Adelanto: pelea japonesa!
Ya estaba atardeciendo y Japón y su hermana estaban por volver a su país.
-Muchas gracias Romano-san, por cuidar de Sakura- daba una reverencia junto a su hermana
-Me divertí mucho, muchas gracias Romano-san- decía con una sonrisa
-Denada...oye, c-cuándo nos v-amos a volver a ver?
-No lo sé, pero espero que sea pronto!
Así se despidieron y partieron a su casa.
Había pasado un mes desde aquel maravilloso día y Kiku notaba algo extraño en su hermana. Sí, su hermana extrañaba a Romano, y Romano la extrañaba a ella. A Kiku estaba feliz de que su hermana tenga su primer amigo y amor, pero al mismo tiempo le daba pena, pues él no pensaba en llevar a su hermana a ver a Romano. Tenía miedo de que le sucediera algo malo. Kiku es esa clase de hermano mayor que es super-protector.
-Onii-chan, cuándo volverás a lo de Romano-san?
-Yo...
-Onii-chan?-preguntaba con curiosidad
-No te podré llevar...-expulsó, como que si estuviera aguantando la respiración
-Porqué?
-No quisiera que te sucediera algo... y tampoco causarle problemas a Romano-san
-Pero...-balbuceaba la pequeña
-Además eres muy débil todavía, no tendras fuerzas suficientes para...
-Siempre así!-grita la japonesa-Porqué nunca puedo salir?
-Es porque tú eres débil!-se altera su hermano.
Pronto la casa de los japoneses se lenó de un fuerte griterío. Que suerte que Kiku mantenía a su hermana en una casa en lo alto de una montaña, porque cualquiera que pasara cerca, pensaría que en esa casa hay violencia doméstica.
Japón se largó de esa casa con un humor de perros, al igual que su hermana. Justo esa tarde tenía una reunión, así que salió muy apurado. Mientras, Sakura estaba muy enojada y lloraba por esa sensación de haber hecho algo mal pro que no reconocía.
Finalizada la reunión:
-Japón!- le llamó la atención el alemán
-Ah! Doitsu-san, como está?
-Bien, te ves un poco cansado, estás bien?-pregunta con tono de preocupación
-Yo estoy bien, gracias
-Japón está cansado porque la reunión fue muy aburrida, ve~-interrumpe el italiano
-Es aburrida porque no le pones atención, Italia!-lo castiga-Enserio, Japón, te encuentras bien?
-Sí, estoy bien, gracias por su preocupación- respondía el japones con una sonrisa falsa
-Maldito! Te vine a buscar!-se oyó una voz a lo lejos
-Nii-chan!- Italia corrió al encuentro con su hermano
-Ahg! Maldición, no me abraces!- se alejaba con asco –Japon?
-R-omano-san...-reaccionó al ver que Romano se le acercaba
P.A(palabra de Autor):No tuve mucha inpuración para el dialogo de la pelea, disculpas u.u
