Capítulo 9: En el Nido de Gusanos

A la mañana siguiente, Rangiku y Rukia, se prepararon para ir a la casa de Ichigo y partir a la sociedad de las almas desde allí. Dejaron las almas modificadas en sus Gigai, que recibieron órdenes alegremente, a la vez que un portal se abría en la entrada.

– Pues nos vamos ya. Espero que no haya muchos problemas en nuestra ausencia; aún así creo que se las arreglarán. ¡Nos vemos en un par de días Orihime!

Matsumoto abrazó con cariño a Inoue, quien le correspondió con alegría. Después se fue por encima de los techos de las casas, detrás de Rukia. Orihime, junto a Ulquiorra, la siguieron con la mirada hasta que se desvaneció en el horizonte.

Todos salieron, y al bajar, se encontraron con el auto deportivo de Rukia, al cual las almas modificadas se subieron con emoción. El rugido que dio el motor al ser encendido hizo que Orihime diera un brinquito del susto y al mirar a Ulquiorra, vio que este se mantenía impasible frente al auto, pero sin dar señales de querer subirse a él.

– ¿Quieres tomar el tren?

Ulquiorra puso su atención en Orihime, pensándoselo un poco.

El motor volvió a rugir estrepitosamente, junto con el sonido impaciente del claxon.

– Sí.

Hizo el ademán de seguirla, y no habían dado ni diez pasos cuando el auto pasó volando junto a ellos, dejando tras él nuevas marcas de neumáticos en el asfalto, sumándose a las tantas que ese mismo auto ya había hecho incontablemente por la calle.


Lograr que dejaran entrar a tres shinigamis de alto rango a una prisión de alta seguridad no había sido para nada una tarea fácil. De no ser porque Hirako, que era tan terco como una mula, estaba con ellos, no hubieran podido convencer al capitán general del gotei 13, el señor Yamamoto, de que les permitieran bajar hasta allá. Así, casi al día siguiente de que habían decidido hacer algún movimiento para eliminar la tensión latente de todo el Seireitei, los tres ahora se encontraban en las orillas de la ciudad para entrar a aquel lugar en donde tenían preso al enemigo más grande que la sociedad de las almas había conocido hasta entonces.

Luego de que pasaran el filtro a la entrada del Nido de Gusanos, a Hinamori poco a poco comenzó a erizársele la piel. A medida que iban bajando de cámara en cámara, la siguiente más estrecha, húmeda y fría que la anterior, sus nervios se ponían cada vez más de punta y sus sentidos más agudos ante cualquier amenaza. Y es que en ese lugar, sin su zampakutoh, con el reiatsu suprimido y con guardias sosteniendo hollows en las entradas, se sentía increíblemente pequeña y débil.

De no ser porque detrás de ella estaba Hitsugaya, y por delante su capitán, estaba segura de que nunca entraría sola a ese lugar, el cual poco a poco se colaba a su realidad: iba a enfrentar, por primera vez desde todo lo ocurrido, al hombre que había estado a punto de llevar tanto a la sociedad de almas como al mundo humano a la destrucción.

Después de un par de horas de caminata, en la que fueron guiados por varios shinigamis a través de decenas de pasillos confusos, llegaron a una puerta de metal. Era gruesa y alta, estaba envuelta con cadenas, y era incapaz de verse completa por la poca luz del lugar. Frente a ella, dos shinigamis más, cada uno con un hollow atado a una cadena, los miraron con cautela. Tardaron unos minutos en los que nadie habló, pues parecía que en ese lugar, tan lejos de la luz del sol, las palabras simplemente se escondían en el fondo de la memoria.

– Somos los capitanes de la quinta y décima división. Ella es mi teniente. Venimos a ver a Aizen –Hirako le habló con firmeza a los guardias, que parecían no creer que hubiera gente frente a ellos. Pero después, los hollows, que también parecían adormilados, se retorcieron en sus ataduras hacia los visitantes, lo que hizo que despertaran por completo y se movieran de su lugar.

– ¿Traen inhibido el reiatsu?

– Sí.

– ¿Y sus zampakutoh?

– En la entrada.

– Bien. Den unos pasos hacia atrás, por favor.

Entonces, uno de los shinigamis, dejó en las manos del otro el hollow que tenía atado y se puso frente a la puerta, realizando una especie de kidoh mientras recitaba unas palabras en voz baja. Mientras lo hacía, las cadenas que envolvían la entrada cobraron vida, alejándose de ella como si fueran serpientes. Una vez que la puerta quedó descubierta, todo quedó en silencio por un momento, y luego comenzó a emitir una especie de zumbido, pero no se abrió.

