¡Hola! ¡Por el Ángel ¿Cuánto tiempo?!

Les debo una inmensa disculpa, llevo un mes desaparecida .

Sé que les había dicho que montaría el cap la semana pasada, pero tuve un pequeño inconveniente con la tesis y tuve que repetirla completa el pasado fin de semana… Los que han pasado ya por la tesis sabrán lo horrible y fastidiosa que es… (Pd: En mi país en el último año de prepa te mandan a realizar una tesis… No sé si en los otros países sea igual)… Al final todo salió bien, la termine a tiempo y no me fue nada mal…

Ahora que estoy de vacaciones de semana santa los recompensare… Ya que el cap del cumpleaños de Megan es algo largo, lo dividí en dos. Si no mal recuerdan el cap anterior introduje un nuevo personaje, la hermana de Magnus, Ginette. El cap de hoy tratara sobre Ginette y su encuentro con Robert; es algo corto, pero necesario para el próximo cap. El cap 23 lo montare antes del viernes, no puedo decir un día en específico ya que… 1 quiero que sea sorpresa, y 2 no sé cuándo lo termine. Si recuerdan les comente que iba a escribir un fic de Hp, el cual ya está casi listo y que montare junto el cap 23, y me gustaría que lo leyeran.

Bueno ya los hice perder mucho tiempo… Espero que les guste

Pd: Ginette es Francesa por lo que no pronuncia la "r" y en su lugar pronuncia la "g"

Al abrir los ojos se encontró en una habitación llena de juegues y animales de felpa de todos los tamaños. Cogió el borde de su cobija y como si estuviera congelándose, se cubrió con ella en su totalidad; no quería ver aquella habitación, no porque fuera horrible o le provocara pavor, solo que esa no era su habitación, era la de Megan. Ginette quería regresar a su casa, la casa donde su madre la estaría esperando junto con un plato de crepes hechos con todo su amor materno; pero no podía regresar a su casa. Ella tenía que aceptar el hecho de que su madre acababa de fallecer y ahora tendría que vivir en Nueva York junto con su medio hermano y su familia.

La familia de Magnus era muy agradable. Alec era como una madre, a pesar de ser hombre; Alec se encargaba de representar el papel de una madre estricta, dedicada y amorosa. Megan era una niña muy dulce, a pesar de que Magnus la malcriaba con todo, Megan no era prepotente ni arrogante, en realidad Megan era una niña muy lista y madura, algunas veces cuando Megan actuaba como una niña y se ponía a llorar por cosas absurdas como la muerte de Mufasa, tenía que recordarse a sí misma que su "sobrina" estaba por cumplir apenas cuatro años. Su medio hermano era el padre que nunca tuvo, sobreprotector, cariñoso, amoroso, atento, divertido y extravagante, Magnus no solo se preocupaba de Megan sino también de su esposo; en las noches mientras no podía dormir, solía ir a la cocina para tomar agua, usualmente encontraba a Magnus y a Alec besándose, diciéndose lo mucho que se amaban, viendo una película o serie, o sino discutiendo sobre un hombre llamado Robert.

Ginette estaba por cumplir un mes en la casa de su medio hermano; el cual se estaba preparando para la fiesta de cumpleaños de Megan; la familia de su medio hermano también se estaba preparando para empezar la formación de su sobrina como cazadora de sombras. La madre de Ginette le había hablado a ella sobre los nephilim, su madre los había descrito como personas frías que se encargaban de matar a los demonios y subterráneos que se portaran mal, siempre que la regañaban solían decirle que llamarían a los cazadores de sombras para que vinieran por ella; Ginette le había tenido miedo a los nephilim hasta el día en que conoció a Alec, ella jamás podría tenerle miedo de un nephilim, tan atento y amoroso como Alec.

—Buenos días Ginette — saludo Alec a la niña pelirroja que por fin se había dignado a salir de su habitación. Ginette acababa de entrar al comedor arrastrando los pies; saludo con la mano a la familia de Magnus, la cual estaba por terminar de desayunar. Una de las cosas que Ginette mas le agradecía a Alec era que le daba su espacio para llorar todo lo que quisiera en paz.

