Hola!

But I keep cruising, can't stop, won't stop moving

It's like I got this music in my body and it's gonna be alright

'Cause the players gonna play, play, play, play, play

And the haters gonna hate, hate, hate, hate, hate

Baby, I'm just gonna shake, shake, shake, shake, shake

I shake it off, I shake it off

Heartbreakers gonna break, break, break, break, break

And the fakers gonna fake, fake, fake, fake, fake

Baby, I'm just gonna shake, shake, shake, shake, shake

I shake it off, I shake it off

¿Quien más piensa que esta canción es increíblemente pegajosa?

¡Ejem! Se que monté el cap tarde, pero lo monte. Les explico que pasó.

Yo mañana debo entregar un trabajo en la universidad para la clase de fundamentos del diseño. Cuando ya estaba por terminar me mis bellos compañeros me mandaron la foto de sus trabajos y todos se veían tan lindos... Entonces entre en crisis y casi me pongo a repetir el trabajo desde 0, pero una amiga me llamo, me calmó y seguí trabajando. Luego de terminar el trabajo, cogi mi tab (mi computadora murió definitivamente) y empecé a terminar el cap, el cual es algo corto. El próximo si será un poco mas largo porque ya habrá pasado la semana de entregas del primer corte.

Bueno antes de dejarlos leer, debo decir que este capítulo esta dedicado a mi bella amiga Marisol, ya que si ella no me hubiera calmado ubiera montado el cap mañana.

Sin más que decir, espero que les guste...

O.O.O

30 semanas de embarazo

El otoño había llegado. Nueva York estaba llena de hojas secas que ayudaban a que la ciudad se viera mucho mas hermosa. Incluso muchas calles parecían ser sacadas de un cuadro. Las personas estaban empezado a abrigarse, puesto que, la temperatura estaba empezando a densender. A pesar del frio, todos parecían estar muy entusiasmados por la llegada del invierno, y sus festividades. Todos menos los integrantes, familia y amigos de la familia Bane, los cuales, contaban los segundos para que el noveno mes de embarazo de Alec llegará.

Alec estaba cada día más voluminoso, el bebé estaba creciendo perfectamente, cada día estaba más fuerte y grande. Pero su crecimiento afectaba a Alec, el cual desde su semana número 21 estaba empezando a depender de la energía que le daba Magnus, en realidad, ya dependía de ella. Jem tenia la hipótesis de que Alec estaba empezando a dejar de producir energía para él, ya que el bebé la estaba necesitando toda.

Alec se veía demacrado, tenia grandes ojeras, las cuales eran producidas por la falta de energía y no de sueño, ya que estaba durmiendo cerca de 16 horas al día. Magnus también se veía agotado, casi no dormía porque se pasaba todo el día cuidando de su esposo o lamentando haber querido tener otro hijo.

Ninguno de los dos querían preocupar o entristecer a Megan, pero ella no era ni ciega ni estúpida; ella sabia que su papito estaba mal, y eso la deprimía, más no podía demostrar que estaba triste ya que eso empeoraría el estado de sus padres, y lo que ella menos quería es que ellos estuvieran más tristes, bueno, si es que eso era posible.

Megan había pasado sus últimas semanas estudiando magia, especialmente, magia médica. Sabía que todo su esfuerzo podría no servir de nada ya que no había conseguido sacar ni un poco de magia de su cuerpo. Cuando le pedía consejos a su padre este solía rogarle que dejará de tratar de ser lo que no era. De momentos se daba por vencida y obedecía a su padre, se olvidaba de la magia y volvía a entrenar.

Desde hace unas semanas Magnus había estado tratando de quitarle los libros que le había presentado para que en un futuro pudiera aconsejar a su hermano.

- ¿No crees que ya es tiempo de regresar los libros a mi biblioteca? - le decía cada mañana su padre - Ya se que dejaste de estudiar para aconsejar a tu hermano. Se que quieres hacer magia, y eso no va a pasar por que eres...

- ... Una cazadora de sombras igual que mi papito - terminó la frase tratando de imitar la seria voz con la que su padre se estaba dirigiendo a ella.

Desde que su papito había empeorado su casa se había vuelto mucho mas aburrida y deprimente. Para evitar el negro ambiente, solía bajar al pasillo a jugar con Willie, su agradable vecino del piso de abajo. Desde hace algunos años su amistad con el vecino se había hecho mas fuerte, Megan confiaba ciegamente en su amigo, a tal punto que nunca utilizaba un glamour cuando se encontraba con él. Willie decía que sus ojos eran hermosos.

