Al llegar la policía, los bravucones huyeron a toda velocidad, y los policías corrieron tras ellos. Mientras Romano y Sakura se retorcían, Italia se acercó a ellos, seguidamente (viniendo a toda velocidad) del japonés y otros.
Los dos fueron llevados en estado de emergencia hasta el hospital más cercano. Sakura, no estaba tan herida, así que los médicos se concentraron en Romano.
Al finalizar los vendajes, permitieron pasar a sus amigos que esperaban con ansias el diagnóstico de Romano.
-Sólo necesita descanzar, hasta que sus heridas sanen-dijo el doctor.
Todos estaban tensos, pues Romano no se despertaba, había un silencio en la sala de espera, mientras el sonido del electro cardiograma retumbaba. Cada uno se turnaba para ir a ver al italiano inconciente, pero algunos decían "no quiero ver a Romano en ese estado" y no pasaban.
Esa noche Sakura se había quedado dormida en junto a la camilla en la que yacía su amigo, aún con ojos llorosos. Su hermano se acercó y le dejó una sábana sobre sus hombros y susurró: "Romano-san, recupérese pronto, que Sakura lo está esperando" y dicho ésto se retiró en silencio, al igual que cuando entró.
A la mañana siguiente, Sakura se despertó por unas voces. Al recobrar la conciencia notó que la voz se quejaba. Abrió los ojos suavemente y se dió cuenta de que era la voz de Romano.
-Romano-san!- pegó un salto.
-Eres muy pesada Sakura!- se quejó, pues Sakura se había recostado sobre sus heridas.
ón...- dijo mientras se ahogaba en lágrimas
-Q-que?! Estás bien? Te duele algún lugar? Maldición...-se ponía nervioso, pero enseguida Sakura saltó sobre él y lo abrazó –S-sakura?!
-Perdón, Romano-san, Perdón!- lo apretaba más fuertemente- Nunca volveré a hacer eso, nunca volveré a meterlo en problemas! Perdón!
-Sakura...No es tu culpa-dijo mientras dejaba caer algunas lágrimas y enseguida se las secaba, para que Sakura no las notara -Pero...Me estás apretando demasiado y me duele, puedes soltarme?-sonreía
Inmediatamente ella lo soltó y los dos se hecharon a reír, aún con sus lágrimas en sus caras. Mientras los demás reían suavemente al ver la linda pareja reirse al otro lado de la puerta.
-Qué suerte que Nii-chan despertó
-Japón, qué vas a hacer con ella de ahora en adelante?- preguntaba el alemán al recibir un abrazo de felicidad de parte de Italia.
-No lo sé Doitsu-san, pero creo que voy a dejar que ella decida-respondía con la mirada fija en su hermana y con una sonrisa leve.
P.A: Quizá vaya muy rápido, qué dicen ustedes?
