¡Ah!

Llevo dos días tratando de montar el cap… ¡Estúpido Fanfiction (T-T no cierres mi cuenta por el comentario)!

Bueno, ya por fin pude montar cap; con este cap cerramos la primera parte del fic! La semana que viene volveré a hacer un salto en el tiempo, en el próximo cap Megan tendrá 8 años, mas no la verán hasta el final del cap ya que el cap tratara principalmente de Alec y Magnus.

Espero que les guste el cap!

O.O.O

—Con esto terminamos tu lección del día de hoy — dijo Magnus mientras con un movimiento de manos hacia desaparecer el aula de clases que usualmente creaba para las lecciones diarias de Ginette. Al ver que la niña no se ponía de pie decidió ser más claro con lo que le estaba pidiendo — Puedes irte a jugar con Megan o puedes ir a ayudar a Alec en la cocina, tengo trabajo que hacer.

Quiego decigte algo muy impogtante — Ginette estaba mirado al suelo.

—Me lo podrías decir después…

—Me voy a ig de la casa — Ginette levanto su rostro y observo fijamente a los ojos de brujo, el cual se encontraba un poco confundido.

— ¿Qué?

Termino de pasar el cepillo por liso y suave pelaje de Presidente Miau, este dejo de ronronear cuando Megan termino de cepillarlo; hizo un ademán de levantarse para que el gato saltara de su cama, el gato saltó, mas ella no se levantó de su cama, más bien, Megan se tumbó sonoramente para luego estirarse como un gato. Miró a su alrededor buscando algo que hacer mientras esperaba que Ginette terminara con sus lecciones del día; al ver lo mucho que duraban las lecciones de su tía, constantemente Megan se preguntaba si su lecciones también durarían tanto.

Al no encontrar nada divertido que hacer en su habitación, se puso de pie y fue a ver qué estaba haciendo su papito. Alec estaba de pie frente a la cocina, estaba muy concentrado preparando el almuerzo mientras tarareaba Just Give Me a Reason, ya que no había hecho mucho ruido al entrar en la cocina, su progenitor no se dio cuenta de su presencia, por lo que seguía cocinando y tarareando sin prestarle atención a su hija. Megan pensó en ayudarlo, pero Alec no la dejaba hacer cosas que involucraran cuchillos, fuego o agua hirviendo, así que Megan decidió salir de la cocina de la misma forma en la que había entrado, en silencio.

Estaba por salir corriendo a interrumpir la lección de Ginette, cuando recordó que su papá se había molestado mucho la última vez que había interrumpido las lecciones de Ginette. Escucho un grito proveniente del piso primer piso; el grito no la asusto, primero porque el grito era obviamente un grito mesclado con una sonora carcajada, y dos porque Megan ya estaba acostumbrada a escuchar los gritos de su vecino. Muchas veces Megan les había preguntado a sus padres sobre sus vecinos, mas nunca había recibido una respuesta en concreto. Magnus solía decirle que eran personas que no deseaban saber nada del mundo de las sombras; Alec solía decirle que eran personas que no debían ver sus ojos, pero eso no era nuevo, desde que nació le habían dicho que los mundanos no debían ver sus ojos ya que estos podrían asustarlos.

Ya estaba de camino hacia su cuarto cuando se le ocurrió la brillante idea de ir a conocer a sus vecinos por propia cuenta. A pesar de no haber comenzado formalmente su entrenamiento como cazadora de sombras, Megan había estado practicando junto a Lucie a cómo moverse sin hacer mucho ruido. Escarce de su casa no fue muy difícil, dejo la puerta del apartamento semiabierta para que así su plan resultaran perfecto y nadie se diera cuanta de su escape. Bajó las escaleras lo más rápido que pudo, mientras lo hacía se dijo a sí misma "Si la puerta está cerrada me voy", cuando estaba por bajar al primer piso se sorprendió al ver a un niño de rizos dorados subiendo las escaleras. Ambos se detuvieron al verse, los ojo oliva del niño se abrieron al ver los ojos de Megan.

—Tus ojos… — el corazón de Megan se detuvo por unos instantes, pensó en salir corriendo y no volver a salir sin un glamour nunca más — ¿Eres un gato?

—No — sus mejillas se encendieron ante la pregunta del niño — Soy una niña.

