Cat fight: conviviendo con el enemigo
Por Katou Yuu
ADVERTENCIAS: AU, yaoi, yullen, vecinos, recetas mal logradas, niños infernales.
DISCLAIMER: D. Gray –man pertenece a Katsura Hoshino
Allen trato de dejar todo aquello en el edificio. Link le había reprendido por llegar cinco minutos tarde. Tenía que ponerse al día con el trabajo, había cosas atrasadas desde su búsqueda de un nuevo apartamento. El día fue pesado, los papeles no parecían desaparecer de su escritorio y las carpetas a un lado se seguían amontonando una sobre otra. Se estiro en su silla al ver la hora de salida.
- Walker, así como eres puntual para la salida debes serlo para la llegada- dijo Link guardando algunos papeles.
- Lo siento Link, no volverá a suceder- dijo al apenado.
Llego al edificio, no vio a Timothy jugando fuera como ayer, se preguntaba si le habrían castigado. Sentía algo de pena. Llego frente al ascensor, entonces, antes de abrir la puerta, vio que Lavi también llegaba.
- ¡Hola Allen! - le saludó inmediatamente dándole la mano.
- H-hola Lavi.
- Esta es la primera vez que nos vemos frente a frente, ya sabes... - ahora que lo pensaba era cierto, no se había cruzado con el pelirrojo, sólo a través de la ventana del patio - ¿Vienes del trabajo?- Allen asintió - ¿Qué es lo que haces?
- Soy asistente administrativo en una empresa.
-Ya veo.
- ¿Y tú? - Ayudo en el negocio familiar a mi abuelo, tiene una tienda de antigüedades ¿quieres pasar? te invito a tomar un te - señaló su puerta.
- ¿Eh? no creo que se apropiado, además debes estar cansado - trató de negarse amablemente.
- P-pero - Lavi puso sus ojos de chantaje y sintió que estaba acorralado.
- Está bien.
- Aún tienes... - dijo Lavi moviendo las manos con la forma de un cuadrado para representar a los brownies.
- sí pero... -
- ¿qué te parece si pasamos por tu apartamento y tomas un par de brownies para compartir? - dijo Lavi poniendo una mano en su hombro haciéndole entender que no lo dejaría escapar.
Se metieron al elevador y a poco de cerrarse las puertas, escucharon a alguien gritar que las detuvieran. Lenalee apareció corriendo y Lavi manoteó la puerta para pararla.
Ella agradeció y los saludó. Parecía apurada y apretó el botón de su piso.
- Los brownies estaban deliciosos - dijo Allen al ver que ella seguía moviéndose como si se preparara para salir disparada cuando llegara a su piso.
- ¿en serio? - dijo con una sonrisa enorme.
Lavi estaba apretujado en una esquina, como si fuera la zona segura.
- sí, me llevé un trozo al trabajo, mi jefe quiere tu receta - dijo Allen recordando que Link le había echado ojo a ese pedacito y, por la culpa de haber llegado tarde, se lo había cedido.
- ¡oh! qué vergüenza - dijo Lenalee riendo - no puedes decirlo en serio.
- es en serio. ¿Podría pasar más tarde? He hecho algo para devolverte la charola - dijo Allen notando como Lavi lo quemaba con la mirada.
- Lo siento, vengo por unas cosas y tengo que volver al trabajo - dijo mirando su reloj.
La puerta se abrió y ella las atravesó de inmediato.
- No te preocupes por la charola, puedo pasar por ella. ¡Nos vemos! - dijo agitando la mano y comenzando su carrera.
Allen miró algo sorprendido lo apurada que iba Lenalee, vio a Lavi quien soltó un suspiro al ver al amor de su vida alejarse.
- Lenalee es enfermera ¿sabes?, a veces es poco lo que se la puede ver por acá.
- Ah, ya veo...
Llegaron a su piso y Allen fue por los brownies que quedaban, Lavi parecía complacido. Le invito al interior de su apartamento, entonces se quedó estático viendo de un lado a otro, libros a la izquierda, a la derecha, sobre el sofá, la mesa, la cocina, el comedor, el pasillo.
- Disculpa el desorden, siéntate aquí - señaló una silla del comedor mientras quitaba los libros para ponerlos a un lado y fue rápidamente a colocar algo de agua en la tetera.
- Veo que eres un fanático de los libros.
- Me gustan mucho pero también es parte de mi trabajo- Allen recordó que debía estar en una tienda de antigüedades entonces debía tener un vasto conocimiento sobre todo tipo de cosas después de todo.
Allen desvió la mirada a uno de los libros que todavía seguían sobre la mesa.
