D. Gray-man, así como sus personajes, le pertenecen a Katsura Hoshino. Esto es sólo para entretenerme un rato.

Acto 4: Esperanzas.

Kanda dormía apaciblemente mientras era observado por Allen, quien a diferencia de su compañero, no podía conciliar el sueño recordando lo que había sucedido hacía sólo unas pocas horas atrás. Tenía miedo que hubiese sido un sueño y que si dormía, al despertar, nada de lo que había pasado fuera realidad. Había sido una noche tan especial; recordó a Kanda tendido en la cama mientras él lo tocaba y besaba, recordó tener entre sus dedos el suave cabello de su compañero y recordó el pene erecto del japonés siendo atrapado por sus labios. Su rubor iba en aumento mientras las imágenes aparecían en su cabeza, tembló con el último recuerdo que apareció:

"Pude estar dentro del cuerpo de Kanda, y aunque dijo que sólo sería por esta noche, será el regalo que siempre le pediré... ¿Siempre? Estoy pensando tonterías, nada asegura que para mi próximo cumpleaños Kanda siga deseando hacer estas cosas conmigo"

Allen se entristeció

- ¿En qué estás pensando, niño bobo? - dijo Kanda mirándolo y sentándose en la cama - deberías estar durmiendo, pronto amanecerá y debemos volver a la Orden

- No pensaba en nada particular - mintió Allen - es sólo que no tengo sueño

- No trates de mentirme brote de habas - respondió Kanda - aunque esté oscuro pude ver perfectamente bien la expresión de tu rostro cuando desperté

- Es que... yo... bueno

- Ya suéltalo de una vez, Allen - dijo exasperándose Kanda

- Sólo pensaba hasta cuando seguiríamos con esto

- ¿Por qué piensas en esas tonterías?

- No son tonterías, Kanda - dijo Allen haciendo un puchero - acaso no te das cuenta de que quisiera...

- ¿Quisieras?

- Olvídalo

- ¡No! Demonios Allen, habla claro

- ¡Tengo miedo! - gritó Allen - miedo del día en que te canses de mí y te busques un juguete nuevo

Kanda tumbó a Allen en la cama con cierta violencia y se subió sobre él mirándolo con enojo

- ¿Quién demonios te piensas que soy, maldito brote de habas? - dijo dando un puñetazo en la cama cerca del rostro de Allen

- ¿Por qué te has enfadado, Kanda? - preguntó Allen con voz temblorosa

- ¡Porque eres un imbécil! ¿Acaso crees que mi hobby es cazar jovencitos?

- No, pero...

- ¡Cállate, idiota!

Kanda se acomodo entre las piernas de Allen y levanto sus caderas, dirigió su pene a la entrada de Allen y cuando estaba a punto de entrar Allen se puso a llorar y le dijo:

- Detente por favor, así no, no soportaría pensar que lo haces para castigarme

Kanda miró el rostro de Allen, sus ojos estaban rojos y lo miraba suplicante a través de las lágrimas que aún no derramaba. Kanda se levantó de la cama y comenzó a vestirse

- ¿Qué haces, Kanda? - preguntó Allen angustiado

- Iré a dar una vuelta, después vuelvo por ti, duerme

- No te vayas, por favor

- No estoy de humor para soportarte en estos momentos

Allen se levanto y se acercó a Kanda

- Perdóname - dijo apoyando su frente en el pecho aún desnudo de Kanda - sé que soy un tonto, pero me angustia no saber que significado han tenido para ti nuestros encuentros

- Estúpido brote de habas

- Esta noche ha sido muy especial y no quiero que termine mal, por favor Kanda, quiero dormir contigo y despertar a tu lado

- ¿Por qué crees que ha sido especial, tonto? - dijo Kanda alejando a Allen de su cuerpo y obligándolo a mirarlo a los ojos

"¿Por que ha sido especial? Porque él la ha hecho especial, la ha hecho especial para mi, él... ¿Acaso?... ¿Eso significa que yo también soy especial?... ¿Para él?"

Kanda vio en la expresión de Allen que había comprendido

- ¿Acaso no volví a la Orden para ir tras de ti? - dijo Kanda

- ¡Kanda!

- Tiedoll me propuso para ser General

- Por eso volviste cuando estábamos con Johnny

- Sí, hablé con los grandes generales. Después de año nuevo darán su veredicto

- ¿Los convenciste de que me permitieran volver?

- Me dieron algunas misiones

- Rescatar a Lavi

- Esa fue la primera. Aunque no es Lavi lo que le interesa a la Orden sino la información que pudiera haber obtenido estando en cautiverio. Bookman me ayudó a matar a otro Noé, aunque murió en ese momento

- Aunque Lavi lo oculta, sé que está muy triste por eso

- Con Lavi de regreso supimos que nos estaban espiando a través de Chaoji sin que él se diera cuenta

- Sí, recuerdo que me lo contaron, pero eso terminó bien. Yo quiero saber que hiciste para que me aceptaran otra vez como exorcista

- Me pidieron que te matara

-¿Qué?

- Los convencí de que me dieran tiempo

- ¿A qué te refieres con eso?