El shinigami volvió a su posición.

– Tienen 15 minutos.

Luego de que dijera eso, ambos guardias volvieron a mantener la mirada perdida. Los otros tres se miraron entre ellos y después a la puerta, que siguió sin abrirse.

Hirako se encogió de hombros, se acercó, y puso una de sus manos sobre ella. Para su sorpresa, a partir del lugar donde tocó la puerta, ésta comenzó a moverse en ondas, como si fuera una especie de laguna vertical. Luego de un rato, volvió a quedarse quieta. El capitán vio a sus dos acompañantes, que se habían quedado tras de él, y les sonrió divertido. Luego de eso, se metió por completo en la puerta y desapareció tras de ella.

Toshiro y Hinamori se miraron con nerviosismo. Permanecieron quietos un rato, y ante un silencio tan penetrante, Hitsugaya pudo escuchar cómo su amiga tragaba saliva, e incluso, cómo su pulso se aceleraba. Nervioso también, tocó levemente su hombro y la miró a los ojos, asintiendo. Hinamori suspiró levemente y comenzó a caminar junto a él hacia donde el otro capitán había desaparecido.

Atravesaron la puerta, sintiendo como si estuvieran pasando a través de una catarata. Sólo dieron un par de pasos para llegar al otro lado y, al sentir otra vez el ambiente seco, se detuvieron a observar lo que había a su alrededor.

Fue contrastante el hecho de ver que, a pesar de que estaban a quién sabe cuántos metros bajo tierra, y en medio de unas cuevas apenas iluminadas, ese lugar estuviera tan… elegante. No se podía saber qué tan alto era el techo, pues a medida que aumentaba la altura, también lo hacía la oscuridad; así que al mirar arriba no se veía nada. Las paredes eran blancas, lisas y glaciales, y a cada cierta distancia estaba un farol incrustado en la pared que le daban al lugar una buena iluminación, clara y diáfana.

El lugar se veía tan grande como una iglesia gótica, sólo que a diferencia de vitrales, el lugar estaba adornado con elegantes papiros, con unos caracteres escritos con una caligrafía pulcra y elegante.

Había lo necesario para sobrevivir: un tocador con una jarra de agua y una toalla, una mesa con un par de sillas, un futón blanco y un estante con cosas como libros y materiales de arte. Todo era austero, elegante y a la vez, frío e insensible, justo como la persona que, sentada en un kotatsu, sostenía un pincel y con firmeza trazaba algo en un papiro que seguramente adornaría también la pared. Esta persona levantó la vista y, nada sorprendido de sus visitas, les sonrió sin felicidad.

Sousuke Aizen, en todo el esplendor de su encarcelamiento, les daba la bienvenida a tres de sus más involucrados enemigos después de 6 años de no haberlos visto.


Después de dejar la casa de Ichigo para ir al Seireitei, los cuatro shinigamis se presentaron inmediatamente en el cuartel del comandante general para rendir su informe, pero al llegar ahí les respondieron que, al parecer, estaba atendiendo unos asuntos relacionados con otros capitanes. Por ello decidieron ir a la cuarta división para que la capitana, Retsu Unohana, les ayudara a restablecer su Reiatsu. Permanecieron ahí toda la mañana, siendo observados cuidadosamente, para asegurar que sus heridas no fueran algo de qué preocuparse. Y luego de que Unohana les aplicara un par de técnicas, les permitió retirarse de ahí.

–Tomará un rato antes de que puedan usar su zampakutoh –la capitana les habló con su tono calmo-amenazante mientras les sonreía en la entrada del cuartel, a la vez que los despedía–. Así que por favor, no se metan en líos. Lo mejor será que permanezcan aquí un par de días, para que sus poderes se nivelen de nuevo y puedan ser limitados otra vez para volver al mundo real.

Los cuatro se inclinaron respetuosamente y salieron rápidamente de ahí, porque era imposible de negar que esa mujer les provocaba cierto miedo. Decidieron descansar un rato antes de intentar ir de nuevo con Genryusai, así que todos se fueron a dar una vuelta por la ciudad. Ichigo se fue con Rukia para encontrarse con Renji y otros amigos del Gotei 13, mientras que Urahara prefirió ir directamente a la primera división para esperar su turno. Rangiku, por otra parte, se dirigió a su cuartel para hablar con su pequeño superior.

