La luz golpeo el rostro de Harry de un momento a otro y de nuevo se encontró en un lugar completamente diferente al que recordaba, de hecho, era la primera vez que aparecía en aquel lugar un jardín hermoso lleno de color con flores a su alrededor y grandes árboles en el que supuso era el perímetro. No le sonaba de nada así que comenzó a caminar mirando a todos lados hasta que unas voces llamaron su atención haciéndolo girar, se sorprendió un poco de encontrar a James y Allegra caminando varios metros a su espalda conversando tranquilamente mientras ella se aferraba al brazo del azabache. En su mirar se podía notar cierta seriedad a la vez que el hombre se acercó con paso calmado sintiendo el césped bajo sus pies aunque tal vez fuera algo que su mente fabricara para que lo percibiera más real.
-¿Has escuchado algo?
Susurro James lo suficientemente audible para que la joven y Harry lo escucharan sin problemas. Allegra bajo la mirada y de reojo giro hacia la casa que hasta el momento el hombre había ignorado pero al verla se le hizo muy familiar hasta que su mente casi con desagrado y con terribles viejas memorias reviviendo en su interior le indico que era la mansión Malfoy, en su antiguo esplendor. Parecía ser otra reunión de familias aunque solo unas cuantas ya que no vio a Sirius en la cercanía ni a los Lestrange pero algo no estaba bien, se podía sentir en el aire mismo.
-Cosas muy vagas...
-¿Cómo qué? –. La voz de James se notaba tensa mientras Allegra lucia temerosa y con cierta frecuencia miraba a sus espaldas esperando ver a cualquiera vigilándolos. Harry se fijó un poco más en la ropa que vestían topándose con trajes veraniegos pero elegantes como la camisa de manga corta del chico y el vestido amarillo claro de la joven, y entonces tuvo la seguridad de que se encontraban en algún tipo de evento o tal vez un almuerzo de la alta sociedad a la que a veces olvidaba que su familia pertenecía. Deseaba fervientemente poder entrar para observar quienes estaban presentes en especial si "EL" estaba ahí.
-Parece ser que quiere entrar en el ministerio, por eso busca apoyo de nuestros padres…
-¿Dinero?
-Eso siempre pero hay algo más… tiene muchas políticas pero su principal eslogan es contra la mestización, para eso quiere el apoyo de las familias nobles. Ya sabes que algunas ya lo apoyan con su alma.
James suspiro bajando la mirada –Y sin duda también con sus bóvedas.
-Exacto, según escuche de mi padre a dado un terrible discurso sobre como la comunidad mágica se está pudriendo gracias a que se acepta la existencia de los hijos de muggles…
Harry no tuvo que pensar demasiado para saber de quién hablaban y por supuesto entender su preocupación. James se detuvo de golpe con sus ojos castaños llenos de terror –Están hablando de personas como Lilly… ¿cierto?
Allegra bajo su mirar y asintió –Creo que de alguna forma la noto en mi cumpleaños… desde que supe que es lo que pretende he tenido mucho miedo por ella.
James la aferro entre sus brazos intentando darle un poco de seguridad que ni el mismo tenía o tal vez era la unión de sus fuerzas ya que al alejarse se miraron con un valor silencioso que venía directamente de sus corazones. Harry pudo sentir la intensidad de su decisión y no pudo evitar que el orgullo lo invadiera.
-¿Qué dicen tus padres?
-Lo detestan pero tienen miedo, algo en el los hace temer ¿y los tuyos?
James suspiro y siguieron caminando –Tampoco creo que les agrade mucho, conozco a mis padres y jamás han sido de ese tipo de magos asquerosos pero están preocupados… lo veo en mi madre…
Allegra tomo la mano del azabache y lo miro bajando un poco el ritmo de sus pasos –¿Qué vamos a hacer? Jimmy.
Se detuvieron de nuevo y el chico suavemente le acaricio la mejilla –Esperemos que no llegue al nivel de que nosotros tengamos que hacer algo más que evitar que nuestro compromiso se rompa.
-¿Estás seguro que quieres seguir con esto?
Ambos se miraron con cariño y James apretó la delicada mano de Allegra entre la suya –No permitiré que te comprometan con un idiota defensor de la sangre, así que sí, estoy 100% seguro de que te cuidare.
Sintieron una mirada sobre ellos y al voltear se toparon con Abraxas Malfoy y Reider Lestrange observándolos desde el balcón con copas entre sus manos y las miradas fijas en la pareja que hicieron como si no los hubieran visto.
-Ella jamás…
James coloco su dedo sobre los labios de Allegra y le sonrió con cierta melancolía –Lo sé pero también sé que no podría dejarte… te quiero, loquita…
-También te quiero, tontito –. Se dieron un beso lento y suave como si fuera la primera vez que lo hacían, con cierto temor a pasar algún limite invisible. Harry se descoloco un momento viéndolos pero a la vez su mirada guardiana se fue sobre los hombres que continuaban observándolos pero ahora con una visible molestia en su mirar.
