Cat fight: conviviendo con el enemigo
Katou Yuu
ADVERTENCIAS: yaoi, yullen, AU, gatos.
DISCLAIMER: D. Gray –man pertenece Katsura Hoshino.
Kanda solo le indicó que se bajara, pagó al taxista y arrastro a Neah al lugar de encuentro, como era de suponerse parecía no haber ni un alma, pero en una mesa al fondo pudo ver a un hombre con una taza de café humeante.
-¿Eres el doctor Reever? - preguntó Kanda sosteniendo del brazo a Neah para evitar que hiciera algo inapropiado.
- Así, supongo que tú eres Kanda Yuu - asintió - Bien podemos ir a mi consultorio- observó a Allen que le miraba con una expresión de fastidio.
Reever les indicó el camino, abrió su consultorio y encendió las luces invitándolo a pasar.
- Realmente agradezco que te hayas tomado la molestia - indicó que tomaran asiento.
- Da igual, solo quiero haga con él.
- Hablas como si fuera la peste, no soy tan malo y lo sabes - dijo con una sonrisa y Kanda lo miró amenazante de soltar cualquier cosa fuera de lugar.
Kanda salió de la habitación. Neah se sentó en el sofá y lo miró con molestia antes de que Reever cerrara la puerta. Kanda había cumplido con su trato. Se repetía que lo había hecho bien, pero sabía que había tenido que buscar una mejor opción para llevarlo hasta ahí, una que no implicara abusar de Allen. No volvería a mencionar lo ocurrido, en una noche, había descubierto que Allen le gustaba y quería con todas sus fuerzas que le correspondiera. No como Neah, como Allen.
- Tú eres el loquero de Allen... ¿Se supone que me harás desaparecer? - dijo Neah aunque parecía ofendido
- Soy el Dr. Reever - dijo ofreciendo su mano - le pedí a Allen que te trajera porque necesitaba conocerte - Neah la estrechó - si estás dispuesto, me gustaría que me hablaras de ti.
¿De mi? ¿qué deseas saber? - parecía divertido de que alguien pusiera interés en el.
- Quisiera que me contaras desde el comienzo ¿cuándo fue la primera vez que actuaste de manera consciente?
-Eso fue hace años me trae recuerdos - dijo con cierto aire de nostalgia - Allen estaba tan destrozado y no tenía a nadie en quien confiar.
- ¿Fue después del accidente de su padre? - Neah asintió.
- El pobre creía que su vida se había acabado, incluso creía que podía seguir a Mana al otro mundo, pero yo estaba allí para cuidarle.
- ¿Proteges a Allen del mundo que lo rodea?
. Puede decirse así, pero a veces me gusta divertirme un poco.
- Es cuando Allen termina haciendo cosas que no recuerda...igualmente has hecho cosas que han metido en ciertos problemas a Allen ¿por qué?
- ¿Por qué? porque así lo desea, en su interior detesta aquellas personas que le hacen daño.
Reever lo miró sonriendo, cuando hablaba y mostraba sus gestos, era fácil saber que no era Allen.- hago lo que Allen no puede por ser tan amable y juicioso.
- si Allen aprendiera de ti el cómo defenderse, ¿pensarías dejarle?
- ¡claro que no! - dijo Neah riendo - yo también tengo una vida, estoy saliendo con Kanda - dijo mirando al doctor como si hubiese dicho algo absurdo.
- ¿es decir que tienes tus propios deseos? Acabas de explicar que eres lo que Allen no es, que haces lo que él no puede. No es Allen quien está enamorado de ese chico - dijo señalando la puerta. Neah tragó saliva y lo miró enfadado.
- Allen es algo torpe, es amable con todo el mundo que hasta cierto punto me enferma, pero ese tipo es diferente.
- Diferente - Reever se mostró interesado - ¿Kanda Yuu?
- Así es, hace que Allen muestre su verdadero ser.
- ¿Kanda Yuu saca a Allen de su zona de confort? - Neah asintió.
- Pero Allen no es capaz de comprender sus propios sentimientos, no entiende porque Kanda Yuu le desequilibra y le hace actuar de esa manera.
- ¿Y tú te has interesado por él?
- Claro, es alguien entretenido de molestar - rió.
Reever observó a Neah un momento. Al parecer él creía que entendía a la perfección los sentimientos de Allen.
- pero no puedes seguir metiendo en problemas a Allen. Lo que quiero intentar contigo es que tanto Allen como tú trabajen juntos. La idea es que tomes lo que te falta de Allen y él haga lo mismo contigo.
- ¿Y si yo gano?
- ¿A qué te refieres?
- Si Allen no puede hacerlo creo que no es necesario que este despierto, yo puedo vivir su vida y de esa manera protegerle. No tendría que sufrir. No tendría que sufrir. ¿No es lo mejor?
- No crees que es algo egoísta de tu parte - Neah sonrió - Pero creo que Allen puede hacerlo. Necesita aprender cómo afrontar esas situaciones - Neah se negó.
- Pero no lo hará, lo sé mejor que nadie. Cada vez que pierde la cordura me siento más fuerte.
- Por eso quieres estar con Kanda Yuu? para apropiarte de Allen? Pero como dices, hay cosas que él no puede hacer y tú tampoco. No sabes cómo encarar la sociedad, todo lo que buscas es solucionar usando la fuerza y esa no es la verdadera solución.
