Hey, chicos, ¡volví! Siento mucho la demora, es solo culpa de mi familia y estudios que no he podido actualizar. Bueno, eso, y que me he metido en otro fandom, digamos que estoy en periodo de transición, pero no os preocupéis, que no abandonaré la historia, pero eso sí, es muy probable que a veces caiga en hiatus muy largos y toda la pesca...
Solo dios sabe cuánto llevaba inconsciente, eso o que nada más llegar se durmió por el cansancio. Apenas recordaba algo del día anterior ¿Era un día? ¿O a lo mejor estar traspuesto le había deteriorado la percepción del tiempo? Quién sabe. Tampoco es que le consuele a Gilbert saber que tenía que hablar con sus compañeros de celda… O habitación, como dijo la húngara. El pudo sentir como a ella no le gustaban estos fines tan horribles, quizá si le ofrecía la oportunidad de escapar, encontraría a un aliado bastante capaz. Aunque nadie se puede fiar de algo tan trivial.
Movió su mano derecha. Suerte, no estaba encadenada, pero la esposa de su izquierda rechinaba por toda la estancia. Gimió un poco al darse cuenta de que estaba irritada tras el contacto ilimitado contra la esposa, con suerte y una venda no tendría que sufrir eso todos los días…que esté allí, claro, porque ¿Y si termina la guerra no le sueltan? ¿Qué iba a ser de él y de toda su vida por delante? Roló sus ojos hasta la otra punta de la habitación, los pensamientos negativos solo le acababan dando dolor de cabeza ¿Y quiénes eran sus nuevos compañeros?
Aprovechó la poca luz que proveía la ventanita de barrotes para mirar a su derecha. Dos sombras, pareciendo adultos, atados de la misma manera que él, quizá con más privilegios a la hora de la trenza en el cuello, más un pequeña jaula en la que se distinguía una sombra menor, quizá un niño… ¿A ver, quién era el listo que mete a un niño en una cárcel? Sentía la boca pastosa, pero gracias a dios que había una especie de bebedero para animales… Les consideraban animales. Con la boca más… hidratada, se decidió a intentar presentarse a los ''invitados''.
- Psssttt…!
-¿hum?
-PSSSTTT!
-…Was…?
-Un momento… No puede ser, no ha de ser, él ¿él? ¿No se suponía que él debería estar en otra parte…?
-¿…D-Donde estoy-?
-¿¡BRUDER!?
-¿Qué hago aquí…?
-¡ESO MISMO ME PREGUNTO YO! ¿¡QUÉ COÑO HACES AQUÍ!?
-N-No recuerdo bien, está todo muy borroso…
-¿¡NO SE SUPONIA QUE TENIAS QUE ESTAR EN ESA CIUDAD SUIZA TAN RARA!?
-Sí, se supone, pero, no lo entiendo, ¿qué hago aquí? Y-Yo estaba en el tren, se paro, y, gott, aparecieron unos soldados muy pero que muy raros, nos dijeron unas cuantas cosas, y antes de que pudiera atacar, o hacer algo en general, me noquearon y eso todo lo que recuerdo. No sabía que yo fuera tan… débil…
-Bueno, sí, apenas tienes diecisiete años, no esperes grandes cosas… todavía.
-…Q-Quizá tengas razón…
Gilbert abrió los ojos sorprendido. No se había parado a mirarle, reparando en que no tenía el mejor aspecto de todos los presentes que podía ver. El ojiazul estaba despeinado, con varios arañazos alrededor de las mejillas y cuello, con un (gran) hematoma en el hombro izquierdo, junto a ropas rasgadas, que ahora que el albino se daba cuenta, quizá eran las ropas que llevaban los prisioneros.
Levantó una mano, temeroso. Hacia tanto no experimentaba ese sentimiento. La impotencia de defender a aquellos por los que te preocupas; estar cautivo sabiendo que otros se jugaban el cuello alrededor de una mentira, de la que piensan que es verdad y no pueden mover ni un dedo para avisar; y por último, la tristeza de no haber estado allí, en ese momento, a la hora de la verdad ¿De verdad se consideraba asombroso si no podía hacer ni la minina tarea? ¿Qué era más fácil: dejar que te maten o hacer tripas de corazón y conseguir tomar el mando?