–¡Co-man-dan-teeee! –La rubia entró alegremente en su oficina, buscando a Hitsugaya para molestarlo un poco después de un par de semanas sin verlo. Pero para su sorpresa, no encontró a nadie ahí.

–Qué raro… –Rangiku se quedó viendo pensativa el lugar, porque por lo que se podía ver, había más papeleo de lo que normalmente dejaba pasar su superior. –¿A dónde habrá ido? –Se acostó cómodamente en su sillón y cerró los ojos con la intención de quedarse dormida, pero al ver que no podía, se puso a pensar en su capitán.

Antes de que se fuera para el mundo humano, ella estaba muy consciente de que, dada la temporada que era, los tenientes y capitanes solían evitarse un poco los unos a los otros, y que por ello, ella misma había dejado a un lado su vibrante personalidad, que se notaba más respecto a su comportamiento hacia Toshiro. Las veces que se había ido a beber habían aumentado, pero era porque no veía otra forma de descargar sus sentimientos. Ella no era del tipo de persona que se la pasara llorando –al menos no sobria–, y no quería cargarle demasiado de sus sensiblerías a su comandante. Porque, más allá de lo poderoso que era, seguía siendo más joven que ella, y por lo tanto, más sensible a las situaciones.

Rangiku se sentó en el sillón y rodeando sus rodillas con sus brazos, miró el asiento vacío de Toshiro. Se había dado cuenta del estado de ánimo de su amigo en esa época. Era más frío que de costumbre, trabajaba más lento y dejaba de reñirla, como si construyera una pared entre él y el resto del mundo. Además, salía más a la ciudad y, las veces que lo había seguido, siempre terminaba llegando al cuartel de la quinta división para mirar de lejos a Hinamori. Sabiendo que sus cuidados hacia ella iban más allá que los de un simple amigo, Matsumoto se preocupaba de que él no fuera capaz de controlarse si las cosas se ponían mal. En él veía reflejado su propio miedo a la debilidad.

Volvió a cerrar los ojos y recordó una que otra cosa vivida en los últimos días que había pasado en casa de Orihime, junto a todos los demás. Eso le había caído muy bien, porque aparte de descansar un rato de sus responsabilidades, pudo tener una visión más clara de las cosas: todos, tanto ahí como en el mundo humano, estaban volviéndose más fuertes. Así que no era como la última vez, donde todo había surgido tan de la nada. Estaban preparados y listos para esperar a esa persona que, al parecer, inevitablemente escaparía.

Quería decirle todo eso a Toshiro. Quería decirle que las cosas estarían bien.

Pero a la vez sentía que si lo tenía cara a cara, no sería capaz de decírselo. ¿Por qué sentía que había algo que aún se le escapaba? ¿Por qué sentía que todo podría desmoronarse en un segundo? ¿Por qué tenía tanto miedo?

Sus pensamientos se interrumpieron por el sonido apresurado de unos pasos que se acercaban a donde estaba ella. Al levantar la vista, vio que en la puerta de la oficina aparecía Rukia, un poco agitada.

– ¡Aquí estás Rangiku! Te busqué por todas partes… –Rukia la miró seriamente, y sin entrar, señaló la dirección en la que venía–. El comandante general nos está llamando. Al parecer, él también tiene algo que decirnos.


Luego de escuchar el saludo del ex comandante, Hirako se adelantó un poco, viendo con más detalle su "celda", si es que se le podía llamar así. Luego vio con frialdad a Aizen, y le habló con tranquilidad, casi con buen humor, como si fuera un saludo a un viejo camarada.

–Parece que te queda bien el encierro, ¿no?

Aizen rio con elegancia.

–Tú sabes que siempre me ha gustado vivir en un lugar cómodo y bien diseñado. Supongo que los de arriba no quieren que me escape antes de tiempo por culpa de una mala celda.

– ¿Y por qué no escapaste ya para mejor volver a tu palacio de Hueco Mundo? –Toshiro, a diferencia de Hirako, se dirigió a su interlocutor de mala gana. Aizen dirigió la vista hacia él, e instintivamente se colocó un poco por enfrente de Hinamori, y le sostuvo la mirada.

Aizen volvió a reír.

