¡5 MESES, POR DIOS! Mi herejía es tal que debería estar frente a la guillotina ahora mismo. No hay palabras para describir mi vergüenza por tal abominación. ¿Pero qué puedo hacer además de seguir publicando para disculparme?
Lo siento muchísimo, pues es una falta de respeto para ustedes, adorados lectores. Sin embargo, ahora que estoy de vacaciones (Porque creí que nunca llegarían), mi cabeza ha recuperado su capacidad creativa. ¡Así que espero tener un capítulo nuevo pronto!
Por ahora, les dejo este de aquí, que es un poco más largo, como una pequeña disculpa.
Espero que lo disfruten, porque me gustó mucho escribir este en especial.
Ya nos leemos más abajo.
Capítulo 8: Tensión
No fue hasta unos minutos después que Ulquiorra se dio cuenta de que se quedó parado, con la vista en el punto donde antes se encontraba Orihime, que se percató de que debía cumplir su trabajo como shinigami. Pero cuando llegó ese momento, ya era demasiado tarde. Ichigo, Orihime, y las otras dos miembros del Gotei 13 se encontraron con Urahara, Jinta, Ururu y Tessai en el campo de batalla. Gracias a que lograron reunirse tantas personas, los 8 acabaron con la invasión de Hollows en tiempo récord, por lo que Ulquiorra terminó haciendo prácticamente nada en lo que a su deber concernía.
Así que después de ser curados por Orihime y de acordar reunirse en su casa con Urahara para dar informe de lo ocurrido a la sociedad de Almas, los chicos regresaron a donde se encontraba el automóvil de Rukia rápidamente, para llegar a clases antes de que fuera más tarde. Sin embargo, sólo encontraron las señales de derrape del auto en el asfalto y en la banqueta, las carteras de Ichigo y Orihime además del cuerpo de Ichigo, tirado sin ningún cuidado, con los ojos en blanco y un mensaje escrito con una caligrafía apenas entendible y un japonés muy anticuado escrito con el mismo plumón con el que las almas modificadas ya le habían hecho barba.
"Nos hemos ido a la Universidad porque nuestros amos no podrían llegar tarde a clases. Nuestras disculpas a Ichigo y a la señorita Inoue".
Rangiku no tardó en reírse en la cara de Ichigo, que con tono asesino indicó que no había tiempo para burlarse de él. Todos fueron a la Universidad usando shunpo, llevando a cuestas el cuerpo de Ichigo. Pero cuando llegaron era muy tarde para entrar a clases, ya que habían tardado un rato en descifrar lo que Ichigo tenía escrito en la frente. Así que esperaron hasta la hora del descanso –sentados en detrás de un árbol para que no los vieran– para encontrarse con Ishida, al que le encargaron los gigai. Y no teniendo nada que hacer, comenzaron a hablar de cualquier cosa.
– ¿Entonces, si ya tienes poderes curativos, por qué estás estudiando medicina?
Orihime esbozó una pequeña sonrisa; esa pregunta ya se la habían hecho varias veces antes. Pensó en su respuesta mientras volteaba hacia arriba y ponía su dedo índice debajo de su labio. Luego de un momento, miró a su amiga con amabilidad y después volteó a ver a los demás, que la miraban a su vez expectantes por su respuesta; todos a excepción de Ichigo que, ya sabiendo lo que iba a contestar su amiga, se limitaba a mirar para otro lado, distraído.
– Pues... –devolvió su atención a su amiga rubia– antes pensaba lo mismo que tú. "Si ya tengo la capacidad de curar a la gente, ¿por qué estudiar algo que me viene siendo innecesario?" tuve ese pensamiento durante casi todo el tiempo que me quedó en el instituto. Pero un día, hubo un accidente cerca de donde yo vivía. Como no fue ocasionado por ningún Hollow, no tuve la necesidad de luchar, así que me acerqué hacia los heridos. Pero no debía curarlos enfrente de la gente, se darían cuenta de que algo en mí no era normal.
Y entonces, reconsideré: no voy a ganar mi dinero poniendo un letrero enfrente de mi casa, ni repartiendo panfletos mientras le digo a la gente que me encuentre por la calle: "Hola, ¿te sientes mal?" porque puedo curarte usando un campo de energía dorado producto de dos hadas que salen de mis broches para el pelo, que probablemente no puedas ver. ¿Qué opinas?"
Rangiku y Rukia comenzaron a reír, y Ulquiorra sonrió un poco, levantando la mirada por un momento del enorme libro que estaba leyendo.
Rangiku se secó una lágrima que se le escapó, y luego miró a Ichigo, que tenía una mancha gris en la frente como evidencia de que lo habían usado como un block de notas.
– ¿Y qué tal tú Ichigo? ¿Por qué alguien tan gruñón como tú terminaría siendo doctor?
El chico miró a Rangiku con rencor. Luego bajó más la capucha de su sudadera en un intento por disimular los rastros del plumón y se encogió de hombros.
– Quiera o no, después de estar tantos años ayudando a mi viejo en la clínica, se me empezó a facilitar eso de la medicina. ¿Por qué tomar otra cosa?
–Eres un vago, a fin de cuentas —Rangiku giró los ojos—, aunque… – luego miró a Ichigo de manera sugerente –. Creo que serías un doctor muy sexy. Sin duda alguna iría siempre a tu consultorio por un ataque de fiebre.
