Aviso: Contiene un poco de violencia y sangre, no creo haberme pasado pero lo digo por los pekes que leen... ¡si eres menor vete, corre lejos! x)

2 horas antes…

Peter tomo una bandeja de pastelillos aunque no importo ya que enseguida el lugar fue ocupado por otra, con un poco de aburrimiento pero imaginando un delicioso manjar por robar en las cocinas salió por el cuadro de la dama gorda que tranquilamente dejaba pasar a todos mientras ella y los cuadros de los alrededores disfrutaban con la música.

-Merlín, que ritmos tan raros – grito la mujer con una copa en la mano bailando de la forma que le apetecía sin importar si encajaba o no, a su lado un caballero de capa roja bailaba con una botella de vino en su mano a la que cada tanto le daba un trago.

Harry apareció en un pasillo oscuro y lleno de confusión miro a todos lados intentando encontrar el porqué estaba ahí pero no lo veía, la tensión comenzaba a subir por su estómago y su instinto le gritaba que algo no estaba bien; solo alumbrado por algunas luces el lugar lucia tan tétrico que duda que alguien se atreviera a pasar por ahí, intento reconocer el lugar y su mente enseguida pudo decirle lo cerca que se encontraba del aula de DCAO, eso no mejoraba en nada ya que según lo que había notado cuando merodeaba con su padre y padrino había muchas aulas vacías alrededor que usualmente solo las utilizaba el profesor para duelos o prácticas de hechizos que necesitaran un gran espacio.

Su mente se encontraba concentrada en su entorno cuando suavemente el sonido de unos pasos calmados acercándose hizo un que un escalofrió recorriera toda su espina dorsal, por el pasillo apareció Peter caminando como si nada con la confianza de que ya conocía ese lugar y su ultimo pastelillo le daba esa inocencia infantil que aún se podía ver en sus ojos. Harry corrió a su lado, sin ser su persona favorita simplemente no podía dejar de pensar "es solo un niño".

-Peter no es seguro, debes irte… algo está mal – repetía una y otra vez el hombre inútilmente, el pequeño rubio simplemente no lo escuchaba. Harry era un auror condecorado con todos los honores posibles y por haber, jamás temía y siempre enfrentaba cualquier cosa con el valor que lo ha guiado toda su vida pero no puede mentir; en el momento en que dos capuchas negras con máscaras de plata aparecieron sigilosamente tras el pequeño sus manos comenzaron a temblar con los viejos recuerdos llenos de horror refrescándose a cada segundo en su mente –¡Corre Peter! – grito con todas sus fuerzas intentando inútilmente atravesarse pero no sirvió de nada.

Las sombras atraparon al pequeño que intento con todas sus fuerzas gritar o al menos intentar escapar de sus atacantes pero estos eran dos y más grandes que el –Ya cállate maldita sabandija –gruño una tercera figura que apareció frente al chico y sin más una luz roja se estrelló con una fuerza brutal contra el pequeño que sin poder evitarlo perdió el conocimiento. Harry no necesito que se quitara la capucha, con palidez y el sudor escurriendo de su frente cerro los ojos sintiendo una lástima enorme por la pobre rata que había caído en manos de una serpiente cruel.

Las cosas dieron vueltas y Harry deseo con todas sus fuerzas aparecer en otro sitio muy lejano pero sus esperanzas se destrozaron cuando se encontró en una de las aulas vacías. Estaba de pie en el centro de las 6 mortifagos que tenían la mirada fija en el pero sabía que no lo veían a él sino al pequeño Peter que apenas estaba despertando, cuando su mente se clarifico lo suficiente el hombre pudo ver el terror en el niño que miro a los que lo observaban con ojos gustosos.

-¿Quiénes son? –susurro intentando sonar tan seguro como James pero solo carcajadas fue lo que provoco, de un salto y sin estar muy seguro los encaro –¡No les tengo miedo así que déjenme en paz de una vez o verán como los hago papilla! –ahora intento la altanería de Sirius y eso fue un gran error.

-Tu… maldita sabandija te atreves a amenazar a un sangre pura… tu mierda insignificante… ¡tú maldita porquería mestiza! – Harry sabia de quien era aquella atronadora voz, aun tenia pesadillas donde esa voz lo perseguía y solo el movimiento de su varita le aviso que era lo que venía –¡Crucio! – el rayo impacto en el pecho del rubio que enseguida grito de dolor.

-Demonios… Gibbon insonoriza la sala –Harry también conocía esa asquerosa voz, era Rookwood.