–Como siempre, Hitsugaya, la juventud te hace ser demasiado temperamental. Las cosas hechas con precipitación nunca terminan bien. Tú mejor que nadie lo sabes, ya que por ello, ya has terminado medio muerto.

Toshiro lo miró con odio mientras él se levantaba y se acercaba hacia ellos con calma.

–No debo de subestimarlos tanto; porque, a pesar de que mi primer plan me tomó más de 100 años realizarlo, al final terminó fallando.

Aizen rodeó a los shinigamis y se acercó a la puerta de la prisión, a lo que los otros reaccionaron poniéndose en guardia. Sonrió con malicia y luego extendió la mano hacia la puerta y dijo:

–Un ejemplo muy claro es Kisuke Urahara, pues si no fuera por él todo lo que sucedió no hubiera ni iniciado, ni terminado.

Luego de ello, puso su mano sobre la puerta, que fue rechazada inmediatamente, dejándole una leve quemadura.

–Y de hecho, es por su culpa que no puedo salir ahora –Aizen le dio la espalda a los presentes y miró la puerta detenidamente–. La entrada de esta prisión se alimenta con mi energía espiritual, drenándola y usándola en mi contra. No importa que tan fuerte o débil me encuentre ahora, esta puerta me devolverá mi propio reiatsu en igual cantidad –volteó a ver a los presentes y luego puso una expresión despreocupada–. Por lo que, la única manera de que salga de aquí es…

–…Muerto –Hirako susurró la respuesta con desinterés. Los otros dos, lo miraron sorprendidos y luego miraron a Aizen, que ya estaba sonriendo de nuevo, y con un leve asentimiento de la cabeza, continuó:

– Así es. Así que agradécele a Kisuke la calma de la que gozan ahora.

– Si no puedes salir por tu cuenta, ¿hay alguna forma de que salgas de aquí con la ayuda de alguien de afuera?

Aizen contestó a la pregunta de Hirako encogiéndose de hombros.

–Si son inteligentes, cualquier Arrancar que quede en Hueco Mundo ya no tendrá ningún deseo de colaborar conmigo. Y yo ya he obtenido todo lo que quería de ellos, pero nunca se sabe. Por lo tanto, tendrán que verse con atención los unos a los otros, porque nunca sabrás quién trae puesta la máscara esta vez, o cuáles son las intenciones ocultas de la gente.

Hitsugaya, que seguía atentamente los movimientos de Aizen, se estremeció al escuchar la indiferencia en sus palabras al referirse a aquellos con los que había colaborado, y volvió la mirada hacia Hinamori, que se encontraba atrás de él. Ella le devolvió la mirada molesta por la acusación silenciosa, aunque se notaba un leve temblor en su cuerpo. Volvió a mirar al frente y se dirigió a Aizen con desprecio:

–¿Entonces cómo planeas salir de aquí?

El ex comandante se acercó un poco a ellos.

–Creo que ya deberías saber mi respuesta –luego disfrutó cómo Toshiro se confundía por sus palabras, y soltó una breve risa–. Por más aprietos en los que te encuentres, jamás debes revelar tu estrategias al enemigo, ¿no es así?.. Aunque déjame decirte que las cosas caerán, eventualmente, por su propio peso. ¿O acaso crees que la paz en la que se encuentran es verdadera? Yo creo que no, ya que, a pesar de que yo estoy encerrado, ustedes vinieron a mí, notablemente tensos, intentando adivinar lo que tengo en mente.

Hitsugaya frunció el ceño aún más y desvió la mirada avergonzado. Aizen, en cambio, rio, sin poder ocultar su verdadera naturaleza, mostrando el placer que le ocasionaba hacer víctimas de sus juegos mentales a los demás. Después de eso, se enfocó por primera vez en Hinamori desde el comienzo de su visita.

– ¿Qué hay de ti Momo? Hace ya un buen rato que no nos vemos y no has dicho palabra. ¿Tú puedes decirme qué está pasando allá afuera?

Hinamori apretó y evitó la mirada de su antiguo superior, que se colocó justo a su lado y se inclinó un poco para verla mejor.

–La verdad me hace muy feliz que hayas venido hoy tú también. ¿Sabes algo? A pesar de que todo era una farsa, no puedo negar que tu compañía era agradable.

Entonces, colocó una mano en el hombro de la chica y con la otra peinó suavemente su flequillo, que al sentir el tacto de Aizen apretó con violencia sus puños en un intento por no empezar a temblar.