—Si eres una niña ¿Por qué tienes ojos de gato?

—Porque mi papá Magnus tiene ojos de gato.

—Entonces él es un gato.

— ¡No! Mi papá es un… — estaba por decir brujo cundo recordó que no debía hablar del mundo de las sombras con los mundanos — Mi papá es un hombre normal — el niño asintió.

— ¿Vives en el último piso? — Megan asintió lentamente. El rostro del niño se ilumino con una gran sonrisa que la dejo sin aliento — Mi nombre es Willie Harington, vivo en el apartamento del primer piso, puedes llamarme Will — Megan se le quedo mirando fijamente tal vez con la boca abierta, era un niño muy guapo, casi tan guapo como su primo Will. Willie era de su estatura, tenía unos grandes ojos color olivo y una sonrisa dulce, por el área de su nariz tenía unas cuantas pecas que junto a sus hoyuelos hacían que su rostro se viera más simpático. Megan se había ido a su propio mundo particular maravillada por el rostro de su vecino, aunque regreso de este cuando Willie movió su mano muy cerca de su cara — Y ¿Tu? ¿Cómo te llamas?

—Am… Mi nombre es… Es Megan Bane, puedes llamarme Meg.

—Qué bello nombre — se sonrojo ante el algo, estaba por responderle cuando una voz femenina llamo a Willie desde el piso de abajo — Es mi mamá, nos vemos luego — se acercó hasta Megan y la beso en el cachete, luego salió corriendo escaleras abajo.

Megan se quedó unos minutos hay, escucho como la madre de Willie lo regañaba por haber salido de la casa sin su permiso; temió por unos instantes que el niño le comentara a su mamá sobre sus ojos, pero el comentario nunca surgió de los labios de Willie. Cuando escucho la puerta cerrarse, se regresó para su apartamento. Antes de entrar se asomó un poco para asegurarse que nadie estuviera cerca, al no ver a nadie entro. Para su mala suerte en ese instante iba pasando Ginette; Megan se quedó congelada, pensó que su tía saldría corriendo a decirles a sus padres, en vez de eso, Ginette se llevó su dedo índice hasta la boca haciéndole entender que guardaría silencio, también le pico el ojo.

Alec dormía sobre el pecho desnudo de su esposo, el cual ya estaba despierto desde hace unos minutos. Magnus observaba dormir a Alec con una sonrisa, sus dedos recorrían suavemente el contorno de la columna de su amado esposo. Mientras hacía esto pensaba en todo lo que habían pasado esto últimos cuatro años, estos habían sido los cuatro mejores años de la vida del brujo. Magnus toda su vida se preguntaba sobre ¿Cuál era el objetivo de que los brujos tuvieran un hijo si al final lo verían morir? Ahora entendía porque algunos brujos adoptaban niños mundanos y los criaban como suyos, ya que los niños les hacían olvidar su inmortalidad, los hacían sentir tan normales y felices. Nunca se había visto como un esposo, un padre de familia, pero ahora que lo era no podía imaginarse un solo día sin su esposo e hija.

Desde hace ya un tiempo se había pensado hacerse el hechizo de mortalidad, así podría empezar a envejecer con Alec, aunque quería hacer algo antes de quitarse la inmortalidad. Tenía que preguntarle primero a Alec si quería, Magnus ya sabía la respuesta de su nephilim, pero de todas maneras debía preguntarle.

Alec se despertó lentamente, se estiro para envolver su brazo sobre el pecho de Magnus.

—Buenos días garbancito — Alec sonrió ante la mención de su antiguo apodo.

—Hacía tiempo que no me decías de esa forma — dijo Alec pícaramente mientras se montaba encima de Magnus.

— ¿Te molesta tu apodo? — Magnus beso dulcemente los labios de Alec.

—Si me lo dices tú… — le devolvió el beso —… No me molesta.

—Veo que estas de muy buen humor — se giraron para que de esta forma Magnus terminara encima de Alec.

—Es el cumpleaños de nuestra princesa ¿Cómo no estar de buen humor?

—Sabes quería hacerte una pregunta… — La puerta se abrió de golpe, haciendo un sonido similar al de un cañonazo. Por instinto Magnus se lanzó en la cama al lado de Alec.

