¡Hola!
Feliz día de los ositos y ramos de rosas rojas que los idiotas les compran a sus novias o novios como muestra material de amor, en pocas palabras, feliz día de san Valentín. No tengo nada en contra de esta festividad, solo digo que si amas a una persona debes demostrárselo diariamente y no únicamente el 14 de febrero. También como no tengo novio, este día me parece un día más.
Algunas personas no abran leído el mensaje que deje anoche, pero lo vuelvo a decir… Anoche el twitter en Venezuela dejo de funcionar (Problema que al parecer se solucionó) pero "X". Si leen el periódico o ven las noticias sabrán lo que pasa en Venezuela, se han escuchado rumores de que van a cortar el internet, no es seguro y espero que no lleguen a tomar esta medida tan drástica. Pero de todas formas quiero advertirles que si desaparezco, es porque me cortaron el internet.
Hablando de twitter… Tengo twitter :3 . Búsquenme como Nek_Asu.
Bueno sin más que decir… Espero que les guste el cap.
O.O.O
— ¡Oh Robert! — canturreo Jia mientras entraba a su oficina con su ya acostumbrado buen humor. Le frunció el ceño aun molesto por sus irrespetuosas acciones como Cónsul. Ella solo era buena para arruinar las tradiciones y manchar el noble nombre de los nephilim. — ¿Listo para la ceremonia?
—Si te dijera que no llamarais a la clave y volverían a amenazarme de despedirme de mi cargo por estar en contra de tu palabra y el "verdadero amor". — la últimas palabras las dijo de forma burlona y despectiva. Con un suspiro se puso de pie para coger su corbata dorada — Ayúdame a amarrarme la corbata.
Jia sonrió y fue a ayudarlo.
—Te vez bien — le dijo cuando ella termino de amarrarle la corbata. Jia sonrió.
Llevaba un largo vestido rojo con encajes dorados, se le ajustaba al cuerpo por lo que se podía apreciar su esbelta figura a la perfección. Estos últimos tres años Jia había dejado crecer un poco su cabellera que ahora tenía una hermosa combinación entre dorado y plateado. Los años no habían sido tan crueles con ella y sus cincuenta años eran solo un número puesto que su joven espíritu la mantenía con un reducido número de arrugas.
—Gracias — le dio unas palmaditas en el hombro — Hoy tu hijo se casara ¿Estas feliz?
—No. Y no es mi hijo. Es el hijo de mi ex esposa.
— ¡Robert! — lo regaño. — Alec es tu hijo, Megan es tu nieta y Magnus tu futuro yerno. Ya es hora de aceptarlo.
—Alec es un nephilim gay que desobedece todas las reglas de lo normal para los nuestros, Magnus es un subterráneo y esa niña es una mestiza asquerosa.
Jia le volteo la cara de una sola cachetada. Lo golpeo tan fuerte que pensó que le había dejado una marca.
—No vuelvas a hablar así de tu familia.
—Ellos no son mi familia. No tengo hijos y mucho menos nietos.
— ¿Qué hay de Izzy y Junior? ¿Desde cuándo no son tu familia? — hasta donde ella sabía el amor que Robert sentía hacia su hija aún existía.
—Ella me ha negado como padre, ya me canse de insistir… También después de todo, ella es madre de un mestizo. — recibió otra cachetada.
—Robert será mejor que enfríes tu cabeza antes de la boda o juro que te golpeare en medio de la ceremonia y sé que Maryse estará encantada de ayudarme a sacarte del salón de los acuerdos. — Lo amenazo para que luego la punta del tacón de la mujer se clavó en su pie izquierdo — También sé que la clave no se opondría a conseguir un nuevo inquisidor, uno que acepte los cambios que está viviendo el siglo XXI — fue lo que dijo mientras salía de la oficina del inquisidor.
Apenas se cerró la puerta, tomo un jarrón y lo lanzo con todas sus fuerzas por la ventana ¡Como lo hacía enojar esa mujer! Siempre que hablaban sobre su hijo terminaban discutiendo y con el abofeteado, pisado, amenazado o las tres cosas.
