Cat fight: Conviviendo con el enemigo

Por Katou Yuu

ADVERTENCIAS: yaoi, yullen, AU, vecinos, sonidos molestos...

DISCLAIMER: D. Gray –man pertenece a Katsura Hoshino.


La puerta de la habitación de su compañero se abrió y vio a Kanda llegar a la cocina, le vio abrir la alacena y sacar lo que parecían fideos.

- Esto...- se acercó con la bandeja - Emilia, la chica que estaba con Timothy nos ha traído galletas,

- Comételas.

- Pero ella las traído para nosotros, creo que ella quería que también las probaras... ya sabes por lo que él te dijo... ¿No eres chino, verdad?

Kanda casi quebraba los fideos mientras buscaba una olla donde hervir agua.

- Olvídalo - dijo Allen rodando los ojos y tratando de no sonreír mientras se giraba a la mesa para poner las galletas.

- Más bien... creo que es japonés - escuchó que decían desde el otro lado del patio.

El chico pelirrojo casi se salía por la ventana.

- Hay algo en su complexión y en la forma de sus ojos y cara... - decía analizando mientras hacía movimientos con las manos cuando se refería a cierta parte del cuerpo.

Kanda volteó a ver a Allen como si él lo hubiera dicho, Allen señaló la ventana. Kanda cocinó sus fideos, tres minutos, como decía el empaque, pero también fueron tres minutos de escuchar las conjeturas de el vecino sobre las diferencias sustanciales entre los asiáticos, incluyendo tailandeses y vietnamitas e incluso metiéndose con los hawaiianos y la migración. Cuando la sopa estuvo lista, la puso en un bowl, tomó unos palillos y se encerró en su habitación de un portazo.

Allen decidió comer las galletas y comenzar a pensar en lo que le devolvería a Emilia.

- Tu amigo no es muy conversador.

- Creo que no - dijo Allen tomando un par de galletas y apresurándose fuera del campo visual del loco

- ¡Por dios! ¿te hizo galletas? pero ¿por qué? - dijo el pelirrojo totalmente alarmado y casi queriendo cruzar hacia la ventana de Allen.

- ¿Estás? son de la señorita Emilia - dijo Allen - ¿Quieres una?

El chico rió con fuerza.

- ¡Claro que no! y si fuera tu, tampoco las comería. Emilia no sabe cocinar ni un huevo.

Allen entonces miró de manera sospechosa las galletas - No creo que estén tan mal, ¿no? digo... ha puesto mucho esfuerzo al parecer.

- Creo que mejor te deshaces de ellas, pero es raro Emilia nunca le había dado nada a nadie que no fuera la "bienvenida" - comenzó a meditar Lavi y Allen estaba en un dilema: comer o no comer esa galleta - ¡Creo que uno de ustedes le gusta!

Entonces Allen salió de sus pensamientos.

- ¡¿Qué?! - sus mejillas se pusieron rojas.

- No encuentro otra respuesta lógica, sabes...

- Uhmm - Allen dejó la galleta en la bandeja, entonces recordó como ella miraba insistentemente al interior como si buscara a alguien... - ¿Le gusta Kanda? - dijo casi incrédulo.

- Pues no tiene mal porte - rió Lavi.

- Pero si Kanda no dijo nada, es más fue tan grosero que ni se asomó a saludarla.

-Parece que no sabes nada del amor, amor a primera vista - dijo en un tono dramático.

- Tranquilo Allen, estoy seguro de que conseguirás novia en el edificio, aquí hay chicas lindas, pero Lenalee yo la vi primero! - dijo esto último en tono amenazante.

- No hay problema... no es mi tipo - dijo Allen mirando la pila de galletas que se desperdiciarían si sabían mal.

- ¿Cómo puedo confiar en tu palabra? ¿cómo sabré que no querrás lucirte con el postre que le darás a Lenalee para regresar su bandeja? ¿Cómo sabré que no estás tras ella cuando yo no vigilo esta ventana? - dijo Lavi quitándose las gafas para mirar a Allen con intensidad, aunque en realidad, no veía mucho sin ellas.

- En serio, no es mi tipo - dijo Allen mordiendo una galleta con nervios, de inmediato sintió lo duras que estaban y lo salado que sabían, era como comer arena.

- ¿Cuál es tu tipo? - el pelirrojo se puso los lentes de nuevo.

- uhmm no sé, no estoy seguro, nunca me había puesto a pensar en eso pero creo que una chica buena y amable - se limpió la boca, y fue un vaso de agua para quitarse el gusto salado que le había dejado.

- ¡Jo! eres muy simple Allen, Lenalee es buena y amable con todos, podrias enamorarte de ella! - dijo horrorizado.

- ¡Basta! - dijo casi perdiendo la paciencia.

- Desde aquí se oyen, pulpos! - una voz desconocida se oyó en el patio.

Allen se asomó a ver a un chico de gafas que lloraba a mares. Casi olvidaba que estaba hablando a través del patio, todos podrían oírles.

- ¡Es el hermano de Lenalee! no te asomes! - chilló Lavi a punto de cerrar la ventana.

- ¡Ninguno de ustedes tendrá a mi preciosa Lenalee! ninguno de ustedes pulpos!

-¡ Hermano deja de gritarle a los vecinos! - se oyó la voz de Lenalee.

- Lo siento! - dijo Allen apenado, cuando subió la mirada, Lavi ya había cerrado su ventana y corrido su cortina.