Ludwig por su parte, sólo sentía vergüenza ¿A qué venía hacerse el héroe ante todos si se calló tan rápido del podio? Todo el campamento tenía fe en él, y el ojiazul simplemente… Oh, deshonra… Ni si quiera pudo poner a Felicia a salvo… Felicia ¿Dónde estaba? Desmayada a su lado, cómo no… Y el pobre Marcello dormido en una jaula ¿Qué hizo mal? Me debería, me debería quedar, nadie lo sabe… Ludwig gira su cabeza, los pensamientos negativos no son lo suyo y pensar en matarse no es una opción, todo el mundo le echaría de menos, no…
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Pasaron unos minutos, Gilbert no soportaba la presión acumulada en la habitación. Su mano empezaba a sangrar por la presión que él ejercía con sus uñas sobre la piel. Sí… la sangre parecía buena idea, desde algún punto de vista maquiavélico y ¿Por qué no? De todos modos, dirigió su atención a los haces de luz, que parecían estar desplazándose, y al final, revelando las dos identidades ocultas, para él. Los pequeños italianos… Scheisse… Ludwig estaba intentando mantener los ojos abiertos, se le notaban bastante las ojeras, no era para tomárselo a broma, pues, los tenía muy morados por abajo.
En un ataque de ira, Gilbert levantó su puño derecho y, cogió, se quitó la trenza atada a su cuello de un tirón. Eso distrajo un poco a Ludwig, ya que si su hermano se pudo quitar la correa, ¿Por qué no ayudarle? Empezó a darle un golpecitos a Felicia para que intentase despertar, pero la muchacha estaba profundamente dormida. Pero había una frase que si pronunciabas con recelo, se despertaba sí o sí. Al menos eso vio en su casa, por la tarde.
''¡Oh vaya, se cayó el plato de pasta al suelo! Parece que tendremos que comer verduras…''
Pareció efectuar, porque la muchacha abrió los ojos como platos. Ludwig sonrió para sí mismo. No podía explicar bien ese fenómeno, pero los ojos de la ítala tenían un efecto inmediato en el medio ¿Cómo se producía? Sencillo. La chica abría los ojos, entonces un destello rosado/violeta aparecía delante de su rostro, como si le hubieran tirado purpurina y ahí empezaba el juego. Hizo efecto enseguida, porque Gilbert rompió las cadenas que le ataban y se levantó de un salto. No reparó en que los ojos de Felicia estaban aguados y se concebía miedo en lo más profundo de ellos.
-¿Ludwig…? No entiendo… ¿Dónde estamos? ¿Por qué está Marcello en una jaula? ¿Q-Qué está pasando?
-Nada bueno Felicia, pero necesito que mantengas los ojos abiertos por un largo rato…
-¡Es por esto porque siempre los mantengo cerrados!
-Ohh…Joder… ¿¡Qué coño acaba de pasar, bruder!?
- Un momento, Gil…
-¡T-Tenía siempre miedo, y siempre mantuve mis ojos cerrados! Cada vez que los abría, veía cosas preciosas y pensé que quizá la realidad no era tan mala, y empecé a compararla con mis mundos imaginarios, pero no funciona… ¡TODO EMPEZÓ CON SU MUERTE! Cada vez que abría los ojos empecé a ver cosas malas rodeándome, pensé que si los cerraba para siempre, no volvería a sufrir… Pero es como si el colgante que me dio mama me atrajera la mala suerte… yo… ¡Ludwig, hermano de Ludwig! ¿No lo veis? ¡Sólo brindo desgracias a los que me rodean! ¡Soy una amenaza!
