Hi guys!

Primero quiero pedirles una disculpa por la tardanza (casi dos meses, no lo puedo creer o.O), pero pues, con los exámenes acechando y los trabajos hasta el cuello, algunos comprenderán, a uno se le va la inspiración. Aunque, debo admitirlo, soy lenta para escribir XD. Pero que va, aprovechando que tuve puente (yay!), aprovecho para actualizar :D

Bueno, el cap pasado Orihime se quedó en un plan de "Bueno Ulquiorra, ahora estás aquí. Sigo sin creérmelo, pero al menos ya no voy por ahí con depresión profunda...", dando un "cierre" a la introducción. Ahora siguen las reacciones de otros personajes ante la presencia del ex-espada (como uno de cabello de un brillante color y ceño fruncido)... ¿pero para qué poner spoilers de lo que están a punto de leer?

Respecto a Bleach, (al manga, porque tengo entendido que el anime ya acabó u.u), qué les parece el arco final que le está dando Tite a la historia? Yo no le encuentro ni pies ni cabeza, y ciertamente me da mucha tristeza que la historia ya esté por terminar, pero más tristeza me da que pasen estas cosas... No sé, creo que sólo comenzó a masacrar shinigamis a lo bestia... ¿qué opinan ustedes?...

De nuevo muchísimas gracias por leer y por poner "follow" y favoritos y por dejar review :3 . Es un honor para mí que lo hagan, y en serio, se los agradezco de todo corazón.

Ahora, ¡a leer!

Bleach no me pertenece, o Ulquiorra estaría haciendo de las suyas con Orihime por ahí~

Espero que lo disfruten :3


Capítulo 5: Bienvenido a Karakura

—Rukia, ¿de dónde sacaste eso?

—Un regalo de mi hermano. Dice que una Kuchiki no debe andar por el mundo real en transporte público. La vez pasada aún aparentábamos ser menores de edad, y entre nosotros no había una relación tan fuerte... Pero hoy todo es diferente. ¿Qué opinas?

Orihime estaba de pie frente a la puerta de su apartamento junto a Rangiku y Ulquiorra, y al voltear a la calle, se había encontrado con Rukia sentada en el asiento de piloto de un auto deportivo rojo del año, sonriendo como una niña en la mañana de Navidad. Se quedó estupefacta, y Matsumoto tuvo que darle unos empujoncitos para que bajara del primer piso.

Al llegar junto al auto y subirse a la parte trasera entre los otros dos, logró volver a hablar, aunque su voz estaba una octava más arriba de su tono natural de voz.

—No es por preocuparme ni nada, pero ¿cómo aprendiste a manejar?

Rukia la miró por el retrovisor a través de sus lentes oscuros.

—Urahara.


Hinamori iba a través del Gotei 13 con un montón de papeleo entregándolo entre divisiones. Según su capitán, era un castigo por esconderse de él y dormir en divisiones ajenas —según sus palabras, debió haber dormido en su propia oficina porque estaban en confianza—, aunque ella sabía que sólo usaba ese tonto argumento para que hiciera todo lo que él debería de hacer.

Su capitán a veces la ponía de los nervios; aún así, no le desagradaba. Gracias a qué él era una persona que estaba muy en contacto con el mundo real, siempre tenía algo nuevo que mostrarle. Música, libros, comida incluso. Así que en los momentos que no estaba en esclavización, o entrenando en los cuarteles de la división, se divertía muchísimo. Pero ahora era Noviembre y en unas cuantas semanas se celebraría un año más de la caída de Aizen.

Ella estaba consciente de lo mucho que cambiaba por esos días. Aunque intentara disimularlo, sus amigos terminaban dándose cuenta de lo decaída que se ponía. Y es que todo lo que había pasado con su antiguo capitán, y subsecuente traidor de la sociedad de almas, no era tan fácil de superarse cómo lo intentaban hacer ver todos los que se preocupaban por ella. Cuando le notificaron de su condena, y el lugar de su confinamiento, al final del invierno, además del restablecimiento de la sociedad de almas, ella había intentado encontrar la razón de que Aizen hiciera todas esas cosas tan horribles. Se sumergió por horas y horas en el pasado, buscando algo que lo salvara de él mismo. Pero luego de días de reflexionarlo, se dio cuenta de que el Aizen que conocía no era real. Aún así, cuando recordaba alguna buena experiencia, ella sonreía. Incluso se sorprendió a sí misma sonrojándose al recordar la voz, el olor y la sonrisa de él, y era entonces cuando las lágrimas salían descontroladamente de sus ojos. Enamorarse de alguien cruel y que finge no serlo, que al final te atraviesa con una espada… no era precisamente sencillo.