—Buenos días Gine — la saludo Megan con una brillante sonrisa. Magnus la saludo con la mano antes de meterse en la boca la última rebanada de su pan tostado con mermelada de mora. Todos ya estaban bañados y listos para salir como todas las mañanas, algunas veces Ginette acompañaba a la familia al instituto o a diversas tiendas en busca de las últimas cosas para la fiesta de Megan este fin de semana.

—Ya estamos listos para salir, pero si quieres acompañarnos a buscar el vestido que Megan utilizara para picar su pastel de cumpleaños… — Megan ya tenía tres conjuntos para su fiesta de cumpleaños. Un vestido de marinero para recibir a los invitados, una braga corta de color beige con una camisa de lentejuelas color magenta para que pudiera correr libremente por todo Central Park, y un conjunto de camisa manga larga negra y pantalón de cuero a juego. —… Podemos esperarte gustosos. — concluyo Alec con una sonrisa parecida a la de su hija cargada de comprensión ¿maternal?

—No te pgeocupes pog mi — Ginette intento disfrazar su negro estado de ánimo con una sonrisa torcida — Estagé bien. Pueden igse sin mí.

Este era uno de esos días donde quería correr a los brazos de su madre. Debía seguir adelante y superar la pérdida de su madre. Pero hoy no sería el día que superaría su perdida.

— ¿Quieres que me quede contigo? — le pregunto amablemente Magnus. Siempre era así, si Ginette no quería ir con ellos Magnus se quedaba con ella y le enseñaba hechizos sencillos y muy básicos; aunque había ocasiones en las que la dejaban sola en casa, lo cual le fascinaba, prefería estar sola y no ocultar su tristeza, que estar rodeada de gente y fingir una sonrisa.

—No — se apresuró a responder Ginette mientras se estiraba para coger la última tostada de pan en la mesa — Quiego estag sola. — La primera vez que a Ginette le habían permitido quedarse sola en casa Alec se había puesto paranoico y temía en dejar a una niña de casi siete años sola en casa.

¡Es una niña! — había dicho Alec aquella vez mientras caminaba de un lado a otro— ¡No podemos dejarla sola! Podría pasarle algo y no podríamos ayudarla.

Alec… — Magnus posó una de sus manos en el hombro de su esposo, haciendo así que este se detuviera.

Yo me quedare con ella — en sus azules ojos se podía ver la preocupación que este sentía por Ginette.

Tú no te quedaras con ella, ni yo tampoco. — Alec se mordió el labio inferior — Ambos tenemos compromisos importantes a los que no debemos faltar…

Yo puedo faltar — lo interrumpió.

Si no vas a esa misión Maryse te cortara la cabeza. — Magnus beso con ternura la cabeza de Alec — No te preocupes por ella. Estará bien, es una bruja, sabe cómo lanzar un hechizo aturdidor, puede defenderse de los ladrones y demonios.

—Entonces nos vamos — dijo Magnus mientras terminaba de ponerse su abrigo — Si pasa algo…

—Debo llamagte después de recuggig a la magia, si veo que no puedo cotgolaglo sola te llamagé antes de haceg un hechizo.

—Buena chica. — Magnus con una gran sonrisa le revolvió su espesa cabellera roja — Volveremos antes de que te des cuenta.

—Tómense su tiempo.

Dicho esto la familia de su medio hermano se fue dejándola sola. Apenas la puerta del piso de la familia Bane se cerró frente a ella, la sonrisa forzada de Ginette se borró de su rostro. Fue hasta la ventana para ver como su medio hermano se perdía entre el mar de gente. La primera vez que había estado sola en aquella casa que era remodelada cada semana, lloró todo el día; la segunda vez que se había quedado sola había descubierto un nuevo pasatiempo mucho más beneficioso que pasar su día llorando la muerte de su madre. Su segunda vez sola en la casa de Magnus, había entrado al estudio de este y empezó a leer un libro que Magnus había dejado sobre su escritorio. Su madre había empezado a enseñarle a leer antes de caer enferma, y Magnus cada vez que se quedaba con ella la hacía leer en voz alta, le faltaba mucho por aprender, pero al menos podía leer los hechizos, puesto que la lectura de estos le resultaba casi instintivo.