Si no estaba jugando con Willie, estaba en el instituto entrenando con Lucie y Will, este último cada día que pasaba mejoraba su habilidad con la espada; Lucie por otro lado, al parecer aspiraba a heredar el látigo de su tía Izzy, a pesar de que apestaba usando el látigo. Megan estaba dejando el entrenamiento a medias últimamente, ya que prefería estar en la biblioteca investigando sobre la magia que estar practicando combates cuerpo a cuerpo con su primo.

Ese día Megan había dejado la sala de entrenamiento como casi todos los días, deseaba seguir leyendo sobre los brujos, la semana pasada encontró un libro casi en el fondo de la biblioteca que hablaba muy detalladamente sobre los brujos. Al entrar se llevó una gran sorpresa.

- ¿ Que haces aquí? - le pregunto a su abuela, la cual estaba leyendo el libro que ella venía a leer.

- Leo lo que tu has estado leyendo esta semana - cerro el libro de golpe - Magnus te pidió que dejaras de investigar sobre la magia.

- No estoy estudiando magia - se encogió de hombros - Estoy leyendo sobre los brujos para...

- ... Saber si existe una posibilidad de que puedas empezar a hacer magia - termino la oración por ella - Megan ¿Es que no lo entiendes? La magia no es algo bueno. Mira a tu hermano por ejemplo. Va a ser un brujo, ya esta empezando a mostrar su verdadera naturaleza de demonio; y esperemos que el ángel le de fuerza a Alec para que pueda seguir vivo después de traer al mundo a otro subterráneo.

Las palabras de su abuela no solo la molestaron, sino que también la hirieron ¿Eso era lo que su abuela pensaba sobre ellos?

- Mi papá es un subterráneo y no es malo. Mi hermano es un subterráneo y tampoco es malo, el no está enfermando a mi papito porque quiera - sentía como en sus ojos se empezaban a acumular las lágrimas - Y yo soy mitad subterránea, si tanto nos odias no vuelvas a ir a nuestra casa - le grito antes de salir corriendo.

No tardó mucho en que su abuela la persiguiera, de ser otras las circunstancias ella hubiera escuchado sus disculpas baratas, pero en serio estaba muy dolida. Así que abrió la ventana; estaba en un tercer piso, supuso que lo que estaba por hacer era peligroso, pero a ella ya no le importaba romperse un hueso. Saltó por la ventana y luego de unas cuantas volteretas calló de pie en la entrada del instituto. Tal vez el dicho tenia razón, los brujos siempre caían de pie, o eran los gastos. No se quedo para tratar de recordar el dicho, en lu var de eso, se fue a ninguna parte en especifico. Quería alejarse del instituto y solo eso.

No supo cuanto tiempo estuvo corriendo sin dirección alguna. Cuando supuso que estaba lo suficientemente lejos empezó a caminar sin rumbo. Estuvo así un buen rato. Su padre siempre le recomendaba que siempre llevará dinero en sus bolsillos, siempre pensó que jamás llegaría el día que usaría los 100 dólares que Magnus le había dado para emergencias. Cuando llegó al Central Park eran las 3 de la tarde, así que decidió comprarse un perro caliente.

Sus padres le habían enseñado que nunca debía comer de pie, por eso se sentó en una banca un tanto oculta para que en caso de que la estuvieran buscando no la encontrarán. Al dar el primer mordisco, se dio cuenta que se estaba muriendo de hambre, y no era para menos, su hora del almuerzo había sido hace 3 horas.

Estaba por dar los últimos bocados, cuando se llevó el susto de su vida. De la nada un pajarito le calló en su regazo. El pobre estaba herido, al parecer había tenido una pelea y le habían clavado las garras en el cuello. Megan dejo de un lado lo que quedaba del perro caliente, y empezó a examinar al pichón con sumo cuidado. El pichón respiraba con mucha dificultad y cada vez botaba mas sangre de su herida. Al parecer el pichón no podría sobrevivir. Eso le partía el corazón a la niña.

Fue entonces cuando recodo que existía un hechizo para parar una hemorragia. No sabia si en momentos extremos su sangre de bruja despertaría, pero no perdía nada con intentarlo. Recitó el hechizo que se había aprendido de memoria. Nada paso. Lo volvió a intentar. Nada aún.

Con desesperación lo empezó a repetir una y otra vez, cada vez más rápido. No se quería dar por vencida, ella era la hija del gran brujo de Brooklyn, ella no debía ser solo una nephilim, también debía ser una bruja, quería ser una bruja al igual que su padre y su hermano. Sin saber cuando ni como, de un momento a otro de sus manos empezó a brotar un leve resplandor azul. Quiso gritar su logró, mas se contuvo para no llamar la atención de los mundanos.

Al para la hemorragia del pichón, lo cargo con cuidado en sus manos y empezó a correr hacia su casa, debía contarle esto a sus padres.

...

