D. Gray-man, así como sus personajes, le pertenecen a Katsura Hoshino. Esto es sólo para entretenerme un rato.
Acto 3: Anhelos
-¡Convencerte! Pero si dijiste que escogiera mi regalo - dijo Allen haciendo una mueca de disgusto. Kanda sonrió:
- Pero no te dije que sería fácil obtenerlo - dijo tomando a Allen del brazo y jalando hacia él. Allen casi cayó de la silla, pero Kanda lo sujetó y lo abrazó con fuerza, juntó las manos de Allen en su espalda y las sostuvo con fuerza con su mano izquierda mientras que con la derecha rompía su camisa para luego acariciar su blanca piel.
Kanda apretaba sus pezones para luego mordisquearlos y lamerlos, Allen gritaba y se revolvía intentando soltar sus manos, pero Kanda tenía más fuerza física que él y no se lo permitía
- Por favor Kanda, déjame tocarte también
- No
- Pero Kanda...
- Silencio. Será mejor que te quedes callado y te tranquilices. ¿Entendido, pequeño brote de habas?
Allen asintió, se quedó quieto y en silencio. Kanda se puso de pie y lo guío hasta la cama, le sacó el cinturón y lo empujo hacia ella. Allen quedó tendido de espaladas sobre la cama y Kanda se puso a horcajadas sobre él, tomó los brazos de Allen y los cruzó sobre su cabeza, entonces usó el cinturón que antes le había quitado para amarrar sus muñecas al respaldo de la cama, que era una pieza antigua de bronce con pilares de distinto grosor.
Kanda lo miró en silencio por un largo rato, mientras tocaba con suavidad la piel desnuda de su pecho y de su abdomen. Allen sentía a penas las yemas de los dedos de su amante, pero ese roce exquisito lo excitaba y le recorría como corriente eléctrica. Después de un rato Kanda le dijo:
- Te daré dos regalos. El primero será el placer que te haré sentir está noche mientras estás atado para mi; no te pediré nada, sólo que lo disfrutes. El segundo será tu deseo; podrás hacerme lo que gustes
Allen sonrió, aunque también tembló y tanto por la expectación como por el miedo, es cierto que deseaba a Kanda, pero su única experiencia era haciendo lo que su amante le ordenaba y dudaba de se capacidad para dominar la situación
"Deja de dudar estúpido Allen, sólo disfrútalo, es la persona que tanto anhelas así que sabrás que hacer"
Kanda se deshizo de toda la ropa que cubría a Allen y se dedicó por completo a su cuerpo, besaba su cuello, mordía sus hombros, lamía sus pezones, Allen sólo cerraba los ojos y sentía, sentía la excitación, la pasión y el anhelo que Kanda le despertaba y dejaba escapar los suspiros y gemidos que su compañero le provocaba
"Kanda... Kanda... si supieras cuanto me gustas"
Kanda comenzó a bajar un poco más y Allen enrojeció cuándo notó que se estaba acercando a su pene. El rubor cubrió su cuerpo haciendo que Kanda sonriera
- Te ves encantador mi pequeño Allen
Allen gimió más fuerte cuando los labios de Kanda atraparon su miembro, era la primera vez que lo hacía y no podía creer lo bien que se sentía la lengua de su amante haciendo movimientos circulares sobre su glande mientras sus labios presionaban más abajo
"La boca de Kanda es tan cálida y su lengua tan experta. Creo que ahora mismo podría morir de placer"
Pero Allen tuvo otra sacudida de placer cuando la lengua de Kanda se dirigió a sus testículos
- ¡Oh, Kanda! - Gritó sin poder contenerse
- ¿Te gusta?
- Mucho
- ¿Quieres más?