Mientras estaba en sus cavilaciones chocó con alguien que la sostuvo antes de caer, pero que no evitó que todos los papeles salieran volando.

Al levantar la vista, Momo se sorprendió al toparse con su capitán, que la miraba sonriente.

—Hola, queridísima Momo. Creo que has cumplido con tus castigos. Ya que has terminado mis... tus labores de hoy es hora de que te vayas al cuartel.

— ¿Está seguro?

—Hazle caso Hinamori, él y yo necesitamos hablar.

Hitsugaya hizo gala de su talento para aparecer de la nada, saliendo de detrás de Momo. Estaba tenso, pero decidido. Ella sonrió.

— ¿Y quién eres tú para darme órdenes, Toshiro?

Le dio un golpecito en la cabeza y dejó en brazos de su capitán el papeleo que quedaba, y se fue alegremente. Tras desaparecer entre la multitud, Hirako y Hitsugaya caminaron en dirección al cuartel de la décima división.

— ¿Es una monada, no?

Las mejillas de Hitsugaya se tiñeron suavemente.

—Un poco.


Cuando llegaron de vuelta a la casa de Kurosaki, Orihime no estaba preparada para lo que sucedería. Ichigo salió de su casa con su padre y sus hermanas detrás, deseándole un buen día a Rukia. Por su cara, parecía que golpearía al primero que le deseara los buenos días. Después de empujar dentro del edificio a su escandalosa familia, se dirigió al auto con fastidio.

— ¿Qué tal Ichigo, dormiste bien?

—Te dije que tomaría el tren. ¿Por qué apagaste mi alarma?

—Oh, vamos. ¿Por qué no te das la oportunidad de llegar con estilo a la universidad? Así tal vez te consigas una chi—

—Espera.

Ichigo se había detenido a un metro del auto, tan sorprendido que su ceño dejó de fruncirse un poco.

Ocurrió en un segundo; Ichigo sacó de uno de sus bolsillos su insignia de shinigami y dejó su cuerpo tirado en la calle. Desenfundó su zampakutoh gigante y tomó a Ulquiorra del cuello, lo sacó del auto y lo estampó contra la pared opuesta.

— ¿Qué haces tú aquí?

La pregunta de Kurosaki se vio disminuida por los gritos de las chicas. Rukia y Matsumoto también salieron de sus gigai y Orihime saltó fuera del auto, asustada, y entendió por qué Rukia la convenció de que Ulquiorra se quedara en su casa. Si no hubiera sido por Matsumoto, Kurosaki le hubiera volado la cabeza.

La expresión de Ulquiorra al principio reflejó sorpresa. Luego se tranquilizó y miró fríamente a Ichigo. No parecía enojado con él, pero a Orihime le pareció que, al hablarle, lo hizo con un tono de resentimiento.

—Sigues siendo tan impulsivo como siempre. Creí que al menos en este tiempo lograrías madurar algo. Entonces, ¿quieres que te corte la pierna y el brazo de una vez o lo hago luego?

Ichigo apretó más el filo de su espada contra el cuello del ojiverde tanto como se lo permitió la espada de Rangiku.

—Serás hijo de…

—Ichigo.

Rukia lo apartó con su zampakutoh y lo selló con kidoh. Acto seguido lanzó hacia Ulquiorra —que se estaba arreglando la ropa y se frotaba el cuello con irritación— el guante que antes usaba para transformar a Ichigo en shinigami, el cual atravesó la frente del chico al tiempo que su alma salía de su cuerpo. La sorpresa de Orihime se sumó a la de Kurosaki cuando los dos vieron por primera vez a Ulquiorra convertido en shinigami.

Su vestimenta era la misma que cualquier integrante del Gotei 13; su zampakutoh era la misma que portaba cuando era un arrancar. La única diferencia con un shinigami cualquiera era la placa con la flor y el kanji de la décimo tercera división que lucía atada con orgullo en su brazo izquierdo.

—¿Por qué has hecho eso?

Rukia ignoró el reclamo del pelinegro. Se dirigió hacia Ichigo contrariada.

—Ya sé que antes él era nuestro enemigo; sin embargo, él ahora es uno de los nuestros. Y no sólo eso: ahora él es mi teniente y confío en él. Así que espero que no lo vuelvas a atacar o tendré que echarte otro kidoh, ¿entendiste?

