D. Gray-man, así como sus personajes, le pertenecen a Katsura Hoshino. Esto es sólo para entretenerme un rato.

ACTO 6 : Cena de Navidad y un Feliz Cumpleaños

- Después de la cena de navidad me han invitado a una celebración por mi cumpleaños - dijo Allen mientras se vestía - ya sabes; Lenalee, Lavi, Krory... los más cercanos - miró a Kanda, quien estaba recostado sobre la cama - me gustaría que vinieras también

- Sabes que no me gustan ese tipo de cosas Moyashi, además, ya tuvimos una celebración privada ¿O quieres que te la recuerde? - dijo Kanda poniendo se pie y arrinconando al Moyashi contra la pared

- ¡Kanda! - protesto Allen cuando sintió la mano de Kanda colarse por debajo de su camina - pero si acabamos de hacerlo

- ¿Te quejas, Moyashi?

- No, no es eso - dijo para luego dejar escapar un gemido. La mano de Kanda se encontraba en su etrepierna - pero la cena pronto comenzará y tenemos que bajar

- Sabes que odio esas cosas - dijo Kanda separándose de él

- Pero debes asistir, te presentaran como el nuevo General de la Orden

- ¡Cómo si me importara! Lo que quiero es follarte toda la noche

- ¡Kanda! No lo digas así, grosero - dijo Allen sonrojándose

- ¿Y cómo quieres que lo digas? Es así estúpido Moyashi, te amarraría a la cama y te lo metería hasta quedar exhausto, descansaría un poco y te lo volvería a meter

- Estúpido insensible, imbécil, no sé como demonios puedo estar tan... - Allen se quedó callado repentinamente, estaba ruborizado, se quedó mirando el suelo mientras luchaba porque las lágrimas no escaparan de sus ojos... por qué demonios era tan llorón, lo aborrecía

- ¿Tan qué? - dijo Kanda acercándose más a él, tomó la barbilla de Allen y lo obligó a mirarlo. Allen lo miraba con enfado pese a que apenas lograba contener el llanto

- ¿Tan enamorado, Moyashi? - preguntó Kanda con una media sonrisa - ¿Preferirías que dijera que lo que deseo es hacerte el amor?

- No te burles de mi, BaKanda imbécil - dijo Allen con tono molesto, pero ya sin poder evitar que sus lágrimas se derramaran

- Realmente eres un tonto - dijo Kanda secando con suavidad las lágrimas del albino - sabes que no soy un tipo romántico sino todo lo contrario. Si quieres estar conmigo tienes que aceptarlo

- Lo sé, sé que eres un maldito bastardo mal hablado... pero qué tiene de malo querer que seas un poco más gentil, no es tanto lo que pido ¿O, si?

- ¿Y por qué mejor no dejas tú de ser tan llorón, estúpido Moyashi? - dijo Kanda tomandolo bruscamente de los hombros para luego arrojarlo contra la pared y aprisionarlo con su cuerpo

- ¡Kanda! Eso me dolió imbécil

Kanda comenzó a besarlo lujuriosamente, tanto que Allen sentía que su boca se quemaba y que su lengua se derretía sin lograr seguirle el ritmo a la del japonés que se movía con maestría

- Te voy a coger, estúpido Moyashi

- Para Kanda, debemos bajar pronto... además, además... Kanda... prometiste que no lo harías para castigarme

Kanda se detuvo y miró fijamente a Allen, luego desabotonó su camisa y comenzó a acariciar sus pezones, Allen suspiró y ahogo un par de gemidos mientras podía sentir la creciente excitación de Kanda contra su entrepierna

- ¿Esto te parece un castigo, Moyashi?

- Pero estás enfadado

- Claro que lo estoy, siempre estoy enfadado contigo porque eres un idiota. Pero... esta es la única manera que conozco de demostrarte que tú también eres importante para mi

- Kanda

- Cállate, Moyashi - dijo mirándolo a los ojos - sólo deja de resistirte y no digas nada

Allen asintió y dejó que Kanda lo tomara por segunda vez en esa tarde. A veces no entendía cómo su compañero japonés lograba tener tanta energía cuando él quedaba totalmente exhausto después de terminar.

Las preocupaciones de Allen parecieron salir de su cabeza en cuanto se entregó completamente a las manos de Kanda, sin duda el placer que estas le daban le hacían perder la cabeza y evitaban que pudiera hilar si quiera una idea coherente; sólo se ponía a gemir sin control y a decir palabras sueltas y frases sin sentido.

Allen ya estaba de rodillas sobre la cama, con la cabeza hundida en la almohada y las manos aferradas a la sábana, desnudo y totalmente expuesto. Kanda lo había preparado ya para la penetración y su pene se encontraba en su abertura, Allen gimió más alto de lo que hubiera deseado en cuanto sintió en su piel la humedad en la cabeza de la excitación de Kanda, se preparó para lo siguiente... no obstante, no hubo más

- ¿Qué ocurre, Kanda? - preguntó algo sorprendido Allen, pero sin atreverse a cambiar de posición

- ¿Lo deseas, Moyashi?