…
— ¿Han visto a Megan? — pregunto Alec mientras bajaba por las escaleras de la casa de Aline y Helen, las cuales estaban terminando de arreglarse en la sala junto con su hermana. — ¿Megan esta aquí?
—Creo que esta con Magnus — contesto Aline mientras le colocaba un collar de oro a su prometida.
—Esta con Jace — dijo Isabelle casi al mismo tiempo que Aline mientras se pintaba de rojo sus labios.
— ¿No estaba con Maryse? — Alec suspiro exasperado.
— ¿A dónde vas? — pregunto Izzy al verlo de camino hacia la entrada de la casa.
—A buscar a mi hija, ella nunca ha estado en Alicante, podría perderse. — su hermana lo jalo de su saco.
—Megan va a estar bien. Es una niña muy lista y sé que Magnus jamás la dejaría sola por Alicante. — Iba a protestarle pero le tapó la boca con uno de sus delgados dedos — Cálmate, sé que la boda te ha puesto nervioso, pero ya tienes una hija con Magnus dudo que este te quiera dejar plantado en el altar. — Ante esta idea sintió que se le revolvía el estómago.
Helen soltó una carcajada. Todos voltearon a verla.
—Si Magnus te deja plantado en el altar, grabare y venderé el video en el que lo estés matando lenta y tortuosamente.
— ¡Yo no haría eso! — sus mejillas adquirieron un poco de color.
—Claro que lo harías — contestaron las mujeres.
…
— ¡Rápido Meg! — le grito a su parabatai (no oficial)
Megan corría lo más rápido que podía detrás de ella. Su dorado y voluminoso vestido le estaba restando velocidad, si ya de por si Megan era lenta sin vestido, ahora era más lenta. No podía culparla, cuando ella tenía tres años tampoco era muy rápida.
Ambas habían estado con Jace hasta hace unos minutos, iban de camino a la casa (Casa veraniega) de Luke en Alicante, en la que los estaban esperando Magnus, Simon, Junior, Maryse, Joselyn, Luke y Clary. Pero en el camino, Imogen y Will se pusieron a pelear. Lucie vio esto como una oportunidad única, por lo que aprovechó el momento para adelantarse con su parabatai al salón de los acuerdos. Ya habían ido una vez para el ensayo de la boda de sus tíos, pero no las habían dejado recorrer del todo el lugar. Las niñas deseaban conocer el lugar donde dentro de unos años realizarían el juramento y se realizarían las runas de parabatai.
Lucie poseía una buena memoria, por lo que solo necesito preguntar una sola vez para ubicar el camino hacia el salón de los acuerdos. Su abuela Joselyn decía que ella era más parecida a Jace que su hermana, puesto que a ella le gustaba mucho más el peligro y parecía tener un perfume especial que lo atraía hacia ella, era la que usualmente actuaba sin pensar y siempre se salía con la suya.
Desde el incidente hace tres años, cuando ella le salvo la vida a Megan, la relación de Lucie e Imogen se fue debilitando; en realidad Lucie consideraba más a Megan como una hermana. Su relación con Will, su hermano menor, también era buena, usualmente él siempre estaba con ellas.
— ¡Ya llegamos! — anuncio con alegría Lucie cuando estaban a unos cuantos pasos del imponente edificio de estilo neoclacista.
…
Refunfuñaba mientras caminaba hacia el lugar donde debería estar Jia, pero, puesto que ella no era la persona más puntual del mundo no esperaba encontrarla. Le había pedido que llegara dos horas antes para repasar la ceremonia, también para preparar las cosas para el dichoso tatuaje que se realizaría el brujo. Él necesitaba esta práctica, puesto que jamás había asistido a las prácticas donde estuviera presente el gay y su familia. En definitiva lo que más deseaba era que todo esto terminara de una buena vez, no quería ver al gay, ni al brujo y mucho menos a la mestiza.