–¿No quisieras volver a esos momentos? Te puedo asegurar que cuando salga de aquí no me molestaría tenerte como subordinada de nuevo –entonces, Aizen se acercó al oído de Hinamori y susurró–. Todo puede volver a ser como antes, Momo. Sólo tienes que desearlo, y la Hogyoku hará el resto.

Hinamori se estremeció de pies a cabeza y sintió cómo se le nublaba la vista cuando sintió que la mano de Aizen se acercaba hacia su mejilla. En un último intento de no mostrar su debilidad, cerró los ojos, pero no llegó a sentir nada más de él porque en el segundo siguiente alguien la empujó. Al abrir los ojos, se encontró con que Toshiro, que antes estaba a un lado de ella, ahora estaba por delante, y que a su vez, era sostenido de los brazos por Hirako, que forcejeaba con él para que no se abalanzara sobre Aizen, que veía la escena con diversión.

–Creo que para este par ya ha sido suficiente por hoy, así que nos retiramos –Hirako habló mientras disimuladamente caminaba hacia la puerta y jalaba a Toshiro y a Hinamori hacia ella.

Aizen rio entre dientes.

–Adelante. Su visita me ha sido muy gratificante, así que si son lo suficientemente… ingenuos y vuelven, los estaré esperando con gusto.

Hirako le hizo una mueca y empujó a sus acompañantes a través de la salida. Una vez afuera, los shinigamis encargados volvieron a hacer las técnicas para cerrar la puerta, que con otro zumbido volvió a quedarse estática y luego las cadenas volvieron a recubrirla.

Los tres shinigamis regresaron rápidamente por donde habían llegado. Caminaron con un paso apresurado, sin decir nada.

Cuando vio que faltaba poco para llegar a la salida, Hinamori se adelantó y salió corriendo. Toshiro intentó ir detrás de ella, pero Hirako lo detuvo del hombro.

–Déjala que se desahogue a gusto por un momento antes de que la alcances. Yo iré con Yamamoto para decirle lo que pasó.

Ambos hombres siguieron su camino a paso regular, y una vez que les devolvieron sus zampakutoh y les quitaron la restricción de su reiatsu, Hitsugaya se apresuró hacia el cuartel de Hinamori, pero al entrar en la oficina en la que había hablado dos días atrás con Hirako no la encontró. Frustrado, pensó dirigirse a la suya propia, cuando al estar a punto de salir sintió una leve presencia. Regresó despacio hacia la esquina más lejana de la habitación –en la que Hinamori los había espiado– y sintió alivio al ver que precisamente ahí se originaba lo que había sentido.

Con cuidado, posó una de sus manos sobre la barrera que la chica había formado. En cuanto lo hizo, ésta empezó a deshacerse entre un fino polvo dorado, delatando el hecho de que había sido mal conjurada debido a las prisas. Poco a poco, la figura de Hinamori se asomó: estaba sentada en el piso, abrazando sus rodillas, temblando terriblemente y con una mezcla de miedo y decepción en sus ojos vidriosos.

Toshiro no supo qué decir. Se quedó ahí, mirándola, mientras se reprochaba a sí mismo por lo que había pasado.

–Creía que en verdad me estaba haciendo fuerte –la voz de Hinamori salió ronca y frágil debido al llanto contenido–, que verlo de nuevo, encarcelado y tal cual es, en verdad me terminaría de convencer de que él en verdad es malo. Pero no pude. Aún hubo instantes en los que creí que él en serio debería tener una razón para hacer todo esto.

– El sólo jugó contigo para lograr que pensaras todo eso.

Hinamori se secó una lágrima con el dorso de la mejilla.

–Lo peor de todo es que lo logró. Ingresé al Gotei 13 para poder estar cerca de él. Mejoré y logré ser teniente para estar a su lado. Todo lo que hice dentro del Seireitei, todo mi esfuerzo y dedicación lo hice para llegar a ser como él algún día. Alguien fuerte en la cual las personas pudieran depositar su confianza para ser defendidos. Fui su sombra todo este tiempo. Pero el hombre al que quería alcanzar no existe. ¿Entonces dónde queda todo eso por lo que luchaba? Estoy hecha un lío: En serio quiero deshacerme de todo esto. Quiero acabar con él de una vez y lograr que por fin estemos en paz –la voz de Hinamori se quebró cuando miró a los ojos a su amigo y dijo–: Pero, Toshiro, yo en verdad lo amaba

Las entrañas del chico se congelaron cuando escuchó por fin la confesión de Hinamori, y también sintió cómo el odio lo quemaba por completo, y cómo en ese momento, quería regresar abajo e intentar matar el alma inmortal de Aizen…y a su vez, cómo su corazón quedaba destrozado por ver el sufrimiento en el que se encontraba la persona más preciada que tenía.