Rangiku y Rukia comenzaran a carcajearse. En cambio, los otros tres no sabían dónde meter la cabeza. Pero al cabo de un rato, e influenciada por la insistente risa de las otras dos, Orihime esbozó una pequeña sonrisa. Luego dejó volar su imaginación y recreó en su mente la escena que Rangiku que le había presentado:
Ichigo, vestido de doctor, abría la puerta de su consultorio, invitándola a pasar. Su bata y su camisa estaban entreabiertas, dejando expuesto un poco del pecho que ella misma le había curado tantas veces. Le sonreía, y tiernamente acercaba un estetoscopio a su corazón agitado por la fiebre…
La antigua Orihime –la que gustaba de Ichigo– dio saltitos en su ser interior. Al sentirla, volvió a la realidad y sacudió la cabeza violentamente. Miró preocupada a su alrededor y vio que las chicas seguían carcajeándose e Ichigo se ajustaba aún más la capucha de su chaqueta. Ninguno de ellos la veía. Suspiró aliviada.
Pero luego sintió una extraña energía a sus espaldas. Se giró, y se encontró a Ulquiorra que, habiendo levantado la vista del libro, ahora la miraba fijamente, totalmente inexpresivo. Su corazón se aceleró cuando su mente inmediatamente se transportó a sus días de encierro en Las Noches. Él siempre la había mirado así cuando intentaba descifrarla; cuando, casi siempre, terminaba revelándole los secretos más recónditos de su persona, haciendo que temblara de miedo.
Tragó saliva. Cerró los ojos y respiró profundamente antes de abrirlos de nuevo. Esta vez no... No solo había aumentado su poder. También era más fuerte. Eso había que demostrárselo, para dejarlo igual de boquiabierto que unas horas atrás, cuando derrotó a aquel menos grande. Sonrió satisfecha. ¿Qué mejor que hacerlo dos veces seguidas?
– ¿Qué sucede? – Orihime hizo la pregunta en el mismo tono retador que usó con el por la mañana.
– ¿En qué estabas pensado? – Ulquiorra pasó de su pregunta, contestándole con una igual.
– ¿A–A qué te refieres? – La voz de Orihime flaqueó ¿Qué acaso sus paranormales poderes deductivos no se desvanecieron junto con sus alas de murciélago y el pelo de sus piernas?
– ¿Es sobre lo que acaba de decir Matsumoto sobre Kurosaki? –Levantó una ceja levemente, y suavizó la mirada en una expresión de incredulidad–. ¿Lo de la extraña combinación de su supuesto atractivo físico y la práctica de su carrera como doctor bajo una sugerente situación?
–Y–yo…– La chica se quedó muda, sabiendo que sus planes habían fracasado y habían vuelto en contra suya. Mientras aclaraba fuertemente la garanta, en un intento de que su voz saliera de nuevo, su mente trabajó a toda máquina para encontrar una tangente por dónde salirse. Miró a todos lados. Enfocó la mirada en el libro que Ulquiorra tenía en sus piernas, y sobre el cual descansaban una de sus manos–. Lo que piense o no, no es de tu incumbencia… –Luego tomó la mano de Ulquiorra levantándola–. Además… –Con la otra mano jaló el libro, poniéndolo en sus propias piernas–. Si alguien te ve con esto, verán un libro flotante, o en algún contado caso, verán a un shinigami leyendo un libro de medicina. Y cualquiera de las dos opciones nos pondría en un lío.
Luego, trató de separar su mano, pero Ulquiorra no la dejó. Ahora era él quién la sujetaba a ella. Enfocó su mirada en sus manos unidas, y frunció levemente el ceño.
–No has contestado a mi pregunta.
Los nervios de la chica se alteraron más. Volvió a recordar la noche anterior, y luego unas noches anteriores a esa, cuando Ulquiorra apareció en la sala de su casa. Esa vez también se tomaron de la mano, justo antes de que ella se desmayara de la impresión. Tal vez por la conmoción de aquella noche no se había dado cuenta, pero en ese momento, al ver su mano aprisionada en la de Ulquiorra, sintió un leve cosquilleo allí, y también en la boca del estómago. Confundida, intentó jalar de nuevo para liberarse, pero en vano. A lo lejos se escuchó el timbre que marcaba el descanso.
–P–pues, y–yo…
– ¿Qué se supone que haces, Cifer?
La voz irritada de Ichigo hizo que ambos se soltaran, saliendo del momento y Orihime pudo voltear; el chico veía a Ulquiorra con irritación, y éste le devolvía la misma mirada. Ambos hombres se quedaron así, creando una atmósfera de tensión. Orihime, que no sabía qué hacer, decidió recurrir a las chicas. Pero cuando miró por detrás de Ichigo para pedir algo de ayuda, vio que ellas ya no estaban. Volteó a otras partes, sin éxito. Luego volvió a mirar a los dos.
– Kurosaki… ¿a dónde se fueron Rangiku y Rukia?
Ichigo no apartó la vista de Ulquiorra para contestarle a Orihime.
– Se fueron a buscar a Ishida.
– ¿No deberíamos ir a buscarlas?
–Sí, eso creo.
Pero Ichigo no se movió de su lugar. La chica, sin saber cómo calmar la situación, decidió huir de la escena. Tomó sus cosas y dejó a ambos hombres ahí, matándose con la mirada, para ir en busca de las otras dos. Los pasillos se fueron llenando poco a poco por la hora del descanso, pero aún así no tuvo muchas dificultades para encontrar a quienes buscaba. Ishida apareció por uno de los corredores, con Rangiku y Rukia a su lado, de vuelta en su cuerpo. Se veía molesto, como un padre cuya esposa le había dejado sus hijas en medio de un parque de diversiones.