Efectivamente cuando cruzo la puerta no se encontró con Jia, pero, se consiguió con otras personas, o sería mejor llamarlas personitas. Dos niñas. Una cercana a los ocho años, pecosa de tez blanca, con una voluptuosa cabellera dorada que caía en unos hermosos bucles hasta la mitad de la espalda, por ojos dos esmeraldas y por labios dos pétalos de rosas. Llevaba un hermoso vestido sin mangas dorado con algunos detalles en blanco, con una abultada falda que no parecía tan pesada a pesar de su tamaño, o al menos esa era la sensación que daba, puesto que la niña no paraba de saltar, correr y bailar en medio del salón.
La otra, una niña más pequeña, tal vez de tres años. Llevaba un vestido muy parecido al de la otra niña, solo que a ella si le costaba caminar con su abultada falda dorada, llevaba guantecitos blancos y una carterita a juego con los guantes. Su cabellera negra estaba recogida en un elegante moño con pequeñas horquillas de flores, del cual se salían unos cuantos mechoncitos. De sus rosados labios salían unas fuertes risotadas. Era una niña muy hermosa, con un hermoso rosado en las mejillas y que aplaudía al baile que hacia la otra. En otras circunstancias Robert las regañaría y las sacaría patadas del salón de los acuerdos, pero al ver los azules ojos felinos de la más pequeña su sangre se helo y sintió algo parecido a un nudo en la garganta.
Obviamente que la reconoció, a ambas las reconoció. La mayor era Lucie Herondale, la hija de Jace. La más pequeña era Megan Bane, la mestiza que el mundo conocía como su nieta.
…
Hace tres años
Después de pedirle disculpas a la Clave por su inmadura actuación ante el asunto del embarazo del gay, que según el mundo conocía como su hijo. Volvió a sus actividades como Inquisidor. Jia le había dejado una gran cantidad de trabajo acumulado, para cuando regresara se pusiera de mal humor y también como una forma muy sutil de castigarlo por sus palabras y sus berrinches.
Uno de sus trabajos era ir a visitar al gay y al brujo, para hablar sobre la estúpida idea que había aprobado la Clave. La idea era que debía haber hecho esto hace un año, pero su odio hacia el gay y la criatura que estaba creciendo en su vientre, habían hecho que perdiera la cabeza e hiciera enojar a Jia y a gran parte de la Clave, lo cual produjo que lo suspendieran de sus actividades como Inquisidor.
Aquella mañana había despertado con un humor neutro, pero sabía que al ver al gay y al brujo bisexual su humor se volvería muy negro. Le habían dicho que ya había nacido la criatura, la idea de conocerla solo le molestaba. Se había colocado su equipo de combate debajo de su traje, después de informarles a la pareja de gays sobre las acciones que tomaría la Clave ante su matrimonio iría a reunirse con Raphael.
Toco el timbre de la casa del gay, no duro mucho para que le abrieran. El brujo fue el que le abrió la puerta, en sus brazos levaba a una bebé de dos meses. No vio a la niña con mucho detalle, solo observo que se veía bastante saludable y llevaba un pijama azul que hacia juego sus ojos. Sus felinos ojos. Robert al ver los ojos de la bebé sintió que se le erizaba el vello de los brazos. La mestiza lo estaba observando fijamente. Él también la estaba observando fijamente, lo que veía era a un ser mestizo, a un monstruo. Había creído que la estupidez que decía que decía que "los niños al igual que los animales olían el miedo" no era más que una ridiculez que inventaban los feos que hacían llorar a los niños con su fealdad, pero, cuando la mestiza empezó a llorar supo que era cierto. Ella sabía que le tenía miedo a sus horripilantes ojos de gato.
El brujo intento calmarla, pero, solo consiguió que la bebé siguiera llorando.
— ¡Alec! — le grito a su amante.
El gay no tardó en llegar, venía arrastrando los pies, bostezando y frotándose los ojos. Pareció que se despertó al ver a Robert en el umbral de su casa.
— ¡Papá! ¿Qué haces aquí? — hace ya un tiempo que no escuchaba que lo llamaban papá, seguramente lo llamo así porque seguía medio dormido.
