se encontraba semi dormido y la verdad lo entendía, lo habían tenido despierto casi todas las noches –Deberíamos parar – susurro dirigiendo con su mirada a sus amigos que suspiraron.

-¿Qué hora es? – pregunto James.

-Van a ser la una de la madrugada – respondió Meli cubriendo a Peter con su capa.

-Aún tenemos tiempo, creo que debemos llevarlo a la sala común y dejarlo ahí en lo que terminamos – Sirius dio unos cuantos detalles al mapa.

-Pero ¿no se enojara por dejarlo de lado? – Meli lo miro de reojo esperando que no los escuchara.

-Puede ser pero realmente tenemos que terminar el mapa ya… aún nos falta lo más difícil – James guardo los planos en su mochila y saco su varita junto con Remus que suspiro.

-Espero que si se enoja tú se lo expliques – agrego el castaño mientras ya hacia flotar al pobre rubio que ronco levemente algo que enseguida lo hizo ganarse un hechizo silenciador por parte de Meli para que no los atraparan; por supuesto que usando los pasadizos llegaron a la sala común en tiempo record y lo dejaron acomodadito en un sofá junto a la chimenea.

-Bueno quedan 6 ¿Por cuál comenzamos? – Sirius les mostro el mapa a todos.

-¿6? ¿Qué no eran 7? – Remus miro confundido el papel.

-Si son 7 pero uno ya sabemos que va a la casa de los gritos – James le guiño el ojo a su amigo que suspiro.

-¿Lo van a poner? – Meli lo miro mal y ambos chicos sonrieron.

-Por supuesto solo que no dirá a donde lleva – Sirius señalo el punto vacío más cercano –Vamos a este – los demás asintieron, guardaron sus cosas y salieron de la sala con sus varitas en mano.

El primer pasadizo era un poco estrecho y Harry juraría que jamás lo utilizo así que iba emocionado, todo era oscuro a excepción de lo poco que alumbraban las varitas –Esperen – susurro Remus deteniéndose sosteniendo a Meli de la mano que a la vez detuvo a Sirius y este a James que iba al frente.

-¿Qué pasa? Lunático – Sirius se rio viendo como su amigo olfateaba lentamente, la luna ya estaba cerca así que sus sentidos poco a poco se estaban maximizando.

-Esto ya no es la escuela… estamos fuera – susurro el castaño notando el leve olor a naturaleza que comenzaba a rodearlos por completo.

-Puedo ver la salida – agrego James y miro a sus amigos que asintieron; continuaron caminando con lentitud encontrando unas pequeñas escaleras a sus pies por las que subieron hasta encontrar una puerta trampilla como la que había en la casa de los gritos, de hecho, por un momento se les ocurrió que se habían cruzado caminos pero al abrirla se quedaron maravillados –Esto es genial – el de cabello alborotado miro a su alrededor donde habían dejado las paredes atrás para ahora estar rodeados de vegetación.

-¿Dónde estamos? – Sirius también observaba todo el lugar comenzando a desear transformarse en perro para ir a explorar todo a su alrededor.

-Al final del lago – Meli miraba hacia un lado donde claramente podía ver el gran lago donde el calamar gigante dormía profundamente con algunos tentáculos fuera.

-¿No se supone que desemboca en el mar? – James miro confundido a su alrededor y Remus sonrió.

-Lo hace – respondió el castaño ya caminando hacia a un lado de la pequeña cueva donde había emergido y a tan solo unos cinco metros de distancia comenzaba a escucharse el suave oleaje a lo lejos –No debe faltar demasiado – James que iba tras el sonrió encantado al igual que él.

-Creo que solo debemos seguir el pequeño rio – Meli les hablo como a tres metros de distancia donde seguía un rio muy pequeño y no muy profundo que Sirius ya seguía corriendo, y sin mas no pudieron esperar para seguir a su amigo que corría a toda velocidad brincando todo tipo de maleza –¿Sera esto parte del bosque prohibido? – pregunto la chica en voz alta mirando a sus amigos que levantaron los hombros.

-Puede ser pero no veo señales de que sea territorio de los centauros – Remus olfateaba sin parar intentando encontrar algo que respondiera su pregunta.

-Qué bueno, que no somos sus personas favoritas – agrego James riendo y casi se cae de bruces al entrar en la arena donde sus zapatos se hundieron gran parte atorando su pierna.

Sirius ya corría de un lugar a otro –¡Esto es genial! – grito emocionado.

-Cállate tonto – gruño Meli haciéndolos reír aunque ya perseguía al pelinegro.

-Vamos a regresar, luego vendremos a jugar – Remus miro a James que suspiro asintiendo pero se detuvo un momento para sacar los planos –¿Pondrás a donde lleva? – pregunto el castaño y su amigo negó.

-No creo que sea buena idea… aún no sabemos cómo bloquear su contenido – James lo guardo de nuevo.

-Es cierto pero ya trabajo en eso –Remus sonrió orgulloso y su amigo soltó una carcajada.

-No esperaba menos de ti –Harry sonrió aunque mentalmente se estaba golpeando pensando en cuantas lindas citas pudo haber tenido con Ginny sin que Ron pudiera encontrarlos.

Regresaron entrando a los demás pasadizos; casi gritan de emoción cuando el de la bruja jorobada los llevo al sótano de Honeydukes, el siguiente fue el del espejo del cuarto piso que para su terror los llevo a un sistema de cavernas subterráneas enormes que no parecían tener principio ni final así que Remus los obligo a regresar casi tachándolo del mapa aunque James y Sirius sonreían en la oscuridad imaginando el momento de recorrerlo todo; tras una armadura imponente se encontraba otro al que simplemente no pudieron acceder ya que el simple acercamiento directo al objeto hacia que la armadura cobrara vida defendiendo la entrada –¡MIERDA! – gritaba una y otra vez Sirius mientras corrían despavoridos de ella que los persiguió por varias salas vacías por suerte las más lejanas de la escuela así que nadie escucho el escándalo de la armadura corriendo.

El que se encontraba tras la estatua de Gregory el jorobado los llevo a salir tras una de las tantas fuentes que había en Hogsmeade aunque era la más lejana y bastante bien oculta por la maleza que rodeaba al pueblo y la siguiente que se encontraba en la torre de astronomía los fue a sacar justo en medio de territorio centauro, Remus casi los arrastro de nuevo al interior en cuanto habían puesto un pie fuera, su olfato le decía que no estaban lejos los dueños.

Cuando al fin terminaron regresaron a la sala común con una gran sonrisa en sus rostros –Este lugar es genial – Sirius se dejó caer en un sofá con Meli a su lado.

-De eso no hay duda – agrego James también bastante cansado pero igual de feliz.

-Ahora solo falta lo más difícil – susurro Remus y todos asintieron en silencio antes de quedarse dormidos junto a un Peter que ni en cuenta había caído de que lo habían dejado.