Bueno, tenéis derecho a matarme. Este hiatus a sido debido a que he tenido un montón de exámenes, luego he querido relajarme, después me puse a ver Saint Seiya, más tarde un viaje de tres días a Barcelona para recoger a un familiar, me olvidé de que tenia que actualizar, segunda stevenbomb, dibujos a ordenador que llevan casi todo el día... Y todo eso. El siguiente capitulo (Spoiler) se llamará Moscú. A ver quien adivinará de que se trata. Yyyy Solo eso. Aparte, en agosto no subiré por otro viaje, así que intentare meter un montón en Julio

Amunet : Fem!Egipto

Disclaimer: Esta historia es tan asombrosa de escribir que a veces me dan ganas de escribir más, y todo le pertenece a Himaruya, incluso mis pantsus.


'Diario del asombroso yo. Día no se cual porque no consigo encontrar un calendario, 9:30AM
Realmente no lo puedo descifrar ¿Por qué vati quiere que vayamos allí? Está bastante lejos y… con Isabel descansando, nos tomará más tiempo. Mucho más tiempo. Oh, espera. Encontré un calendario… 17 de Abril. Increíble ¿De veras ha pasado tanto tiempo? Aún así. Quiero ciertamente decir que esta guerra está empezando a tomar más curvas de las que pensaba. Ya luchamos por luchar, para dejar nuestros nombres grabados en la historia. No me gusta. Lo odio. Todo es tan peligroso ahora, ¿Y si le pasa algo a mi hermano? ¿Podré sobrevivir a la penumbra? Dejaré claro, que preferiría bañarme en las lágrimas de mi hermano que en su sangre. Lo prometo. Adiós diario. Nos veremos dentro de mucho, mucho tiempo.'

Gilbert depositó el cuaderno en una mesa de estudio. Sus ojos rubíes depositaban desconfianza allá donde miraba, y no era de extrañar, iban a mandar a todo el grupo a Berlín. No estaba muy seguro de la idea, de hecho, preferiría volver con su tía a Inglaterra… Pero era imposible. La ventana estaba abierta de par en par, dejando a la luz entrar como si agua fuera a la habitación. Iban a salir aquella tarde hacia la capital, pero de momento, se dividieron las responsabilidades para ir más rápido. A él le tocaba cuidar de Marcello, Francis se ocupaba de atender a Isabel y a Ludwig, que eran los que peor estaban. De todos modos, el francés ya le había atendido, por lo que lo único que tenía que hacer era cambiarse las vendas. Poca cosa. Paulo estaba ordenando las provisiones, pero dado al número de personas, y que alguna que otra tenia la gula por las nubes, le llevaría bastante rato. Los demás estaban verificando el estado de los cazas, y preparando el vehículo de transporte. Los aviadores volverían a Berlín en… su aeronave. Y Felicia simplemente intentaba descubrir más funciones del colgante. Normal.

Gilbert dirigió su atención al joven ítalo durmiente. Le extrañaba mucho, supuso que le habrían dado una dosis adulta, lo que explica porque estaba K.O. y, realmente cuestionaba ¿Cuánto duraría el efecto? Pero lo más curioso es que le relajaba verle dormido. Como cuando Ludwig era pequeño… La nostalgia, su peor enemigo. No tanto como Br'ansk, pero igualmente. Todo se sentía igual, después de todo… Decidió hacer una pausa para ir al baño, pero algo le retuvo. Extrañado, miró al niño. Se estaba moviendo. Atónito, el teutón decidió sacudirle el hombro, solo un poco. O a lo mejor debería echarle agua fría.
-Mmph…
-¿Marcello?
-…Cinco minutitos más…
-¡Marcello!
-¿…Qué pasa?
-¿Vas a levantarte o no?
-Tengo demasiada gravedad.
-¡Tonterías! Sí yo he sido capaz de recorrer no sé cuantos kilómetros turnándome con mein bruder para llevarte, tu deberías levantarte con la facilidad de un canario.
-¿Dónde está sorellone?
-Haciendo cosas extrañas con ese colgante tan raro ¿Sabes lo que es? Porque a mí no me queda claro ni a la tercera.
-Es un amuleto muy antiguo. Mi hermana se pasaba horas y horas buscando información sobre esa civilización, pero ni los libros más completos la ayudan. Es una causa perdida buscar datos sobre… eso. Tiene un montón de cuadros inspirados en el collar. Solo sé eso.
-Debe de ser muy importante para tu hermana, ¿No?
-Tienes razón…
-Curioso.
-Una pregunta.
-Dime.
-¿Quién eres?
- ¿En serio me preguntas eso ahora?
-Sí

-…
-Gilbert Beilschmidt.
-¿Estás relacionado con Ludwig?
-Es mi hermano pequeño
- Huh… ¿Puedo cambiarme el pijama?
-Ahí tienes la ropa. Toma el tiempo que necesites para cambiarte.