De forma instintiva, y sin encontrar otra forma para responder a todo lo que ella estaba sintiendo, Toshiro se inclinó frente a Hinamori y la tomó entre sus brazos.

Momo se sorprendió por un instante, pero enseguida comenzó a llorar, desahogando por fin todo lo que había estado reprimiendo por días. Correspondió el abrazo de Hitsugaya con fuerza, temblando violentamente debido al llanto.

–Toshiro, tengo tanto miedo de mí misma…

Hitsugaya no pudo contestar de otra manera que abrazándola más fuerte, deseando que eso fuera suficiente para protegerla de todo.


Rangiku y Rukia llegaron a la oficina del comandante Yamamoto tan rápido como su reiatsu en restauración se los permitió. El anciano shinigami, impasible como siempre, se encontraba sentado, y junto a él, estaban Urahara y Hirako, que acababa de llegar. Éste último apenas había empezado a contar lo que había pasado cuando Matsumoto lo interrumpió conmocionada.

– ¿¡Cómo que bajaron a ver a Aizen!? ¿¡Qué acaso están locos!?

Shinji no reaccionó de manera violenta como Rangiku, haciendo gala de la seriedad que, cómo capitán, debía poseer a pesar de no demostrarla.

–Sabemos que suena más a un error que un acierto. Ese tipo tiene casi tanta inteligencia como todos nosotros juntos, y es precisamente por eso que si no nos movemos primero será más fácil que caigamos inconscientemente en hacer lo que él quiere que hagamos.

–Pero de eso a que le hagamos notar que estamos en problemas… –Rukia se mostró preocupada por la situación, ya que, habiendo sido víctima de la primera parte del plan de Aizen, sabía que tratándose de él no se podía esperar nada bueno–. ¿Al menos pudieron obtener algo a cambio?

–En realidad no mucho. Por lo que nos llegó a decir, al parecer no quedaron arrancares en Hueco Mundo que quieran cooperar con él. Dice que nos cuidemos entre nosotros…

– ¿Pero no suena más a un truco que una amenaza? –Urahara interrumpió a Hirako, concentrado en todo lo que decía–. Me parece que en realidad no tiene mucho para trabajar ahora.

– ¿Y creen que en realidad aún haya alguien que en serio quiera sacarlo fuera?

–Yo no lo dudaría –Ichigo susurró esa respuesta muy suavemente, por lo que sólo Rukia lo escuchó. Al hacerlo, le frunció el ceño y lo miró con desaprobación, pero él la ignoró.

Todos se quedaron en silencio, dejando la pregunta al aire.

–Y bueno… ¿qué hacemos?

Yamamoto, que estaba escuchando la conversación de sus subordinados en silencio, por fin habló.

–Me parece que por ahora el asunto de Aizen no nos llevará muy lejos. Así que será mejor que trabajemos con los problemas que tenemos ahora. Si bien la cantidad de Hollows no ha ocasionado problemas en el equilibrio de las almas humanas y de la sociedad de almas, el problema radica en que no podemos dejar pasar el hecho de que la cantidad de menos grande ha aumentado mucho. Por ello, nada nos garantiza que hollows de un rango mayor se aparezcan por aquí, aunque sea poco probable. Así que algunos de ustedes irán a encontrarse con Kurotsuchi en Hueco Mundo para que hablen con quien está ahora a cargo del lugar: Tia Harribel.

Ichigo se sorprendió.

– ¿Sigue viva?

–Sí. En la guerra de invierno, quedó herida de gravedad, pero logró regresar a Hueco Mundo y recuperarse allá. –Rukia le contestó cortante, antes de añadir–: Nelliel está como su mano derecha.

– ¿Y cuándo iremos? –Matsumoto interrumpió a los dos.

–En cuando su reiatsu se restaure. Ya que están más conscientes de la situación, es mejor que ustedes vayan y hablen con ella. Así que es todo por ahora. Retírense y asegúrense de recuperarse por completo. Kisuke, Shinji, quédense por favor.