"Diccionario de inglés-japonés" lo abrió por curiosidad. Hojeando algunas páginas.
-¿Te interesa aprender el idioma? - dijo Lavi tomando asiento - Quizás te puedas entender mejor con tu compañero de apartamento -bromeo.
- Ya quisiera, ese tipo, esta mañana, me ha dejado los platos sucios en el fregadero, no podía permitir eso.
- Vaya. Entonces quizá sea el primer japonés descortés que conozca - Allen rió hojeando otras páginas, la palabra " idiota" que se traducía al japonés como "Baka" le llamo la atención, Baka que combina con Kanda, pensó.
- ese chico debe tener algún problema, al contrario de ti, que no parece tener conflictos en hablar con la gente nueva - dijo Lavi tomando las tazas de los estantes y mirando a Allen de reojo.
- pues no, no tengo problema, Lenalee y tu... parecen agradables - dijo Allen mirándolo.
- Allen... en verdad, de verdad ¿no te gusta Lenalee? - dijo Lavi sacando dos bolsitas de té.
- en verdad - dijo Allen notando como Lavi respiraba con alivio.
Lavi sirvió el té y se sentó con Allen mirando el brownie como si no quisiera comerlo.
- Entonces, supongo que a ti si te gusta ella
- ¿Aun no te le haa declarado? - pregunto Allen con algo de malicia y Lavi se tenso.
- ¡¿P-pero que dices?! ¿sabes en los problemas en los que me metería? mi cabeza rodaría por las escaleras, no has visto hermano de Lenalee en acción ¡está loco!
- Estás exagerando.
- ¡Claro que no! se dice que Bak Chang el chico que vivía en el primer piso murió de manera sospechosa. El día anterior, le había enviado flores a Lenalee y... - Allen lo miró aún incrédulo - Su fantasma aun vaga por el primer piso en las madrugadas.
Lavi tomó un sorbo de té, Allen pudo escuchar algunos pasos y el sonido de las llaves viendo a través de la ventana.
- Parece que ya llegó - le dio un mordisco a su brownie.
Lavi vio a Kanda buscar agua en la nevera entonces corrió a abrir la ventana de par en par. -¡Hola vecino! ¿Qué tal su día? - Kanda dejó el vaso en el fregadero, trataba de ignorarlo - No seas así Yuu! al menos saluda ¿Quieres venir a tomar el té con nosotros? - señalo a Allen.
- ¡¿Qué demonios?! - grito Kanda.
- ¿Qué pasa Yuu? ¿no te gusta el té?
- Te voy a lanzar por el patio en este mismo instante como no dejes de pronunciar mi nombre ¿quién rayos te ha dado el permiso?-Allen comió el ultimo trozo de su brownie casi temiendo por la vida de Lavi aunque una distancia prudente los separara ¿cómo había logrado saber el nombre completo de su compañero de apartamento antes que él?
- No seas tan descortés, podría traer deshonra a tu familia, a ti, a tu vaca... - dijo Lavi que por dentro estaba de lo más divertido de haber encontrado a un vecino tan quejumbroso.
Allen miraba atento como Kanda insultaba a Lavi y se metía a su cuarto dando su acostumbrado portazo. El pelirrojo se tiró en la silla con una sonrisa enorme y parecía no haber captado los insultos de Kanda. Al parecer el chico era valiente con todos menos con el hermano de Lenalee.
- Por cierto - Lavi se acercó y puso una mano en su hombro con un gesto fraternal - ¿qué le darás a Lena?
- pay de limón - dijo Allen tomando un sorbo de té.
- está bien... es sencillo, decepcionante... - dijo Lavi palmeando su hombro - muy bien.
- ¿debería darle algo más elaborado? - dijo Allen algo ofendido por el menosprecio a su pay, que por cierto, siempre le quedaba bueno.
- qué va ¿quieres morir? Komui puede leer las intenciones hasta en la lista de las compras. Además, no puedo permitir que tu postre opaque al que le di.
Parecía que Lavi estaba muy pendiente de velar por sus intereses.
-Por cierto ¿Kanda se presento contigo? digo... a mí en ningún momento me dijo su nombre completo - dijo algo extrañado.
-Pues no, lo obtuve del contrato de arrendamiento - dijo Lavi con una sonrisa.
- ¡¿Qué?!
- Allen yo sé todo lo que ocurre en este edificio, mi ojo lo ve todo- Allen casi se iba para atrás con todo y silla.
-En mi trabajo me dicen Bookman, así que es normal que sepa todo de cada uno, hasta los pagos de la junta- dijo orgulloso.