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German daba vueltas en su despacho de Berlín ¿Cuándo iban a llegar sus hijos? ¿Cómo podían ser tan gilipollas como para tardar tanto? Estrelló el puño contra la pared. Realmente le jodía bastante el tema de que conspiren para asesinarlo ¿Y a quién le importa? Sus ojos de hielo miraron hacia sus invitados. Había requerido la compañía de los hermanos Zwingly, aunque solo la menor se decantó por aparecer. Vash realmente era un grano en culo en cuanto a vida social. Se lanzó hacia su asiento. Estaba más que estresado, pero en cuanto le comunicaron La reaparición del grupo, ordenó inmediatamente su ida a la capital.
-General, parece… preocupado.
-Lo estoy, Lily, lo estoy…
-¿Le gustaría que hiciese algo por usted?
-¿Sabes tele transportar a personas?
-Ehm…No
-Da igual, es una tontería.
-Sí usted lo dice… ¿Quieres que te traiga una cerveza?
-Una no. Tráeme tres jarras y una caja de pretzels.
-¿Eso no es… demasiado?
-Porque nunca has visto a Gilbert en un pub, que si no…
-¡N-No lo pongo en duda!

German aprovechó que ya que Lily había salido de la habitación, podría completar algunos documentos restantes que quedaban sin hacer. Algo que le recordaba que un montón de gente le mencionó que tenía la manía de jugar con su pelo mientras trabajaba. Idioteces. Pero, sin embargo, temía que alguien le quitara a su familia principal. Cerró sus ojos ¿Literalmente merecía la pena estar ahí? ¿Para sufrir de manera innecesaria en una guerra innecesaria? ¿Para quejarse de las heridas que sabias que lo más seguro ibas a recibir? ¿Para ver como la humanidad se retorcía más y más hasta conseguir llegar a lecho de muerte? El suicidio parecía la manera más rápida, sinceramente… Lo único que quería era que la joven llegara con el alcohol ahora mismo.

Tosió. El estrés le estaba pasando factura. No es como si le importara, pero no le agradaba la idea. Y se estaba haciendo viejo ¿A quién le gusta eso? Ugh, patas de gallo… German depositó sus dedos en la sien. Había olvidado que significaba estar preocupado, pero ¿A quién le importa? Volvió a toser. Resignado, deslizó su mano cansada hasta un cajón, y al abrirlo, sacó con la otra mano todos los documentos guardados. Le esperaba un rato divertido, posiblemente. Frunció el ceño.

'Par de cabezotas, donde quiera que estéis, os juro mi dolor de cabeza no se irá nunca'

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-¿Y ese pájaro donde lo conseguiste?
- Le salvé cuando era un huevo porque casi se rompió al caer y me dio pena
- ¿Y esa cosa tan rara que llevas en el cuello?
-Es una cruz de hierro
-¿Qué es una cruz de hierro?
-Es un símbolo alemán
-¿Y para qué sirve?
-Para rezarle a dios cuando la vas a palmar
-¿Y por qué tienes el pelo blanco?
-Porque soy albino
-¿Y por que tus ojos son rojos?
-También porque soy albino
-¿Eres un demonio?

-¿Gilbert?
-BRUDER, POR EL AMOR DE DIOS, LLEVATE A MARCELLO DEL ASIENTO DEL COPILOTO, QUE ME ESTÁ CALENTANDO LA OREJA.
-Fick dich, Gilbert, ya hemos llegado a Berlín. Tenemos que ir al palacio de Bellevue, hay que ir andando.