Suspiró de alivio cuando por fin se detuvo frente a ellos. Ishida huyó en el acto dejando a las tres chicas juntas. Rangiku llevaba con un onigiri en una mano y una lata de té en la otra.
– ¡Hey Hime! Lamento que nos hayamos ido tan de repente. ¡Pero tenía mucha hambre! –La rubia le dio un mordisco a su comida, satisfecha. Luego miró a la pelirroja con más detalle y frunció el ceño.
Rukia, también le puso más atención a Orihime, que estaba un poco tensa y volteaba hacia atrás de manera constante. – ¿Eh? Orihime, ¿Qué sucede?
La aludida volvió la vista hacia sus amigas antes de sonreír con pena.
– Pues… supongo que aún falta algo de tiempo para que Ulquiorra y Kurosaki se lleven bien.
– ¿Están peleando de nuevo? – preguntó Rangiku con un brillo malicioso en su rostro.
– Algo así. Al menos Kurosaki no intentó cortarle la cabeza esta vez.
Rukia rodó los ojos, cansada.
–Ya están grandecitos como para que vayamos a meternos en sus peleas. Mientras no se maten entre ellos está bien. Vámonos ya. El periodo de descanso no tardará en acabar.
En ese momento, Ulquiorra apareció por detrás de Orihime, quien dio un saltito al sentir su presencia tan repentinamente. Caminó un poco por detrás de él, pero al ver que venía solo, le preguntó–: ¿Dónde está Kurosaki?
Ulquiorra no se detuvo.
– Se fue a otro lado en cuanto te fuiste tú.
Orihime frunció el ceño, y miró una vez más por detrás del hombro de Ulquiorra antes de seguir caminando.
…
Era una tarde fresca de primavera. Ichigo y Orihime se encontraban en una banca del parque cerca de la clínica Kurosaki. Orihime se encontraba nerviosa, ya que era la primera vez que hablaba a solas con él después de lo que pasó en Hueco Mundo. Ichigo apenas tenía pocas semanas de haber despertado y se le veía muy decaído por el hecho de haber perdido sus poderes, y sin embargo, él le había llamado para charlar.
–Inoue...
– ¿Sí?
Ichigo carraspeó y volvió la cabeza a otro lado, evitando la amable mirada de su amiga.
–Se que tal vez no ha pasado el tiempo suficiente. Y que no sea el adecuado. Después de todo, no ha pasado mucho desde la guerra...
Orihime se ruborizó y se le erizó la piel. ¿Acaso se había dado cuenta de lo que casi hizo en su habitación, aquella noche en la que desertó a Hueco Mundo? Nerviosa, miró de reojo a Kurosaki, y al hacerlo su excitación desapareció tan rápido como había llegado. Conocía esa expresión. Siempre la ponía cuando sentía que no había cumplido con su deber, cuando le pedía perdón por algo que no era su culpa...
–...Inoue... ¿Puedo preguntar cómo la pasaste en Hueco Mundo? Fueron varios días los que estuviste allá... Y... –Ichigo se detuvo. Nunca había sido muy hábil para hablar, y mucho menos para hacerlo sobre sentimientos y esas cosas.
Orihime sonrió tristemente, al ver que su amigo se preocupaba por ella. Puso una expresión pensativa, y contestó con una suave voz–: Pues... No te puedo decir que fue la mejor experiencia de mi vida. Nadie fue amable conmigo, y pensaba que en cualquier momento se iban a devorar entre ellos. Sólo sobrevivía el más fuerte y nadie era amigo de nadie. En cuanto los intereses diferían, los aliados se destrozaban. Vieras por donde lo vieras, no había nada más que instinto.
La chica tembló ligeramente y dejó de hablar, a la espera de lo que le dijera Ichigo.
–Y... ¿Ellos te hicieron… algo?
Orihime, entonces, recordó sus últimas horas en aquel lugar, a lo que no pudo evitar fruncir el ceño. Fugaces, los rostros de Loly y Menoly con una sínica mueca a punto de golpearla llegaron a su mente.
Siguió callada mientras intentaba recobrar la compostura, olvidándose de ese mal rato. Luego de unos minutos, miró a su amigo, que la escudriñaba atentamente. Sonrió, y pensó que no podía poner en sus hombros las consecuencias de sus propias elecciones.
–No.
– ¿Qué? –Ichigo miró a los ojos a su amiga, sorprendido. Enseguida recordó las palabras de Grimmjow, durante la última pelea que tuvieron. "Tal vez no tenga heridas físicas. Pero no tienes idea de cómo está por dentro".
–Por otro lado...–Orihime susurró suavemente–. Fue muy difícil mantenerme siendo yo. Por un momento creí que sería uno de ellos.
La chica bajó la mirada tristemente y siguió en silencio, recordando aquellas horas interminables en su habitación, que, a pesar de haberla destrozado por dentro, aún las extrañaba.
–Y... ¿Qué hay de Ulquiorra?
Orihime no pudo evitar ocultar una expresión de dolor por la pérdida del arrancar. Instintivamente se frotó la mano derecha, recordando las cenizas en sus dedos.
Pero Ichigo lo interpretó de otra manera. La encaró seriamente, antes de seguir.
–Inoue –La aludida se asustó ante el tono resentido del joven, pero aún así lo encaró–. ¿Qué es lo que te hizo ese sujeto?
Orihime no pudo evitar que sus ojos se opacaran por las lágrimas en ese momento. ¿Que qué es lo que le había hecho? ¿Secuestrarla? ¿Torturarla? La respuesta era clara, pero aún así no dejaba de llorar por su muerte.
