Todo estaba preparado y los chicos estaban inquietos sentados en el gran comedor con Harry a su lado observándolos reconociendo detalles de sí mismo en su padre como el rascarse múltiples veces tras la oreja derecha o mover levemente el pie izquierdo pero sin duda lo que más llamo su atención fue ver a su madre leyendo concentradamente un libro de defensa acariciando múltiples veces la orilla de la página como si con eso el libro recibiera amor de alguna forma pero era un detalle suyo, algo que hacia cada que prestaba su completa atención a algún documento y por un segundo deseo con todas sus fuerzas poder pasar más tiempo a su lado conociéndola aunque no podía negar que seguir a su padre y sus amigos era divertido.

-Vamos – susurro Remus mirando su reloj con tal fijación que parecía un militar a punto de lanzar una operación aunque realmente era así; todos asintieron y se pusieron de pie con sus cosas colgando a sus espaldas.

-Un poco de chocolate ¿tal vez? – susurro Peter junto a Sirius que lo pensó por un momento como pensándolo en una posibilidad.

-¡Ni se les ocurra desperdiciar el chocolate así! – gruño Remus a un segundo de morder y ambos dieron un brinco mientras James y Meli reían a su lado.

-Ok… cálmate lunático – Peter levanto las manos en señal de paz.

-Perro malo – gruño Sirius a la vez que golpeaba en la cabeza con un pergamino al castaño que le lanzo la mordida como única respuesta.

-Bueno ya, dejémonos de tonterías y ya todos saben lo que hay que hacer… Sirius y Peter no olviden que es a las 6 en punto – los aludidos suspiraron cansinamente –Pues hagámoslo – todos sonrieron casi maléficamente y en el vestíbulo se separaron para correr a sus respectivas posiciones.

Harry supuso que debía seguir a su padre así que lo hizo; James corrió por los pasillos hasta llegar a la torre de Gryffindor donde los que se encontraban en la sala común lo miraron con cierto recelo pero este no se detuvo siguiendo su camino hasta su habitación, llego a su baúl y en un segundo su hermosa escoba se encontraba aferrada en su mano mientras el caminaba con decisión hasta la ventana que abrió y sin pensar demasiado se lanzó al vació para luego elevarse en los aires a toda velocidad dando piruetas relajándose un momento elevándose más y más para no ser notado, hacia bastante frio pero eso realmente no le importo demasiado hasta que llego a su destino que era la torre del reloj justo en la punta de esta simplemente dejo de moverse flotando con suavidad mirando el hermoso paisaje.

Las cosas dieron vueltas y de pronto se encontró corriendo junto al pobre Peter que en verdad intentaba ser rápido aunque eso se le dificultara según su respiración pero no se detuvo hasta que las escaleras comenzaron; Harry miro a su alrededor reconociendo esto como el campanario y solo mirando hacia arriba supuso que sería un muy horrible camino para el pequeño pero este no se detuvo solo siguió corriendo por las escaleras con los ojos cerrados, basto bastante hasta que llegaron a la zona más alta que por supuesto era donde dos enormes campanas inmóviles se encontraban esperando retumbar con todas sus fuerzas pero ahí no era el final, había una puerta al fondo que el pequeño abrió encontrando más escaleras –Rayos… – gruño tosiendo pero solo inhalo una vez más y comenzó a subirlas hasta llegar a otra pequeña planta donde a lo mucho cabría personas pero al asomarse por las ventanas y ver lo lejano del piso además del intenso aire que casi lo lanzo de regreso al interior supo que era lo más alto que podría llegar mirando a lo lejos a James que intentaba ocultarse entre las nubes aunque en verdad se veía bastante con su capa negra, era casi como un dementor flotando o al menos eso imagino Harry antes de que volviera a desaparecer todo a su alrededor.

Ahora flotaba a toda velocidad junto a Meli que casi tacleaba a cualquier estudiante que estorbara su paso sin importarle las quejas y mientras lo hacía también miraba cada tanto su reloj –Debí… abandonar mi… mochila – se quejó acelerando; Harry no tuvo que pensar demasiado para reconocer el lugar ya que había pasado ahí uno de sus peores momentos por más que quisiera olvidarlo pero aun cuando tenía una mala noche recordaba cada minuto que había pasado en ese lugar, recordó a Dumbledore ordenándole que se fuera y a Snape indicándole que se quedara callado guardando silencio, y para su horror casi podía seguir la sombra de su antiguo profesor mientras subía las escaleras hasta escuchar en sus adentros la voz de Bellatrix provocando que todo su ser se estremeciera pero eran solo fantasmas lejanos que se forzó a olvidar para concentrarse en la pequeña que abrió una especie de trampilla secreta que la llevaba a otro pasillo bajo pero que luego subía para quedar en lo más alto de la torre de astronomía.

