¡Hola gente hermosa de este universo!

¿Cómo están? ¿Cómo pasaron sus carnavales?

Les había dicho que intentaría escribir el miércoles, pero empecé clases otra vez y no tuve tiempo de terminar el cap… Así que lo monte hoy en su horario anormal y corriente… Dije anormal? Ups!

El cap está algo tierno (Al menos en mi parecer), es largo… Creo que es uno de los caps más largo que he escrito… Este cap sentí que está lleno de muchos diálogos. Debo advertirles que deben de estar pendientes ya que diré quien es el futuro interés amoroso de Megan de una forma muy disimulada, así que estén pendientes. Creo que algunos me odiaran después de enterarse quien se ganara el corazón de la pequeña Megan.

Cambiando de tema… A ustedes no les pasa que ¿Con cada día que pasa y con cada spoiler nuevo que da Cassie sienten más deseos de saber que va a pasar en el siguiente libro? Siento que para en Mayo empezare a arrancarme el cabello mientras espero que traduzcan el libro.

Por ultimo debo preguntarles algo ¿Tan malo fue el cap 19? Fue el cap en el que recibí la menor cantidad de reviews desde que comencé el fic… Me disculpo por ese cap tan malo e improvisado, les prometo que los próximos caps serán mejores.

Bueno sin más que decir… Espero que les guste.

O.O.O

— ¡Gracias por la comida papito! — le agradeció Megan a Alec mientras Magnus le limpiaba la boca con una servilleta. — Estuvo muy rico todo.

— Me alegra que te haya gustado — cogió junto con sus platos sucios los de su esposo e hija.

—Ahora que lo pienso… ¿Por qué tu sabes cocinar e Isabelle no? — pregunto Magnus mientras le quitaba a Megan el babero que le habían puesto para evitar que se manchara la ropa.

— Izzy nunca le prestó atención a como mamá cocinaba — se encogió de hombros — Siempre quise irme del instituto y vivir con mi alma gemela, si esta no sabía cocinar pensé que yo podría hacerlo.

—Yo se cocinar — se quejó el brujo en un puchero un tanto infantil.

—Me lo hubieses dicho cuando tenía ocho años.

Era una agradable tarde de primavera, no hacia tanto calor como para encender el aire acondicionado, y tampoco tanto frio como para encender el calentador; es decir hacia un tiempo perfecto. El cielo estaba despejado, los niños jugaban en la calle por lo que sus risas se podían escuchar levemente en su piso. La familia Bane acababa de almorzar, tenían planeado que después de la siesta de Megan irían al cine a ver una nueva película mundana que Megan y Alec deseaban ver. Un plan muy poco común para una familia de nephilim, pero desde que Alec conoció a Magnus empezó a enamorase de los artilugios y medios de entretenimiento mundanos; era increíble que los cazadores de sombras desconocieran programas de televisión como Glee, Games of thrones o Grey's anatomy, también que se perdieran de casi todas las películas que se estrenaban en los cines mundanos. Magnus muchas veces había dicho que cuando se estrenaba una nueva película Alec era como un niño, ya que se la pasaba todo el día insistiéndole para que lo llevara a verla. Luego del nacimiento de Megan, Magnus había ganado a dos personas que le insistían que las llevaran al cine a ver alguna nueva proyección.

La familia adoraba el cine, las ferias mundanas, los parques de diversiones y otras cosas que una familia de nephilim encuentran extrañas y algo que no se parecía en nada a antiguas costumbres. A Alec no le molestaba que los demás cazadores de sombras pensaran que los gustos de su familia eran extraños, ya que prefería que Megan se desvelara viendo película con ellos que enseñarle todos los días las mil y un formas diferentes que hay para matar un demonio menor. Obviamente que le enseñaría a Megan todas las costumbres de un cazador de sombras, pero no suprimiría a su hija con sus estudios sobre demonios, runas y entrenamiento como Jace hacía con sus hijos. Tanto Magnus como Alec deseaban que la vida de su hija no girara únicamente en la vida de un cazador de sombras, si no que aprendiera lo hermosa y divertida que es la vida. Ellos querían darle a su pequeña la infancia que ellos nunca tuvieron.