-Me llamo Gilbert…
-…Pero con el tiempo solo aprendí que las desgracias acechan a todas las personas del planeta, sin importar sus actos o mi presencia. Pero estoy segura. Tengo miedo de todo, y mantengo los ojos cerrados y siguen pasando cosas malas…Y-Yo, no lo entiendo… ¡Sólo quiero que todo esto termine! ¡G-Gilbert! ¿¡Sabes por todo lo que pasado!? Ya no sé si puedo confiar en personas que no estén creados por mi imaginación y-y por que ellos viven en mi mente, ¡me siento patética! Y-Yo…V-Ve…
- Me encargo yo, Lud…* Ehem* Esto es sencillo. Si no abres los ojos, no sabes por dónde andas, y te acabaras haciendo daño. Es mejor conocer tu entorno y saber a lo que te enfrentas ¿Crees que me gusta jugarme el pellejo en un caza sabiendo que hay miles enemigos esperando me fuera? ¡Por supuesto que no! Lo hice por dos razones: Porque soy asombroso y porque si no me enfrento ahora, me enfrentaré más tarde y será peor para mí y todo saldrá fatal ¿Me entiendes? ¿Nunca has escuchado la frase ''Sin riesgo no hay gloria''?
-No…
-Pues deberías. Escúchame, no sé como lo has hecho, que abriste los ojos y rompí mis cadenas como si fueran mantequilla ¿Puedes explicarlo exactamente? ¡Porque fue jodidamente asombroso y gracias a ello podríamos escapar de aquí…Si tu hermanito decide despertarse…
-No te preocupes por Marcello, bruder, es de sueño profundo…
-Bueno, quizá tiene que ver algo con este colgante de amatista. Siempre que lo llevo puesto y abro los ojos, suceden cosas extrañas. Su color violeta es algo… reconfortante.
-¡Quizá eso sea mágico!
-Bruder, tu no crees en la magia.
-¡Cállate, dumpkof!
-Vuelve a abrir los ojos Felicia, por favor.
Por petición expresa del albino, la ítala decidió hacerle caso. En cuanto las pupilas doradas entraron en contacto con el aire, el albino cogió una velocidad increíble y arrancó las cadenas de su hermano y la muchacha. A pesar de la rápida actuación del teutón, la ojidorada intentó no cerrar los ojos, a pesar que la costumbre y su instinto se lo pedían a gritos. Ella debía de ser fuerte, ¿no? Es lo que el mensaje del blancuzco le había querido decir. Sentir algo y reprimirlo no era el protocolo normal, cierto… Pero tampoco lo era ausentarse. Cogió su colgante y con una mirada desdichada lo observó. Sabía que ese collar pertenecía a una extraordinaria civilización mucho más antigua a todas las existentes… Porque, para lo único que queda de la Atlántida, hay que protegerlo. Felicia sabía cómo aumentar su poder y que solo se podía afectar por una persona. Qué esté en su poder es algo bueno, porque ella, y solo ella, puede activarlo.
La muchacha frunció un poco el ceño, y el brillo del collar incrementó bastante, iluminando más la estancia, hasta que todo podía ser más o menos visible. Gilbert, con una sonrisa de malicia, embistió la puerta y qué decir, la dejó tirada en el suelo. Ludwig abrió la jaula del chaval con un poco de desesperación (estaba atascada, ¿Vale?). Con Marcello a hombros, se encaminaron hacia fuera. Gilbert aprovechó para coger una cadena y atarla a una piedra, solo por si las cosas se ponían feas de verdad. Se encaminaron hacia el pasillo con cautela, no querían llamar la atención.
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Elizabeta se encaminó por los pasillos. Hacia un día que no hablaba con el prisionero, después de todo, le administró un sedante para que no estuviese tan nervioso,y ,bueno ,digamos que cogió las llaves, solo porque si no las veían con ella, le vendría una bronca de las gordas . Bueno, a él y los otros tres. Quizás fue demasiado fuerte para el niño, le dejaría K.O. durante unos días. Más o menos. Pero ese no era el mayor de sus problemas. Había vuelto a discutir con Roderich de lo que deberían que hacer con los prisioneros, y sinceramente, le daban arcadas recordar la conversación ''¿Por qué estoy discutiendo con una mujer? ¡Deberías estar en la cocina limpiando, o algo parecido!''
