¿Qué hay? ¡Hoy es cumpleaños de Freddie Mercury (bueno, sería)! Es de mis cantantes favoritos. Cuando salió su imagen en la clausura de los juegos olímpicos se me puso la piel chinita...Me encanta Queen... Pero ya, al tema XD

Saludos a todo mundo. Aquí otro capítulo de este mi primer fic, el cual como dije en el cap pasado, es más largo que el anterior (Yay!)... La verdad era que no estaba muy segura de dejar la parte del sartonazo, me sonaba fuera de lugar. Esta historia, aunque si tiene sus toques de comedia (si es que me llegan a salir XD) está más orientada a los sentimientos de los personajes, pero al acordarme de la cabeza tan dura de Orihime pues... había que corroborar que después de 6 años seguía igual XD. Al menos hoy me puse un poquito mas seria. Sé que una Orihime deprimente como que desubica, pero es necesario, al menos, en esta parte introductoria. Supongo que esa es la razón por la que puse una escena así... Pero bueno.

Respecto a los reviews, en el capítulo pasado intenté responderlos directo. No tengo idea si lograron ver las contestaciones o no, así que me parece más cómodo y más... cálido, contestarlos al final del cap. Al menos a mí, me gusta mucho ver mi nombre al final de un cap con la contestación de un review de caps anteriores :) , ¿a ustedes no?

Creo que eso es todo por ahora. Una última cosa: para que se den una idea más clara de el flashback de Ulquiorra aquí al principio, les recomiendo que lean el one shot del Espada que sale en el tercer databook "Unmasked", de ahí saqué inspiración para escribir la primera parte de este capítulo.

Ya sin más preámbulos les dejo paso para que lean. Espero y lo disfruten :D


Capítulo 3: Cicatrices II

Vacío.

Desde que despertó en medio del desierto de Hueco Mundo, entre las bestias sin raciocinio, era lo único que sintió. No había sentido en ningún lado, ni en él. Sentía que su destino, si era que había alguno, sólo era caminar entre la blanca arena, saciando su hambre; aunque, si algún día lo lograba, sabía que no lo llenaría en absoluto.

Cuando llegó ante aquel brillante lugar, en el que notó que esa nada infinita lo rodeaba, no pudo evitar hacerse un adicto. El sinsentido que era su existir se nubló entre esa dicha que vino de ningún lado. Pero así como esa luz apareció repentinamente, de igual forma desapareció. Así que, con el tiempo, ese efímero momento de lo que pudo nombrar como "felicidad" se disolvió en el tiempo como la sangre en la arena, dejándolo más vacío que antes.

Luego de convertirse en el siervo más "fiel" de Aizen, después de obtener tanto poder, todo era lo mismo. Destrucción sin sentido. Masacrar a los iguales por meras cuestiones de placer y bestialidad. Detrás de su impertérrita faz, sólo se encontraba su razón absoluta.

Y luego le dieron la misión de cuidar de esa mujer.

A pesar de que el vacío y la desesperación seguía cubriéndolo todo, la llegada de esa chica le dio un giro de 180 grados a su existir. No era muy diferente a cualquier humano. Pero cada día decía o hacía algo nuevo que lo sacaba de sus casillas en su interior. No sucumbió a sus juegos mentales, la enfrentó y le respondió incluso. Su testarudez, la fuerza que crecía aceleradamente dentro de ella, hizo que poco a poco su mente comenzara a girar a su alrededor. Y eso le parecía patético. Él, la encarnación de la razón y la crueldad, a sus pies.

Sin embargo, el sentimiento de desprecio hacia sí mismo pronto se vio superado, pues dentro del frágil cuerpo de la mujer encontró algo muy similar a "eso" que hacía tiempo perdió en el desierto, algo que se había forzado a olvidar por el riesgo de que cayera tan bajo debido a las ansias de volverlo a tener. Así que cuidadosamente se enganchó para hacer de ella una droga para él. Le pertenecía. Era suya, y estaría en torno a ella para siempre, y así poder embriagarse con su alma.

Pero luego los amigos de la humana llegaron para rescatarla. No podía dejar que se fuera. No debía dejar que se fuera. No ahora que estaba tan cerca de comprender lo único que había cautivado a sus ojos y evitado su razón. Deseó regresar el tiempo a aquellos momentos en el que la habitación era de ellos, en el que su mente le pertenecía sólo a él. Pero no podía negar que la fuerza de los "sentimientos" que todos ellos poseían era demasiada. Al final, terminó sucumbiendo ante aquello que no podía ver, y que, lentamente, se materializaba mientras él se deshacía en cenizas frente a ella.

