D. Gray-man, así como sus personajes, le pertenecen a Katsura Hoshino. Esto es sólo para entretenerme un rato.

Acto 2: ¿Qué deseas? Pequeño brote de habas

Allen estaba sentado en el comedor, un grupo de buscadores tenía una plática en la mesa contigua mientras el giraba su tenedor en los tallarines que había pedido, pero no se animaba a probarlos. Lenalee y Lavi se sentaron frente a él y comenzaron a contarle los detalles de su última misión, de pronto Lavi lo miró extrañado y dijo

- Ey! sólo pediste eso de comer

- Si - respondió Allen sin darle mucha importancia

- Y ni siquiera lo has probado - dijo Lenalee mirándolo preocupada - ¿Te sientes mal? ¿Estás enfermo?

- No, es sólo que no tengo hambre - respondió

Lenalee y Lavi se miraron con inquietud y luego dirigieron la mirada a Allen, algo raro le pasaba a su amigo

- ¿Qué crees que estás haciendo? Estúpido brote de habas

Allen giró su cabeza y vio a Kanda de pie mirándolo con exasperación

- Ka-Kanda - dijo el chico sorprendido - es Allen, y no sé a que te refieres - prosiguió bajando la vista

- Me refiero a que tienes que comer, más tarde saldremos a una misión y no quiero cargar contigo si terminas desmayándote

- Pues ya me las arreglaré yo solo - dijo Allen mirándolo con una mueca de disgusto

Kanda se inclinó acercando su rostro al de Allen, el chico de cabello blanco se sonrojó al tenerlo tan cerca y se alejó un poco, pero Kanda acercó sus labios al oído de Allen y muy despacio le susurró

- Eso fue una orden

Kanda se alejó de ellos, dejó su bandeja vacía y salió del comedor

- Estúpido Kanda - murmuró Allen para luego ponerse a comer sus tallarines

Lenalee y Lavi se miraron extrañados "¿Que fue eso?" Pensaron mientras fruncían el ceño.

Alrededor de las 9 de la noche, Allen y Kanda corrían por las calles de Matera, una pequeña ciudad al sur de Italia. La situación era la siguiente: Varios buscadores habían confirmado la existencia de inocencia en unas ruinas ubicadas al este de la ciudad, pero habían sido atacados por un grupo de akumas, lo último que hicieron antes de morir fue asegurar la inocencia dentro de un campo de energía: debían llegar pronto si no querían que los enemigos se hicieran con esa inocencia.

La verdad es que fue una misión bastante sencilla. Desde que Allen había vuelto a la Orden los noés no habían vuelto a aparecer, Allen pensó en eso: el rescate de Lavi, la muerte de Bookman, Kanda arrastrándolo de regreso a la orden, Link... muchas cosas en poco tiempo "lo más importante es que sigo siendo Allen" reflexionó el muchacho mientras suspiraba

- ¿En qué estás pensando? - preguntó Kanda mientras caminaban hacia el centro de la ciudad

- Eh... en que llamaré a la Orden para que nos vengan a buscar

- No regresaremos aún, tenemos una reservación en un hotel

- ¿Pasaremos la noche aquí? ¿Juntos?

- Sí

Allen se llenó de ansiedad ante la expectación, nunca había pasado una noche entera con Kanda; él siempre se iba casi inmediatamente después de terminar, en cambio ahora, por fin podría dormir a su lado, y tal vez mientras su compañero dormía podría acariciar su hermoso cabello largo o abrazarlo sin que lo notara para dormirse sintiendo su piel.

- ¿Qué es lo que te pone tan nervioso? - preguntó Kanda clavando sus ojos en los de él

- Na-nada - respondió tropezando con su propia lengua

- Tus comportamientos son tan infantiles

Kanda y Allen llegaron a un hotel ubicado en la plaza principal de Matera, fueron guiados por un hombre mayor hasta su cuarto y una vez solos Kanda se dirigió al mini-bar que se encontraba en una de las esquinas de la habitación. Mientras tanto Allen miraba sorprendido a su alrededor, era una habitación muy amplia y parecía costosa

- Ven aquí - llamó Kanda

Allen se sentó en una de las sillas altas que rodeaban la mesa del bar, puso sus codos sobre la mesa y abrió las palmas de sus manos para dejar caer su cabeza. Kanda lo miró y sonrió, le dijo:

- Pareces un niño, te vez encantador en esa posición

Allen se sonrojo tanto que iba a cambiar de postura pero Kanda se lo impidió, lo miró un rato mientras acariciaba su cabello blanco. Luego sirvió dos copas de vino tinto y dijo

- Falta poco para tu cumpleaños, Allen

- Sí... aunque la verdad no sé que día nací

- No importa, es la fecha que tu padre escogió

- Mi padre... Mana - dijo con tristeza

- No te pongas triste, te traje aquí para celebrar - dijo Kanda levantando su copa.

Allen sonrió, era la primera vez que Kanda tenía un detalle como ese

- No compré ningún regalo - dijo Kanda - quiero que tú escojas algo

- ¿Yo?

- Sí, dime pequeño brote de habas; ¿Que podría darte?

Allen miró dentro de los profundos ojos negros de Kanda, y pensó: "El sabe lo que quiero, vio a través de mis deseos y me lo está ofreciendo" el corazón de Allen se agitó

- Respóndeme, Allen

- Yo... yo sólo quiero que me dejes explorar tu cuerpo libremente. Aunque sólo sea esta noche, por favor, suelta las cadenas que me apresan y subordinan mis deseos a tus ordenes

- ¿Por qué?

- Porque te deseo, y estoy loco por tocarte a mi antojo

- ¿Acaso no te gusta como hasta ahora?

- Sí, me gusta. Me excita cuando me miras en silencio: la expectación de escuchar tu voz y tus deseos me recorre como corriente eléctrica, lo que me haces y como logras que me sienta tuyo me vuelve loco. Realmente quiero seguir obedeciendo y satisfaciendo cada uno de tus deseos, pero mientras más me gusta, más de ti quiero

- Veremos si me convences - dijo Kanda sonriendo con malicia.