Pero ella sabia controlarse, si no, le habría volado la cabeza de un solo golpe. Desgraciado conservador… Al menos es como ella le veía. Avanzando por los pasillos, pensó que debería hacer caso a las palabras del albino. Y oyó una vez un dicho mejicano que 'Si recuerdas a tus parientes, seguirán vivos en tus recuerdos, y si los olvidas, estarán muertos para siempre'. Supuso que lo podía aplicar a este caso. Agarró firmemente las llaves que descansaban en sus bolsillos. Estaba decidida a dejarles en libertad. Poco después, sus pensamientos se vieron interrumpidos por el sonido de botas corriendo.
-¡Alto! ¿Quién va ahí?
Sin repararlo, la húngara dio un golpetazo a la sombra moviente. Poco después se dio cuenta de que era el albino, y no pudo evitar sentirse mal por golpearle sin razones. Aunque también le llamó nazi, por lo que se reprendió a sí misma por no disculparse, de todos modos, ¿No era eso lo que siempre quería cuando la gente la ofende? Aplícate el cuento…
- … ¡Scheisse!
- ¿Gilbert? Quiero decir, ¿Beilschmidt? ¿Qué haces fuera de la habitación? Todavía no te he liberado…
- ¡Escuché eso! ¿Ibas a liberarnos? Gott Verdamnt, ¿En serio?
-Bueno, sí, no, me lo estaba planteando ¿Qué te importa?
- Mucho. Escúchame, mi hermano, su amigo su hermanito están esperándome al otro lado del pasillo, y si no voy, todo el plan se irá al traste. No quiero ser impertinente, pero, si querías antes ayudarnos, lo que nos vale es que nos dejes salir de aquí sin decir palabra.
-No.
-Was?
-No.
- He decidido una cosa. Y es que voy a acompañaros. Estoy harta de que me mientan a la cara sin disculparse, y me traten como la chica de la limpieza cuando mi historial todo junto es capaz de cubrir una puerta entera. Quiero cambios.
- ¿Y bien?
- Bienvenida al club, supongo, sígueme.
-Gracias. Permíteme recordarte de que si te portas mal te volveré a golpear con la sartén.
-Mmmm, estaré al tanto…
Bueno, y esto es todo. Aquí el PruHun progresivo se va notando más. Y la referencia hacia la Atlantida es porque estaba buscando cosas sobre antiguas civilizaciones, porque... ¡Oh vaya! ¿No os dije en que fandom me estoy adentrando, no? *EhemProfesorLaytonEhem*
Sí, me interesé en los Ashalanti, y pensé ¿habría una civilización tan parecida en aquí? Luego pensé en la Atlántida y me di un facepalm mental.
Reviews:
AndreaNozomiChan/Guest: En principio yo quería que le historia se llamase Beso de Guerra, pero al traducirlo en google, me salió beso de la guerra, y lo dejé así por que me daba palo editarlo. Y tranquila, Ludwig morirá de viejo, no en la guerra, porque tiene que aburrir a sus nietos, ¿No? Pero la idea de matar a alguien me gusta, asi que me cargaré a unos cuantos personajes importantes...
Nana825763: Tranquila, seguiré escribiendo, ¡porque se me da bien! A parte, no tengo el corazón de dejarlo incompleto, me llevado muchos chascos al ver que autores muy buenos llevan sin actualizar sus fanfics desde el año de la repera.
Me gusta el ritmo que va tomando la historia, ¿A vosotros no? Se está volviendo más intenso. Y tengo que añadir algo de quevedo, como, no sé, como 'Erase una vez una nariz'. Estaría bien. Imaginate a Gilbert insultando a Roderich con eso, y luego el austriaco tuviera una crisis de ansiedad por su aspecto. Ya sabeis, mis queridos tertulianos, Fav&Follow&Review. Tschüss