El hermano de Lenalee, seguía ahí abajo gritando y no le quedó más remedio que copiar a Lavi.

Dejó las galletas sobre la mesa antes de dormir. Tal vez sólo haría otro pay y listo, pero como los vecinos siguieran cocinando postres, se iba a quedar sin dinero.

Se fue a dormir después de comer algunos brownies con leche.

En medio de la noche, comenzó a escuchar lamentos, alguien se quejaba y se escuchaba que golpeaban. Allen se quedó sobre la cama, con los ojos abiertos pensando que podría ser un alma en pena que estaba incluida con el departamento.

Cuando logró despertar más, logró darse cuenta, no sabía si para su alivio porque tener un espíritu en casa tampoco le entusiasmaba, que los ruidos de choques y rechinidos, venían de los movimientos constantes que hacían gritar a una mujer, y no era precisamente de dolor.

Se cubrió la cara con vergüenza.

- Esto no puede ser verdad - miró con vergüenza al techo, sabía que Kanda no había metido a nadie al apartamento ni mucho menos Lavi haría cosas como esas con Lenalee teniendo a su hermano cerca, era cosa de otro vecino. Respiró hondo y trató de ignorar el molesto sonido, se trató de tapar los oídos con la almohada pero todo estaba tan quieto en el apartamento que el sonido lograba llegar hasta él.

Escuchó un par de gritos mas y entonces supuso que todo había terminado... podría dormir en paz, esperaba que Kanda hubiera estado dormido profundamente como para no escuchar aquellos sonidos que de seguro le pondrían peor.

A la mañana siguiente el despertador comenzó a chillar, abrió sus ojos como si no hubiera dormido nada, sentía que no había descansado que había sido un parpadeo apenas.

Escuchó salió de su habitación y notó que la puerta del baño estaba cerrada, seguramente Kanda estaba allí, pudo escuchar el agua de la ducha.

Quizás debería volver a dormir cinco minutitos mas mientras Kanda se bañaba, tanto pensaba en volver a la cama que no se había fijado que Kanda había abierto la puerta del baño.

-¿Pero qué...? quítate del medio - Allen se sobresaltó apartándose viendo a Kanda que iba con una toalla que cubría sus partes y secaba su cabello con algo de apuro.

Lo miró algo sorprendido. Kanda tenía un enorme tatuaje que iba de su pecho hasta el hombro. Tal vez era un yakuza o algo por el estilo.

- ¿Qué? - dijo Kanda mirándolo con los brazos cruzados.

- Nada - dijo Allen dándose la vuelta.

Ahora que el baño estaba libre, no le quedaba más remedio que entrar y ducharse. Fue por su toalla y en menos de diez minutos, ya estaba fuera, secándose. Se alistó y decidió desayunar algo, pero cuando llegó a la cocina encontró algo que no le gustó. El fregadero ya tenía los platos del desayuno de Kanda y los de la cena de ayer y era tan pequeño que ya estaba a la mitad de su capacidad.

Vio a Kanda pasar a prisa.

- Buenos días ¿podrías lavar tus platos? - dijo Allen tratando de poner una sonrisa.

- Voy tarde - dijo Kanda atándose el cabello

- Creo que debes encargarte de lo que ensucias - dijo Allen sintiéndose un justiciero del civismo.
- No te pedí que lo hicieras por mí, lo haré al regreso - dijo Kanda y salió del apartamento

Allen vio a Kanda salir y golpeó molesto la mesa, trataba de mantener la calma, terminó su desayuno y lavó los platos, su consciencia no le iba a dejar en paz si dejaba los platos sucios no quería encontrarse ese panorama al volver después de una jornada de trabajo.

Lavó rápidamente sus platos y los de Kanda casi contra su voluntad, si iba a hacer algo lo haría bien.

Vio que casi no le quedaba tiempo, debería correr al trabajo. Bajó por el ascensor que había querido cooperar con él, entonces vio en el portal a un hombre pelirrojo fumando despreocupadamente, no lo había visto, suponía que era otro de los tantos vecinos que aún no tenía el lujo de conocer.

- Buenos días - saludó de manera cordial. El hombre solo dejó salir el humo de su boca.

- ¿Ah? Tu eres el nuevo? - preguntó con cierto desgano.

- Si, es un placer conocerle, soy Allen Walker - trató de extender su mano pero el hombre si se movió.

- Espero que no te haya molestado mi fiesta de anoche.

- ¿Eh? fiesta? - la mente de Allen comenzó a trabajar rápidamente y recordó el motivo de su mal sueño.

- Te acostumbrarás pronto - dijo el hombre con una sonrisa

- En realidad creo que si fue algo molesto - dijo Allen esperando que el hombre entrara en razón.

- No esperas que cambie mi estilo de vida por ti ¿o sí? - dijo el pelirrojo y lanzó su colilla a la calle pisándola después - te acostumbrarás.

Allen lo miró un momento. Aún no eran las nueve y ya había tenido dos disgustos. Se despidió y corrió hacia el trabajo.


NOTAS: Aquí llega un nuevo capítulo, casi me olvido de publicar, el trabajo consume a Katou… vemos a Kanda actuando como un b itch antisocial, espero que les haya gustado el cap, en el próximo veremos más acercamiento entre estos dos y a ver si no se matan durante este proceso de convivencia…