- Sí
- Dilo
- Kanda, quiero más, no te detengas, por favor
Kanda sonrió complacido y volvió a recorrer sus testículos y su pene con su lengua y con sus labios, después de unos momentos levantó un poco las piernas de Allen y recorrió con su lengua la piel que había entre el fin de los testículos y el inicio de su ano. Allen se sacudió de placer; gritó y maldijo, no sabía por qué, pero no pudo contener los deseos de decir la primera maldición que se le cruzó por la cabeza. Kanda introdujo uno de sus dedos en el interior de Allen mientras volvía a practicarle sexo oral; presionaba sus labios en el contorno del pene mientras los movía ritmicamente; junto a esto su lengua golpeaba el glande y otro de sus dedos se introducía dentro de Allen quien casi no soportaba la tensión que se acumulaba en su cuerpo.
Kanda seguía aplicado en su labor mientras Allen lloraba, gemía y gritaba sin control, la tensión iba en aumento y el chico creía que no iba a resistir
- Kanda por favor ayúdame, necesito aliviarme
Kanda aumento el ritmo en su boca y en sus dedos, segundos después el chico de cabello blanco gritó su nombre para luego relajar su cuerpo jadeante. Estaba exhausto, pero su compañero no lo dejó descansar, luego de quitarse los pantalones y la ropa interior, se acomodó entre las piernas de Allen, levantó su cadera y entró nuevamente en él, ahora con su pene también ansioso por aliviarse. Allen jadeaba ininteligiblemente mientras Kanda lo embestía con rudeza, pronto, también él hubo alcanzado el orgasmo, se dejó caer al lado de su amante con los ojos cerrados.
Allen miraba el rostro apacible de Kanda, era hermoso, un escalofrió lo invadió al recordar su segundo regalo
"Nunca podré ser tan bueno como él, tal vez lo decepcione y pierda el interés en mi."
Este pensamiento lo entristeció. Kanda entonces abrió los ojos y se incorporó, desató a Allen y le dijo
- Vamos a darnos un baño
- Claro
Respondió con una sonrisa, realmente le alegraba hacer cosas nuevas con su guapo compañero y esa noche serían varias. Los pensamientos de antes salieron de su cabeza y se sintió feliz.
Primero se dieron una ducha, pero después Kanda juntó agua en la bañera, era grande y cabrían los dos perfectamente. Cuando la bañera estuvo llena Kanda se sentó dentro y llamó a Allen, el chico entró y Kanda lo abrazó, Allen se sentía feliz, Kanda lo tenía abrazado y además tenía su barbilla apoyada en su hombro. Sus rostros estaban tan cerca que podía escuchar su respiración. Allen sólo deseo entonces que esa noche no terminara jamás.
Kanda estaba tan tranquilo que Allen no supo si el japonés se había quedado dormido, de todos modos no le importaba, el cabello largo de Kanda estaba al alcance de sus manos, tomó un mechón y comenzó a enredarlo entre sus dedos mientras sonreía
- ¿Te gusta? - Escuchó que le susurraban al oído. Allen se detuvo un poco ruborizado, pero Kanda tomó su mano y la besó, luego la guió hasta el cabello que nacía detrás de su oreja. Allen se giró un poco para mirarlo mientras acariciaba su cabeza y enredaba sus finas hebras negras entre sus dedos
- El resto de la noche será para que disfrutes de tu segundo regalo - le dijo Kanda en un susurro mientras mordisqueaba su oreja
- Tengo miedo de decepcionarte, lo que me haz hecho ha sido tan bueno que siento que no te llego ni a los talones en este tipo de cosas
- No seas tonto - dijo Kanda sonriendo - sólo tienes que disfrutarlo
Allen miró los oscuros ojos de Kanda y luego delineo su contorno con la yema de sus dedos, acarició su rostro por primera vez, estaba emocionado y lo hacía lentamente. No dejó espacio en su rostro sin tocar, sólo faltaban sus labios, detuvo sus dedos sobre ellos y después de unos momentos los besó. Kanda ya lo había besado antes, pero siempre fue él quien llevó el ritmo de los besos, Allen sólo respondía a sus movimientos. Ahora era diferente, Allen posó sus labios en los de Kanda y depositó una serie de cortos y suaves besos en ellos, luego presionó más y buscó que su compañero abriera sus labios, mordisqueó el labio inferior y luego introdujo su lengua por el espacio que había abierto Kanda. Lo besaba con dulzura e inexperiencia. Kanda sólo se dedicó a disfrutar del beso de Allen mientras acariciaba su suave cabello blanco