— ¡Papás! — Gritó Megan con alegría mientras corría hacia sus padres, salto a la cama y fue directo a los brazos de Alec — Hoy es mi cumpleaños.

Ginette reviso por última vez su equipaje, no se había traído muchas cosas a la casa de Magnus, más se iría de esta con seis maletas, llena de ropa, libros y juguetes. Cuando le comento a Magnus que se iría de la casa después de la fiesta de cumpleaños de Megan, nunca le dijo a donde se iría ni con quien. Miro la hora en su reloj de muñeca, ya debía de estar por llegar Robert junto con los hombres que se llevarían sus cosas; ambos se quedarían para la fiesta de cumpleaños de Megan, luego ambos se irían en un largo viaje.

Su madre le había enseñado que no debía aceptar la invitación de personas extrañas y mucho menos pedirles algo, mas Ginette encontraba al señor Lightwood como una oportunidad única en la vida. Cerró su última maleta mientras recordaba aquella tarde nuevamente.

Hare lo que me dices — se secó las lágrimas — Hablare con Alec. Después de todo, no lo veré en un tiempo — bebió lo que le quedaba del café que torpemente le había preparado Ginette, arrugo el entre cejo, pero al igual que los tragos anteriores no dijo nada sobre el horrible sabor del café.

¿Pog qué? — Robert la miró con reproche — Si se puede sabeg.

Es por una de las estúpidas tareas que me asigno la Cónsul — Al ver que Ginette no entendía le especifico — Una de la tarea consiste en visitar los institutos del mundo y revisar los registros de sus misiones y casos fuera de lo normal de estos últimos cinco años. Es una tarea muy aburrida y que me tomara mucho tiempo, salgo unas horas después de que termine la fiesta de cumpleaños de Megan.

¿Viajagá por todo el mundo? — Robert asintió. Ginette observo de reojo el escritorio de Magnus, en ella había una foto de Alec, Magnus y Megan; mientras hablaba con Robert, él la llamo "La intrusa en la familia" y era verdad, ella era una intruso en esa casa — Puedo ig contigo — Robert soltó una carcajada.

Que buen chiste niña…

No es un chiste — dijo con firmeza, la risa de Robert se detuvo.

¿Sabes que tu hermano me odia?

Dice maldiciones hacia ti todas las noches.

Soy un mal padre.

No me impogta.

¿Por qué quieres irte de esta casa? Tu hermano te ha acogido como a una hija, te está enseñando magia…

Soy una intgusa — lo interrumpió — Esta no es mi casa, no es mi familia…

Si te crees todo lo que te digo terminaras loca.

No es pog lo que dijiste — observo fijamente al nephilim sentado frente a ella — No puedo dejag de llogag la muegte de mi madge en un lugag donde con cada acto me gecuegdan que ella, la única familia que tenía no volvegá. No quiego la compasión y lastima de Magnus, quiego lo que todo el mundo quiege.

Y ¿Qué es lo que todo el mundo quiere?

—Quiego sabeg quién soy y cuál es mi camino — Robert soltó una risita.

Eso no es lo que todo el mundo quiere.

Entonces es lo que yo quiego — Robert desvió la mirada — Llévame contigo.

Eres una niña, los niños no deberían preocuparse por cosas tan complicadas — Ginette estaba por responderle, pero Robert levanto una mano para que lo dejara continuar — Creo que tú me has ayudado a entender una increíble frase de Edna St. Vincent Millay que dice que "La infancia no va de una edad concreta a otra. El niño crece y abandona los infantilismos"

No entendí.

Lo que trato de decirte es que a pesar de que tienes casi siete años, has tenido que crecer deprisa por la enfermedad y muerte de tu madre. — Ginette hizo una mueca — Te llevare conmigo, pero tengo unas cuantas condiciones — Hizo una mueca — Primero: tú debes decírselo a Magnus…

El timbre sonó despertando a Ginette de sus recuerdos, supuso que era Robert, así que salió corriendo esperando ser ella la que lo recibiera. Cuando llego al lobby Megan estaba ya en los brazos de su abuelo con un nuevo peluche en forma de lobo.

—Inquisidor ¡Que sorpresa tan indeseada! — Dijo con amargura Magnus al ver a su suegro — Aún es temprano para la fiesta de cumpleaños de Megan.