- Debes tener mucho tiempo libre - Allen le miraba algo incrédulo pero eso explicaba que también supiera su nombre, aquel día se había quedado pensando. - B-Bueno Lavi, ya debo marcharme, mañana es otro día, fue una charla "agradable".
Allen volvió a su apartamento busco algo sencillo para cenar, los brownies solo le habían abierto el apetito.
Se sentó a comer cuando escuchó gritos en el pasillo. Emilia le advertía a Timothy de su hora de regreso a casa y el niño le daba por su lado pateando la puerta del apartamento de Allen al pasar con sus patines.
Unos segundos después, Emilia llamó a la puerta avisando que era ella. Allen miró las galletas, seguían en la mesa y esta vez en estado fosilizado pues ya eran unas piedras. Caminó hacia la puerta con un suspiro, al parecer su estómago rugiría un rato más.
- ¡Hola! - dijo ella volviendo a asomarse al interior del departamento - sólo quería pasar a saludar y... saber qué tal habían estado las galletas - dijo ella sonriendo.
Allen se enfrentó a un dilema moral.
¿Debía mentir? ¿decir la verdad? estaba seguro de que moriría si decía algo negativo.
- Ah... ¿las galletas? ¡Estaban deliciosas! - esperaba que no se le notara lo forzado de sus palabras, no acostumbraba a mentir.
- ¿En serio? - ella pareció emocionarse.
- ¡Que mal mentiroso eres! - Timothy gritó y Allen gritó internamente,
- ¡Timothy! - chilló Emilia.
- Soy un maestro del engaño, puedo ver que tan mal mientes, no me engañas –
Allen sentía que moría. Timothy le hizo un gesto con la mano para que se agachara a su altura y entonces le susurró al oído
- Tranquilo sabemos que la comida de Emilia no se le da ni a los perros.
- ¡Timothy! - ella le jaló de las orejas - ¡Vuelve a casa, te haré algo delicioso para cenar!
- ¡NO! - puso una cara de horror.
- ¡Ah! esto Emilia, Timothy podría ofrecerles algo de pie de limón - ganó su atención de inmediato - Es que lo hice para agradecer lo de las galletas...
- no... las galletas estuvieron malas, no tienes por qué devolverme el favor - dijo ella apenada - más bien, debo disculparme.
- Sinceramente, no estaban mal - dijo Allen, aunque no era para nada sincero - sólo que... estaban saladas.
-¡Ay no! es que a veces confundo la sal con el azúcar, ambas son blancas... sí, ya sabes... - Timothy la miró como si fuera la cosa más ridícula del mundo.
- en todo caso, el pay ya está hecho, iré por él.
- ¡sí, sí, sí, sí, sí, sí! - dijo Timothy tomando la decisión él sólo.
- podríamos tomar una rebanada en tu casa - dijo Emilia algo apenada por las galletas.
- sí, claro... pero sin patines - dijo Allen mirando a Timothy con una sonrisa, él niño se sentó en el suelo de inmediato y comenzó a quitárselos, luego él y Emilia entraron al lugar.
- ¿estabas comiendo? lo siento! volveremos más tarde - dijo Emilia apenada por ver el plato de comida en la mesa.
- No pasa nada - Allen comenzó a servir una rebanada para cada uno. Timothy había corrido a sentarse en la mesa emocionado - Adelante - dijo al ver que ambos como que esperaban su aprobación.
Allen tomó asiento y continuó con su cena. Emilia se había quedado viendo el pay como si lo examinara de manera minuciosa. Timothy en cambio no había reparado en comérselo, había quedado fascinado con aquel postre tan simple.
- Esto Allen, este pay ¿lo hicieron tú y compañero? - ella parecía algo ilusionada.
- ¿Eh? ¿Kanda? - Allen desvió la mirada - Pues él... estaba ocupado así que me encargué yo.
- Ya veo, debe ser alguien con muchas ocupaciones - ella comenzó a repetir en su mente "Kanda, Kanda, Kanda, no debo olvidar su nombre" y tomó un bocado del pay, realmente estaba bueno.
- ¿No hay más? - Timothy había extendido su plato y Emilia le dio un coscorrón.
- ¿Quieres otra rebana? - el niño asintió.
-No te preocupes Allen, creo que es suficiente para él, no quiero que después se quede despierto hasta tarde.
- ¡Emilia! eres una fastidiosa - chilló Timothy y Allen rió.
Entonces los presentes escucharon el sonido de unos pasos acercarse, era Kanda que tenía cara de fastidio, le dedicó una mirada asesina a Allen al detallar a las dos personas en el comedor.