- Sí, lo deseo

- Pues no lo haré, a menos de que me lo pidas con esas palabras que tanto te avergüenzan

- ¡Qué!

- Vamos Moyashi, grita que te lo meta, suplica porque te folle

- Eres un maldito bastardo

- Lo sé

Dijo Kanda poniendo su mano en el pene de Allen

- Estás tan duro Moyashi, y tan humedo

Kanda lamió sus dedos sintiendo el sabor de la humedad de Allen

- Vamos Moyashi, dilo y te liberaré de toda esa excitación que tienes

Dijo Kanda acercando su pene a la abertura de Allen mientras acariciaba su espalda. "Maldición" pensaba Allen "Por qué quiere avergonzarme de esta manera" apretaba los labios, pero la excitación ya se le hacía molesta y deseaba ser liberado de ella por Kanda, resistió todo el tiempo que le fue posible pero el aliento de Kanda cerca de su cuello mientras lo lamía fue irresistible

- Kanda... me... métemelo, por favor - dijo Allen susurrando

- ¿Qué? - Dijo Kanda con una sonrisa - creo que no te he escuchado

- ¡Que me la metas maldito bastardo! - Gritó al fin - ¡Fóllame de una puta vez!

Kanda rió, realmente disfrutaba cuando el amable y dulce Allen se salía de sus casillas y se volvía más grosero que el mismo. Lo de mejor de eso era que eso sólo ocurría debido a él.

- Este es el verdadero Allen - dijo Kanda riendo - el mocoso agresivo y malhablado

Kanda cumplió sus deseos y comenzó a embestirlo sin contemplación.

:*

Finalmente tanto Allen como Kanda bajaron a tiempo para la cena de víspera de navidad, realmente la cafetería se veía muy distinta adornada con motivos navideños

- Se ve muy bonita, Kanda - dijo Allen sonriendo

- A mi me parece una ridiculez - respondió el japonés con un gesto de disgusto

- ¡Allen! - gritó Lenalee que se encontraba adentro junto a Lavi. Kanda y Allen se acercaron a la chica mientras ella y Lavi también caminaban a su encuentro

- Estaba preocupada Allen, sé cuanto te gustan estas cosas y hoy no te había visto para nada. Creí que ayudarías con los adornos

- ¡Oh! Lo siento Lenalee... olvidé por completo lo de adornar la cafetería

- No te preocupes, de todos modos termianamos a tiempo - dijo la chica sonriendo

- ¡Están bajo muérdago! - gritó Lavi de pronto - ¡Allen y Lenalee deben besarse, están bajo muérdago! - dijo acercándose a Allen risueño - es la tradición

Allen se ruborizo mientras captaba la atención de quienes se encontraban

- No es necesario Allen - dijo Lenalee que también estaba sonrojada

- No me digas que vas a rechazar a nuestra linda Lenalee, Moyashi-chan - dijo Lavi mirándolo con falso enfado

- No, yo no la rechazo, es sólo qué... probablemente ella no quiera - dijo buscando una escusa

- No hay problema Allen... es sólo la tradición - dijo Lenalee avergonzada

- Apresúrate antes de que llegue Komui - dijo Lavi - si te ve te mata

Todos miraban expectantes, Allen no sabía que decir para evitarlo, si al menos estuviera Komui sería la excusa perfecta, pero el hermano loco de Lenalee no se encontraba. No había otro remedio, sin atreverse a mirar a Kanda, Allen se acercó a su compañera china y le dio un suave beso en los labios, para su sorpresa la chica lo abrazo del cuello y profundizó el beso. Allen no podía decir que le había disgustado, al contrario, la chica besaba con mucha dulzura, sus labios eran suaves y su boca dulce y húmeda, fue una sensación placentera, pero muy distinta a la que le otorgaban los besos de Kanda, que conseguían excitarlo y encender su cuerpo rápida y arrebatadoramente.

- ¡Pero qué beso! - Grito Lavi aplaudiendo y haciendo que Lenalee y Allen bajaran la cabeza sin atreverse a mirarse nuevamente

- Me las pagarás, estúpido Moyashi - le susurró Kanda al oído para luego dirigirse a la mesa a sentarse junto a Tiedoll

Allen junto a Lavi y Lenalee fueron a sentarse junto a Krory y Miranda. Se pusieron a conversar alegres de la pequeña celebración que le darían a Allen después de la cena, pero el ánimo con el que hablaban, así como el de la mayoría de los buscadores, exorcistas y personal científico que se encontraban en la mesa, disminuyó drásticamente al ver entrar a Komui; venía acompañado de Lvellie.