—Eso lo sé — observo a Ginette — Vengo por las cosas de tu hermana.

— ¿Cómo? — Magnus parecía haber recibido un balde de agua fría en la cara.

— La pegsona con la que me voy de viaje es… Es Gobegt Lightwood.

—Tú no te iras con…

—Espero que tengas un buen viaje — le dijo Alec a Ginette interrumpiendo a su esposo — Sé que no te sentías a gusto con nosotros, espero que mi padre se comporte y logres tener un viaje agradable — Alec fue hasta Ginette, se puso de su altura para abrazarla — Espero que la próxima vez que nos veamos, tu rostro este iluminado por una sonrisa sincera — Sin pedir permiso las lágrimas empezaron a caer por el rostro de Ginette — Te estaremos esperando.

Gacias pog todo.

Ya que en la fiesta asistirían subterráneos y nephilim, antes de empezar la fiesta, Magnus cubrió el área donde los invitados y los niños estarían jugando con un glamour, para que los mundanos no se escandalizaran al ver a niños corriendo con estelas, espadas de madera o lanzándose de los árboles para enseñarle a los demás que ya sabían hacer piruetas en el aire. Los primeros en llegar fueron Jace y su familia; tanto Jace como Clary se sorprendieron a encontrar ya a Robert en la fiesta; Lucie y Will fueron corriendo a saludar a su abuelo, Imogen también fue, pero sin muchas ganas.

Cuando Will vio a Megan hablando con Ginette salió corriendo hacia ella. Will quería mucho a su prima, la quería tanto como a sus hermanas tal vez incluso más; no le importó que estuvieran hablando las chicas, se lanzó sobre Megan para envolverla entre sus brazos y darle vueltas en el aire. Los adultos los veían y no podían evitar sonreír, Megan le gritaba que la soltara mientras que al mismo tiempo Will le cantaba feliz cumpleaños. Alec que estaba terminando de montar la mesa de dulces, se detuvo solo para ver el regalo de Will para Megan. Desde que tenían dos años Will le daba un regalo aparte del que le daba su familia a Megan, lo mismo hacia la niña. El pequeño Herondale bajo a Megan y luego de recibir un regaño, se metió la mano en el bolsillo, de el saco una pequeña cajita que le entrego a su prima.

—Es un collar — dijo con las mejillas del color de los tomates.

—Gracias — Megan lo abrazo, cuando se separaron lo cogió de la mano y se lo llevo a rastras hasta donde estaba Lucie.

Alec continuo con la mesa de dulces, cuando pensó que ya estaba lista sintió que alguien le daba unas palmaditas en la espalda, pensó que sería Magnus, mas no era su esposo, si no su padre. Robert le pidió unos minutos a solas, busco a Magnus con la mirada, lo encontró hablando con Jem y Catarina. Al acceder su padre se lo llevo hasta el borde del glamour que había realizado Magnus.

—Ginette es una niña muy madura para su edad — Alec soltó una risita.

— ¿Me traes hasta aquí para hablar de Ginette?

—En parte — Alec puso sus ojos en blanco — Ella me dio un sermón digno de alabanza.

— ¿Qué…?

—Me regaño por estarte insultando a tus espaldas… — lo interrumpió —… Por tratarte mal, insultarte a ti y a Magnus, por no aceptarte cómo eres, por negar ser tu padre…

—Y ¿Quieres que te crea que Ginette te regaño por todas esas cosas?

—No me regaño por todas esas cosas, más me hizo reflexionar sobre el amor que te tengo.

— ¡Tu! ¿¡Amarme!? — Dijo con ironía antes de echarse a reír — Tu no me amas, de milagro no sientes odio por Megan.

—Amo a Megan porque me recuerda a ti cuando tenías su edad— dijo con total seriedad — No puedo pedirte que me ames ya que no soy una persona digna del amor de otros. Soy un ser despreciable, odioso, rencoroso, orgulloso y lleno de perjuicios.

—No lo niego.

—Pero a pesar de eso. Soy tu progenitor.

—No querrás decir ¿Mi padre? — Alec se sentía feliz hacia la dirección de aquella conversación, tal vez su padre quisiera regresar a su vida y tratar de enmendar sus errores.