—No soy tu padre. Soy el Inquisidor, y vengo a hablarles sobre las acciones que tomara la Clave ante ustedes. — Tuvo que ir elevando la voz, ya que la mestiza estaba llorando cada vez más fuerte — Supongo que Jia les abra… — fulmino a la bebé con la mirada mientras decía — ¿¡Pueden hacer que esa maldita mestiza que calle de una buena vez!? — grito con todas sus fuerzas.
Pareció como si sus palabras los hubiesen abofeteado a los tres. La mestiza dejo de llorar.
—Magnus dame a Megan — Alec estaba pálido. Robert lo conocía, sabía que quería ponerse a llorar— Atiéndelo tú. — Dijo mientras tomaba en brazos a su hija y se iba a su habitación.
Hablo con Magnus sobre la decisión de Clave de permitir el matrimonio homosexual entre los cazadores de sombras, pero al ser el un subterráneo, su matrimonio debería ser prohibido y Alec debería ser despojado de sus marcas y ser expulsado de la Clave, pero, ya que la Cónsul tenía un gran corazón había hecho una excepción con su caso. Su matrimonio no se llevaría a cabo de inmediato, primero debían hacer que la comunidad de nephilim los aceptara a los homosexuales, esto sería un proceso que podría durar años. El brujo escucho a Robert con mucha atención y acepto la decisión de la Clave. Tras terminar de decirle todo lo que le había mandado a decir la Cónsul, le entrego un documento con la ley sobre el matrimonio gay que había redactado hace unos meses Jia con la ayuda de la Clave.
Durante el resto de su visita no volvió a ver al gay ni a la mestiza.
…
Lucie bailaba frente a ella. Se veía tan hermosa, ya deseaba crecer para poder hacer las mismas cosas que ella. Quería crecer y ser una increíble cazadora de sombras que pueda ayudar a Lucie ¡Ella sería la mejor parabatai del mundo! Sintió que alguien la estaba observando fijamente. Giro sobre su propio eje en busca del observador. En la puerta un hombre mayor las observaba, tal vez fue su idea, pero creyó haberlo visto temblar.
Entrecerró sus ojos intentando ver mejor el rostro de aquel hombre de cabellera negra con algunos mechones plateados. Las imágenes que algunas veces le mostraba su papi Alec o su abuela le dieron el nombre de aquel hombre, el cual parecía dubitativo, con un pie dentro del salón y otro fuera. Le dedico una amplia sonrisa y lo saludo con la mano. Era la primera vez que lo veía en persona, pero sentía que lo conocía por medio de su papi.
Aquel hombre de traje negro con dorado, era su abuelo. El papá de su papi. Siempre que su progenitor hablaba de su progenitor, decía que era un hombre muy importante y ocupado, esa era la razón por la que nunca lo había visto. Le habían contado que era muy fuerte y valiente, su papi lo admiraba y le tenía miedo, según su papi su abuelo era un hombre aterrador. Pero a ella no le dio miedo, más bien, le pareció que se sentía solo.
— ¡Abuelito! — No podía ocultar su alegría ¡Al fin conocería a su abuelo!
Lucie se detuvo en seco y observo con miedo a Robert.
— ¡Megan detente! — le grito Lucie mientras empezaba a correr en dirección a su abuelo.
— ¡Hola abuelito! — Megan abrazo a su abuelo, en realidad, abrazo su pierna — Soy Megan abuelo.
Estaba saltando de alegría, sentía su cara sonrojada y su sonrisa era imborrable. Quería contarle tantas cosas a su abuelo, quería aprovechar su poco tiempo con él. Robert estaba totalmente tieso, Megan levanto su rostro intentando ver el rostro de su abuelo, el cual tenía una expresión en su rostro que Megan no conocía, parecía triste, enojado, confundido y feliz al mismo tiempo.
— ¿Qué tienes abuelito? — Pregunto la infante mientras jalaba el pantalón de su abuelo — ¿Te duele la pancita? — la preocupación de Megan era genuina y se preocupó más cunado su abuelo empezó a llorar.
—No me pasa nada… — se secó las lágrimas con la manga de su saco. Le sonrió —…Princesa.
…
— ¿¡Cómo te atreves a perder a mi hija!? — Le ladro Alec a su parabatai — ¡Es una bebe! Debe estar sola, asustada y llorando en algún rincón de Alicante.
