Vale, queria publicar cada capiulo por semana, pero la inspiracion me llegoy...ahhh. Que mas dará. Es domingo, engo obligaciones escolares , y me da igual. Aqui escribiendo un fanfic.
Disclaimer : No soy lo suficientemente asombrosa como para que me pertenezca Hetalia. Mucho menos para dibujar como Hidekaz Himaruya
La base militar estaba situada en una antigua urbanización, en la que muchas casas estaban destruidas por el tiempo, las bombas, o unas, simplemente, las destruía el clima. Pocas podían estar conservadas a la perfección, lo que llamo la atención al ojiazul. Ludwig había estudiado algo de arquitectura, por lo que parecía que las estructuras fueron edificadas en el 1700" o al menos, cerca de esas fechas, quizá cerca del día de la muerte de Carlos II. El paso firme que llevaba el suizo era admirable, aparte de que un novato le lanzó una bolsa de grava [¿Cómo?] a la cara, que sorprendentemente, el aparto con un disparo de una fusil de infantería Schmidt-rubin. Tras unas cuantas disculpas del chico con pelo borgoña, se dirigieron a la única casa que parecía intacta, a excepto de que le habían instalado un sistema de iluminación más acorde a la época.
Gilbert miro de reojo a aquella vivienda, luego se giró, volvió a mirar a la casa, se gira, y así un par de veces. Con un poco de imaginación, recreó mentalmente como este pueblecito, aldea, o urbanización a las afueras de la ciudad fue en sus momentos, y lo mucho que ahora había cambiado. Volvió a la realidad, se le habían caído las bolsas donde llevaba sus cosas al estar haciendo el gilipollas durante tanto rato.- El general os espera aquí. Si antes de entrar tenéis alguna pregunta, aprovechad ahora, porque tengo asuntos pendientes- El suizo sentenció. Seguía sosteniendo su fusil, pero de forma más vaga, con una mano, y una cuerda a través de su hombro.- Esto…Sí. Vash, ¿En qué rango está nuestro padre? Quiero decir, hace diez años que no le vemos, y cuando se fue, era un teniente coronel…- El albino dijo. Realmente le picaba la curiosidad, a German no le iban las cartas, menos las llamadas, y mucho menos los mensajes. Simplemente, no se comunicaba hasta que tenía un permiso.- ¡Oh! El es un almirante general, básicamente, debajo del mariscal, que se supone que es la máxima autoridad militar. Cuatro estrellas, creo.-Se creó un silencio incomodo, a ambos, suizo y alemán. Excepto Ludwig. El había encontrado un cachorro de pastor alemán al que ahora mismo estaba haciendo caricias.- Creo que vosotros dos, bastardos, deberíais entrar ya.-A la par, para asombro del mayor, el asocial rubio desapareció.
Decidieron abrir aquel portón color azabache, que al quedarse entornada, pudieron contemplar un pasillo vacio, con rifles y carabinas colgando de donde se suponía que se colgaban las chaquetas. Mientras avanzaban a paso ligero por la casa, oyeron un ruido en el piso de arriba. Bien, ya sabían dónde ir.-Joder Lud, date un poco mas de vidilla… ¿¡Qué coño!?¿Qué haces un cachorro en los brazos?- El albino espetó. Ciertamente el cachorro era adorable. Tenía el hocico de un tono dorado con manchas negrizcas, y en las patas tonos de dorado y marrón, en las almohadillas negro.-Si me voy a quedar aquí, al menos tendré un compañero que no liquide toda la cerveza y corra desnudo por la calle gritando lo asombroso que es.- El menor de los Beilschmidt cogió al perro.- Verdammt Bruder! ¡Solo sucedió una sola vez!-Sí, una vez, por semana, por cuatro años.- La atmosfera no ayudaba a su situación. Recapitulemos. Se alistan al ejercito, hacen un viaje lo que se dice largo, encuentran a un ermitaño social que les deja aquí y se ponen a discutir lo que Gilbert hace los fines de semana. Bonita manera de empezar. El ojiazul solo fulmina a su hermano con la mirada, y sube las escaleras, dejando a Gilbert con todo el equipaje. Con toda la asombrocidad del mundo, cuelga dos bolsas a la espalda, y las otras dos en las manos y sube ágilmente las escaleras, intentando recupera el paso que se hermano había conseguido.
Al final de pasillo una puerta entornada desprendía una luz que se extendía a través del suelo hasta llegar a los pies de los hermanos. Gilbert abrió su bolsillo derecho para sacar una carta que comprobaba con precisión que les tocaba ir a esta base militar y no a la de Augsburg. -Mein gott…-El albino ni se acordaba. De hecho, su mascota era igual que el. O no notas que está en la misma habitación que tu o te dan ganas de estamparla contra la pared.-Soy una persona terrible- Gilbert musitó. Era raro verlo con la autoestima por los suelos, pero cuando pasa es por tonterías o es que la ha cagado a nivel nacional.- ¿Cual es el problema, bruder?- El teutónico rubio miro a su hermano.
Suspiró, lo que necesitaba de responsabilidad la desperdiciaba increíblemente con Ludwig y Gilbird. No le sorprendía esa actuación. De una de las bolsas que Gilbert dejo en el suelo, cogió una pequeña cajita y se la dio a su hermano.- Aquí está la comida de tu polluelo. Basta de escenas dramáticas.- Al albino le brillaron los ojos al ver el pequeño baúl del tamaño de un pulgar. Pinchó con el índice a Gilbird, que al despertar, empezó a revolotear un piar, lo que le hizo sentirse mejor consigo mismo. El peliblanco abrió la caja y dejo que se cría de águila comiera.
-¿¡Vais a dejar de marear a la perdiz y entrar ya!?
- La voz de su padre resonó por toda la edificación. Como en los viejos tiempos
Aviso : Los capitulos cortos son cortos. Pero ese ha llegado, no se, a las 800 palabras o por ahi. Intentares hacerlos mas largos, pero soy vaga
Agradezco reviews y, hasta la próxima, si eso...Tschüss