Increíblemente, habían conseguido avanzar hasta Berlín, lo cual, si me preguntas, sería una tarea ardua debido a los componentes del grupo. Gilbert bajó del coche-minibús dando pisotones al suelo y alejándose lo más posible del vehículo. Marcello y Francis le seguían preocupados, porque claro, eran amigos, bueno, quizá Marcello y Gilbert no, pero aun así se preocupaban. Lovino bajó del coche mareado y angustiado, por la conducción del albino, y porque su hermano pequeño no se dignara a preguntarle si quiera como está, y bueno, todo el mundo sabía que eso le molestaba, sobre todo por el harta de insultos que dijo al aire. Se podría decir que es "Lo que el viento se llevó". Ludwig se pasó la mano por el pelo, afirmando su estructura. Realmente su hermano era… un pésimo conductor, quien lo iba a decir, pero por alguna extraña razón conduce más prudente mientras está borracho.
-Oye, bruder, ¿En qué calle has aparcado?
-… Bueno, sé que estamos al lado del treptower park, así que supongo que no pasa nada.
-¿Eh? ¿Un parque? ¿Dónde hay un parque?
-Allí Marcello, lo ves, ¿no?
-¡Sí! ¡Allí, ya lo veo!
-¿Y ves el agua?
-¡Sí!
-Pues ese es el rio Spree. Cruza a Berlín entera.
-¡Woah!¿¡En serio!?
-Sí
-¡Tú, bastardo de mierda! ¡Deja de estrechar lazos sociales con mi hermano!
-Oh, Lovi, estás que echas humo ¿Alguna vez te han dicho que es de muy mala educación decir palabrotas delante de alguien joven? Non? Tu devrais parler bien…
-¡CÁLLATE, FRANCES PERVERTIDO!
-Òhlala, ¿Pero qué te acabo de decir?
-¡Qué te calles!
-Honhonhonhon~
-¿Gilbert, de que están hablando?
-De nada, Marcello, de nada.
-Vale ¿Puedes dejar de taparme lo oídos?
-Nein.

Tras pasar las calles UrbanstraBe, stresesmannstraBe, no sé cuantas más de nombre imposible de escribir, y cruzar el Tiergarten, por fin pudieron divisar el palacio de Bellevue. Un espacio de césped cercado, de gran longitud se presentaba inmaculado. Al levantar la vista, se descubrían trozo de blanco puro constituyendo las paredes, las columnas y las cornisas. Un arco se levantaba dos pisos de altura, por la que en una puerta más pequeña y delicada contrastaba en rojo con las paredes a sus lados colocados. Y el tejado destacaba entre el cielo y la infraestructura, de un color negro apagado capaz de confundirse con la tormenta.

El grupo atravesó los jardines más relajados, tranquilos incluso. Pero eso no estaba en la mente del alemán menor. Ludwig sabía bastante bien que tenían una reunión con el general mayor de las fuerzas armadas alemanas, es decir, su padre. Pero no por su condición familiar significaba que este les tuviera algún respeto. El estrés le estaba irradiando de las piernas, literalmente, el joven teutón empezaba a caminar rápido y más rápido dejando al grupo detrás. Gilbert se dio cuenta de la estrategia a tiempo y corrió hasta su espalda, donde allí le daría un golpe en las rodillas, haciendo que el rubio caiga, y el albino le cargase en el hombro camino al palacio.

Marcello miró la escena entretenido, a lo que se le ocurre preguntarse "¿Si Gilbert puede cargar a Ludwig así, podrá mi hermana conmigo?" Obviamente, la respuesta es NO, porque su hermana es muy frágil, y no aguanta ni con tres sacos de patatas, ¿Cómo podría con un niño pequeño? Y… Marcello se deprime ¡PERO NO IMPORTA, PORQUE TIENE UN HERMANO MAYOR MUY APUESTO! Así que le pregunta a él, mas a pesar de que Marcello se esperaba una negativa de Lovino, acabo llevado a caballito. Francis da una mirada de "¿Qué cojones está pasando?" e Isabel responde encogiéndose de hombros. De hecho, ninguno de los presentes tiene idea de lo que está ocurriendo en ese mismo instante. Simplemente siguen andando para reunirse con… el jefe.

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-¿¡Y a mí que me importa!?
- Cálmate
-¿¡QUÉ ME CALME!?
-Sí…
-¿¡Cómo pretendes que me calme con ese maldito ruso come ámbar-
-¿Come ámbar…?
- qué se pasé delante de nuestras narices haciendo lo que quiera!? ¡NO LO PERMITIRÉ!
-Sadiq, creo que te estás pasando de energúmeno.
-¡Pues yo no!
-¿¡Quién está gritando!?
-G-General Beilschmidt…
-Mierda…

-¡DECIDME QUIEN!
-¡Él!
-¡Amunet, traidora!
-¡QUE TE CALLES!

