Cat fight: conviviendo con el enemigo

Por Katou Yuu

ADVERTENCIAS: yaoi, yullen, AU, no omnívoros, pelos de gato.

DISCLAIMER: D. Gray –man pertenece a Katsura Hoshino


- No crea que podrá conmigo- ambos tomaron caminos diferentes.

Durante el resto del día, Allen hizo el papeleo fastidiado, trataba de no pensar en el disgusto que le causaba Kanda con todo lo sucedido en la mañana. Link incluso se sorprendió de su mal humor, para el Allen era alguien tan calmado, siempre cargaba una sonrisa sin importar lo que sucediera, realmente era preocupante.

- Ocurrió algo Walker?

-No es nada Link, solo algunos detalles con mi nuevo compañero de apartamento- trato de forzar una sonrisa. - Espero que puedas solucionarlo pronto, entonces.

Allen agradeció la preocupación de su jefe. El resto de la semana siguió sin cambio alguno, Kanda seguía repitiendo su comportamiento egoísta,

Ya era sábado, tocaba hacer la limpieza. Allen había acumulado una cesta de ropa, iba a meter a lavar su ropa cuando vio la cesta de al lado, era la ropa de Kanda, allí estaba uno de sus calzones, entonces un pensamiento malicioso se apodero de él.

Tomó uno de sus bóxers rojos (un regalo de navidad) y lo colocó con cuidado entre la ropa de Kanda.

No tardó más de un minuto y Kanda y estaba caminando hacia él.

- ¿usarás la lavadora? - dijo Allen sin soltar su canasta.

- a un lado - dijo Kanda y lanzó sin piedad la canasta completa dentro de la lavadora, puso jabón y cerró - busca tu propio jabón - dijo tomando la bolsa y llevándosela consigo a su habitación.

Allen fingió que derrota y volvió a su habitación con la canasta de ropa para esperar su obra. Esos bóxers eran tan baratos (un chistoso en el trabajo había hecho un santa secreto de ropa interior) que se despintaban cada vez que los lavaba.

Tal vez no tendría ropa limpia pronto, pero tampoco Kanda.

Se puso a ver los infomerciales que prometían maquinas maravillosas que resolverían cualquier malestar que tuviera, un horno mágico, un palapas eléctrico, cosas que no necesitaba la verdad, no fue hasta que pasados unos 30minutos escucho unos pasos acercarse a donde se encontraba Kanda se puso frente a la televisión.

- ¿Qué demonios hiciste? - dijo con una horrible sonrisa en su rostro.

- No entiendo de que me hablas Kanda, puedes quitarte quiero ver el teléfono para comprar eso.

- ¡Maldito moyashi! te hablo de esto - Kanda le lanzo con furia el calzón mojado al rostro.

- ¡Oh! ¿Esto? me preguntaba donde lo había dejado- se lo quito del rostro.

- Destruiste mis camisas Moyashi!

- Mala suerte Kanda, debiste verificar la lavadora- puso una gran sonrisa y la ira de Kanda iba en aumento.

Allen pensó que había vencido ese día pues Kanda pasó un buen rato tratando de desmanchar alguna de sus camisas, incluso se fue a dormir y aún no lo lograba.

Con discreción, él lavó un bóxer y un par de calcetines en el baño, mañana trataría de llegar muy temprano para usar la lavadora y fastidiar a Kanda. Tendió su ropa en su ventana y se fue a soñar con los angelitos.

A la mañana siguiente, Allen se despertó con poco tiempo, sin embargo Kanda ya no estaba. Se dio un baño y regresó a cambiarse, los platos seguían en el fregadero de nuevo pero trató de no pensar en eso. Cuando buscó su bóxer y calcetines, no encontró nada. Miró por la ventana, tal vez se había caído hacia la calle, pero no encontró nada. Fue a su canasta de ropa sin perder el tiempo, tenía que irse y tendría que usar ropa sucia, pero la canasta no estaba. Volteó la casa buscando sus cosas, estaba seguro de que Kanda había hecho algo con su ropa.

Miraba el reloj mientras se paseaba en toalla por toda la casa tratando de encontrar su ropa hasta que Lavi silbó para llamar su atención.

- Allen! ¿Eso es tuyo? - dijo Lavi abrochándose la camisa y señalando al patio.

Allen se asomó y vio como toda su ropa parecía haberse revolcado por todo el patio.

Allen vio horrorizado su ropa.