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Harry fue arrebatado de los jardines de la familia Malfoy para aparecer en el interior de un lugar más oscuro que siempre reconocería. La mansión Black parecía encontrarse vacía hasta que el sonido de los pasos apresurados de alguien llamó su atención, al girar se encontró con Sirius sentado tranquilamente en el sofá de la sala con sus pies sobre este sin importarle la suciedad que pudiera añadirles mientras su atención se encontraba en una revista de quidditch pero los pasos también llamaron su atención así que miro hacia el pasillo del vestíbulo y los esmeraldas de su ahijado lo siguieron.
Walburga vestía elegantemente con un vestido aunque parecía que no saldría de la casa, costumbres de ricos que Harry no entendía pero entonces noto su semblante y la vio molesta, de hecho, un poco más que eso y sin duda Sirius también lo noto ya que lentamente como intentando que no lo notaran bajo los zapatos del sofá a la vez que sus manos cerraron la revista.
-¡Kreacher!
De inmediato hubo un crac y el elfo apareció frente a su ama realizando su acostumbrada reverencia profunda –¿En qué le puedo servir? Ama.
Walburga lo miro con cierto desdén pero en el fondo podía notarse aprecio –Ve a la mansión de mi hermano Cygnus y entérate porque Druella no ha aparecido para tomar el té como habíamos acordado.
-De inmediato, mi señora –. El elfo desapareció y apenas pasaron unos cuantos momentos en los que la mujer noto la presencia de su hijo en la sala cuando el sirviente regreso con mirada apenada pero manteniéndose lo más imperturbable posible –Ama, la elfa de la familia me ha informado que sus amos se encuentran fuera en un almuerzo en la casa Malfoy junto a los Lestrange y otros más…
Walburga enseguida realizo una mueca confundida –¿Un almuerzo? ¡¿Acaso perdiste mi invitación? Tu estúpida criatura!
Le dio un feroz puntapié a la criatura que soltó un chillido que intento con todas sus fuerzas que no fuera sonoro –No, mi ama… le juro que Kreacher no ha perdido nada, aquí no llego nada para la ama…
Los ojos de Walburga de inyectaron de sangre de inmediato y su varita soltó chispas de tal forma que el elfo tuvo que correr a apagar pequeños incendios causados alrededor de la mujer que apretó los puños con todas sus fuerzas. Sirius supo que debía escapar de inmediato e intento hacerlo sin ser notado pero por desgracia su pie golpeo la mesa de centro volcando un florero pequeño que causo un estruendo a la vez que el agua se regaba por la superficie hasta caer al suelo. Y entonces ya fue muy tarde.
La mirada furiosa de su madre se posó solo sobre él y antes de que Harry lo advirtiera ya blandía su varita –¡Todo es tu culpa, niño idiota!
Sirius en lugar de achicarse como el temor se lo dictaba se irguió tan alto era con su semblante altanero –Cálmate madre, solo es un tonto almuerzo…
-¡No es un tonto almuerzo! –. Bramo alterada la mujer avanzando hacia el –Todos están ahí y me han dejado de lado ¡¿sabes qué significa?!... ¡Significa que no me respetan y todo es por tu causa! ¡Por ti y tu putita esa!
Sirius levanto las manos intentando controlarla pero sin quitar su mirada de la varita que subía y bajaba con los ademanes alterados de la mujer –Madre tranquilízate, sabes que te respetan y deben de hacerlo… eres Walburga Black, no cualquier plebeya.
-¡Exacto! –. El movimiento fue delicado pero con una fuerza brutal concentrada en el hechizo que se estrelló contra el pecho del morocho que salió volando por los aires hasta chocar contra la chimenea para luego caer aparatosamente contra la mesa de centro que no soporto el golpe y se destrozó bajo su cuerpo.
-¡Sirius! –. Grito Harry intentando interponerse o al menos despertarlo ya que el joven había quedado semi inconsciente sobre los restos de madera.
–¡Soy una Black! ¡Y tú, pedazo de mierda me dejaste en vergüenza frente al Lord! ¡Por tu causa es que he sido apartada de la sociedad! ¡Por ti y tu grosería! –. Walburga se acercó al cuerpo de su hijo temblando de enojo –Tu padre se equivocó al mimarte tanto, solo hizo a un miserable irrespetuoso que no conoce su lugar…
Un Sirius aturdido intento levantarse y miro a su madre con temor –Mamá por favor… cálmate…
-… pero yo te voy a enseñar, niño imbécil. ¡Jamás volverás a ultrajar a esta familia, ¡a mí!