Peter se revolcaba en el piso sintiendo como cada parte de su cuerpo estuviera siendo atacara por miles y miles de agujas que lo destrozaban sin parar, sus lágrimas se derramaron lentamente por sus mejillas a la vez que intentaba ya no gritar, ser valiente y fuerte como sus amigos.

-Déjanos jugar de una vez – gruño una voz.

El dolor se detuvo y la figura miro a sus compañeros –Esta bien mis amigos… practiquemos – Harry cerro los ojos con todas sus fuerzas sintiendo lagrimas escapar de sus ojos. Los gritos atronadores de Peter lo destrozaban y le recordaban todos esos oscuros momentos, todo el miedo y el dolor que lo había rodea, todo con lo que tenía que pelear cada noche junto a su amada esposa pero ahora ella no estaba a su lado para jurarle que solo era un sueño. Porque no lo era. Era un recuerdo de alguien a quien siempre había odiado hasta lo más profundo de su ser pero por mas odio que su corazón pudiera albergar no podía desearle esto a nadie y simplemente no lo soporto.

Sin saber realmente como cayo con una fuerza brutal en el piso de su estudio, con el cabello húmedo que se pegaba a su frente por el sudor y con el miedo injertado a la fuerza en sus ojos que aun derramaban silenciosas lágrimas, sus oídos mentían susurrándole que ella estaba ahí y de un brinco se puso de pie.

-Hijo ¿Qué pasa? – Dumbledore desde su cuadro lo miro lleno de preocupación.

Harry lo miro un segundo pero luego casi se lanzó sobre su escritorio donde estaba su varita, apenas la tuvo en sus manos y salió corriendo escaleras arriba lo más rápido que pudo. Podía sentir su corazón acelerado y el miedo invadiéndolo con tal fuerza que temía en cualquier momento desmoronarse. Casi abrió la puerta de la primera habitación con una patada y por un momento su mente jugo con el poniendo una figura oscura junto a la cama de su hijo; James dormía profundamente abrazando con fuerza el único peluche que había querido desde que era bebe, un perro negro de gran tamaño que siempre lo acompañaba.

Con un suspiro beso la frente de su hijo y lo cubrió bien con la manta para salir sin hacer el menor de los ruidos; su mente poco a poco comenzó a relajarse aunque aún mantenía su varita firmemente sujetada en su mano, entro en la siguiente habitación donde su otro hijo descansaba dando vueltas continuamente así que metió el pie de este de nuevo en la cama para repetir el procedimiento que con su primogénito. Al salir todo parecía haber pasado y casi con vergüenza tuvo que aceptar para sí mismo que había tenido un ataque de pánico. Y al final pero no menos importante su princesa que dormía plácidamente con su pijama de los Chudley Cannons que Ron le había regalado y sus múltiples osos que siempre le quitaba a sus hermanos o primos, su colección, la pequeña aferraba el perro negro pequeño y un lobo blanco que representaban perfectamente a sus hermanos y de hecho ellos se los habían regalado respectivamente. Suavemente acaricio su mejilla intentando por nada del mundo despertarla por más que deseara ver sus preciosos ojos y en ese momento con el dolor, el miedo y toda su mente hecha un caos recordó con una sonrisa que todo había valido la pena.

-¿Amor? – Ginny se asomó al ver la habitación abierta completamente y casi en un segundo después de hablar su cuerpo ya era firmemente abrazado por su esposo, confusa acaricio su espalda susurrando que nada pasaba, que todo estaba bien y él lo sabía, solo necesito tenerla entre sus brazos unos momentos para saber que realmente todo estaba bien.

Pasaron unos minutos donde el pecho de su esposa fue el mejor consuelo, la felicidad de poder ver a sus padres de pequeños lo había invadido tanto que simplemente olvido que ellos también estuvieron en una guerra, que sin duda ellos pelearon y que muchas veces salieron heridos como él y todos sus amigos, no le gustaba para nada verlo pero sabía que todo lo que vivieron fue lo que los volvió unas grandes personas.

Ginny se había quedado dormida acariciando la cabellera de su esposo y este con suavidad escapo de entre sus brazos –¿Ha dónde vas? – susurro ella entre sueños.

-A avanzar un poco mas – Ginny entre abrió sus ojos y suspiro asintiendo.

-Por favor ven a dormir pronto… sin ti a mi lado no puedo – hizo un pucherito y suavemente Harry se acercó a besarla con dulzura.

-Lo sé mi amor… como yo sin ti –.

Regreso a su estudio con las manos en los bolsillos mirando sus pies, el profesor lo esperaba con una mirada llena de preocupación –Lamento haberlo despertado así – susurro sonriéndole al hombre que suspiro aliviado al ver que no pasaba nada.

-Está bien… ¿vas a volver? – Dumbledore lo miro sonriéndole levemente.