La felicidad, la tristeza, el odio y el amor… Todo eso y más era lo que esa simple humana le estaba ofreciendo al corresponderle ese último gesto de aferro a la existencia… A pesar de haber dejado al filo de la muerte a la persona que amaba, ella lo perdonó y le dio un corazón. Y con eso había sido suficiente para salvarlo.

El vacío había desaparecido.

—Desperté en medio del Rukongai junto a una gran cantidad de personas que no tenían ni idea de qué hacían allí— Orihime, después de preguntarle la razón de su presencia, había contradicho a sus propios impulsos y se había desaparecido por el pasillo hacia una de las puertas que se encontraban al final. A escuchar por el sonido de agua cayendo, Ulquiorra supuso que estaba tomando una ducha. Aprovechó el momento para dar una vuelta alrededor de la cocina en busca de un poco de hielo, mientras aclaraba sus pensamientos y se preparaba para lo que podría venir a continuación. Media hora más tarde, la pelirroja salió del baño con una toalla alrededor de su cuello y vestida con unos pantalones gastados y una sudadera. Él estaba sentado en el sofá con los ojos cerrados y se frotaba la cabeza con la bolsa que encontró en el congelador. No los abrió hasta que sintió cómo el sillón se hundía a su lado como muestra de que Orihime se había sentado. Al percatarse de que ella no decía nada, Ulquiorra comenzó a hablar con cautela. Después de verla reaccionar antes, ya no le parecía que fuera muy normal lo que luego fuera a suceder. Ella lo escuchaba con atención, y al perecer, se había tranquilizado, por lo que Ulquiorra continuó lentamente.

—Al parecer, las almas de todos los que devoré para convertirme en Vasto Lord habían sido purificadas. Aunque yo, a diferencia de todos, conservé la apariencia que tenía siendo un arrancar, además de los recuerdos y el reiatsu; incluso tenía mi zampakuto…

La mirada de Orihime era indescifrable. Se encontraba perdida en el televisor frente a ellos. Ulquiorra supuso que estaba tanteando terreno un poco más seguro, pero aún así siguió hablando con cautela. Se retiró la bolsa de hielo y la colocó en la mesita de centro antes de continuar hablando.

—Decidí ir a Seireitei para ver si podía contactar con alguien que me dijera cómo es que terminé allí. Aunque ya tenía una idea, lo hacía para irme. Los que vivían por ahí me acogieron unos días, pero que un montón de ryokas aparezcan al mismo tiempo no es muy común, por lo que había gente que estaba muy alterada. Así que me matriculé a esa especie de escuela, y luego me uní al Go-

—Espera un poco— la voz de Orihime no reflejaba nada. Era distante.

Ulquiorra cerró la boca. Cayó en cuenta de que había dado demasiada información inútil.

—Es decir… Después de que moriste en —la voz de Orihime tembló un poco al pronunciar esa palabra, pero siguió con voz firme— Hueco Mundo, reapareciste en la sociedad de almas como un shinigami— su voz era apenas un susurro, como si solo hablara para sí misma.

— Sí.

— ¿Inmediatamente?

— Podría decirse que sí —se sentía como si se estuviera confesando para un juicio en el que se determinaría si le daban la pena capital o no. Sus sentimientos no habían sido equivocados, pues, repentinamente, ella lo volteó a verlo con una mirada acusadora.

¿Entonces por qué no viniste antes?

— Yo…

Orihime apenas y podía contener el llanto mientras realizaba la pregunta que en la última hora había empezado a consumirla, como si fuera un veneno. Se sentía extrañamente traicionada, pues en su interior pensaba que si habían pasado tantas horas mirándose el uno al otro en una eterna lucha psicológica para separarse "por siempre" en medio de una emotiva escena, al menos podría haber vuelto para decir "lo siento" o "estoy aquí, no es necesario de que te culpes por mi muerte". Sintió cómo las lágrimas se le acumularon en una mezcla de tristeza e ira. Se las limpió rápidamente con la manga de la sudadera. No podía mostrarse débil de nuevo.

Interrumpió a Ulquiorra en un impulso involuntario. Intentó contenerse, pero las palabras que le salían de la boca, que no hacían más que revelar lo que tenía en su mente, no eran tan fáciles de esconder.

—Ulquiorra, ¡te vi morir en Hueco Mundo por mi debilidad! ¡Por no poder defender a mis amigos, tú eres el que acabó muerto! ¡Tú, el que me hizo menos daño! ¡Y ahora estás aquí como si nada! ¡¿En verdad no pudiste dar ni una señal en 6 años?! —En ese punto su voz se había quebrado y las lágrimas salían con libertad de sus mejillas. Luego, su voz se convirtió en un susurro—. Y es que... No tienes idea de cuánto te... te extrañé.