Kurosaki la miró sorprendido. Luego le lanzó a Ulquiorra otra mirada de desconfianza y asintió despacio. Después Rukia deshizo la barrera y todos volvieron a sus respectivos cuerpos. Se volvieron a subir al auto incluido Ichigo, que se sentó de mala gana en el asiento del copiloto.

—Al menos quisiera saber cómo es que está aquí, cuando yo, Inoue e Ishida, vimos cómo se moría hace seis años.

—¿Estuviste muerto? —Rangiku exclamó con sorpresa al tiempo que pasaba sobre Inoue para quedar al lado de Ulquiorra y empezar a bombardearlo con preguntas sobre su pasado.

Rukia arrancó el auto, y él le contestó a Matsumoto tranquilamente para después contarle a Ichigo fríamente su historia después de llegar a la Sociedad de Almas. Orihime se mantuvo reacia a la conversación, pero no pudo evitar notar que Ulquiorra omitía ciertos detalles de la historia que le contó a ella, como su notable insistencia en ir al mundo real, o la forma en que ella lo recibió dos noches atrás. Cuando finalmente llegaron al campus de la Universidad, Ichigo parecía más convencido, pero siguió siendo antipático con el otro chico. Mientras seguía irradiando olas de mal humor, volvió a preguntarle a Rukia.

—¿Y cómo es que ustedes van a estudiar aquí? No es lo mismo el instituto que una carrera de medicina en la Universidad.

—Urahara —le respondió en el mismo tono que usó para contestarle a Orihime su pregunta sobre manejar autos. La chica rió.

— ¿Y por qué, si tu querido hermano te compró el auto más caro de Japón, no tuvo la amabilidad de adquirirte un departamento?

—Porque sabe que si tú supieras que estoy aquí y no te visito ni te doy el placer de tenerme como invitada en tu casa, te sentirías muy desdichado. Esa es la razón.

Entonces Rangiku le susurró a Orihime en el oído.

—La verdad es que Byakuya le compró una residencia… en Australia.

Rangiku y Orihime siguieron conversando y riendo mientras Ichigo y Rukia discutían a gritos. Ulquiorra se mantuvo al margen de ambas conversaciones, hasta que se encontraron con Ishida, que aunque sorprendido, aceptó tranquilamente las explicaciones del pelinegro, cosa con la cual Rukia e Ichigo iniciaron una nueva discusión que no paró hasta que entraron al aula y el profesor los presentó a la clase.

Al terminar el día todos acabaron irritados: Rukia e Ichigo se siguieron gritando entre clase y clase, así que los otros se desesperaron pronto. Además la llegada de los nuevos alumnos, los cuales pudieron contestar todas las preguntas de los profesores, hizo que los demás hablaran de ellos sin molestarse en disimular o en no apuntarlos. Y al final, al ver que el grupo de los nuevos —una rubia despampanante, un atractivo y silencioso chico y una pequeña gritona y en demasiadas confianzas con uno de los más populares— la chica más guapa, el mejor alumno y el deportista se iban todos juntos en un auto deportivo de lujo, acabó por coronar a los chicos como el tema principal de chismorreos por el resto del mes, ocasionando que el humor de Ichigo llegara hasta el límite. A los demás no les importaba demasiado, pero la mala energía del peli naranja era muy contagiosa.

Como Rukia estaba demasiado ocupada, Ulquiorra, que era el único que —además de Orihime—, no había entrado a la contienda de las cuatro personas que se estaban apretujando en la parte de atrás, tuvo que conducir, con Orihime como copiloto. Iniciaron el trayecto a casa con el sonido de las disputas provenientes de los asientos traseros. La chica estuvo un poco tensa durante el camino, pues, como no había hablado con Ulquiorra desde la noche anterior, no habían encontrado una oportunidad para romper el hielo. Pero no encontraba nada de qué hablarle. Él, aunque se notaba tranquilo, de vez en cuando volteaba a mirarla, concentrado en sus pensamientos mientras manejaba. También sentía la necesidad de entablar una conversación lo más pronto posible. Pero tampoco encontraba qué decirle, no con media decena de personas que fácilmente podrían escucharlos.