- Ese desgraciado - Allen estaba que hervía de la furia. Lavi vio a Allen correr, seguramente a buscar su ropa regada en el patio, Lavi bajó a ayudarle como buen vecino.

- ¿Qué pasó? ¿Cómo terminó todo aquí? - le pasaba unos calcetines.

- Fue Kanda - Allen apretó sus bóxers.

- Yuu? pero que está pasando con ustedes,

- Esto es la guerra Lavi, Kanda quiere quedarse con el apartamento pero eso será sobre mi cadáver - Lavi solo rió.

- Solo no vayan a lastimarse, sabes... hay gente que asesina a sus vecino como en esos programas de Discovery ID.

- Debería tomar nota - dijo algo molesto.

Allen subió su ropa al apartamento y la metió a lavar, sentía que quería morir.

- Si quieres te puedo prestar una camisa -ofreció Lavi.

Allen lo pensó un momento. No podía ir con una camisa sucia a la oficina, su jefe lo notaría.

- En verdad lo apreciaría - dijo Allen corriendo a su habitación para comenzar a vestirse.

- La traeré entonces - Lavi corrió a su casa y regresó con una camisa que creyó que podría quedarle a Allen, aunque tal vez era de un estilo demasiado moderno comparado con lo que el chico usaba diariamente.

Allen agradeció, se alistó y junto con Lavi salió del edificio.

Iba a fastidiar a Kanda de alguna manera.

En el trabajo, Link, su jefe, le comentó lo sorprendido que estaba con ese cambio de estilo, sin embargo le dijo que se veía bien. Era una lástima que sólo consiguiera un halago cuando usaba ropa que no era suya.

Allen pasó el día tratando de concentrarse en su trabajo aunque tenía en su mente a Kanda, trataba de pensar en la manera de vengarse, quizá él había llevado todo más lejos con sus bóxers pero era claro que Kanda lo había hecho peor que el, incluso había entrado a su habitación cuando dormía, porque no se explicaba cómo había obtenido la ropa colgando en la ventana.

Su jornada de trabajo terminó y se apresuró a llegar al apartamento no podría permitir que Kanda viera su ropa limpia. Se sintió afortunado al ver que la puerta estaba cerrada con seguro, significaba que no había llegado aún. Corrió a revisar su ropa ya limpia y seca algo aliviado, la dobló y la guardó. Ahora que lo pensaba debía lavar la camisa de Lavi, se cambió rápidamente para enjuagar la camisa, no se había fijado mucho en la mañana pero lucía cara y de marca incluso, casi le daba hasta temor echarle el suavizante barato que usaba.

Sólo usó jabón, la lavó a mano y dejó secando en su habitación.

Ahora tendría que hacer el pay para Lenalee pues el que estaba destinado a ella había sido para Emilia. Puso manos a la obra y comenzó a moverse en la cocina dejando hervir su cena mientras hacía todo lo demás. Cuando terminó el pay y lo puso en el refrigerador, se dio cuenta de que casi toda la comida era suya y que Kanda sólo tenía algunas verduras y la jarra de té helado que estaba casi vacía. Revisó la alacena y se encontró con que Kanda sólo tenía fideos, en realidad, demasiados fideos.

Tal vez tenía problemas mentales (por supuesto) y sólo podía comer fideos, quién sabe.

La casa olía al estofado de res que había preparado, se sirvió y sentó en la sala a comer mientras veía una película.

Kanda llegó y bufó, lo primero que había llegado a su nariz había sido el aroma del caldo de res. Trató de calmarse y se tapó la nariz mientras estaba en la cocina tratando de hacerse un plato de fideos.

Allen lo observó, le ofendía que se tapara la nariz, su guiso estaba muy bueno.

- ¿Qué es esa basura? - dijo Kanda viendo despectivamente la olla.

- Primero que nada no es basura, es comida, es estofado, Bakanda- Allen se enojo por la manera en que hablaba.

- Desagradable - dijo mientras ponía a hervir sus fideos.

- ¡¿Cómo puedes decir eso?! ¡Ni siquiera lo has probado!

- Pretendes que pruebe "eso". No gracias pero no como carne, solo la gente vulgar hace cosas como esas- Allen se quedo con la boca abierta.

- ¿de qué hablas?

- de que eres un inconsciente, como la mayoría - dijo Kanda sirviéndose lo último que quedaba del té helado.