Ni siquiera se molestó cuando apareció junto a Remus que corría un poco más lento que los demás pero no podían culparlo, la luna se acercaba y los estragos comenzaban a aparecer pero no le molestaba aunque según los cálculos de Harry fuera a caer días antes de navidad; el castaño no dejaba de mirar su reloj de bolsillo ni un momento como si intentara que su mente detuviera el tiempo pero no podía y aunque tardo un poco nada le impidió llegar hasta su destino que para sorpresa del adulto lo hizo sonreír al recordarse a sí mismo volando a toda velocidad junto a Hermione para llegar a lo más alto que era donde alguna vez había estado su padrino encerrado, listo para ser entregado al ministerio aunque él no lo permitió gracias a su hermana y por supuesto a Buckbeak que voló a la libertad junto al hombre que sería casi como su padre, ahora estaba ahí junto a Remus que tomaba aire sin dejar de sostener su reloj en ningún momento al igual que ya desenfundaba su varita.

Cuando apareció junto al niño que ahora era su padrino soltó la carcajada; se encontraban en medio de los jardines pero en lugar de estar corriendo como todos los demás Sirius era abrazado por una jovencita de 15 que lo tenía rodeado por el cuello con sus brazos agachándose un poco para estar a su nivel ya que era más alta aunque eso era bueno porque le daba la libertad de atacar su oído provocando la sonrisa pícara del chico.

-Perdona Miller pero tengo algo que hacer – Sirius intento zafarse del agarre sin poner demasiada fuerza pero tampoco sin dejar de sonreír galantemente ni un segundo.

-Black no me trates con tanta frialdad y mejor ven conmigo al baile – susurro la chica melosamente.

-Lo siento no puedo, ya oíste a nuestro estimado director – como pudo el pelinegro se escapó del agarre y le sonrió –Lo siento preciosa pero ahora debo correr – desapareció a toda velocidad sin quitar la sonrisa orgullosa de su rostro y Harry entendía su orgullo, no muchos de tercero pueden conquistar a tal nivel a una chica de quinto pero sin duda esto no era nada anormal para el pequeño galán.

-Tendré que buscarle una niñera a Jimmy – susurro el hombre para sí mismo imaginando a su hijo con esa misma magia aunque se alegraba así no sería tan torpe como el pero aún quedaba Albus que sin duda lo seria conociendo al pequeño –Debería heredarle otra cosa – sonrió siguiendo al pelinegro que subió a toda velocidad las escaleras, el lugar no era difícil y sin duda no tenía nada de especial que un estudiante entrara solo a la lechucería sin imaginar la verdad de los brincos rápidos y agiles del Black que se detuvo solo cuando llego a su sitio.

El replicar de las campanas lo saco de sus pensamientos a la vez que aparecía flotando junto a su padre que con su varita levanto a recitar un hechizo en voz baja cerrando los ojos para concentrarse mejor; un rayo azulado salió disparado al cielo y al voltear vio como de los otros lugares donde estaban los chicos pasaba lo mismo pero algo estaba mal y pudo verlo en cuanto su padre comenzó a sudar resistiéndose con todas sus fuerzas a detenerse aunque comenzaba a palidecer lentamente, no tenía que ser un genio para entender casi al instante que este hechizo era demasiado para unos niños pero de pronto todo el terreno de la escuela termino de ser cubierto por una cúpula parecida a lo que recordaba era el escudo protector de la escuela aunque este era más grueso por decirlo de alguna manera, todo termino en un segundo y Harry sintió como el aire se le escapaba por completo de los pulmones cuando su padre que se había forzado demasiado simplemente se desmayó cayendo por un momento contra la escoba que comenzó a bajar con lentitud pero al no tener a nadie que la controlara iba en cualquier dirección dependiendo hacia donde se recargara más el cuerpo del pequeño.

Llego el momento en que ya no fue necesario preocuparse del curso y ese fue cuando James simplemente resbalo por un costado de la escoba, Harry podía sentir el viento contra su rostro al mismo tiempo que intentaba con todas sus fuerzas detener esto olvidando que no podía hacer nada pero por suerte McGonagall que caminaba tranquilamente por los jardines vio al pequeño proyectil caer con rapidez y al ver que no se detenía al acercarse al piso ella levanto justo a tiempo su varita, evitando que el pequeño James se partiera la cabeza o algo mas aunque eso no lo salvaría de unos buenos gritos.