P.A(palabras de autor):Este capítulo es más largo que los otros (lo considero como un verdadero capítulo, pues los demás son muy cortos)
Adelanto:Aparición de (como dice el título) España, Bélgica y Holanda (éste último no tiene dialogo, porque no sabía cómo escribir lo que él expresa)
Derrepente, todos los que integraban el G8 habían dejado de discutir sobre temas políticos, y espiaban a la feliz pareja.
-Es muy raro ver a Nii-chan hablando con una chica tan normalmente...
-Esos dos parecen que se llevan muy bien- decía el ruso con una amplia sonrisa
-Vaya Japón! Tu hermana si que es kawaii-aru!
-Aunque debo decir que, hace mucho tiempo que no veía a Sakura tan feliz- decía su hermano, mientras le ofrecía al alemán una servilleta para parar su sangrado nasal.
-No sabes qué es un TOMATE?!-resaltó la voz de Romano
-Ah, he escuchado algo sobre ese vegetal que es considerado fruto, pero...nunca he probado un tomate...-decía la japonesa muy tímidamente
-No puedo creerlo! Vamos!- se paró el italiano
-A-a dónde?
-Te voy a llevar al mejor lugar en donde puedas probar los mejores tomates-le respondió sonriendo
En el camino Romano le hiba contando la "historia del tomate", desde de dónde se originó hasta en qué comidas sabe mejor. Mientras, la japonesa, hiba pensando que ella era una inadaptada social por no saber qué era un tomate y que era una molestia para Romano.
Llegaron a ver una enorme casa blanca, rodeado por pastizales bien cuidados. Romano tocó la puerta.
-Maldito, estás ahí?!
-Hola Romano! Cuánto tiempo!- sale España a abrazarlo
-S-sueltame maldito bastardo!-se quejaba el italiano dándole bofetadas
-Y quién es ella?-preguntaba el español dejando a un lado a Romano –Te pareces mucho a Kiku!- decía mirando a la japonesa muy de cerca
-Ah! Etto, un gusto conocerlo! Soy Honda Sakura, la hermana menor de Kiku- hace una reverencia
-Aléjate de ella!- lo empujaba Romano a España –Sólo vinimos a comer tomates...
-Tomates? Me lo ubieran dicho antes! Adelante, pasen- decía España tomando de la mano a Sakura
Ya en el interior, Sakura contemplaba los cuedros y armaduras decoradas al estilo medieval, y se dirigieron al fondo de la casa de Antonio, en donde había una salida hacia el patio trasero que era una gran plantación de tomates. España tomó una canasta y comenzó a seleccionar los tomates más grandes y rojos de su jardín, mientras la japonesa observaba a una fila de insectos que llevaban algo que creía que eran migas de pan.
Al lavar bien los tomates, Romano cortó en rodajas a la verdura y se las ofreció a Sakura. Ella agarró los pedazos con mucha facilidad con sus palilos, mientras Romano y Eapaña comían salvajemente con sus manos. Al dar el primer mordisco, los hermosos ojos de la japonesa se iluminaron por el esplendor del sabor de aquella cosa nueva.
-E-es muy rico!- decía mientras tomaba otro pedazo –Ojalá en casa hubieran plantaciones de tomates para poder comer cuando quiera y cuanto quiera.
-No te preocupes, cuando te vayamos a visitar no olvidaremos llevar tomates!- decía el español con ese aura de felicidad
-Los tomates me hacen acordarme a...-decía mientras trataba de acordarse –Romano-san! Cuando se pone colorado!-
-Qué?! Yo?- decía poniendose nuevamente como tomate, que porsupuesto, produjo una pequeña risa de parte de la japonesa y el español.
Derrepente alguien toca la puerta, eran Holanda y Bélgica.
-Hemano España! Vinimos a visitarte!-entraba la belga tirando de su hermano, que aparentemente sigue odiando a España
Depronto los ojos de Sakura se clavaron en el conejo que acompañaba a Holanda, y se lanzó sobre él.
-Es tan lindo y tan suave!- decía con ojos brillosos- Es tan kawaii~!
-Quién eres tú? Eres muy parecida a...-la belga estaba por decir "Japón" pero la interumpió Romano
-Ella es la hermana menor de Japón, Sakura. Te presento a Bélgica y Holanda- decía mientras miraba con celos a Holanda, quien en ese momento tienía la atención de Sakura.
Mientras Holanda y Sakura salieron a jugar con el conejo en el jardín, Romano los espiaba desde el interior de la casa.
-Romano, me parce que estás muy celoso-se le acercaba Bélgica
-N..Claro que no!-protestaba dándose la vuelta bruscamente
-Pero sí sientes algo por ella-decía el español con una amplia sonrisa, sin tener ninguna respuesta del italiano –Y cuándo te le vas a confesar?
-Qué?! En qué cosas piensas!- se quejaba Romano con la cara roja
-Y tú que piensas? Alejarte de ella sin confesarte con ella? Ya sabes, Japón la estuvo escondiendo por mucho tiempo, así que es posible que siga escondiendola en adelante, osea que no vas a poder verla jamás. Si no te le confienzas, te vas a arrepentir.-dijo el español, inusualmente serio.
Cuando ya los dos estaban por irse, Bélgica le susurró algo a Romano que la japonesa no logró escuchar.
-A nosotras, las chicas, nos gustan que nos digan que estamos lindas
Luego de despedirse, Holanda, Bélgica y España, pusieron el dedo arriba, como tratandole de decirle a Romano "Buena suerte con la chica".