- hola Kanda - dijo Emilia con las mejillas rosadas y un entusiasmo que la hacía parecer otra persona muy distinta a la que peleaba con Timothy todo el tiempo.
Kanda la miró a la chica e hizo un gesto con la cabeza.
- Estamos comiendo el pay de limón que hicieron para nosotros...
- el moyashi lo hizo - dijo Kanda pasando a la cocina y sirviéndose un poco de té helado.
- ¿por qué no vienes a comer una rebanada con nosotros? - dijo ella
Allen suspiró discretamente, ahora no sabía si Kanda sería capaz de rechazar la amabilidad de la chica como lo había hecho con las galletas.
- voy de salida - dijo bebiendo todo el vaso de una sola vez y caminando a puerta.
- ¿vas al trabajo? - Emilia hacía esfuerzos por hacer conversación de cualquier lado.
Kanda salió sin responder y ella parecía bastante sorprendida por la falta de cortesía del chico.
- Llegó molesto del trabajo... - dijo Allen aunque no sabía por qué trataba de justificar a Kanda - largo día.
- ¿Y en qué trabaja?
- No lo sé realmente - dijo Allen con cierto desgano - No es muy conversador.
- Ah, pero estoy segura de que es una buena persona - dijo ella con ilusión en sus ojos. Allen rodó sus ojos.
- Seguro que solo se hace el tipo cool - comenzó a decir Timothy robándole un trozo de pay a Emilia.
- No lo sé - dijo Allen.
- ¿Entonces Kanda no probó mis galletas? - preguntó Emilia rápidamente.
- ¿Eh? no...
- Gracias a Dios - ella se llevó una mano al pecho - ¿De verdad no sabes que otras cosas le pueden gustar?
- ¿Eh? - ella parecía realmente interesada, Allen no podía pensar en algo claro, Kanda no le había dejado nada claro acerca de él - Pues una vez lo vi comer fideos.
Timothy parecía aburrido con las preguntas que Emilia le hacía a Allen, así que se levantó de la mesa y comenzó a explorar el apartamento mientras estaban distraídos.
- Cualquiera puede hacer fideos - dijo ella suspirando y mirando su plato dándose cuenta de que Timothy había tomado su pay.
- Supongo que mientras tenga buen sabor, lo comerá - dijo Allen y se dio cuenta al instante que eso también sería un reto para Emilia.
-¿dónde está Timothy? - dijo mirando a todos lados.
Ambos se levantaron y se movieron por el departamento hasta que escucharon sonidos de la habitación de Kanda. Allen abrió la puerta y encontró a Timothy blandiendo una espada de un lado a otro. Como era bastante larga para él y parecía no aguantarla, sin querer la hizo chocar con algunas cosas que estaban sobre el escritorio de Kanda y derramó un vaso de agua sobre los papeles.
- ¡SUELTA ESA COSA EN ESTE INSTANTE! - le gritó Emilia y le arrebató la espada enfundada de las manos.
Allen corrió por un trapo para secar el desastre que el niño había logrado.
- ¡Lo siento mucho! - Emilia tenía de la muñeca a Timothy mientras ayudaba a acomodar los papeles y aunque este se jalaba, ella no aflojaba el agarre - limpiaré tu habitación, lo siento.
- Esta es la de Kanda - dijo Allen preocupado al ver que incluso la computadora había sido salpicada.
- ¿en serio? - Emilia no pudo evitar observarla - yo le explicaré lo que ocurrió.
El teléfono de Emilia sonó y lo contestó de inmediato. Al parecer era la madre de Timothy pues la chica avisó que iría pronto.
- Lo siento, debo dejar a Timothy en casa, pero volveré de inmediato.
- No te preocupes, fue sólo agua - dijo Allen sonriendo aunque dudaba si su compañero lo pasaría por alto con el humor odioso que llevaba
- E-Está bien pero avísame si llega, yo le explicaré - ella parecía que quería tener cualquier oportunidad para intercambiar alguna palabra con Kanda, Allen suspiró cansinamente terminando de secar los rastros del agua.
Parecía que la computadora de Kanda estaba bien, nada grave había sucedido, vio la espada y se preguntaba donde debería estar, la dejó en una esquina esperando tener suerte, aunque nada bastaría al ver los papeles mojados, eso no lo podría ocultar.
Fue por su secador de pelo esperando que pudiera salvar el escrito al menos aunque ya se veía algo de tinta corrida.
- Estoy muerto.
- Lo estás - escuchó la voz detrás de él y se cayó el secador de las manos, no lo había escuchado volver.
Se apresuró a levantar el secador.