-Quiero avanzar un poco más antes de ir a dormir – soltó Harry con simpleza y sin más su rostro se hundió de nuevo en el pensadero.

Todo dio vueltas con fuerza y frente a él las imágenes que simplemente no deseaba en su cabeza comenzaron a pasar más rápido, el sonido era una especie de zumbido y lo único que podía ver por momentos era como el pobre de Peter era torturado una y otra vez.

… –Para que aprendas tu lugar, maldita sabandija… –…

Le lanzo otro hechizo al pobre rubio que simplemente ya no se movía y su estado era horrible; todo se detuvo y Harry se arrodillo a su lado viendo los estragos de una tortura tan brutal que el simple hecho de respirar ya era demasiado para el niño que sangraba profusamente de varios lugares.

-Debemos parar de una vez… no falta mucho para que noten su falta – susurro Rookwood mirando hacia la puerta cada tanto.

-Luces nervioso –su voz perforo los oídos de Harry – Esto es por nuestro señor y tu ¿quieres parar? –pregunto con molestia.

-No deseo que el mismo Dumbledore me encierre en Azkaban por mancillar su escuela – Travers y Gibbon asintieron a un lado de Rookwood que se quitó la máscara para encarar a la cabeza.

La única figura que quedaba con mascara se paseó alrededor del cuerpo –Temerle más al viejo que a nuestro señor… ¿eso será traición? – los aludidos temblaron levemente –Pero está bien, me divertí y creo que ya aprendió cuál es su lugar ¿cierto? – miro al cuerpo de Peter pero este simplemente estaba inconsciente pero eso no evito que recibir una patada en el rostro –Quiero terror, será mejor que lo dejen de una manera que nadie pueda olvidar… Creo que necesitare una mejor presa para la próxima… esta fue… insignificante – la figuro se quitó la máscara y Harry se puso de pie mirando a esos oscuros ojos que tanto detestaba, sentía la sangre arder solo de ver el asqueroso rostro sonriente de Bellatrix.

Harry vio entre imágenes revueltas como ella salía como si nada por la puerta del salón mientras sus cómplices la miraban y luego se acercaron al cuerpo pero fue cuando todo desapareció a su alrededor…

30 minutos después

Todo se movió tan rápido que la confusión volvió a la mente de Harry que de nuevo se encontraba en medio del pasillo sin saber realmente que estaba pasando, tal vez un sueño o una falla pero cuando su padre junto a sus amigos caminaba rápidamente con el mapa en sus manos supo enseguida que no había nada malo en la continuidad.

-¿Dónde está? Cornamenta – Sirius miro a todos lados con su varita firmemente sujetada en su mano.

-Según el mapa debe de estar… –.

-¿Por qué Peter vendría por aquí? – susurro Remus.

-… ¡aquí! – soltó James deteniéndose frente a una aula cerrada con llave.

-Alohomora – la cerradura brillo bajo el hechizo de Remus y sin más los tres merodeadores entraron en el lugar vacío.

-¿Estás seguro? Prongs – Sirius se acercó a su amigo.

-Si, según el mapa estamos en el mismo lugar – James miro de nuevo el mapa y junto a él su amigo pero Remus se concentró en una mancha en el centro del lugar.

-¿Qué es esto? – se agacho y con sus dedos palpo el líquido pero simplemente no veía nada cuando de pronto una gota le cayó en la cabeza y miro al techo, el lugar no tenía ventanas así que se encontraba completamente en penumbras –Lumos Maxima – la luz ilumino todo –¡Peter! – grito con terror mirando al techo.

-Mierda – Sirius sintió su estómago caer a la vez que el que solo se dejó caer en el piso.

James en silencio miro horrorizado las paredes pintadas de rojo y supuso que con la sangre de su amigo al igual que el piso pero al ver al techo sus ojos se llenaron de lágrimas junto a las de Harry. Porque en el techo se encontraba encadenado Peter tan pálido muerto con la sangre aun fluyendo de su cuerpo. Las lágrimas de todos simplemente se derramaron con dolor imaginando el suplicio que el pequeño había tenido que sufrir cuando de pronto este soltó un respingo.

-¡Esta vivo! – grito Sirius poniéndose de pie buscando a su alrededor algo que ayudara a bajar.

-¡Remus corre por los profesores! – James ya comenzaba a apilar mesas y sillas a la par del Black mientras Lupin salía corriendo lo más rápido que podía.

De alguna manera consiguieron llegar al techo y aunque todo era inestable no les importo –Te tenemos Pet… todo estará bien… – susurraban una y otra vez los chicos intentando que el hecho de que su amigo no les contestara no los destrozara más.