Ya lo habían acordado, cuando Megan cumpliera cuatro años el próximo mes empezarían a enseñarle todo lo que un cazador de sombras debía saber. Alec le enseñaría demonología, primeros auxilios, historia de los nephilim y las normas de los cazadores de sombras junto con Maryse; Jace le enseñaría junto con sus hijos a combatir, el uso adecuado de las armas, la pondría en buen estado físico y le enseñaría a cómo debe utilizar su equipo de combate; Clary le enseñaría a realizar runas y también la historia y significado de las runas; Magnus había empezado con sus lecciones desde hace un tiempo, él le enseñaría a su hija a leer, escribir y a hablar diversos idiomas.

Alec lavaba los platos con ayuda de Megan cuando el timbre sonó. Le pareció extraño, desde hace mucho tiempo que su familia se aparecía en medio de la sala sin previo aviso y en los momentos más inoportunos. En realidad hacia tanto tiempo que no escuchaban el timbre de su casa, que por unos instantes se preguntó que era aquel extraño sonido.

—Megan puedes ir a ver quién es — le pidió a su hija mientras terminaba de guardar los platos.

La pequeña asintió y de un salto se bajó del banco en el que había estado parada mientras ayudaba a su padre secando los platos del almuerzo. Segundos después de que su hija fuera a abrir la puerta escucho:

— ¡Abuelito! — gritó la niña.

Corrió hacia la puerta, al parecer él no fue el único que escucho el grito de emoción de Megan, ya que Magnus también llego al mismo tiempo que él a la puerta por la que Robert Lightwood estaba entrando. Su padre venia vestido de forma informal, había traído un pingüino bebé de felpa para Megan y en sus manos tenía una gruesa caja de color azul.

— ¿Qué haces aquí? — pregunto con agresividad Magnus. El brujo miraba fijamente la caja.

—Vengo a visitar a mi nieta. Les mande una carta la semana pasada…

—La queme apenas llego.

— ¡Magnus! — lo regaño. No era la primera vez que Magnus quemaba la correspondencia, en realidad siempre lo hacía; leía lo que le importaba y luego la quemaba junto con las cosas que encontraba irrelevantes, las cuales no leía ya que solo lo harían perder su valioso tiempo.

—Si llego en mal momento me puedo ir…

— ¡No! — grito Megan mientas se aferraba a la pierna de su abuelo — Quiero que el abuelito se quede. — Ya que todo lo que decía la pequeña era ley, ambos suspiraron resignados e invitaron a Robert a entrar en la sala.

—Iré a preparar café, Magnus se un buen anfitrión y habla con mi padre — le dijo a su esposo mientras se iba a la cocina.

— ¿Cuál es el motivo de tu visita? — Magnus le pregunto a Robert mientras se sentaba enfrente de su hija y suegro.

—Vi ese peluche en la tienda de regalos del zoológico Loro Parque cuando fui a hacerle una visita al encargado del instituto de Tenerife. Megan me había contado que en su habitación quería formar un zoológico con todos sus muñecos de felpa, así que le compre el pingüino y se lo vine a entregar — le sonrió a su nieta — También… — abrió la caja — Megan me había dicho que quería ver más fotos de su papá de pequeño, así que le traje mis álbumes viejos para que pudiera ver algunas fotos de Alec cuando era pequeño.

A Megan se le cayó el peluche de las manos y se acercó más a su abuelo para ver la primera foto del álbum que acababa de sacar de la caja. La idea de ver fotos de Alec de bebé hizo que olvidara todo el odio hacia su suegro y se apresuró a sentarse junto a Robert para ver junto a su hija las fotos de Alec de bebé.