Evitó la mirada de su amigo, temerosa de que descubriera todas las dudas que tenía dentro de sí.
–Él se hizo cargo de mí mientras estuve allí, y teniendo en cuenta todos los que me veían a mí con ganas de... hacerme algo, supongo que hizo un buen trabajo.
–Te lastimó mucho –dijo él con furia.
Orihime se encogió de hombros.
–No hizo nada peor de lo que me hicieran los otros – la chica miró a su amigo detenidamente. Él ya no tenía la misma expresión de resentimiento, pero aún había un signo de desconfianza en su cara. Y se sintió culpable, porque si ella no hubiera ido allí, nada de eso hubiera pasado...– Kurosaki, lo lamento mucho.
– ¿Por qué?
–Por irme a Hueco Mundo sin haber confiado en ustedes. Me dejé llevar por el miedo cuando...–entonces dio un leve sollozo–, cuando Ulquiorra me mostró las imágenes de todos siendo atacados, diciéndome que yo sería capaz de detener eso, no lo dudé ni un segundo y acepté...
Ichigo se paró de la banca, tan rápido que ella pensó que había dicho algo malo. Pero se extrañó cuando vio que él la miraba sorprendido.
– ¿Qué sucede?
Ichigo tardó un momento en asimilar lo que estaba a punto de decir.
–Q–quieres decir... ¿Que aquella vez que Ulquiorra detuvo a Grimmjow de matarme, fue porque ya habías accedido a irte con él?
– ¿Qué? – Orihime puso la misma cara que su amigo, al procesar todo lo que acababa de decir.
–Entonces...–susurró al entender lo que le decía el pelirrojo.
–Después de todo, en realidad sí nos salvaste a todos –dijo Ichigo, de pasarse una mano por el pelo, antes de tumbarse de nuevo en la banca, impresionado.
Orihime negó con la cabeza tristemente.
–Eso no es cierto. ¿A qué costo fue eso? Por mi culpa tuvieron que ir a ese lugar por mí. Y a ti te pasó todo eso de... –entonces hizo con un dedo el contorno de un agujero en su pecho, después delineó dos cuernos saliendo de su cabeza y finalmente pasó sus manos toda su cara y cráneo, haciendo referencia a la pelea de Ulquiorra e Ichigo, cuando el último se convirtió en Hollow. Luego puso las manos en su regazo y agachó la mirada.
A pesar de lo que dijo su amiga, él no dejó de sonreír. Incluso, suavemente, colocó una mano en el hombro de ella.
–Míralo de otra manera: si Ulquiorra no hubiera llegado, Grimmjow hubiera liberado su zampakutoh y nos hubiera aniquilado a Rukia y a mí. Y por lo que luego me contaron los otros, también estaban en un aprieto antes de que ellos se fueran. Sí, tal vez después resultamos heridos a ir a Hueco Mundo, pero si no te hubieras ido, ellos nos habrían aniquilado en ese mismo momento. Entre ambos sucesos, tuvimos la oportunidad de volvernos fuertes, y aunque fue horrible mi trasformación en Hollow, gracias a que sucedió pudimos escapar de ahí, para volver y vencer a Aizen. Lo creas o no, tu participación en la guerra fue aún más activa de lo que crees.
Orihime escuchó al chico en silencio, dejándose llevar por la energía de su amigo.
–Gracias. Pero te olvidas de un detalle.
– ¿Cuál?
–Del hecho de que Ulquiorra cumplió con su palabra. Igual y le hubiera dicho que sí y aún así hubiera dejado que los... Mataran –dijo con cierta confusión en su rostro.
Ambos se quedaron en silencio, viendo las nubes pasar por el cielo.
–No sé porqué, pero eso pega mucho con él –dijo Ichigo, finalmente–. A pesar de que era un arrancar, parecía ser más controlado que los otros.
–Supongo que tienes razón.
–Aunque... Durante nuestras primeras luchas, más que intentar matarme, sentía que intentaba decirme que la lucha era inútil. A veces me pregunto por qué no me mató en cuanto tuvo la oportunidad.
Orihime no supo qué contestar.
…
Recordaba aquella tarde con un sabor amargo, porque aquel día, se dio cuenta de que a Ichigo jamás lo volvería a ver como su amor platónico, a sabiendas de todo el daño que había ocasionado por sus decisiones.
Por otro lado, ahora tenía frente a ella las respuestas que buscaba, literalmente.
Y sin embargo, muchas más comenzaban a formarse dentro de sí.
Sabía que Kurosaki podía ser un poco necio a veces, pero si algo conocía y admiraba de él, era su capacidad para comprender al enemigo. Ulquiorra ya ni siquiera era un enemigo.
Entonces, ¿Qué es lo que había hecho para que Ichigo sintiera hacia él tanta apatía?
A medida que el día pasaba, las cosas entre los shinigamis y los humanos se fueron aligerando. Ichigo, que durante el descanso no fue visto por ninguno de sus amigos, llegó a tiempo a la clase siguiente, se sentó a un lado de la ventana, y siguió distraído en lo que hablaban sus profesores. El incidente de la mañana sólo había quedado como algo que informar a Urahara, así que una vez se hubieron acabado las clases del día, todos se subieron al coche de Rukia y se dirigieron a la casa de Orihime.
Ulquiorra, por su parte, no hizo algo muy diferente a Ichigo. Rangiku y Rukia, que estaban distraídas riéndose de Ichigo y hablando con Orihime, le dieron por primera vez desde que habían llegando de la sociedad de almas un momento de tranquilidad, que usó para pensar sobre lo que el mismo había hecho durante los últimos días.