Imaginaos la escena. El grupo, recién llegado cansado del viaje, encontrándose la conversación entre un turco, una egipcia, un alemán, y una pequeña alemana detrás mirado aterrorizada la escena (Sujetando tres jarras de cerveza y una cajita de pretzels) Literalmente, una muy cansada Isabel está riéndose de la escena, como si estuviera, no sé cómo decirlo, ¿drogada?, junto a dos tensos Gilbert y é una explicación más detallada de lo que ha pasado. Dos chavales han escapado de sus respectivos países, Turquía y Egipto.

El turco, Sadiq, es un joven de bastante mal temperamento y un cabrón sin sobrepasar a Germán Beilschmidt, con experiencia en el ámbito militar, y experto en lucha cuerpo a cuerpo. También tiene un fetiche por una máscara blanca que suele llevar la mayoría del tiempo. Cuando llegó a Berlín, por alguna razón, empezó una guerra fría entre él y Heracles. Todos sabemos que va a terminar en tragedia, aunque ellos lo ignoren.

Y la egipcia, Amunet. Encontró a Sadiq de paso en Estambul, y decidieron acompañarse mutuamente. Muchacha muy morena, de delicadas facciones, no está acostumbrada a hablar mucho, aunque Sadiq consigue sacarle algunas palabras. Debajo de esos ojos de gato se puede encontrar, o más bien, apreciar que solo sabe utilizar un arma de fuego… Y que desea ver al mundo arder. No te juntes con ella. Y si pretendes llevarte bien con ella, llévale cosas de oros, como pendientes o colgantes…Cualquier cosa de oro. Preferiblemente un gato.

Ninguno de los presentes quería soportar más mierda, así que (con poderes sobrenaturales, ¿Cómo saben donde están sus alcobas?) se dirigieron a sus respectivas habitaciones.

Excepto German, Gilbert y Ludwig. Gilbert dio unos cuantos pasos cautelosos hacia su padre ¿Cuánto hacia que no lo veía? ¿Y por cierto, que mes es, y cuál fue el último en el que le vio? ¡Ni siquiera la escritora se acuerda! Solo se sabe que hace calorcito… pero no tanto. El albino miró cara a cara a su padre, esperando alguna muestra de afecto, o preocupación, si es que las poseía. German colocó su mano en la mejilla del ojirojo suavemente… ¡Y LA RETIRÓ RAPIDAMENTE PARA DARLE UN CACHO GUANTAZO! Sí señores, German cogió carrerilla para una ostia. Ahora, hermanos, hemos de sentir lástima por nuestro hermano Gilbert, que se le ha quedado hasta la huella dactilar de los dedos en el moflete. Parece un tatuaje, siendo honestos.

-Gilbert, no volverás a salir fuera del país sin mi permiso.
-¿¡Y ESA ES RAZÓN PARA SOLTARME UNA OSTIA DE TRES AL CUARTO!?
-Sí
-Vati, ten piedad con Gilbert…
-Mhhm… ¡Ah, Ludwig, no te había visto ahí! Siento que hallas tenido que ver esto.
-¿P-perdón?
-Tú puedes hacer lo que te plazca, mientras que Gilbert se quedará aquí conmigo ¿entiendes?
-S-sí
-Espera, ¿¡EL PUEDE HACER LO QUE QUIERA Y YO ME TENGO QUE QUEDAR COMO UN PRISIONERO!?
-Ya lo fuiste antes, no se cual será la diferencia

-Zas en toda la boca.


¿A que German Beilschmidt es un amor?

Reviews
AndreaNozomiChan (x2):
- No, no emparejo PruMano, es solo que... A Romano no lo emparejaría con nadie, a lo mejor con Grecia, que está solito, pero no se me ocurre mucho interacción entre ellos... Quizá de pequeños... PIO PIO MADAFACKA
-Lol con el rol

Si quereis preguntarme cosas para el siguiente capitulo, como, ¿Qué paso en esto, o que es lo otro? O si me ayudais porque me he perdido en mi propia linea temporal... Bueno, reviews. Tschüss!