A medida que pasaba el tiempo, las discusiones iban aumentando en intensidad. Después de evitar que Matsumoto se abalanzara contra Ishida para evitar que le lanzara una flecha a Ichigo, ocasionando que el auto se cambiara de carril y fueran salvados por un pelo de que un camión los arrollara (gracias a las dotes de conducción de Ulquiorra), éste soltó un leve suspiro. Orihime se sorprendió con la única muestra de fastidio que había mostrado. Más que autocontrol, parecía que a Ulquiorra no le importaba que cuatro personas estuvieran a punto de matarse en la parte de atrás. Ella, que tras haber echado una mirada por el retrovisor —Rukia sujetaba a Ichigo, que echaba fuego por los ojos, mientras ambos se gritaban entre ellos como a Ishida, que había sido sujetado por Rangiku, la cual, aunque irritada y discutiendo también, se la estaba pasando de lo lindo— decidió tomar la misma actitud que su compañero y dejó de tratar que pararan, ignorándolos.

—¿Ellas siempre son así?

Ulquiorra la miró brevemente antes de volver a posar sus ojos en la carretera.

—Es lo que estaba a punto de preguntarte con esos dos.

Orihime sonrió.

—Hace mucho que no lo hacían de esa manera. Creo a Ichigo, su llegada lo ha motivado un poco. Durante estos años ha estado irritado porque cree que la Sociedad de Almas sólo nos necesita cuando hay problemas muy graves. Creo que Ishida también opina lo mismo, pero es más discreto. Hace tiempo que no los veía tan animados.

—Entonces no quisiera estar ahí cuando se enojen.

Orihime volvió a ver curiosa al chico tras ese comentario obviamente sarcástico. Una leve sonrisa se dibujó en su rostro.

—Ya no soy un hollow, Orihime.

Ella contestó en un susurro.

—Lo sé, pero aún es difícil acostumbrarse a eso.

Ulquiorra volvió a mirarla rápidamente.

—Estoy en las mismas. De vez en cuando aún me siento extraño.

Orihime ya no contestó. Miraba a la carretera ausente. Intentó ponerse en los zapatos de Ulquiorra.

¿Cómo sería ser un monstruo devorador de almas con un mínimo de ese instinto salvaje que tienen casi todos, que no siente prácticamente nada, para luego ser un alma normal y sentirlo todo de forma tan arrasadora? Se imaginó la cabeza del chico inflándose y luego explotando. Era de cierta forma admirable que el siguiera aparentemente tan tranquilo, y se preguntó qué habría pasado de haber estado ahí el día en que apareció en la Sociedad de Almas.

Pasaron los minutos y Orihime seguía callada. Ulquiorra, al ver que no decía nada más continuó hablando.

—Ellas siempre son así cuando están juntas. El capitán Hitsugaya y yo somos sus blancos predilectos para bromear. Luego se juntan con Kiyone y Sentaro, y el capitán Ukitake tiene que volver a su habitación para descansar. Cuando nos reunimos tenientes y capitanes, Abarai y Kira, acaban uniéndose a la lista de las víctimas, para que al final Matsumoto nos arrastre a cualquier bar de mala muerte...

Ulquiorra hizo una pausa mientras recordaba alguna desagradable experiencia. Orihime seguía pensativa, pero ahora sonreía.

Imaginó a Ulquiorra y a Toshiro, sobrios e irritados, mientras a su alrededor Kira, Rangiku, Hisagi y un par de capitanes, todos ebrios, bailaban alegremente a su alrededor usando de sombreros las botellas y los vasos para el sake. Imaginar al chico junto a sus amigos en la sociedad de las almas sonaba muy raro.

—Pero...

Orihime puso atención al tono apagado de la voz de Ulquiorra.

—Bueno, cuando se acerca el invierno todo se pone...triste.

Orihime comprendió perfectamente la situación. Ella también se entristecía bastante cuando llegaban esas fechas, siendo la razón principal el chico sentado a su lado.

Luego recordó el aspecto de Rangiku cuando la recibió en su casa dos noches atrás. Se veía cansada y melancólica. Y no había hablado mucho con ella debido a que en el fin de semana los tres estuvieron dando informes y yendo constantemente con Urahara, por lo que seguía preocupada. Pero al menos le aliviaba un poco saber algo sobre de la tristeza de su amiga.

Continuó hablando en voz baja.

— ¿Es por lo de la guerra? Lo de Aizen y todo eso.

—Sí. Pero aún no sé porqué a ella le afecta tan—

En ese momento Ulquiorra frenó tan fuerte que los que iban en la parte de atrás se azotaron contra los asientos delanteros, y los dos de enfrente se hicieron daño por los cinturones de seguridad.