Abrió la puerta de su casa y gritó lo mas fuerte que pudo. No recibo respuesta. Corrió al cuarto de sus padres y se llevó el segundo susto de su vida. Alec se estaba retorciendo de dolor en la cama, su rostro estaba morado y estaba tomando grandes bocadas de aire.

Megan actuó lo mas rápido que pudo. Dejó al pichón en la peinadora de sus padres, abrió la mesa de noche y cogió la estela de su padre. Pudo ver temor en los ojos de su progenitor cuando se acercó a él con la estela, pero no puso resistencia cuando le abrió la camisa del pijama y empezó a dibujar la runa de curación en su pecho. Alec tomó otro bocado de aire. Decidió dibujarle otra runa mas cerca del corazón. Alec tosió y empezó a respirar un poco mejor, más esa mejoría no duró mucho ya que su papito empezó a retorcerse de dolor.

Tomó su mano y como lo había hecho su padre varias veces atrás, empezó a darle energía a Alec. Sus manos entrelazadas empezaron a irradiar luz.

- Hermanito - llamó a su hermano en la panza de su padre - Eres igual que yo, por eso se que puedes soportar las runas. Se que duelen un mucho - La luz se hizo mucho mas radiante - Pero puedes soportar el dolor ya que yo lo soporto - apretó con más fuerza la mano de su papito mientras que al mismo tiempo subía su tono de voz - Se que te gusta esto de ser brujo, y es por eso que quieres la energía de nuestro papito, pero no puedes tomarla toda - su voz se quebró cuando gritó - ¡LO ESTÁS MATANDO! SÍ LO MATAS MI PAPÁ Y YO NO TE VAMOS A QUERER...

- Megan... no digas eso - le dijo Alec casi en un susurro - Siempre debes amar a tu hermanito.

...

¿Donde se pudo haber metido esa niña? Se preguntó para sus adentros Magnus. A eso de las 11 de la mañana recibió una llamada de su suegra, la cual ente lágrimas le dijo que Megan se había escapado. Al principio solo Jem, Tessa y Jace habían salido a buscar a Megan, pero a eso de las 2 de la tarde empezó a ponerse nervioso. Nadie había podido encontrar a Megan. Como Alec se acaba de quedar dormido aprovechó para juntarse a la búsqueda de su hija.

Observó el reloj, eran casi las cinco. Si no encontraba a Megan rápido, con todo el dolor de su alma tendría que dejar de buscarla y regresar a la casa. No podía dejar a su esposo tanto tiempo solo. Su teléfono empezó a vibrar, sin ver de quien era la llamada, contestó.

- ¿La encontraron?

- Técnicamente no la encontraron. Ella volvió a casa y me salvo la vida.

- ¿Alec?

- Megan es bruja.

El pánico invadió su cuerpo. No le contesto a su esposo, simplemente corto la llamada y su cuerpo empezó a moverse solo hasta llegar a una zona apartada de los mundanos. Abrió un portal que lo llevaría hasta su casa.

Cuando cruzó el portal se empezó a preparar mentalmente para cualquier horrible escena. Su hijo muerto en la alfombra, Megan haciendo explotar todo lo que estaba a su alcance con bolas de fuego azules que saldrían de sus pequeñas manitas y un Alec que se estaría retorciendo de dolor y miedo junto a Presidente Miau. Más cuando se apareció en la habitación se encontró con algo muy diferente.

- No hay problema, yo convenceré a tú padre - le decía Alec a su hija, la cuál acariciaba a un pichón de águila real.

Ambos oji azules levantaron la vista del águila bebé cuándo se dieron cuenta de que Magnus acababa de llegar. El brujo no podía creer lo que estaba viendo.

- ¿Que es esto? - preguntó anonadado.

- Es un bebé de águila real - Megan se encogió de hombros - La encontré en el Central Park y le salvé la vida.

- ¿Amor estas bien? - ignoró lo que le decía su hija y poco a poco se acercó a Alec.

- Me siento de maravilla gracias a mi querida brujita.

- Tienes dos runas dibujadas en tu cuerpo.

- Yo las dibujé - dijo Megan con orgullo.

- ¿Porque no te estás retorciendo de dolor?

- Porque Megan regaño a su hermano - Magnus puso una cara de pocos amigos -También porque Megan me dio de su energía - Alec se encogió de hombros - Al parecer el pequeño le está haciendo caso a su hermana.

O.O.O

¿Les gusto?

¿Que creen que vaya a pasar ahora? Sólo puedo decirles que será algo "BUENO" recuerden solo quedan 4 capítulos! Aún puedo matar gente.

Otro recordatorio seria que la semana que viene no hay capítulo, sino la de arriba.

Los quiero mucho!

Nos leemos pronto.