-Bienvenidos a Italia- se anunciaba la voz de una chica en el aeropuerto.

Len pasaba por ahí, sin saber que hacia, lo único que sabía que hacía era caminar. La espera a veces se le hacia tonta, ya que jamás aprendió a relajarse como Miku. Nunca había sentido eso, miedo y soledad al estar en un país distinto, pero emoción y esperanza de encontrar a alguien que fuese su amigo. La mañana pasó y la tarde llegó, y Len seguía caminando, así que sabía que no encontraría nada en ese lugar, y se fue.

-todo cambiará algún día- sonreía Len, jamás se imaginó que alguien lo escuchaba

-Ciao, sono piko- reía levemente el albino- Sei nuovo?

-lo siento, no te entiendo- dijo Len, ¡rayos! Enserio necesitaba tomar clases de Italiano.

-Mi scusi, non parlo spagnolo- se disculpaba Piko.- Quanti anni hai?

-escuchame: no entiendo el italiano- se notaba que Len estaba cansándose de tratar de hablar con el albino