—Esta es una foto de cuando Alec nació, era muy pequeño. Pesaba apenas dos kilos ochenta y cinco, recuerdo que cabía perfectamente en solo uno de mis brazo — dijo con ternura mientras señalaba una foto de Alec recién nacido junto a Maryse en la cama. — Y esta…

Cuando salió de la cocina con una bandeja de galletas, tres tazas de café y una de leche, jamás esperaba encontrarse con la imagen que tenía enfrente, casi se le caía la bandeja de la impresión. Megan, Robert y Magnus se encontraban sentados juntos en el mismo sofá, riéndose de los mismos chistes y haciendo comentarios sobre fotos de un álbum que el reconoció al instante. Sintió nauseas al ver el álbum de sus primeras semanas de vida.

— ¿Qué hacen viendo eso? — pregunto mientras colocaba la bandeja enfrente de ellos en la nueva mesita de café.

—Papi eras bello, te parecías a mí.

—Amor eras adorable.

—Mi hijo era muy guapo. — Este comentario fue un tanto sorpresivo para la pareja, pero lo dejaron pasar por alto. La cara de Alec estaba completamente roja por la cantidad de halagos que estaba recibiendo.

—Esta es mi foto favorita — dijo Magnus con una sonrisa pervertida mientras señalaba una foto de Alec desnudo — No has cambiado nada allá bajo.

Alec pudo ver como a su padre se le erizaban los vellos de los brazos ante el comentario de su esposo. En estos momentos agradecía que su hija aun fuera pequeña y no entendiera las indirectas.

—No entendí — Megan era la viva imagen de la inocencia en su máximo estado.

—Lo entenderás cuando seas mayor — dijo Magnus.

—Ok.

—Esas son todas — anuncio Robert mientras cerraba el último álbum una hora después.

— ¿No hay más fotos? — pregunto con tristeza Megan mientras revisaba la caja que había traído su abuelo.

—Gracias al Ángel, esas son todas las fotos. El resto de los álbumes los tiene mi madre.

—Abuelito ¿Quiere ver mis fotos? — la pregunta de Megan tomando desprevenidos a los adultos. Con una sonrisa Robert acepto la propuesta de la pequeña, la cual salió corriendo a buscar los álbumes de fotos en el estudio de su papá (Magnus).

Unos minutos después Megan regreso balanceando cuatro gruesos álbumes de fotos. Magnus se levantó para ayudar a su hija, pero esta se reusó alegando que ella ya no era pequeña y que podía hacerlo sola. Le dio los álbumes a su abuelo, este le agradeció.

—En este están sus fotos desde que nació hasta su primer cumpleaños — dijo Alec mientras le señalaba el álbum más grueso y de color celeste. Robert asintió, abrió el álbum, al ver la primera imagen una sonrisa se formó en su serio rostro. — Esta es su primera foto — era una foto de Alec alimentando por primera vez a Megan — Magnus nos tomó esta foto sin que nos diéramos cuenta — obviamente que Megan no se iba a dar cuenta de la foto, apenas tenía unas horas de nacida, pero Alec sabía que si no la mencionaba la pequeña se quejaría. Robert que su rostro reflejaba melancolía, paso sus dedos con ternura sobre la foto; tal vez era la imaginación de Alec, pero parecía como si Robert sintiera remordimiento de haberse perdido tres años de la vida de Megan. — Esta nos la tomo mamá, Megan estaba dormida en este momento — dijo mientras señalaba una foto de los tres. Magnus abrazaba a Alec por la cintura y miraba a Megan con adoración.

Fueron pasando fotos, con cada foto que le enseñaban a Robert, Alec decía quien había tomado la foto y daba una pequeña explicación sobre aquel día; algunas veces Magnus agregaba algunas palabras o decía el mismo la explicación, otras veces Megan mentía diciendo que ella se acordaba de ese día he inventaba algún cuento sin coherencia, los adultos solo podían reír ante las explicaciones de Megan.

En la mitad del álbum se encontraron con la foto de un bebe recién nacido vestido de azul sobre los brazos de Clary, el bebé tenía una tez bastante rosadita y tenía una pelusa de color dorado por cabello.