—No soy tu padre, ya que para eso debemos tener un lazo más fuerte, y me temo que solo tenemos a Megan y nuestro lazo sanguíneo para permanecer unidos — Alec hizo una mueca — Muy en el fondo te tengo aprecio, ya que a veces recuerdo cuando eras un bebé que deseaba moldear para ser mi pequeña copia — Robert sonrió y le volvió a dar unas palmadas en los hombros a Alec — Me alegro que hallas sido el ser más opuesto a mí.

Alec sentía que sus lágrimas amenazaban con salir con esto último que dijo su padre, pero no lloraría frente a su padre por cosas de orgullo consiguió decirle lo más normal posible un…

—Yo también me alegro de ser el ser más opuesto a ti — Robert sonrió de medio lado, saco de su bolsillo un reloj y después de darle una ojeada lo volvió a guardar.

—Aún es temprano para que Ginette se vaya de la fiesta, dentro de una hora mandare un taxi por ella — le dio la espalda a Alec — Me voy a ir a despedir de Megan.

— ¿Ya te vas? — Robert asintió — Que tengas un buen viaje… Papá.

—Hasta luego… Hijo.

Sin decirle nada más, Robert se fue despedir de Megan. Alec se quedó unos minutos alejados de todos intentando parar las lágrimas que se derramaban por su rostro sin permiso.

— No llores abuelito— le dijo Megan a su abuelo cuando la cogió en brazos y la alzo del suelo — ¿Por qué lloras abuelito? — le seco con sus dedos unas lágrimas.

—Lloro porque no podré verte en un tiempo — Robert fingió una sonrisa para su nieta preferida.

—Porque me voy de viaje con Ginette — a pesar de que era una mentía, la niña se lo creyó y en sus labios se formó una pequeña "O" — Te voy a extrañar mucho — la abrazo fuertemente, beso su frente y luego la dejo nuevamente en el suelo — Cuídate y presta mucha atención a tus lecciones, hazle caso a tus padres y cuida de tus primos, de Presidente Miau y de Alec.

—Te prometo que los cuidare — Robert le revolvió su lisa cabellera.

—Hasta luego princesa.

—Chao abuelito — mientras Megan se despedía de su abuelo se dio cuenta de que no muy lejos estaba Willie, su vecino del primer piso.

Apenas se abuelo empezó a caminar hacia Ginette, Megan salió corriendo hacia Willie, el cual jugaba solo alejado de sus padres. Obviamente el niño no podía ver a través del glamour, por lo que lo que no se daba cuenta que Megan iba hacia él. Pensaba en asustarlo e invitarlo a jugar con ella y sus primos, cuando estaba a punto de lanzársele encima, Will la jalo hacia atrás.

— ¿Qué haces? — le pregunto severamente mientras la giraba haciendo que Megan perdiera a Willie de vista.

—Iba a asustar a mi amigo — Will miro de reojo al niño de los rizos de oro.

—Es un mundano — Will miró con odio sobre el hombro de Megan al niño mundano a unos centímetros de ellos.

—Es mi amigo.

—Si quieres un amigo me tienes a mí.

—Tú eres mi primo — Megan estaba empezando a molestarse.

—También soy tu amigo — Will tomo sus manos, pero Megan se soltó del agarre de su primo.

—No, tu solo eres mi primo. — se volteó y no encontró a su vecino. Le lanzo una mirada de odio a Will y sin decirle nada más, salió corriendo hacia donde estaba Lucie.

O.O.O

¿Les gusto? ¿Qué tal les cae Robert ahora?

Un adelanto del cap 24… Como se habrán dado cuenta Magnus le tiene una propuesta a Alec, más la va a dejar aplazar un poco…. Sé que la pregunta les va a gustar :3

¿Les gusto Willie? Le iba a poner Brandon, pero luego pensé en algo que quiero hacer para la segunda parte y empecé a buscar nombres con "W", Willie fue el que más me gusto. Si leyeron uno de mis antiguos comentarios les dije que Ginette y otra persona interferirían en la relación de Megan y Will…. Bueno, esa persona es Willie.

Saben llevo un rato haciéndole publicidad a mi nuevo fic de Harry Potter, los invito a leerlo, lo publique el viernes en la noche se llama Un Torneo para que James cambie.

Bueno sin más que decir, nos leemos la semana que viene, los quiero mucho, cuídense mucho.

Bye bye.