- ¿eres vegetariano? - dijo Allen como si estuviera viendo un unicornio, valoraba demasiado la comida como para privarse de algo en particular.

Kanda volteó los ojos.

- bueno, tampoco creo que sea de buen gusto que sólo comas fideos ¿sabes lo procesados que están? dicen que son plástico y tardan años en salir de tu cuerpo.

Kanda rodo sus ojos tratando de ignorar sus palabras como si no tuvieran valor alguno.

- Como sea esa cosa comienza hervir y es desagradable.

Allen se apresuro a ver el estofado que ya estaba listo, no podía evitar pensar que sin proponérselo se las había ingeniado para molestar a Kanda, eso explicaba su mal humor, no sabía de lo que se perdía.

Allen sirvió en un plato su estofado y se sentó en la mesa, Kanda por su parte termino de cocinar los fideos, mientras picaba algunos vegetales para acompañar y algo de salsa de soya, se iba a retirar a su habitación cuando Allen le llamo.

- Oye porque no comes en la mesa, es más cómodo.- señalo la silla frente a él, la verdad ni estaba seguro de que Kanda aceptara.

Kanda no tenía ganas de compartir un momento de convivencia con su compañero de departamento. Mucho menos después de la jugada que le había hecho con sus camisas. Esa tarde había tenido que pasar a comprar un par mientras averiguaba si podría quitarle esas terribles manchas rojas a su ropa.

- ¿Compartir la mesa contigo? - dijo y rió mientras se iba a su cuarto.

Allen terminó la cena tratando de olvidarse de que a unos metros tenía a Kanda. Si quería permanecer encerrado en su habitación, era su problema, si no quería llevar la fiesta en paz, también tendría que soportarlo, porque no iba a olvidar lo que había hecho con su ropa en la mañana.

Los días pasaron, el pay continuaba en el refrigerador y no había visto a Lenalee para nada, así que decidió entregarlo en su casa y con algo de suerte podría entregárselo a su hermano. Le preguntó a Lavi el no. de departamento, se lo dijo pero se negó a acompañarlo. Allen pensó que estaba exagerando.

El hermano de Lenalee no podía ser tan terrible, bajo con el pay y toco el timbre, espero un momento y entonces le abrió la puerta un hombre de gafas con un delantal y un plumero en la mano.

-E-Esto, aquí vive Lenalee?

- ¿Quien la busca? -pregunto amablemente.

- Yo soy el nuevo vecino, le traiga esto como agradecimiento por la bienvenida.

- Oh! ya veo... tu eres el nuevo pulpo que habita el edificio- dijo con una sonrisa terriblemente forzada.

-¿Pulpo? - Allen no captaba lo que quería decirle.

-Así es ¡un pulpo desagradable que quiere poner sus horribles manos en la piel de mi adorada y hermosa hermanita para mancillar su pureza! ¡Un pulpo! ¡Como todos los de este edificio! - Allen se quedó con la boca abierta ante tal declaración.

- ¡Hermano! ¡Ya basta! - escucho la voz de Lenalee apartando a su hermano de la puerta. - Discúlpalo Allen, Komui es algo... sobreprotector conmigo ¿quieres pasar?

- No, digo solo venía a traer esto - señalo el pay - la verdad es que tengo que ir a comprar algo. - se excusó rápidamente, creía tener suficiente con Kanda, ahora no quería problemas con el hermano de Lenalee ni con Lavi.

- Oh, luce delicioso, muchas gracias Allen.

- No es nada, bueno ya me retiro, un placer conocerle- Komui seguía murmurando algunas cosas inentendibles desde una esquina de la sala.

Allen bajo al portal del edificio para relajarse un poco, no había nadie solo los autos que pasaban eventualmente frente a la avenida. Allen comenzaba a cuestionarse si este era el mejor lugar que pudo haber elegido, veía tan difícil tratar con Kanda, tampoco veía posibilidad de que se fueran a llevar bien, era más bien como convivir con el enemigo.

"Miau"

Allen salió de sus pensamientos al oír aquel débil maullido ¿de dónde provenía?

Un gato amarillo dio un salto a los escalones y lo miró con sus enormes ojos. Bostezó mostrándole sus colmillos y subió para rascar la puerta con la pata.

Allen lo observó, no parecía callejero, tenía buen peso y el pelo brillante aunque no tenía un collar. El gato bajó los escalones, los subió de nuevo y volvió a poner la pata sobre la puerta.