Una vez que se hubo acabado el día, y todos llegaron a apartamento de Orihime para dar informe sobre lo ocurrido por la mañana, él prefirió quedarse en las escaleras del edificio, primero, porque no estaba de humor para ver a Kurosaki, y segundo, porque era Orihime la causa de su confusión, y estar con ella en ese momento no era bueno para él.
Para cuando el cielo comenzó a teñirse de naranja, Ulquiorra escuchó pasos provenientes de las escaleras. Cuando la persona que venía estuvo al pie de las que estaba Ulquiorra, este se volteó para averiguar quién era.
Y al hacerlo, Ichigo lo miró con una expresión de molestia en la cara. Ulquiorra volvió a voltearse mientras escuchaba cómo Kurosaki acababa de bajar. Cuando llegó al escalón donde estaba él, se detuvo por un momento en el que ambos se mantuvieron tensos. Pero Ichigo pasó de largo y terminó de bajar.
–La conexión con la sociedad de almas está casi lista, y Urahara llegará en cualquier momento –dijo el pelirrojo, de espaldas al otro.
Ulquiorra no contestó. Al no haber respuesta, Ichigo lo encaró.
–Quiero pedirte un favor.
Ulquiorra levantó una ceja, incrédulo. No contestó de nuevo. Así que Ichigo lo miró a los ojos antes de hablar.
–Quiero que te alejes de Inoue.
En ese momento, Ulquiorra se incorporó, e Ichigo vio su rostro frío e indiferente, lo que le recordó su pasado como arrancar.
– ¿Y por qué debería de hacer eso? ¿Porque me lo ordenas tú?
El pelirrojo no se intimidó y en cambio, respondió con más furia.
–Desde que volvió de Hueco Mundo hace seis años, jamás volvió a ser la misma. Y aunque le preguntemos que pasó allá, no quiere contarnos. No sé qué es lo que le hiciste –porque sé que tú te hiciste cargo de ella en ese lugar–, y no sé qué es lo que llegó a sentir por ti, pero por tu culpa, Inoue cambió casi por completo.
Entonces, para sorpresa de Ichigo, el ex–espada cambió su impasible expresión por una casi furiosa.
–Ya lo dijiste tú mismo, Kurosaki. No sabes qué es lo que pasó que hizo que cambiara. ¿No crees que lo que pasa es que ella maduró? Supongo que no, puesto que al parecer, tú no lo has hecho –Ulquiorra bajó las escaleras, y se paró frente a Ichigo, quién tenía los puños apretados–. Además, ¿quién eres tú para hablar sobre el daño ocasionado a Orihime Inoue?
Ichigo lo miró extrañado.
–¿A qué te refieres?
Ulquiorra rodó los ojos.
–Para ustedes, son más dolorosas las acciones de las personas que aprecian, que cualquier daño físico causado por cualquier enemigo; en especial, cuando se es rechazado por la persona que "aman". No puedo creer que yo, que conocí a Orihime por tan poco tiempo, me haya percatado más pronto de los sentimiento que guarda hacia ti que tú, que la conoces desde hace tantos años. Sabía que no tenías una mente brillante; pero no pensé que fueras así de ingenuo.
Ichigo no supo que decir o hacer, porque se quedó parado ahí, reflexionando lo que acababa de escuchar. ¿Sería acaso sólo una provocación? ¿O lo que él decía era verdad?
El enfrentamiento fue interrumpido cuando, una vez más, cuando se escucharon los pasos de alguien bajando las escaleras. Ambos voltearon, y se encontraron con Matsumoto, que desde el pie de las escaleras, los miraba con curiosidad.
– ¿Qué sucede aquí? – dijo mientras llegaba a donde estaban ellos. Al ver que ninguno respondía, volvió a preguntar – ¿qué está pasando? – no hubo respuesta. Molesta, posó sus manos en sus caderas y vio a Ichigo, que la miró molesto.
– ¿Cómo puedes confiar en este tipo?
– ¿A qué te refieres?
–Fue el perro faldero de Aizen durante todo lo ocurrido en aquel invierno. ¿Cómo puedes estar segura de que no está cumpliendo con alguno de sus planes? Tratándose de Aizen, se puede esperar de todo.
Matsumoto suspiró irritada y se frotó las sienes.
–Ichigo, ¿estás consciente de lo que dices? ¿Crees que después de todo lo que pasó no tomamos cartas en el asunto? Ya no es tan fácil convertirse en shinigami, y el Gotei 13 siempre se asegura de que todos–
– ¡Pero eso no sirve de nada! –Ichigo interrumpió furioso y apuntó hacia Ulquiorra, que le fue indiferente–. Apenas hace unos días te enteraste de que él había sido un espada, así que hay un montón de cosas que nos has de saber sobre él. Y de todos modos, ¿de qué sirve confiar en alguien que de todos modos tiene pensado traicionarte? Eso pasó con Ichimaru. Confiabas en él y aún así mira hasta donde lleg–
En ese momento, el sonido de un golpe resonó en las escaleras. Ichigo, con una mejilla inflamada, vio a Rangiku, que con la mano levantada, respiraba agitadamente y miraba algún punto entre su cuello y su cara, furiosa.