- Acepté matar al Decimocuarto, pero no a Allen. Pudiste volver a la Orden porque prometí estar siempre contigo, para vigilar el despertar del Decimocuarto, yo, juré que si él despierta lo mataré. Hasta entonces, mientras sigas siendo Allen, eres aceptado en la Orden

- Entonces tú... eres quien va a matarme

- No permitas que eso ocurra Allen, no permitas que el Decimocuarto se apodere de tu cuerpo. ¡Lucha! Eres fuerte y yo estaré a tu lado

- Kanda

Kanda abrazó a Allen y le dijo:

- Estúpido brote de habas ¿Qué otra cosa tengo que hacer para que te des cuenta de que eres especial para mí?

Kanda besó a Allen, era un beso más dulce que los que le acostumbraba dar. Allen respondía al beso con alegría mientras que más lágrimas corrían por sus mejillas, ahora eran lágrimas de felicidad

- Dime Allen - dijo Kanda susurrando en su oído - ¿Ahora sí? Te prometo que nunca lo haré para castigarte o por frustración

- Sí Kanda, soy tuyo, puedes hacerme lo que gustes

Kanda siguió abrazándolo y besándolo mientras lo guiaba a la cama, una vez junto a ella se sacó los pantalones que acaba de ponerse y tumbó a Allen sobre la cama, se puso sobre él y siguió besando sus labios y su cuello mientras se acomodaba entre sus piernas y sus caderas se rozaban. Allen empezó a gemir bajo el cuerpo de Kanda, quien poco a poco comenzó a rozar la entrada de su ano con el su pene húmedo. Luego de unos instantes entró en Allen despacio, el joven de cabello blanco se retorció bajo el cuerpo de su compañero, quien lo hizo suyo lenta y placenteramente, sin dejar de abrazarlo, mientras oía los gemidos y suspiros de su joven amante.

- Kanda... te quiero - dijo Allen justo antes de que ambos chicos fueran arrebatados por un orgasmo más suave, pero más extenso, que los anteriores.

- Ahora duerme, pequeño brote de habas - dijo Kanda abrazándolo y cerrando sus ojos para dormirse junto a él

...

Al día siguiente fueron recibidos por Komui

- Estaba preocupado por ustedes - les dijo

- No pudimos comunicarnos con la Orden porque el golem fue dañado, así que tuvimos que volver por nuestra cuenta, pero no pudimos hasta hoy por la mañana - dijo Kanda entregándole el golem a Komui

- ¿Dañado? Más bien parece haber sido cortado en dos por una espada - dijo examinándolo

Allen rió nervioso, pero entonces Kanda dijo:

- Estoy cansado, iré a dormir un rato

- Yo también - dijo Allen siguiendo a su compañero. Dejando a un confundido Komui con un golem roto y la inocencia recién entregada

- Bueno, lo que importa es que la trajeron - dijo Kumui restándole importancia mientras observaba la inocencia

...

Allen se despertó hambriento, fue a tomar una ducha rápida y se dirigió a la cafetería. Después de pedir algunos "pocos" platos se fue a sentar a una mesa en la que divisó a Lavi, Lenalee y Chaoji, se sentó junto al chico y saludó

- Se ve que hoy estás mejor que ayer - dijo Lavi apuntando el gran número de platos que traía su compañero. Allen asintió riendo.

Chaoji entonces se puso de pie

- ¿Por qué te vas? - preguntó Lenalee - recién empezabas a comer

- Se me quitó el apetito - respondió Chaoji - no me gusta comer junto a traidores - dijo mirando a Allen. Caminó unos pocos pasos cuando Allen lo tomó del brazo, le dijo

- Chaoji, si hice algo que te molestara te pido disculpas, pero estamos del mismo lado y quisiera que nos lleváramos bien.

Chaoji le dio un puñetazo en la mejilla izquierda y luego lo tomo fuertemente de la camisa.

- ¡Chaoji, suéltalo! - gritaron Lavi y Lenalee poniéndose de pie

- ¿Ya estás contento? ¿Podemos conversar ahora? - preguntó Allen

- No me interesa conversar contigo, lo quiero es darte una paliza - respondió Chaoji apretando más el agarre hacia Allen. No obstante, en ese momento sintió el filo de una espada muy cerca de su cuello

- Aleja tus manos del brote de habas - dijo Kanda.

Lave, Lenalee y todos quienes observaban se pusieron muy nerviosos al ver la mirada asesina que Kanda le dirigía a Chaoji. Chaoji también sintió miedo así que soltó a Allen. Allen se acercó a Kanda y le dijo:

- Ya basta Kanda, no lo asustes más

Kanda ignoró a Allen y se acercó más al otro chico, entonces le dijo:

- La próxima vez te rebano el cuello

Enfundó su espada y se fue, Allen lo siguió.

- Lo que hiciste estuvo mal - reprendió Lenalee a Chaoji

- Allen es nuestro amigo - dijo Lavi frunciendo el ceño

Ambos chicos corrieron tras Allen y Kanda dejando solo a Chaoji, quien no sabía si era mayor su rabia o su temor.

He recibido mis primeros comentarios y eso me tiene contenta. Me hace desear continuar esta historia, que como ven tiene mucho Lemon, pero ya he dejado algunas pistas de la historia más allá de la relación amorosa entre Kanda y Allen. Gracias por leer.