— ¿Te has olvidado que también perdí a mi hija? Seguramente están juntas.
Hace cerca de una hora Jace había regresado a la casa de Helen en busca de Alec. Venía con Imogen y Will, este último lloraba; lo más posible es que se haya peleado con su hermana mayor, ellos dos no se llevaban muy bien. Jace les conto lo que sucedió y como de un momento a otro las niñas habían desaparecido. Alec se había puesto como una fiera, quería matar a su parabatai por haber perdido a su hijita. Le grito por unos minutos, luego de calmarse, se quitó el saco y se cambió la camisa y se fue junto a Jace en busca de las niñas. Ninguno de los dos quería informarle al brujo sobre la desaparición de Megan, ya que sabían que si Magnus se enteraba era capaz de destrozar Alicante y de matar a Jace.
Estaban corriendo por las calles de la ciudad de cristal, llamándolas a gritos y preguntándole a las personas con las que se encontraban en medio de la calle si habían visto a dos niñas vestidas de gala, una rubia de ocho años y una morena de tres años. Cuando Alec empezó a entrar en crisis y estaba a punto de ir a buscar a Magnus. Una viejita les dijo que había visto a las dos niñas entrando en el salón de los acuerdos. Al tener una posible ubicación de las niñas ambos padres sintieron un gran alivio. Se apresuraron a llegar a llegar al salón de los acuerdos, esperaban que las niñas no se hubieran ido del lugar.
Al llegar, sintieron que tenían el corazón en la mano. Se detuvieron unos instantes detrás de la puerta, esperando escuchar algo que les indicara que las niñas estaban dentro. No duraron mucho en escuchar las risotadas de Megan, la cual fue su señal para abrir la puerta de un solo golpe. Buscaron a las niñas con la mirada, las encontraron sentadas en la parte de adelante, no estaban solas. Robert Lightwood estaba con ellas, Lucie sentada a su lado y Megan sentada en su regazo.
Las niñas junto con Robert se voltearon a verlos. Alec vio como la sonrisa de su padre se borraba de su rostro.
— ¡Papi! — grito Megan con alegría al mismo tiempo que Alec tartamudeaba.
—Pa…Pá.
—Alexander tu sabes que odio que me digas papá. Llámame por mi nombre. O mejor aún, llámame por mi cargo. — dijo fríamente Robert.
— ¿Por qué papi no puede decirte papá? — pregunto Megan con la inocencia más dulce mientras inclinaba un poco la cabeza y levantaba sus bracitos con un gesto de duda. Robert sonrió ante la pregunta de la niña.
—Porque tu padre está muy grande para decirme papá — Robert que había estado mirando con dulzura a la niña, levanto la vista y busco a Alec, al cual fulmino con la mirada — Y además, tu papá y yo estamos peleados desde hace muchos años.
O.O.O
¿Les gusto?
No me maten por este salto tan radical en el tiempo. Hago esto porque fue la única forma que conseguí de explicar porque coloque a Robert en el cap pasado… Creo que cuando escribí el final del cap anterior estaba medio drog… dormida. No se preocupen que ya sé cómo colocar lo que se perdieron de la infancia de Megan. Dentro de unos… Siete u ocho caps terminare el primer arco de una runa para la felicidad. Con este fin de arco volveré a hacer un salto en el tiempo… Y me tomare dos o tres semanas de vacaciones para estudiar para mis exámenes de lapso :D
Se los digo con tiempo para que no me odien después…
La sorpresa de las que le hable la semana pasada es que esta semana hay doble cap… Hoy hay cap y el domingo también, así que espérenlo.
También quiero agradecer todos su bellos reviews, gracias a las personas que le desearon lo mejor a mi país :D
Para no dejar la ocasión… ¡Los amo! Ustedes son mi Valentine (¿?) Amos sus reviews, amo que lean mis caps y amo que se tomen un tiempecito para leer lo que está loca (yo) dice… Feliz día de San Valentine…
Pd: Valentine Morgenstern no tiene nada que ver con el día que se está celebrando hoy e.e
Hasta el domingo… bye bye.