–Escúchame bien niño. Te falta al menos medio siglo para comprender lo que sucede entre los que vivimos en la sociedad de almas, así que no juzgues a las personas sólo por unas cuantas acciones que les has visto hacer, sin conocerles. Respecto a este tipo –ahora ella señaló a Ulquiorra, que le prestaba atención, pero aún se mantenía impasible–, tal vez antes no sabía lo que llegó a ser. Pero tras seis años de conocerlo como un alma, me he dado cuenta de que sólo es un tipo serio que necesita recuperar la humanidad que perdió al convertirse en hollow. Orihime ya me tiene al tanto de su pasado, y al parecer confía en él, así que con todo eso a mí me basta y me sobra. Además, somos fuertes. De tramarse algo, no sería tan fácil que lograra su objetivo, así que me harías un favor si no nos tomaras por idiotas y débiles.
Esta vez, ambos hombres miraron a Matsumoto sorprendidos. Luego de un rato en el que ninguno de los tres dijo nada, por tercera vez se escuchó a una persona bajar hacia ellos.
Orihime apareció al pie de las escaleras, curiosa de la situación: Ulquiorra miraba a Matsumoto, que a su vez miraba a Ichigo, que tenía el ceño más fruncido de lo normal y una mejilla hinchada. Incómoda, carraspeó un poco para llamar la atención de los tres shinigamis.
–L–la conexión con la sociedad de almas ya está funcionando, Urahara acaba de llegar, Kuchiki los está esperando, y la cena ya está lista.
Todos se quedaron en silencio. Rangiku asintió y comenzó a subir las escaleras, seguida en silencio por Ulquiorra, que se veía algo molesto e incómodo. Ambos pasaron a Orihime y siguieron subiendo en silencio. Al verlos subir, la pelirroja miró a su amigo, que seguía al pie de las escaleras.
– ¿Sucedió algo?
–Nada por lo que deberías preocuparte.
La chica levantó una ceja, a sabiendas que su amigo le mentía.
– ¿Y qué te pasó en la mejilla? ¿Quieres que te la cure?
– No será necesario, en poco tiempo se pasa.
– ¿Seguro?
–Sí.
La luz del atardecer comenzó a colarse en el edificio, iluminando más a Orihime que las lámparas que apenas comenzaban a prenderse. Entonces, Ichigo se dio cuenta de la belleza tanto exterior como interior de su amiga, resaltada por la luz anaranjada que la hacía lucir más cálida de lo que ya era.
Las palabras de Ulquiorra pronto resonaron en su cabeza. ¿De verdad alguien tan bonita como ella podría enamorarse de él? Ichigo en ese momento se sintió un idiota por no haberle correspondido a tiempo, o más bien, por no poderle corresponder como ella hubiera querido, al verla como una hermana. Y sobre todo, se sentía culpable, porque como había dicho Ulquiorra -y le molestó profundamente darle la razón- tal vez la había lastimado mucho.
Orihime se sonrojó al recibir tanta atención de su compañero.
– ¿Q–qué sucede?
Ichigo sacudió la cabeza.
–Nada. Muchas gracias por invitarnos a cenar.
Ella sonrió.
–No hay de qué. ¿Vamos ya? Nos deben de estar esperando.
Él le sonrió de vuelta, la alcanzó en las escaleras, y luego ambos subieron al departamento de la chica.
Y agradeció tener a alguien como ella a su lado.
–...y la situación fue controlada, con sólo algunos daños materiales que serán pagados con los fondos de la décimo tercera división.
Tal como había dicho Rukia cuando recién volvieron al mundo humano, gracias a la tecnología de Urahara su departamento seguía íntegro, pues la bolita con patas que le enseñó aquella vez resultó ser un proyector que establecía una conexión con la sociedad de almas, que según Urahara había ideado a partir de "esa cosa maravillosa llamada internet". Además, como era alimentado con el reiatsu de las personas cercanas, estando 5 shinigamis y ella en esa pequeña sala, era capaz de contar todas y cada una de las arrugas del rostro del primer comandante con tan alta definición. Gracias a eso, ni ella ni Ichigo eran capaces de apartar la mirada de su cara, aunque el anciano no se daba cuenta porque le estaba prestando atención a la pequeña capitana.
–Un buen trabajo por parte de todos. ¿Hay algo que quieras agregar?
–No comandante.
–Muy bien. ¿Kisuke, tienes algo que decir?– El aludido, que hasta hace unos momentos estaba semi–dormido, bostezó profundamente y se enderezó el sombrero, sin levantarse del sillón donde él, Ichigo, Matsumoto y Orihime se habían apretujado. Miró al anciano sin culpa alguna y sonrió plácidamente.
–Dada la considerable cantidad de menos grande que están apareciendo constantemente en Karakura, podríamos estar preocupados por el desbalance de almas entre el mundo humano y la sociedad de almas, pero a diferencia de lo que pasó hace ya unos años con Ichigo y Uryuu Ishida, los hollows exterminados están volviendo a la sociedad de almas, y no se quedan aquí. Puesto que los hollows son almas que en un principio debieron haberse ido para el rukongai, no hay necesidad de ocuparse con ello. Unas cuantas miles de almas no han de alterar la balanza.
Aún así, me gustaría ir allá y ver unas cuantas cifras con Mayuri, antes de que quiera tomar cartas en el asunto por su cuenta. Además, quisiera llevarme a estas guapas señoritas –señaló con su abanico a Rangiku y a Rukia– y a este muchachón –clavó el abanico en las costillas de Ichigo, que estaba sentado junto a él– porque hoy han derrochado una salvaje cantidad de reiatsu, y eso no es bueno ni para ellos ni para la gente de alrededor. Ya con los amigos de Ichigo basta –no sería muy apropiado para nadie que la gente de pronto empiece a ver hollows por la alteración en sus almas–, y necesitan restaurarse en un ambiente más apropiado.