Ulquiorra abrió los ojos sorprendido, y luego su mirada se ensombreció. No creía que ella se sintiera de esa manera, aún después de haber sido su enemigo. Luego de despertar, o renacer, o lo que sea que le había pasado, había llegado a la conclusión de que ella lo había salvado por un accidente, debido a mera compasión, a mera lástima. Eso, a juzgar la forma en que ella miraba a sus amigos y a cómo lo habían visto todos antes de morir. Supuso que se había olvidado de él en cuanto pasara eso. Se había forzado a creerlo, porque era lo más lógico; cómo era lógico que él siguiera su nueva existencia con sólo un agradecimiento hacia ella y nada más. Y sin embargo, él la había ido a buscar a ella, y ella era la que se sentía mal.

Todo lo que había supuesto era erróneo. Eso le resultaba extraño, incómodo... Y horrible. Porque no sólo su razón había fallado, sino que también los sentimientos de Orihime (y los suyos al parecer) estaban resultado involucrados.

Orihime, por su parte, se restregó los ojos con furia. No debía llorar. No frente al que la puso a prueba durante tanto tiempo en aquel lugar que ahora parecía tan ajeno a la situación.

Maldición, pensó. Por dejarse llevar por sus sentimientos, ahora estaba diciendo demasiadas tonterías, se supone que eres adulta se reprochaba a sí misma.

Se levantó del sillón y caminó a lo ancho del pasillo hasta llegar a la cocina, para poner el sartén inservible en el fregadero. Ulquiorra la siguió.

Él se sentía culpable por causa suya. No podía comprenderlo ¿tanto la había hecho sufrir? Se acercó hasta llegar detrás de ella. Lo lamentaba y quería compensarle ¿Pero cómo hacerlo? Decirlo primero parecía buena idea.

Orihime le daba la espalda, así que suavemente colocó su mano en uno de sus hombros. Fue ahí cuando sus miradas se volvieron a encontrar. Pero Ulquiorra no encontró palabras para decir, así que se quedó viendo directamente a Orihime con el ceño fruncido y sus ojos esmeraldas intentaron reflejar lo que su boca no podía en esa mirada marrón que aún seguía nublada por las lágrimas.

Y es que todo era demasiado confuso, y demasiado nuevo.


Hitsugaya en verdad se preguntaba cómo era posible que ese sofá surtiera los mismos efectos en todas las personas que se acomodaban en él. Tan solo hace una hora, estaba conversando con Hinamori, y sin embargo ahora se encontraba completamente dormida. Dejó el papeleo de Matsumoto que le quedaba por arreglar y salió de la oficina dejando a Hinamori donde estaba.

Caminaba a través del Gotei 13 mientras oscurecía y uno a uno los faroles se iban encendiendo, cuando sintió una presencia que se acercaba hacia donde se encontraba él.

—Toshiro, es una novedad verte fuera de la oficina. ¿A dónde vas?

El peligris se volteó para encontrarse con Shinji Hirako, el capitán de la quinta división. Ese tipo siempre le había parecido extraño, desde el momento en el que apareció para pelear contra Aizen en la batalla de invierno. Era perezoso y extravagante, y a diferencia de lo que pasaba con él y Matsumoto, era Hinamori la que terminaba haciendo todo el trabajo de su capitán. No le desagradaba, pero a veces la forma en que lo trataba le parecía molesta.

—Es capitán Hitsugaya, y a dónde vaya yo no es algo que te deba de interesar.

Hirako se agachó a su altura, hizo una mueca y miró a Toshiro con burla, a lo que él le correspondió devolviéndole una mirada asesina.

—Ya, ya. No te enojes que tampoco es para tanto— vio que Toshiro seguía viéndolo igual o peor, pero lo ignoró y siguió hablando—. Aún así es una suerte encontrarte aquí. ¿Sabes dónde está mi teniente?

— ¿Y por qué habría de saberlo?

— Bueno, sé que los dos sois muy amigos...— le respondió en un tono muy insinuante.

Hitsugaya sintió un molesto calor en las orejas y en la coronilla. Además de eso no mostró alterarse más. Pero estaba llegando a los límites de su paciencia, así que le dio la espalda a Hirako antes de que se sobrepasara, pues se dio cuenta de que había llevado su mano derecha al mango de su zampakutoh. Comenzó a alejarse de él.

—Oye, no te vayas —Shinji había adoptado un tono más serio al decir la última frase, lo que hizo que Toshiro se detuviera. —No sólo quiero saber de ti la ubicación de Momo, sino que quiero que también me respondas una pregunta de la que sólo tú, aparte de ella, conoce la respuesta completa.

— ¿Cuál es?