Harry intento lanzarse sobre su padrino pero solo cayo a su lado traspasándolo en algunas partes y con lágrimas en los ojos tuvo que ver como un cruxio le daba en la espalda haciéndolo revolcarse en el suelo soltando algunos gritos de dolor que con lo último de su orgullo intento acallar mientras Walburga sin piedad no dejaba de apuntarle con la varita proyectando toda la furia que sentía. El azabache levanto los ojos intentando encontrar alguien que ayudara y entonces lo recordó, el único que estaba a favor de su padrino en esa casa era su padre fallecido y ahora su elfo domestico observaba con silencio placer la tortura aunque jamás espero ver a Regulus oculto entre las sombras también mirando, sin hacer nada.
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El piso se desvaneció bajo su cuerpo dejándolo caer por una especie de vórtice con la impotencia golpeándolo en el pecho con fuerza hasta que de pronto cayó en un piso oscuro pulido perfectamente, solo tuvo que levantar la mirada para saber dónde se encontraba. Aquel bullicio bajo y el movimiento de personas de un lugar a otro con sus capas ondeantes solo podía ser un lugar y este era el ministerio.
Se levantó sacudiéndose las ropas a la vez que evitaba derramar algunas lágrimas por el dolor que había tenido que presenciar. Se tomó unos momentos para calmarse para luego mirar a su alrededor reconociendo el lugar exacto donde estaba que era cerca de la oficina principal del primer ministro, a la derecha la mesa llena de papeleo de su secretaria y a la izquierda una pequeña sala de espera que usualmente se encontraba llena pero sin estar abarrotada pero en esta ocasión se encontró con Remus que lucía un poco más pálido de normal haciéndole suponer que la luna llena se encontraba cercana pero también parecía tranquilo y expectante a los sonidos de la puerta al abrirse.
La puerta volvió a hacerse sonar y por ella salió John Lupin cargando varios pergaminos entre sus brazos, Remus se apresuró a acercarse para ayudarle pero la puerta principal del ala fue abierta de improviso provocando que todos giraran a ver quién entraba tales horas. Harry pudo sentir el temor del castaño que miro con fijeza al hombre elegante que se acercó con una sonrisa encantadora en sus labios a la vez que era acompañado por un pequeño sequito de ayudantes que lucían demasiado jóvenes.
-Sr. Lupin es un placer haberlo encontrado.
El hombre lo miro sin darle importancia –¿Quién es?
Por la mueca realizada por el hombre elegante al igual que sus seguidores que comenzaron a murmurar sin duda aquello no le agrado –Soy Lord Voldemort…
-Oh, lo recuerdo –. John continuo con su tarea de organizar un poco los papeles para saber que debía dejar en su oficina y que llevarse pero al notar la mirada pesada sobre su persona tuvo que detenerse un momento –¿Puedo ayudarlo en algo?
-Por supuesto que si, quiero una cita con el primer ministro y me han dicho que para lograrlo primero tengo que pasarlo a usted así que ¿una fecha?
-¿una fecha? –. John lo miro sin entender mientras Remus a su lado intentaba mantenerse tranquilo aunque con sus sentidos de lobo a flor de piel alterándose un poco más por la presencia de aquella persona, no era de mucha ayuda.
Voldemort sonrió con una visible molestia –Una fecha para ver al ministro…
Todos casi dejaron de respirar al ver como John Lupin estuvo a punto de soltar una carcajada –Esta muy confundido, señor… usted no vera al primer ministro hasta que yo acredite que tiene un verdadero motivo para que la visita sea necesaria, saque una cita como los demás. Si me disculpa.
Intento pasar junto al hombre que lo detuvo –Yo no necesito una cita.
El señor Lupin con visible desagrado se hizo soltar –Todos la necesitan, no hay excepciones.
-En mi caso debería…
-Pues me temo que no así que vuelva mañana para hacer una cita con mi secretaria y así podremos tratar su tema con la atención necesaria mientras no vuelva a presentarse en esta ala hasta que tenga una autorización.
Harry sonrió un poco aunque en su interior temo lo que aquello le conllevaría a la familia Lupin, en especial cuando el rostro de Voldemort lucia tan furioso como para asesinarlo en ese mismo instante y eso fue algo que Remus también observo al seguir a su padre.
-Papá ¿no crees que eso es peligroso? ¿no sabes quién es?
El señor Lupin miro a su hijo y continuo avanzando hacia el ascensor sin voltear atrás, al estar en el interior del aparato suspiro aliviado en cuando las puertas se cerraron –Por supuesto que se quién es pero no pienso dejarle entrar tan fácil con el ministro… no puedo permitirlo, soy un guardián…
Ni Harry ni Remus entendieron a que se refería el hombre y de pronto todo comenzó a dar vueltas…
