D. Gray-man, así como sus personajes, le pertenecen a Katsura Hoshino. Esto es sólo para entretenerme un rato.

ACTO 7; ¿Conoces a Neah Walker?

- Usted no debería pasearse tan libremente, señor Walker

- ¡Oh! ¡Lo siento! No sabía que necesitaba una niñera incluso para ir al baño, señor Lvellie

- Nunca se sabe cuando decidirás atacar la Orden, Noé

- Eso nunca sucederá porque yo no soy un Noé, ¡Yo soy un exorcista!

- Eso lo veremos

Allen miraba desafiante a Lvellie, mientras este último le respondía con una mirada llena de desdén, luego dibujo una media sonrisa y dejó a Allen temblando de la rabia. Se dirigió a los baños comunes y comenzó a mojar su rostro con agua fría, le venía bien para calmar su irritación. No obstante, al mirarse al espejo se sobresaltó, una figura se reflejaba junto a él, casi sobreponiéndose a su propia imagen. Retrocedió, lleno de horror, ¡No quería ver eso! ¿Acaso las palabras de Lvellie se volverían ciertas? ¿Acaso Allen Walker se perdería en aquella sombra que se apoderaba de su reflejo?

- ¡No! - Gritó Allen desde el fondo de su alma - esto no puede estar sucediendo - dijo apoyándose contra la pared para luego deslizarse pesadamente hacia el suelo.

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- Maldito Moyashi, ¿Dónde te metiste?

Decía Kanda para si mismo mientras caminaba por los pasillos de la Orden Oscura, llevaba bastante tiempo buscando a Allen y todavía no lograba dar con él. Pasó por afuera de los baños y decidió entrar a ver si lo encontraba ahí, efectivamente, se encontró con el Moyashi, pero en un estado que no esperaba.

Allen estaba temblando en el piso, apoyado contra la pared mientras susurraba algunas palabras que Kanda no alcanzaba a oír, sus ojos estaban abiertos pero no contenían ningún tipo de emoción. Kanda se inclinó para acercarse a él, pero Allen no reaccionó a su presencia, el japonés puso sus manos en los hombros del albino y comenzó a llamarlo pero Allen no contestaba; intentó acariciando su rostro, besándolo, sacudiéndolo, insultándolo, pero nada... El alma de Allen parecía perdida dentro de su propio cuerpo.

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- ¿Dónde estoy?

Se repetía Allen mientras avanzaba por un espacio vacío y blanco, no había nada a su alrededor. La angustia se estaba apoderando de él mientras seguía avanzando sin saber hacia donde lo arrastraban sus pasos.

Una figura apareció frente a él, un hombre con una sonrisa sardónica, de cabello y ojos oscuros

- ¿Me conoces? - preguntó aquel hombre

- No, ¿Quién eres? - respondió Allen

- Mi nombre es Neah

- ¿Neah?

- También me llaman el músico... o Decimociarto

Allen retrocedió

- ¿Por qué tanto miedo, Allen Walker? ¿Acaso sabes algo de mí y mis intenciones?

- Sólo sé que si te lo permito acabarás por consumirme

Neah extendió su sonrisa mientras lo miraba intensamente

- Pronto me liberaré, Allen Walker

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Kanda cargaba a Allen, se dirigía a su habitación, por suerte ya era tarde y casi nadie andaba por los pasillos de la Orden así que no debía preocuparse por ser vistos. Más que el hecho de llevar al Moyashi en sus brazos, lo que le preocupaba era el estado en que se encontraba el inglés y los rumores que aquello podía generar. Allen seguía repitiendo palabras ininteligibles y sus hermosos ojos plateados se habían vuelto oscuros y vacíos.

Una vez que llegó a su habitación recostó a Allen sobre su cama, el albino tenía fiebre por lo que colocó paños húmedos sobre su frente y abdomen

- Moyashi - decía Kanda mientras acariciaba su cabello - Allen, despierta - repetía sin saber bien que debía hacer

Kanda se acercó a Allen y lo besó con suavidad, los labios del Moyashi reaccionaron al contacto y Kanda se apresuró a mirarlo. Allen ahora lo miraba con la suavidad de sus ojos color plata, su mirada expresaba temor y confusión. Kanda acarició su rostro y le dijo

- Al fin reaccionas Moyashi, me tenías preocupado

- Kanda, tengo miedo

Dijo Allen aferrándose al cuello del japonés