Rangiku, Rukia e Ichigo salieron de la oficina, siguiendo las órdenes.

Una vez que se hubieron ido, Yamamoto continuó.

–Kisuke, ¿hay algo que necesite saber sobre el teniente de Rukia?

– ¿El bajito? ¿Qué pasa con él? –Hirako se sentó en una de las sillas de la oficina, relajando su posición.

– ¿Estás consciente de su situación como ex espada, no? –Kisuke también se sentó, se quitó el sombrero y cruzó las piernas.

– ¡Oh sí! El es el que se metió en mi pelea con aquel de cabello azul antes de que matara a Rukia. ¿Y qué hay con él?

–Sucede que ahora que han empezado a moverse respecto a Aizen, quiero que se mantengan alerta respecto a él. Ya que antes fue subordinado es extremadamente posible que aún guarde ciertas intenciones ocultas, pero es verdad que sus capacidades como shinigami han sido de mucha ayuda. Así que les pido ese favor. Lo último que queremos es que nos suceda algo igual a lo de la guerra de invierno.

Kisuke se acomodó un poco más en la silla y suspiró un poco cansado.

–En su defensa, comandante, creo que Ulquiorra no guarda malas intenciones. He estado en constante comunicación con Ukitake, y lo único que me puede referir es que es sólo alguien que busca reencontrar con su propia humanidad.

– ¿Y qué hay de su relación con Orihime Inoue?

Urahara rió divertido, tosiendo después para evitar la mirada severa de su superior.

–Dudo mucho que quiera aprovecharse de la misma manera que…

– ¿Aizen con Hinamori? –Hirako lo interrumpió un poco malhumorado, debido a lo que había pasado unas horas atrás. Urahara hizo una mueca.

–Sí, algo así. Pero creo que aquí no es el caso.

–Aún así no debemos confiarnos. Así que Kisuke, te ordeno que lo observes detenidamente. Lo mismo te lo digo a ti con tu teniente, Shinji.

– ¿Tanto así desconfía de sus subordinados, Yama? –Hirako se mostró más malhumorado.

–Como Comandante General, no me puedo permitir poner a un par de Shinigamis delante de toda la Sociedad de Almas. En una situación extrema y en el caso de que alguno de ellos a pesar de todo lo que hemos pasado realice algo que demuestre su traición hacia la seguridad de todos… Tienen la orden de eliminarlos.

La resolución del Comandante General hizo que ambos shinigamis casi se cayeran de sus asientos. Lo miraron sorprendidos, pero a pesar de eso no pudieron debatir nada de lo que les ordenó.

Urahara creyó que las situaciones habían puesto extremista a Yamamoto. Shinji en cambio, deseaba que eso no fuera parte de un plan de Aizen.

A pesar de ello, ambos fueron incapaces de negarse: el cumplimiento del deber, por más injusto que pareciera, al final siempre debía anteponerse sobre los sentimientos.

Ambos asintieron con la cabeza y salieron de la oficina en silencio, rezando porque esa orden jamás debiera de ser cumplida.


¡Hey! Hace demasiado tiempo de no vernos. 7 meses, casi 8, para ser exactos.

Ya ni siquiera merezco tener el descaro de disculparme. Sólo sé que el tiempo vuela cuando evades cosas y así se va rezagando poco a poco. Por ello, una vez más, quiero pedirles una disculpa.

Cuando acabé de escribir este capítulo pensé que me había pasado de drama un poco. Pero aún así me ha gustado bastante, ya las cosas están más claras en mi cabeza y se ven bastante bien de aquí en adelante. Y bueno, de aquí en adelante se me vienen más cosas; estoy en mi último semestre de prepa y pronto la cabeza explotará por los exámenes de la Uni; aún así, quiero que este fic salga este año, porque ya es una ofensa tanto para ustedes como para mí que le ponga esa poca atención a esta historia. Y no se impacienten, que ahora sí viene más Ulquihime! xD

Por ello, quiero agradecerles (de nuevo y como siempre lo hago) el gran apoyo que me han brindado a lo largo de la publicación. ¡Jamás creí que llegaría a 65 reviews! Además son muchas personas las que han agregado a favoritos y siguen el fic. Cada vez que me llega un correo avisando un nuevo follow, favorito o review parece que mi corazón se me va a salir del pecho. Así que: Muchas gracias a las personas que se han sumado a esto, y mil gracias más a las que han estado aquí desde el principio.