—Esta es una foto de Will, el tercer hijo de Jace. — Le explico Alec a su padre — Cuando Clary entro en trabajo de parto estábamos en casa de Isabelle. Ella empezó a gritar y a maldecir a Jace, el cual no estaba. Magnus llamó a Jem, ya que no le agradan los hermanos silenciosos — Magnus hizo una mueca divertida — Simon entro en crisis. Temblaba tanto que marco cinco números desconocidos, antes de poder marcarle a Jace. — Robert sonrió ante la idea de su yerno temblando y llamando a personas desconocidas.

— ¡Si yo lo recuerdo! Will venía en una bolsa que traía la cigüeña… — empezó Megan emocionada.

—No mientas pequeña pinocho. — La interrumpió Magnus mientras le jalaba con ternura la nariz a su pequeña — Tú estabas durmiendo la siesta junto con Lucie, Imogen y Junior.

— ¡Oh! — Todos se rieron ante la decepción de Megan — Entonces lo soñé.

—Megan tenía dos meses y medio cuando nació Will. — le dijo Alec a su padre.

Siguieron viendo las fotos. Fotos de Megan con su abuela, con sus primos, con presidente Miau, con sus padres, con Helen y Aline, Megan sola, con sus peluches, bañándose, comiendo y jugando con la estela de su papi. Una foto llamo la atención de Robert. En la foto Megan ya se veía un poco más grandecita y se parecía a la bebé que había visto hace años en los brazos de Magnus. Tendría como unos ocho meses y llevaba puesto un vestido verde agua, estaba durmiendo la siesta; lo que le llamo la atención es que no estaba durmiendo la siesta sola, sino que estaba durmiendo abrazada a Will.

— ¡Oh! esta foto la tome yo — dijo Magnus — Ese día había una disputa entre los vampiros del clan de Nueva York y una manada de lobos a las afueras de la ciudad, así que todos fueron a intentar terminar la pelea, la cual termino con cinco subterráneos muertos. Como no podían dejar a los niños solos me dejaron de niñero de dos bebes, un niño de tres años muy berrinchudo y dos gemelas que casualmente decidieron pelearse ese día. Ahora que lo pienso. Yo siempre soy el que hace de niñero.

—Eres un buen niñero — dijo Alec de forma juguetona mientras besaba a Magnus olvidándose que a su padre no le gustaba verlo hacerle demostraciones de afecto a su esposo o algún otro hombre. Robert carraspeo.

—Ese día les di de comer a Megan y a Will, minutos después ambos estaban adormilados, así que los deje durmiendo la siesta en mi habitación. Cuando pensé que ya habían dormido suficiente, fui a despertarlos y los encontré abrazados. Se veían tan tiernos que no pude evitar tomarles una foto durmiendo juntos.

—A Magnus le encanta tomarle foto a las personas mientras están dormidas. Su celular está lleno de fotos mías y de Megan durmiendo.

—No solo tengo fotos tuyas durmiendo. También tengo fotos tuyas haciendo otras cosas, como jugando o tomando leche — Alec se sonrojo ante las palabras de su esposo, sabia cuáles eran esas fotos. Fotos que Megan jamás en su vida llegaría a ver. Robert volvió a carraspear. — ¡Ejem! Volviendo a la foto…

—Papá quiero dormir con Will para que me tomes otra foto.

—Ok, cuando venga a la casa puedes dormir con él y les tomare otra foto. — Megan sonrió — A Megan le encanta tomarse fotos con Will.

—Después de Lucie, Will es su primo favorito. — le dijo a su padre.

Robert asintió y paso la página. En esta foto Magnus sostenía a Megan, la cual llevaba una braga negra con una camisa rosado bebé, su cabello estaba recogido en dos colitas con dos lacitos de lentejuelas fucsia. Estaban en el estudio del brujo, el cual se veía muy orgulloso.

—Esta foto la tomo uno de mis clientes cuando Megan dio sus primeros pasos y además ese mismo día me llamo por primera vez papá… — empezó a relatar el brujo.