Los cuatro de atrás dejaron de discutir mientras Ulquiorra aparcaba junto a la carretera. Rukia, que fue la primera en reponerse, habló.

— ¿Qué diablos pasa?

—Tenemos una situación, capitana.

— ¿A qué te refieres con...?

Entonces todos voltearon al frente, en dirección hacia donde Ulquiorra miraba. El cielo, dorado por el atardecer, se partía en dos para que a través de la abertura saliera menos grandes, acompañados con una docena de hollows. Al tocar el piso a un par de kilómetros de donde ellos se encontraban, los hollows se esparcieron y los menos grande también daban señales de hacer lo mismo. —En cualquier momento tendríamos que empezar, no estamos aquí de vacaciones. Ichigo, ¿habían venido tantos menos grandes anteriormente?

—Lo máximo fueron 3 hace dos semanas.

Los shinigamis sacaron de sus bolsillos tubos de dulces con la cabeza de Chappy, un pato y un zorro; Ichigo sacó su insignia, Ishida su cruz de Quincy y Orihime sus horquillas. Todos salieron del auto y cuatro de ellos salieron de sus cuerpos.

—¿Y cuántos hollows venían aquella vez?

—Poco más de veinte.

Rukia había adoptado una actitud seria y decidida que pocas veces Orihime había visto en ella. Verla con su haori de capitana aún le resultaba extraño.

—Bien. Matsumoto, ¿te puedes encargar de los Hollows? Tu liberación es más apropiada para ello.

—Sí, capitana —la rubia desapareció al usar shunpo.

—Ulquiorra, vamos tras esos narizones —luego se dirigió hacia los otros chicos y añadió—: ustedes pueden hace lo que sea, yo no puedo ordenarles nada.

Le sonrió a Orihime y también desapareció. Ichigo la siguió enseguida y Uryuu se fue tras Matsumoto.

Orihime estaba a punto de seguir el camino de Kurosaki cuando Ulquiorra la detuvo posando tranquilamente una mano en su hombro.

—No puedes venir con nosotros.

Orihime no se lo podía creer. ¿Qué acaso no parecía los suficientemente fuerte para él? Creía que al menos después de lo que pasaron juntos, supondría que en seis años de no verse ella se volvería más fuerte. Miró a Ulquiorra echando fuego por los ojos.

— ¿Por qué?... ¿Tú crees que yo no soy lo bastante—

—Sólo son unos cuantos menos grandes, y estoy seguro de que Matsumoto y ese tipo de lentes son capaces de acabar con los hollows. Además, necesitamos que alguien devuelva nuestros gigai a tu casa y a la de Kurosaki, y tú eres la única persona aquí que puede sanarnos rápido si es que alguien resulta herido. No podemos arriesgarnos a que quedes herida en batalla.

Orihime no encontró un argumento más convincente para vencer al de Ulquiorra. Asintió en silencio mientras fruncía el ceño. Las almas modificadas dentro del gigai de Ulquiorra y el de Rangiku subieron al auto el cuerpo inerte de Ichigo, para luego subir ellos también.

La pelirroja miró rápidamente a los ojos a Ulquiorra, le dio la espalda y se dirigió al asiento del piloto.

Después de que el auto se perdió de vista, Ulquiorra se lanzó al encuentro de Rukia e Ichigo.

Mientras saltaba de edificio en edificio, Ulquiorra pensaba en lo que acababa de decirle a Inoue. Más que pensárselo, él le había dicho que se fuera por mero impulso. Claro que creía que era fuerte y capaz de pelear con esos gilian, no por nada habían tardado tanto en intervenir en la ciudad de Karakura. Pero dentro de sí sintió una opresión en el pecho al imaginarla acorralada y herida. Intentó borrar esa imagen de su mente, y se prometió a sí mismo que no dejaría que nada de eso pasara.

Al otro lado de la ciudad, Orihime pensaba exactamente lo mismo.


:D

Bueno, de nuevo una disculpota por haberme tardado tanto, y también les quiero agradecer por su paciencia...