La cafetería quedó en silencio, los más valientes miraban a Lvellie con enfado, otros simplemente agachaban la cabeza. Lvellie se sentó a la cabeza al lado de Komui y los generales. Fueron los últimos en presentarse así que Lvellie tomó su copa de vino y dijo

- Estimados exorcistas y demás compañeros de la Orden Oscura, es un placer poder compartir con ustedes esta cena navideña. Una de las razones por las que me encuentro aquí es el informarles a todos que el exorcista Kanda Yu es, a partir de hoy, General de la Orden Oscura - miró a Kanda y continúo - felicitaciones General Kanda - bebió de su copa y preguntó - ¿Algo que decir a sus compañeros?

- Nada - respondió Kanda

- Muy bien - prosiguió Lvellie - entonces continuemos con esta cena, es víspera de una fecha muy importante para cada miembro de la Orden, el 25 de diciembre es el nacimiento de nuestro salvador...

- Claro, es el cumpleaños del Moyashi con complejo de mártir - dijo Kanda queriendo molestar a Lvellie

- Entonces lo felicito por su cumpleaños Allen Walker - dijo Lvellie con una sonrisa irónica - aproveche la vida que le queda, tal vez no pueda volver a cumplir años, ya que les recuerdo que la principal misión del General Kanda es eliminarlo en cuanto hayan indicios del despertar del decimocuarto - Lvellie rió triunfalmente

Kanda se golpeo mentalmente por la imprudencia que cometió, cómo demonios no pensó en que el malnacido de Lvellie podía salir con algo así. Mientras tanto, Allen se encontraba temblando, una mezcla de rabia, tristeza e impotencia lo hacía apretar la mandíbula y los puños, de pronto, sus ojos se llenaron de lágrimas ¡Cómo odiaba eso! ¿Por qué siempre tenía que ser tan sensible? Se levantó de la mesa dispuesto a salir y encerrarse en su habitación, pero escuchó su voz, la voz de Kanda

- ¡Moyashi! - gritó el japonés haciendo que Allen se detuviera - No permitas que las palabras de este bastardo arruinen tu cena

Lvellie se puso rojo al oír las palabras de Kanda, que se veía despreocupado e ignoraba su mirada.

- Es cierto - dijo Lenalee temblando. Le tenía horror a ese hombre, pero Allen era su amigo más querido - nosotros te queremos Allen y te protegeremos - dijo levantando la vista para mirar al inspector

- ¡Viva el Moyashi-chan! - Gritó Lavi poniéndose de pie sobre su silla

- ¡Viva! - respondieron a coro los exorcistas, buscadores y científicos.

Miranda, Krory, Johnny y Toma comenzaron a cantar el cumpleaños feliz, los demás siguieron a coro. Allen derramó las lágrimas que estaba reteniendo en sus ojos, pero ahora se convirtieron en lágrimas de felicidad, Lavi se lanzó a él para abrazarlo y desordenarle el cabello, luego lo llevó de regreso a su puesto en la mesa. El amable Allen, o el mocoso grosero como lo veía Kanda, estaba emocionado. ¿Qué le importaba lo que dijera Lvellie?. Lo importante eran sus compañeros de la Orden, su familia, y ellos le querían.

Komui también sonreía, aunque por su posición no podía expresarlo abiertamente, detestaba al inspector Lvellie y a todos los que participaron en los terribles experimentos de los que también fue víctima su querida hermana. Así que no podía evitar ser parte de la alegría, sobre todo porque realmente apreciaba al joven albino, se puso de pie y dijo

- Brindemos entonces por los dulces 16 de nuestro querido Allen Walker

Lvellie se quedó en silencio durante todo el resto de la cena, pero su enfado era visible, ya buscaría la manera de vengarse de esos malditos subordinados que no sabían ponerse en su lugar.

:*

Cuando la cena terminó y la mayoría de las personas ya se habían retirado, Allen se quedó con el grupo de sus más cercanos, Johnny, Miranda, Krory, Lavi, Lenalee y Kanda, que no se había levantado de su asiento y miraba con un poco de distancia. Jerry les llevó una bandeja llena de mitarashi dangos, el dulce favorito de Allen, mientras le entregaban sus regalos de cumpleaños.

- Hace mucho tiempo que no tenía un cumpleaños tan bonito - dijo volviendo a derramar un par de lágrimas

- ¡Deja de ser tan llorón! dijo Kanda en tono enfadado

- Si te molesto tanto para que te quedas, BaKanda - respondió Allen

- En vez de pelear con el Moyashi-chan deberías darle un regalo - dijo Lavi

- Ya se lo he dado - respondió Kanda sorprendiendo a todos

- ¿Y qué le has dado? - preguntó Lavi con curiosidad

- Que el Moyashi les cuente - dijo Kanda poniéndose de pie y saliendo del lugar. Todos se quedaron viendo a Allen con curiosidad

- ehm... bueno... esto...

Tartamudeaba sin poder decir ni una frase coherente maldito BaKanda, esta era su venganza, pensaba el inglés sin saber que decir para saciar la curiosidad de sus amigos.

Gracias por leer! Especialmente a sushikokoro por su comentario, lo tendré en cuenta ;)