–¿Qué hay de Cifer? –El comandante de la primera división no pasó por alto la omisión, y el aludido discretamente se tensó –cosa que Orihime no pasó por alto–, aunque a los ojos los demás personas pareciera que la conversación le era indiferente si no fuera porque miraba a la pantalla fijamente, parado a un lado del sofá.
–Ohohohoho~ El señor Ulquiorra no ha derramado una gota de reiatsu hoy –Urahara rió y abanicó despreocupadamente hacia la pantalla– , pero porque no era necesario, acabamos con todos tan rápido que no le dejamos nada de diversión –luego se cubrió la boca con el abanico y añadió en voz baja y pícara para que no lo escuchara el comandante–. Aunque tampoco es como que hubiera querido trabajar, puesto que estaba muy atento a la labor de la señorita Inoue, ¿no es así?
Rukia apretó los labios fuertemente, pero Matsumoto no pudo contener unas cuantas risas.
Orihime se tapo la cara con una mano, e Ichigo miró con odio a Urahara. Ulquiorra se mantuvo quieto, aunque un sutil tic apareció en su ojo.
–Parece ser que la situación fue favorable. De esa forma Karakura no se quedará sin protección shinigami.
–Oh, no diga eso. La señorita Inoue también estará aquí para proteger la ciudad en caso de otra situación parecida, por no mencionar a varias personas que cuentan con poder suficiente. Además, las almas modificadas también tienen bastante poder. ¡Y por cierto! Creé un gigai extra para el alma modificada de Ulquiorra. No es justo que las otras dos anden correteando por ahí mientras él permanece en ese adorable paquete de pato.
Ulquiorra dejó de mirar a la pantalla para lanzarle una mirada rápida e irritada al del sombrero.
–¿Un nuevo gigai? – mencionó desconfiado el anciano.
–No se preocupe. Mañana en la mañana que estemos ahí le daré los detalles. No quiero que me vuelvan a expulsar de la sociedad de almas.
–Perfecto. Entonces los esperaremos aquí. Hay unas cuantas cosas que necesito que supervises.
–Con todo gusto, señor… Entonces, con su permiso, nos retiramos. La noche es peligrosa para un vendedor de dulces y un par de jóvenes adultos con un auto deportivo del año.
El primer comandante asintió y se levantó, por lo que Rukia prosiguió a apagar el proyector. La pantalla se dobló y se metió dentro de la bolita.
–Bien, nos vamos ya entonces. ¿Nos vemos en casa de Ichigo mañana?
Rangiku se levantó del sofá y estiró las piernas.
–Sí.
–Vale. Hasta mañana.
Urahara e Ichigo también se levantaron, y Orihime los acompañó a la puerta.
–Muchas gracias por la cena, señorita Inoue, espero nos volvamos a ver pronto –Urahara levantó el sombrero hacia la chica como saludo y bajó las escaleras, junto con Rukia. Ichigo se quedó un poco incómodo en la entrada, mientras que Orihime lo miraba expectante.
–Gracias por la cena de hoy. Estuvo deliciosa.
La chica le sonrió.
–No hay de qué.
Entonces escucharon unos pasos apresurados, y pronto Urahara volvió casi corriendo, con un cuerpo sin rasgos cargado a la espalda.
–Casi lo olvido. El gigai para el alma modificada de Ulquiorra. En cuanto introduzcas la pastilla en él, tomará su forma original.
–Está bien, pero... No creo que tenga tanto espacio aquí.
–¡Oh, no te preocupes! –Rangiku apareció detrás de Orihime y la abrazó por los hombros–. Ya que Ichigo se irá también quedará un espacio disponible en su casa, así que me iré yo.
Orihime se confundió.
–¿Qué no es mejor que sea el alma el que se quede con Ichigo?
Urahara tosió incómodamente.
–Creo que le falta un poco de alegría a la casa de Kurosaki –el del sombrero ignoró las miradas enojadas de Ichigo–, y seguro que tanto Aya como Eli se divertirán más allá y te causarán menos problemas tanto a ti como a Ulquiorra. Se merecen un descanso, e Isshin ya aceptó hacerse cargo de las chicas como si fueran sus hijas. Ahora sí me retiro, que pasen buena noche.
Urahara se fue de ahí por segunda vez, seguido de Ichigo, que confuso, lo siguió.
Rangiku cerró la puerta y se fue alegremente por el pasillo. Ulquiorra entonces se acercó a la entrada, y mientras tomaba al gigai para colocarlo en otro lugar, le susurró a Orihime de tal manera que la rubia no los escuchara.
–Si el alma a cargo de mi cuerpo anduviera por ahí con el suyo en la casa de Ichigo, sólo dudaría un segundo en cortarle la cabeza, como intentó conmigo. A estas alturas ya debes saber lo que sucede, pero por ahora, es mejor mantener las apariencias
Como no había mucho espacio, Ulquiorra terminó por poner el gigai en el armario de la entrada, junto a algunos abrigos que usaban debido al frío. Luego de eso se fue, dejando a Orihime confundida. ¿Qué era lo que debía saber? ¿Qué era lo que pasaba con "Akira" o como fuera que se llamara para que Ulquiorra y Urahara actuaran tan extrañamente? No lo tenía claro, pero aún así, no le daba buena espina.
¿Qué tal? ¿Les ha gustado?