Hirako volvió a enderezarse antes de responder. Titubeó un poco, como si no supiera cómo formular su pregunta. Luego de unos momentos, dijo en voz baja—: Quiero saber por qué se pone así de extraña en estos días... Quiero saber qué es lo que sucedió entre Aizen y ella.

Toshiro se quedó paralizado ante la suspicacia de su interlocutor, pues había dado en el clavo para encontrar las razones del sufrimiento de Hinamori. Pero no hizo ningún comentario. Sopesaba sus posibilidades para contestar y, llegó a la conclusión, de que no conocía del todo a Hirako y aún no era seguro pasar información así de valiosa.

—Eso es algo que tendremos que hablar luego, cuando haya más privacidad. ¿Pero eso por qué te importaría?

—Eso es algo que tendremos que hablar luego, cuando haya más privacidad, ¿no crees? –Contestó Hirako imitando el tono del otro capitán — ¿Dónde está Hinamori?

—No tengo idea de dónde podrá estar, y si la supiera, no te lo diría— finalmente comenzó a alejarse, y antes de que Hirako lo dejara de oír debido a la distancia, acabó añadiendo en un tono cortante y frío—: Además, creo que Hinamori ya hace suficiente trabajo por ti.

Y desapareció al dar la vuelta en una esquina. Shinji esperó a que dejaran de escucharse sus pasos en los callejones desiertos antes de caminar en dirección contraria a la de Toshiro. A juzgar por su actitud, de seguro que Momo se encontraría en su oficina.


Hasta aquí!

De cierta forma ya revelé la razón por la que Ulquiorra está entre el mundo de los vivos (o al menos, en el de los shinigamis XD)... La verdad no sé si este detalle tendrá mucho que ver en la historia (más que para entrarle al romance 3w3) , es más bien el importante el hecho de que Ulquiorra anda por ahí vivito y coleando, así que espero y no queden muchas dudas.

Como ven, le di una introducción a Shinji, que tendrá una participación importante en la historia, como el comandante de Hinamori. Es uno de mis personajes favoritos, me encanta su ropa *3* ...

Bueno, a los reviews:

Kiharus: Me conmueve toda la emoción con la que comentas TTwTT... Aquí aprovecho para decir que ÉSTA PERSONA ME HA CORREGIDO LOS CAPÍTULOS, puesto que usted señorita, me ha exigido la acreditación... Y pues, no sé que pasó con tu contestación de review del mes pasado, te juro que yo contesté. Ya luego te la mando por otro lado XD. Gracias por decirme lo de las rayitas. Me paniqueé un rato intentando ponerlas, pero al final lo logré. Siempre estás ahí para salvarme la vida XD... Te lo agradezco mucho. Un beso muy grande y nos estamos leyeeeeendo ewe !

: Espero que ta haya quedado un poquito más clara tu duda. Como verás, Hirako sigue en la SS. Y sobre el meter a otros Espada... Bueno, la verdad no estoy segura, pero en una de esas lo hago. La inspiración no entiende de razones XP... Me alegra que estés siguiendo la historia, te agradezco mucho los comentarios. Saludos y nos vemos en el cap que viene :D

Andyhaikufma: Me alegra que te esté gustando la historia. Y pues, cualquiera entraría en shock si semejante pedazo de pan se le pusiera enfrente XD... Es broma. Y pues, Hitsugaya es uno de mis personajes favoritos, así que de él vas a ver mucho más ;D... Un beso y gracias por leer :D

EldaCifer27: Grraaaaciassss! Es genial que te guste la historia. Sé que sí estaba medio confuso (mi redacción tiende a hacer bolas a las personas, me lo han dicho muchas veces jeje) pero lo hago con todo el corazón. Espero este cap te haya gustado. Muchos saludos y nos vemos en la siguiente actualización ;D Besos.

Pitukel: Qué bueno que el fic te haya enganchado. Y pues tuviste razón, algunos problemillas (sentimentales ahora, de acción espero que pronto) han empezado a aparecer. Muchísimas gracias por leer y por comentar. Saludos :D

Silmeria: Gracias por tu comentario :3! Te prometo que esta historia no la abandono, tal vez se alarguen poco a poco los lapsos de publicación, pero de que lo acabo lo acabo *Determination Time*... Un beso :D

De nuevo gracias a todos los que comentan; en serio, me hacen sonreír cada vez que llega una nueva notificación a mi correo. Y mil gracias a los que ponen mi historia en favoritos y que la siguen por igual. Todos ustedes me llenan de energía para seguir escribiendo chicos!

Nos vemos la próxima semana si se puede va!

¡Y recuerden que comentando animan a que los autores escriban con más ganas! ¿Review?