- ¿vives aquí? - le preguntó Allen logrando que el gato lo mirara. Abrió la puerta y esperó a que el gato pasara, sin embargo, el animal lo seguía mirando y maulló para avanzar sólo unos pasos. Volvió a él y comenzó a frotarse contra su pierna maullando.

Allen entró de nuevo al edificio y el gato lo siguió, así logró entender que quería acompañarlo.

Allen caminó lento esperando que el gato avanzara hacia su casa, pero este se paró y puso sus patas sobre su pierna como si pidiera mimos. Se agachó a acariciarlo y el gato pareció disfrutarlo. Así estuvieron un rato, hasta que Allen decidió que debía regresar al departamento.

El gato lo había sacado de sus pensamientos negativos. El portero lo vio con el gato y se acercó. Le dijo que no debía alimentarlo o tendría al animal encima sin remedio, al parecer ese gato no tenía dueño pero la pasaba recorriendo el edificio.

Subió al elevador y el gato lo siguió, cuando llegó de nuevo al apartamento, al abrir la puerta, el gato fue el primero en pasar. No podía ser tan malo, al menos el gato era agradable.

El gato parecía observar minuciosamente el lugar mientras se iba paseando por la sala, subió de un salto al sofá. Allen lo acompañó sentándose a su lado.

- No lo vayas a rasgar, ok? - le dijo amablemente como si pudiera entenderlo, el gato solo dio un maullido como respuesta y Allen encendió la televisión, el gato pareció emocionarse entonces cuando un comercial de comida apareció en la pantalla.

- ¿Tienes hambre? - un maullido y Allen entendió el mensaje pero ya sabía lo que el portero le había dicho, si lo alimentaba podría echarse una gran responsabilidad al hombro. Miro al gato que le veía fijamente, era tan tierno y sentía que no se podía negar.

- Esta bien, solo por hoy- y fue a buscar algo en la nevera, le sirvió algo de leche en un plato y el gato no tardo en acercarse.

Allen se tensó al oír la puerta de la habitación de Kanda abrirse, Kanda había venido a la cocina a buscar algo de té, entonces Allen no fue lo suficientemente rápido como para esconder al animal.

- ¡¿Qué demonios?! ¿Cómo entro ese gato aquí?

- ¿Cual gato? - pregunto tratando de fingir demencia.

- Ese gato que tratas de ocultar.

- Ah! este gato...

-Sácalo de aquí.

- ¿No te gustan los gatos?

- Sácalo.

- Pensé que te gustaría - Allen lo tomo en sus brazos - Después de todo eres vegetariano, no comes carne, así que debes amar mucho a los animales. - el gato maulló y la paciencia de Kanda estaba en el límite.

- saca a ese gato de mi casa - dijo Kanda señalando a la puerta.

- Está comiendo - dijo Allen poniendo el plato del gato a su lado y ofreciéndoselo de nuevo.

Kanda tomó al gato como si fuera una peste y caminó hacia la salida.

- ¡hey! no tienes que ser tan grosero, sólo le estaba dando algo de comer - dijo Allen tratando de arrebatarle al gato, pero Kanda ya lo había lanzado pro al puerta y el animal, después de bufarle, comenzó a correr al otro lado del pasillo.

Allen estaba molesto, no era su gato, pero le parecía que Kanda se comportaba arbitrariamente. Ahora lo veía, al parecer no le gustaba la compañía, sólo la de él mismo. Sentía pena por él, debía ser horrible sólo tener a Kanda de compañía.

- Esta también es mi casa - dijo Allen con expresión molesta

- verás que no por mucho - dijo Kanda y volvió a la cocina.

Allen se fue a su habitación, no tenía ganas de seguir discutiendo y mucho menos de ver la cara de su compañero. Se tiró en la cama. Un segundo después, escuchó un maullido que lo hizo mirar a la ventana. El gato estaba ahí esperando a que le abriera la ventana. Allen le abrió con una sonrisa y el gato no dudo en entrar y pedir mimos.

- Ese Bakanda cree que puede con nosotros, ya vera- dijo decidiendo que el gato ahora era suyo - Te parece si te pongo un nombre- el gato maulló y para él fue un sí. -Uhmm... te llamare... ¡Timcampy! ¿Te gusta? - recibió un maullido como respuesta y Allen sonrió complacido.


NOTAS:

Un poco atrasada, pero aquí tienen el nuevo capítulo donde un nuevo integrante llega a causar tensión. Espero que les haya gustado.