Ya sentimentalismos aparte, espero tener un nuevo capítulo para Marzo o Abril, gracias a los cielos el dios de la inspiración ha aparecido más constantemente y me ha dejado escribir un poco más.

¡Feliz 2014, Navidades, San Valentín y todas esas celebraciones que me salté! Un abrazo a todos.

Andyhaikufma: Hey! Es tiempo se me fue volando esta vez igual o que lo anterior. Primero que nada, gracias por tus reviews largos. Me encanta contestarlos :D… Y bien, siempre me había quedado la espinita de imaginar cómo se llevarían Ulquiorra e Ichigo después de todo lo que había pasado, y si Ichigo se pasó de idiota esta vez, lo siento xD… ¿Quién no va a amar a Gin o a Aizen? El primero se llevó toda mi admiración al interpretar su papel de "doble espía", ¡y todos aman a un buen villano! De hecho, disfruté especialmente escribir las partes de Aizen en este capítulo, porque con su cara de "todo es parte del plan" uno no puede imaginarse con qué va a salir. Es genial que te haya gustado este flashback, porque es exactamente lo que quería reflejar: cómo maduraron en ese sentido. A veces también pienso que se menosprecia un poco a Orihime. ¡Sus poderes son geniales! Y bueno, sólo me queda decirte que tengas sólo un poco más de paciencia, que se viene lo bueno. Muchas gracias por comentar siempre. Espero que este cap te haya gustado. ¡Un abrazo!

Kumikoson4: Cuando dices "picante" me suena medio raro (If you know what I mean xD) Que bien que te gustara el capítulo anterior. Y bueno, que decir: situaciones como la de Orihime y Ulquiorra, que están en un constante tira y afloja siempre hacen querer más. Pero no te preocupes. Creo que no son tan torpes xD … Muchas gracias por leer. Siempre me pone muy feliz recibir tus reviews! Saludos~

Naomi sempai, Guest del 23 de Julio y Guest del 30 de Julio: Me alegra que les guste la historia. ¡Así que les pido una disculpa grandísima por haberme tardado tanto! Ya espero y me propongo que no se vuelva a repetir jamás. Un abrazo.

Paiito . carrizo: Siempre es bueno encontrar mas fics, porque te aseguro que hay muchos que vale la pena leer pero no tienen la popularidad suficiente u . u … Así que perdóname, porque al final, no publiqué en un lapso de tiempo menor. ¡Y ya viene el reencuentro chica! Paciencia jeje. Y no te preocupes. Atrasado, atrasado, pero jamás abandonado. Un saludo y un beso :D

Gabriela Sanchez: Lo siento D: No pude publicar antes de fin de año. Y ya viene pronto la identidad de Akira! Saludos.

Akira Schiffer: Me alegra que te haya gustado tanto n . n …. Yo me la estaba pasando bomba escribiendo eso de Ichigo, porque el tío es tan serio y hardcore que es inevitable no hacerle bromas así. Y bueno, una disculpota por la tardanza. A mal paso darle prisa. Y te apoyo: ¡Que viva el Ulquihime!

JoyMurders: No te preocupes. El primer review que yo dejé fue en el capítulo 28 de 30 de una historia que me fascinó (Se llama Musa, está aquí en FF y también es Ulquihime ;D). Pero recuerda que aunque digas sólo "Hola" o "sigue publicando" es una gran motivación para el autor! Así que gracias por tu review! Tus comentarios me ayudan mucho. Y respecto a tu pregunta, lamento responderte que no. Mi cabeza ya no da para más subtramas, lo siento xD. Y respecto sobre Akira, creo que sospechas bien. Me parece que ya la mayoría sabe para donde va el asunto, pero ya leerás cómo se desenlaza! Saludos y de nuevo gracias por tu comentario.

Sirnight Crescent: Al igual que con JoyMurders, no creo que tengas que preocuparte por ello. ¡Ningún review llega demasiado tarde o temprano! Me alegra que te guste la historia. Gracias por leer ~

Tear Antoniette: ¡No sabes lo feliz que me has hecho con tu review! Espero cumplir con tus expectativas en los capítulos siguientes. Y veo que lo dejaste en Noviembre, así que espero que no te haya dado un vuelco el corazón el ver que la última actualización haya sido en Julio. Tal vez sea lenta como tortuga, pero detendré la marcha de esta historia hasta que llegue a su feliz término (?) Un abrazo y espero nos estemos leyendo pronto :D