A decir verdad, creo que la gran mayoría de ustedes puede adivinar la identidad de "Akira". Sin embargo, aunque uno sepa ciertas cosas, uno siempre espera leer la manera en la que se revelan, ohohoho~
También disfruté bastante la discusión entre Ulquiorra e Ichigo. Quería sacar un poco más esa parte del Ulquiorra/Hollow, que era capaz de alterar a sus enemigos (y sobre todo a Ichigo, jeje) con simples palabras. Espero que les haya gustado.
Para el capítulo que viene, tal vez las cosas se vayan, más ligeras, o tal vez no xD
De nuevo una disculpa enorme. Sobre todo a todos los que me dejan review. ¡Ya pasan los 50! :D Jamás pensé que llegaría a tanto. Muchísimas gracias a todos, porque todo es gracias a ustedes. Y no se preocupen. Jamás dejaría inconcluso este fic. Jamás :D
nithaxx: Me gusta que te guste la historia (?). En menos de 2 años argumentales, Tite Kubo hizo que Ichigo pasara de un simple estudiante a un shinigami con cabellera negra larga y supérpoderes! Hay que darle a Orihime una oportunidad de demostrar su valía, sin dejar el romance de lado juju…
Estoy esforzándome bastante para que no vuelva a pasar lo de esta vez. Muchas gracias por esperar y ojalá te haya gustado este capítulo.
Un saludo enorme :D
SybelleHs: A nithaxx le he dicho algo parecido. No es bueno menospreciar a la chica guapa. Espero que hayas disfrutado este capítulo al leerlo tanto como yo al escribirlo. Muchas gracias por tus comentarios. ¡Nos leemos pronto, un beso!
Andyhaikufma: Esta vez supongo que no fui yo la que te salvó con actualización, un par se me han adelantado ya xD… Supongo que los ánimos se han bajado un poco entre los fics Ulquihime, ya hace como 4 años que se publicó la muerte de Ulquiorra TT^TT… En fin, que aquí seguimos.
Aizen me parece un antagonista demasiado guay como para que lo olvidemos en su celda xD… Es bastante astuto, así que me estoy atorando un poco con él. En su caso, cada palabra que pronuncie es crucial O.O
Las sospechas sobre la identidad del alma modificada de Ulquiorra están bastante despejadas ya. Pero es como cuando sabes que el bueno va a ganar la batalla en un manga: quieres saber como, jojo.
Ulquiorra no lo veo como el tipo de persona que se lanza al amor de su vida en la primera oportunidad, y Orihime es un poco torpe también. Son todo un par.
Espero que te haya gustado el cap. Yo lo veía súper guay cuando lo escribí, pero la última opinión la tienen ustedes, jeje.
Nos seguimos leyendo, y aunque va lento (demasiado lento) este fic no se acaba hasta que se acaba :D
Y muchas gracias por seguir la historia, y por tus reviews largos (me gustan los reviews largos, siempre hay mucho por contestar xD)
Un abrazo.
Liebesspiel Moon: Grraaaacias. Espero y te gusten los capítulos siguientes xD
Kumikoson4: El poder de Orihime tiene demasiado potencial como para que la dejen de lado. Sus poderes son geniales! Así que nada mejor para demostrarlos que purificando unos cuantos traseros de hollow (?)
Es divertido escribir cómo Ulquiorra comienza a enamorarse. Por más filósofo que sea no deja de ser susceptible al amor (se pone cursi también xD)
Espero te haya gustado el cap. A i me ha gustado mucho escribirlo, así que espero que el sentimiento se haya pasado a la redacción jeje. Un beso enorme. Y gracias por leer. Y perdón por semejante retraso D:
Schiffer Inoue Orihime: Oh por Dios aquí estoy para dejarte con más suspensos! xD Es broma. Me alegra tu entusiasmo. Perdón la tardanza y espero que te guste. Un beso!
Antoinette Gray: Muchísimas gracias por tus comentarios. Y sí, es extraño que Ulquiorra sonría o se impresione o diga más de tres frases. Siempre es un reto xD
Saludos :D
Akira Schiffer: Contestación del review 1 y 2: Ulquiorra sólo está cuidando a su mujer (?) … Ya se le pasará, compadécete de él xD.
Respecto a lo de las almas modificadas. Yo tenía entendido que el paquete en el que venía el alma modificada era el que se llamaba Chappy. Imagínate todos los chappys que hay en la sociedad de almas si fuera así!. Y si es así (xD), lo dejaré como está. Nos son detalles tan notables, pero me alegra que te tomes el tiempo para decirlo :D… Un abrazo y nos estamos leyendo.
PD: Eres el comentario 50, no es así? Estoy tan feliz TTwTT … Jamás creí que llegaría a tantos, todo gracias a ti y a los demás lectores. Gracias y mil gracias :D
Contestación del review 3 y 4: Perdón … Pero aquí está mi cap. Tu sigue sospechando, que espero no decepcionarte cuando esa alma tan coqueta tenga un cuerpo en donde retozar y en donde dejar intacta la dignidad de Ulquiorra xD
Un saludo :D
PD: Gracias por todos tus reviews xD
paiito . carrizo: Hace 2 meses y medio me dijiste que hace 2 meses y medio que no había actualizado D:
Pero me alegra muchísimo que estes al tanto. Las cosas van a tomar un ritmo un poco más acelerado dentro de la historia, ya que me tardé mucho con la "introducción" xD…
Espero que este cap te haya gustado y muchas gracias por tus comentarios.
Un saludo y un abrazo :3
Gracias por leer y nos estamos leyendo. No se olviden de agregar a alertas o favoritos ;D
Un saludo enorme.