Me ha gustado escribir este capítulo, poniendo a Byakuya en un plan de hermano sobreprotector que le quiere dar los mejores regalos a su hermana pero se equivoca por unos cuantos kilómetros... el encuentro con Ichigo (donde no me pude resistir a hacerlo víctima de la escencia conservada del Ulquiorra/Arrancar muajaja) y sobre todo, en la parte del final, donde Orihime tiene que huir como damisela (y con unas tremendas ganas de lanzarle otro sartén a Ulquiorra XD)... Como verán, el tío ya empieza a sentir cositas extrañas por la pelirroja, por lo que en el cap que viene, entrará "cargado" desde un inicio, va a haber un primer "acercamiento", y ... qué puedo decir, no hay que desaprovechar la oportunidad de hacer un poco de fanservice de vez en cuando XD...

Pero eso lo sabrán pronto (*risa malvada*). Ahora, ¡A contestar reviews! (Ya son 25... Muchas gracias a todos :3)

Belit .Lihara: Hey! Bueno, a decir verdad si es un poco raro ver a Ulquiorra así, pero ten en cuenta que ya no es un Hollow despiadado y sin sentimientos, así que si anduviera de psicópata-destroza-mentes, pues esta historia no tendría chiste. Una de las cosas de las que le dan es por esos rasgos humanos que el tío va adquiriendo, tanto defectos como sentimientos. Pero te aseguro de que sigue siendo, hasta cierto punto, estoico y hasta indiferente XD...

Respecto a las cosas que están pasando en Hueco Mundo, no estoy segura de hasta donde pueden o no meterse los espadas que sobrevivieron... así que todo puede pasar. Sólo ten paciencia jeje...

Y pues... efectivamente, Urahara y Yoruichi están en el mundo real. Y con este capítulo tus otras dudas ya quedaron resueltas.

Un abrazo, y muchas gracias por seguir la historia. Nos vemos en el próximo cap!

Misari: Chica, parece que me fui a la estratosfera contigo xD... pero pues aquí estoy, más vale tarde que nunca. Me alegra que te haya gustado, de hecho, escribir la escena de Rangiku y Rukia bulleando a Ulquiorra fue bastante entretenida. No se porqué, pero siempre me lo había imaginado, de ser shinigami, como uno de esos abusados (es decir, sentado junto a Toshiro jeje)que no replican porque saben que es inútil. Eso con los capitanes y tenientes, porque los otros shinigamis le tienen un miedo tremendo XD.

¡Ah! y la conversación que tuvieron Orihime y Ulquiorra al final... te lo dejo a tu imaginación si fue real o no. Muajaja...

Muchísimas gracias por leerme. La verdad me encanta como escribes tu también. ¿Tienes pensado continuar con "Gladiadores"? Me has dejado completamente picada con ese fic.

Espero que te haya gustado, y nos estamos leyendo. ¡Un beso!

Andyhaikufma: ¡Hola! Bueno, la idea de Rangiku de pintarle cosas en la cara a Ulquiorra surgió exactamente de ese one-shot, porque, siendo él, y quedándose dormido a lo random en el sofá de Orihime... No sé, me dio la impresión de que tenía el sueño medio pesado.

Y pues, Rukia es capitana. Me rompí la cabeza un buen rato por que no sabía dónde poner a Ukitake (me sugirieron matarlo, pero vamos, me cae demasiado bien XD), así que lo mandé por ahí de descanso en lo que Rukia va y arruina la reputación de la división.

Tengo entendido que el anime de Bleach ya se acabó, así que ya no te han de quedar muchos capítulos por ver... Aunque el manga también se acerca a su final, lo siento cerca u . u

Un beso enorme, y espero que te haya gustado la actualización de hoy. Saludos y nos leemos pronto :D (Espero XD)

Kumikoson4: Sí, después de años de tranquilidad relativa, los de la Sociedad de Almas vienen a arruinarla de nuevo jeje... Gracias por leer ;)

Rebeca18: Me alegra que te haya encantado. Un saludo y nos vemos en el siguiente cap ;) Saludos y gracias por leer. ¡Un abrazo!

nithaxx: Muchísimas gracias por leer... y sí, sigo subiendo, tarde, pero seguro XD... Saluditos :D

Y finalmente, quiero agradecerle a kiharus, por ser mi beta. Les recomiendo mucho sus escritos, es una autora activa en AmorYaoi, así que si se quieren dar una vuelta por ahí (se los juro que no se arrepienten) les dejo el link www. amor-yaoi fanfic / viewuser. php ?uid =25127 (claro, quitando los espacios, dado que esta página no deja pegar links ¬¬ ._.)

Nos leemos la próxima actualización. Y me comprometo a actualizar un poco más seguido (sobre todo, porque ya voy a salir de vacaciones :DDD)

Luka Cifer fuera. BYE.