Era una tarde lluviosa, pero el mal tiempo no había impedido que Alec fuera con Jace a resolver un caso que involucraba a un demonio menor muy travieso cerca de central park. De no ser porque estaba lloviendo le hubiese pedido a su prometido que se llevara a la niña ya que estaba esperando a uno de sus clientes más antiguos e importantes. Cuando el viejo señor Gordon llegó, dejo a Megan viendo televisión en la sala; su hija era una niña muy tranquila, por lo que no le preocupaba mucho dejarla sola.

—Disculpe el retraso — se disculpó al entrar en la habitación, acababa de dejar a Megan viendo televisión — Mi pareja está trabajando y por el mal clima no se pudo llevar a la niña.

—No se preocupe yo también fui padre así que lo comprendo — el viejo estaba de buen humor. Lo más seguro es que su esposa o amante estuviera involucrada en su buen humor.

—Bueno, en su llamada se le escuchaba… — fue interrumpido por una risita de bebé. Se dio la vuelta y ahí estaba Megan; su hija ya había aprendido a gatear y en ocasiones dedicaba todo su día a perseguir a sus padres por toda la casa lanzando grandes risotadas con cada paso que daba. — Megan — suspiro mientras se inclinaba para coger en brazos a su pequeña — Papá está ocupado. — la niña soltó una risotada mientras aplaudía. — Te voy a llevar nuevamente a la sala. Discúlpeme señor Gordon.

Fue a la sala. En la televisión estaban dando un programa que Megan no soportaba; para ser una bebé de once meses, era una bebé con mucha personalidad. Le puso una película y cuando se cercioro de que ella estaba viendo la película se fue nuevamente a su oficina a atender a su cliente.

—Nuevamente me disculpo. Tienen apenas once meses y está en su etapa de quiero perseguir a mis padres — después de que su cliente se mostrara nuevamente comprensivo continuaron con su charla de negocios.

El señor Gordon necesitaba ayuda para recuperar un regalo para su amante que tiro por al océano durante un crucero con su familia, hizo esto como medida desesperada, ya que su esposa estaba por descubrir el collar. El señor Gordon era el dueño de un bufete de abogados muy exitoso en Nueva York, desde hace años le pedía ayuda a Magnus para que utilizar magia en los abogados de su bufete, para salvarse de perder algún caso importante o cosas como esa; esta era la primera vez que el viejo panzón le pedía algo como eso.

—Tengo unas amigas sirenas que a un muy buen precio pueden ayudarte…

—Hola preciosa — saludo Gordon. Magnus se dio la vuelta y casi se le cae la mandíbula al suelo.

Megan estaba en la puerta, estaba de pie apoyada en la puerta. Ella al darse cuenta que su papá la estaba observando soltó una risotada, y como si fuese un pingüino empezó a caminar hacia Magnus. Cuando llego hacia el brujo volvió a reírse. La cogió entre sus brazos y la abrazo. La lleno de halagos y como pudo se sacó el celular del bolsillo, con dedos temblorosos marco el número de Alec.

—Magnus estoy…

—Megan ha dado sus primeros pasos — lo interrumpió. Cuando hablo se dio cuenta que su voz temblaba, supuso que estaba llorando de alegría.

— ¿¡QUE!? — Megan le dio un golpe en la cara a Magnus intentando recuperar su atención.

— ¿Qué pasó princesa? — Le pregunto a la niña que gritaba por atención de su papá — ¿Quieres hablar con papi? — le ofreció el teléfono. Megan lo cogió, le dio vueltas y lo tiro hacia la pared. El señor Gordon estallo en una carcajada. — ¡Megan! — la regaño.

—Pa…Pá — le respondió la niña. Megan parecía molesta por la falta de atención de su padre.

—Cuando Alec llego el señor Gordon ya se había ido y yo le estaba dando de comer a Megan. — termino de relatar el brujo.

— ¿Qué estaba comiendo papito?

—Papilla de banana — era mentira, pero Megan amaba la banana así que siempre que ella preguntaba por lo que ella comía de bebé siempre le respondían con papilla de banana o papilla de pera.