"Su inexperiencia le da un aire de inocencia que lo hace encantador, por eso lo quiero sólo para mi. Quiero sus besos dulces, sus caricias temerosas, su entrega sin límites. Lo quiero todo de él, le deseo como nunca antes deseé"
Allen comenzó a besar el cuello de Kanda mientras recorría su pecho con las manos, estaba fascinado con la textura de la piel de Kanda, tan firme y tan suave. Allen exploró el cuerpo de su amante con calma, pero con ansias; no hubo un lugar de él que no fuera tocado o besado por él
- El agua se enfría - dijo Kanda - sigamos en la cama
- Sí
Los chicos salieron, Allen fue el primero y se dirigió ansioso hasta la cama. Kanda llegó luego con una toalla envuelta en la cintura y otra en sus manos
- Debes secarte un poco - dijo frotando la toalla en la cabeza de Allen, él rió
- Estoy feliz Kanda - dijo Allen - yo... yo estoy enamorado de ti - las palabras salieron con facilidad de sus labios, con prisa, sin pensarlas para poder detenerlas. Allen se ruborizó y llevo sus manos a su boca, como queriendo tapar la salida de otras posibles palabras.
Allen miró avergonzado a Kanda quien lo miraba con sorpresa. Entonces le dijo
- Perdóname si te he incomodado, olvida lo que dije por favor. Olvídalo, olvídalo, pero no te alejes de mi, por favor
Allen apoyo su frente en el pecho de Kanda, temblaba y sollozaba
"Soy un idiota, Kanda nunca podría amarme, esto no se trata de amor. Él sólo me usa para satisfacer sus deseos y yo acepto prestarme al juego... porque a pesar de todo, no quiero que su juego acabe"
Kanda puso sus manos en los brazos de Allen y lo separó un poco de su cuerpo. Allen lo miró con sus hermosos ojos empañados por las lágrimas que no quería derramar
- Para estas cosas eres todavía muy niño
- Perdón
- No tengo nada que perdonarte, además, te ves irresistiblemente hermoso y encantador con esa mirada infantil llena de lágrimas y ese rubor que cubre tu piel
Kanda besó a Allen mientras lo levantaba en sus brazos, Allen envolvió las caderas de Kanda con sus piernas mientras le enterraba sus uñas en la espalda. Kanda apartó sus labios de él y le dijo
- ¿Que imágenes se te vienen a la cabeza en estos momentos?
- ¿Imágenes?
- Si, a mi se me vienen varias. Por ejemplo, imagino que te aprisiono contra la pared para después entrar salvajemente dentro de ti mientras te hago gemir con fuerza. O que te llevo a la cama y me tiendo en ella mientras llevas tu boca hasta mi pene. ¿Qué imaginas? ¿Qué deseas?
- ¿Pueden ser ambas cosas?
- Sí, pero también quiero que me digas lo que imaginas tú
- Yo... - Allen cerró los ojos y comenzó a hablar mientras Kanda seguía besando su cuello - yo imagino que estás sobre la cama y que me acomodo entre tus piernas para masajear tu espalda. Imagino que aspiro el olor de tu cabello, que beso tu cuello, que acaricio tu espalda y que.. y que... - Allen cubrió su boca, su rubor había aumentado considerablemente y su rostro había adquirido el color de la rosa más roja
- ¿Y qué? - preguntó Kanda mojándole los labios con su lengua
- Me avergüenza decírtelo
- Quiero oírlo
- Kanda
- Dilo
Allen abrazó a Kanda, tal vez en un intentó de no ver su rostro y a la vez ocultarse de su mirada cuando decía
- Y que me dejas estar dentro de ti
Allen se aferró más fuerte al cuello de Kanda. El japonés caminó hasta la cama y se sentó, acariciaba la espalda de Allen, estuvo un rato en silencio y luego dijo
- Mi pequeño brote de habas quiere poseerme por completo
- Sí, pero es porque te deseo mucho
- Entonces, por esta noche, obtendrás lo que tanto anhelas.