-Timothy entro a tu habitación y tiró...
- es tu culpa - dijo Kanda apretando los puños
- ¿qué? ¡No! ¡Fue un accidente!- dijo Allen tratando de explicarse, sin embargo, por alguna razón la cara de Kanda le preocupaba.
- No, es tu culpa. Desde que llegaste te la has pasado metiendo gente a mi casa- Kanda lo hizo a un lado y comenzó a revisar sus cosas - no necesito un compañero que hurgue en mis cosas, puedo pagar el alquiler solo. Vete.
Allen frunció el ceño.
- Pues tengo tanto derecho de estar aquí como tú. El apartamento no te lo rentaron a ti solo, si no querías compañero ¡te hubieras buscado otro lugar!
Kanda arrugó las hojas haciéndolas más inservibles de lo que estaban.
- ¡Vete de mí habitación Moyashi!
- ¡Me llamo Allen, Bakanda! - soltó Allen de imprevisto.
- ¡¿Cómo me dijiste?! - Allen trato de mantenerse firme.
- ¡BAKANDA! ¡si no me llamas por mi nombre entonces yo tampoco tengo que llamarte por el tuyo! - Kanda le dio una mirada asesina a Allen lo tomó del hombro buscando sacarlo de su habitación, el cable del secador se tenso haciendo caer a Kanda encima de Allen.
- D-duele- se quejó Allen que ni había tenido tiempo de reaccionar, Kanda se levanto sin perder tiempo y se encerró en su habitación. Allen se levantó sobándose un poco la cabeza, - ¡Qué tipo! - Allen no lo sabía que pero Kanda no se quedaría quieto después de la invasión de su espacio personal.
A la mañana siguiente, Allen despertó cansado. El vecino no había tenido ninguna fiesta, pero por alguna razón, el ambiente de tensión que había entre Kanda y él lo desgastaba.
Se levantó, y fue al baño. Decidió que se ducharía antes que Kanda y fue por su toalla, pero cuando salió de su habitación, vio como Kanda prácticamente corrió para ganarle el baño. Miró el reloj, aun tenía tiempo, por fortuna. Volvió a ponerse el pantalón del pijama y decidió desayunar. Esa mañana, tal como al anterior, Kanda había dejado sus platos sucios en el fregadero.
Trató de respirar profundamente y se buscó los últimos brownies para desayunar, sin embargo, sólo encontró el recipiente vacío, así que asumió que Kanda se había rendido ante el chocolate. Se hizo un sándwich para el almuerzo, mientras bebía un poco de café con leche y cuando fue a tirar la basura, encontró los brownies dentro del bote casi colocados delicadamente sobre todo lo demás.
Arrugó al frente incrédulo, ¿Kanda los había tirado? ¿Pero por qué? Se frotó la cara y miró el reloj, aún tenía tiempo, así que empacó su almuerzo y preparó su ropa esperando que Kanda no tardara más.
Kanda no salió del baño hasta que a Allen le quedaban 5 minutos para prepararse. Se bañó como pudo y cuando salió, mientras se vestía, aprovechó para reclamarle el haber tirado los brownies.
- estaban pasados - dijo Kanda con una sonrisa.
Creía que ese tipo no podía sonreír y que esa cara de palo que traía era la única que podía poner.
- No debiste tirarlos, estaba seguro de que no estaban pasados, ni siquiera los probaste - dijo al recordar que estaban intactos.
- Pues a mí me pareció que si lo estaban - se encogió de hombros y se termino de alistar para irse. Allen bufo con molestia saliendo apresurado del apartamento, vio a Kanda tomando el ascensor.
- ¡Espera! -Kanda sin inmutarse le dio a cerrar las puertas pero Allen logró entrar. - ¡¿Pero que te pasa?!
-¿Necesitas una explicación?- dijo cruzándose de brazos.
- sí - dijo Allen mirando a Kanda esperando la explicación.
El japonés miraba hacia abajo a Allen sin borrar esa sonrisa burlona y con cierta chispa de satisfacción en los ojos.
El elevador se abrió y Kanda salió sin decirle nada. Allen se quedó indignado en la entrada.
Allen concluyó que los problemas comenzarían porque era obvio que Kanda quería deshacerse de él y quedarse con el apartamento.
NOTAS:
Después de algunas semanas sin publicar, he vuelto. Me he muerto de calor varias veces y me han sepultado en trámites otras más, pero he regresado de entre los muertos para seguir contando esta historia sobre los vecinos que cualquiera podría tener. Besos y abrazos, todo el amor de la calurosa primavera y les deseo felices trámites burocráticos ;D.