—Hum… ¡Que rico! — Ella pasó la hoja — ¡Esta soy yo! — le dijo a su abuelo mientras señalaba una foto suya disfrazada de gato. — Esta era mi pijama favodita — se enredó con la "R"; Megan a pesar de su corta edad ya hablaba con bastante fluidez, esto se debía que Magnus era muy maestro un tanto quisquilloso que siempre insistía en que su hija debía tener un buen manejo de las palabras.

—Favorita — la corrigió su padre.

—Favorita.

Pasó la página y llegaron al final del primer álbum de Megan. Era una foto de su primer cumpleaños, estaba junto con sus padres, todos iban vestidos de rosa; ella llevaba un vestido rosado con un lazo blanco; Magnus llevaba puesto un suéter de cuello de tortuga rosado y un pantalón de mezclilla negro bastante ajustado, se veía muy atractivo; Alec llevaba una camiseta rosada debajo de la chaqueta de cuero negra de Magnus. El brujo le explico a Robert que Alec llevaba puesta aquella chaqueta por insistencia de Megan y de él.

— ¿Cómo que insistencia de Megan?

—Veras me estaba terminando de arreglar para la fiesta de cumpleaños, Megan y Magnus me estaba observando, estaba por colocarme un suéter blanco cuando…. — fue interrumpido cuando el teléfono de su padre empezó a sonar.

—Disculpa. — Cogió el teléfono — ¿Qué quieres Jia? — le contesto de mala manera a la Cónsul, asintió un par de veces para luego despedirse con un — Estaré hay en unos minutos. — Colgó y abrazo a su nieta — Debo irme princesa, Jia necesita mi ayuda.

— ¿Volverás mañana?

—Solo si tus padres aceptan que yo te ayude con tus lecciones de cazadora de sombras.

—Entonces eso era lo que querías desde un principio. Ser el tutor de Megan. — lo acuso Magnus, Alec supo que su esposo estaba empezando a molestarse.

—No me molestaría ayudarla con demonología y con las leyes de los nephilim. Son mis puntos fuertes como tutor — sonrió con descaro.

—Por supuesto que n… — empezó Magnus pero fue interrumpido por Alec.

—Aun no hemos empezado el entrenamiento de Megan. Estamos esperando a que ella cumpla cuatro años; hablare con Magnus sobre tu proposición y el día del cumpleaños de Megan te diré si accedemos a tu ayuda su formación como cazadora de sombras. — La sonrisa de Robert se hizo más amplia — Te acompañare a la puerta. — se puso de pie y empezar a caminar.

—Adiós princesa. Te quiero mucho.

—Yo también te quiero mucho abuelito — Robert abrazo una última vez a su nieta antes de ponerse de pie para seguir a su hijo hasta la entrada.

—Adiós Pa…

— A pesar de que hoy hemos compartido un rato agradable, para mí tú y tu esposo siguen muertos para mí. — dijo Robert antes de salir por la puerta.

Alec se quedó unos segundos de pie frente a la puerta un tanto sorprendido, pensó por unos momentos que su padre aun lo amaba y que su relación iba a cambiar. Al parecer eso nunca iba a suceder.

O.O.O

¿Les gusto? ¿Qué les parecen las intenciones de Robert? ¿Les gusto mi forma disimulada de decirles que Megan se va a enamorar de Will? ¡Ojo! Nunca dije que Will se iba a enamorar de Megan.

Antes de irme quiero decirles algo… ¿Se acuerdan que escribí un fic sobre Finnick y Annie? Bueno era tan malo que ni a mí me gusto, por lo que lo borre hace meses atrás. Estoy trabajando en un fic de Harry Potter, creo que lo montare la semana que viene, tal vez sea antes que o después del cap 21. Su protagonista será James Sirius Potter (Mi personaje favorito), los caps estarán narrados por diferentes personajes y el fic será ambientado durante el sexto año de James, contara su sexto año y su participación el Torneo de los tres Magos. Espero que lo lean.

Bueno sin más que decir… Nos leemos la semana que viene!

Bye bye.