Fue directo al estudio, donde sobre el escritorio se encontraba un grueso y antiguo libro de color verde. Abrió el libro en la página donde Magnus se había quedado, y deletreando cada palabra empezó a leer; Ginette no supo cuánto tiempo estuvo leyendo en el estudio, como siempre se olvidó del tiempo mientras estudia por sí sola, no esperaba que nadie regresara a casa en un buen rato, por lo que se llevó una gran sorpresa cuando una voz grave la hizo perder el hilo de su lectura.

—Tú no eres Megan — Ginette se sobresaltó, dejo escapar un agudo grito ahogado y al levantar lentamente la cabeza del libro se encontró con un hombre muy apesto y elegante, musculoso a pesar de ser ya un hombre mayor que cuyos cabellos negros empezaban a tornarse grises, de ojos como el chocolate que la observaban severamente — ¿Eres la bastarda de Magnus? — le pregunto severamente aquel hombre al que Ginette le pudo ver una runa dibujada un poco más arriba de su muñeca, pero casi completamente cubierta por el saco del hombre.

—Soy la hegmana de Magnus — contesto Ginette un tanto temerosa de lo que pudiese quererle hacer aquel cazador de sombras. El hombre pareció relajarse, soltando un suspiro mientras se revolvía el cabello murmuro un "Ya veo" — ¿Puedo sabeg quién es usted?

— ¿Te han dicho que tienes un lindo asentó francés?— Ginette los fulmino con la mirada —Soy Robert Lightwood el progenitor de Alexander el…

Entonces aquel hombre era el Robert por el que discutían Magnus y Alec algunas noches. Ginette no había escuchado todas las conversaciones que tenían sobre Robert, pero por lo poco que había escuchado, Magnus no confiaba para nada en aquel hombre. A primera vista Ginette veía a un hombre muy intimidante, mas al mirar a los ojos de Robert se encontraba con un hombre muy triste y solo; mas esto no significaba que Ginette debía bajar la guardia, si su medio hermano no confiaba en él, ella tampoco.

— ¿Qué significa pgogenitog?— lo interrumpió; ella era lista, pero no conocía el significado de todas las palabras. Robert suspiro mientras avanzaba hacia Ginette, la cual escondía una de sus manos por debajo de la mesa ya que de esa salían pequeñas llamas azules listas para ser lanzadas a aquel hombre, el cual si intentaba hacer algo raro terminaría con el rostro desfigurado por el fuego.

—Significa que soy el padre de Alec. — Robert tomo asiento frente a ella — Soy el inquisidor.

— ¿Inquisidog?

—El que imparte la justicia entre los cazadores de sombras, me aseguró de que los de mi especie no rompan los acuerdos, los interrogo…

Eges un Juez — Robert asintió despacio — ¿Vienes a veg a Alec?

—En realidad vengo a ver a Megan, no me importa ver a ese… Ese engendro que por lastima llamo hijo. — Robert hablaba con desprecio de Alec, algo que no le gusto a Ginette, ya que a pesar de lo poco que conocía al esposo de su hermano, Alec le había caído muy bien.

—Alec no es un Engendgo.

— ¿Entonces como explicas su embarazo? Si no fuera un engendro Megan no existiría.

— ¿Odias a Megan?

—Amo a Megan — respondió sin bacilar.

—Entonces… ¿Pog que odias a Alec?

—Eso no te incumbe eres una desconocida — intento desviar el tema al igual que su mirada— ¡Eres una niña! — Grito exasperado mientras se ponía de pie y empezaba a caminar hacia la puerta — No debería hablar este tipo de cosas con una niña y mucho menos…

— ¿Lo odias? — Robert se detuvo en seco — Gesponde ¿Lo odias?

— ¿No eres un poco joven para ser tan directa y atrevida? Hasta donde tengo entendido las niñas como tú aun juegan con muñecas y no se meten en los problemas de los adultos.

—Soy una bguja el tiempo y la edad no son impogtantes paga mí, pog lo que me puedo meteg en tus pgoblemas. Así que gesponde ¿Odias a Alec?

¿Qué dirá Robert?

Espero que les haya gustado… Nos leemos durante la semana :3

Bye bye.