- En este mundo viven los fuertes, no es algo de simple lógica - puso una mueca de desagrado.
- Pero estoy seguro de que es algo que quizás su padre no hubiera querido- comenzó a apretar sus manos - Que Allen se convierta en ese tipo de persona.
- ¡No hables de Mana! - aquello parecía que era la gota que había colmado el vaso.
- de acuerdo. Me disculpo. Sólo piensa en la cooperación - Neah se levantó y fue hacia la puerta. Salió y le tomó la mano de Kanda con prisa. Caminaron por la calle con una leve luz del sol hasta que el celular de Kanda sonó.
- Kanda? No diga que soy Reever. Neah parece haber dado algunas claves y usted puede influir en la estabilidad de Allen.
- ¿A qué se refiere? - Kanda vio de reojo a Neah que parecía enfocado en el camino.
-Tendría que hablar contigo en privado, de momento solo te pediría que hicieras para que Allen mantenga la calma cuando vuelva a normalidad, al parecer alterarlo o presionarlo puede ser perjudicial para él.
-Entiendo.
-Bien, hablare luego contigo-la llamada se cortó. Tenía dudas sobre lo que pudo pasar allí dentro, el albino parecía algo alterado.
-¿Te molesto algo que el pregunto? detuvo el paso.
-Simplemente no me agrada-no dijo nada más.
Llegaron al apartamento, Neah quiso besarle algo desesperado, sentía que no estaba bien.
-Ve a dormir.
-No quiero, dejamos algo a medias - trato de tocarlo en esa parte de su cuerpo pero se alejó.
-No hay nada a medias, cumplí con mi parte del trato y tú con la tuya.
-Debí poner un precio más alto entonces -dijo fastidiado - ¿O es que no quieres hacerlo porque quieres hacérselo a tu amiguito? ¿Cómo se llamaba...Alma?
Quiso decirle que quería hacerlo con Allen, no con Alma ni con él.
- estoy cansado - dijo caminando a su habitación.
Se cambió la ropa esperando protestas de Neah o nuevos intentos por engatusarlo. Pronto escuchó que algo caía como tabla al suelo. Tim dio un salto por la sorpresa y Kanda acudió para encontrar a Allen tirado en el suelo.
Lo cargó y llevó a su habitación.
Suspiró pesadamente. Un poco por fastidio, un poco por alivio, Neah ya no estaría ahí. Definitivamente no le mencionaría lo que había hecho con su cuerpo mientras era Neah.
Le quitó los zapatos, el saco y los pantalones. Lo observó sobre la cama. Una parte de él sentía pena y se llamaba estúpido a sí mismo por haber rechazado la oportunidad de estar entre esas piernas. Otra parte le recordaba que ya había probado al moyashi y si se enteraba, seguro sus oportunidades estarían acabadas.
Se fue a dormir.
El aroma del tocino lo despertó. Miró su reloj, era de tarde. Se levantó y recogió la ropa que había dejado tirada la noche anterior. Cuando pasó rumbo al baño, Allen le sonrió mordiendo un pesado de tocino frito mientras agitaba otra tira.
El cambio era inminente, sin duda era Allen. No podía verlo a los ojos.
- Cuánto tiempo estuvo Neah? - preguntó Allen poniendo en la mesa su desayuno-comida
- Lo suficiente para que lo pudiera llevar a la consulta - no quiso preguntar como sabía que Neah había estado presente pero suponía que Allen lo intuía porque aún había seguido algo cuerdo, borracho pero estaba despierto antes de que aquello sucediera.
- ¿Lograste convencerlo? - preguntó algo sorprendido dando una mordida al tocino.
- Si, considera que cumplí con mi palabra, así que no hay asuntos pendientes - Kanda fue por un vaso de agua, observó a Allen algo pensativo en la mesa.
- Gracias - Kanda casi se atraganta con el agua, el moyashi no debería agradecerle, no después de aquello.
Kanda fue a encerrarse al baño sin decirle nada más al moyashi, se lavó la cara y fue a su habitación, vio de reojo su teléfono, el doctor quería hablar con él también, se preguntaba que le había dicho Neah acerca de su persona.
Al salir del baño, trató de pasar rápidamente hacía su cuarto.
- ¿vas a desayunar? fui a la esquina y encontré estos fideos - le mostró un par de paquetes - por toda la basura de la cocina, creo que son tus favoritos.
- si... - dijo Kanda vagamente haciendo como que tenía que secarse el cabello
Allen suspiró y comenzó a comer. El celular de Kanda sonó y comenzó a caminar por la sala al mismo tiempo, como siempre hacía. Le parecía una costumbre curiosa que no pudiera dejar de moverse cuando estaba al teléfono. Entonces notó algo, Kanda tenía pequeños pero marcados moretones en los hombros, parecía como si alguien lo hubiese mordido muy fuerte.
Kanda colgó el teléfono y fue a su habitación para vestirse.
- gracias - dijo cuando se sirvió los fideos que Allen le había llevado y comenzó a comerlos.
Levantó la vista ligeramente y pudo ver que había dejado un chupetón en el cuello de Allen... o de Neah.
- ¿Peleaste conmigo? ¿Es decir... con Neah? -
- No - Kanda trató de evadir la pregunta.
- ¿Como que no? - Allen frunció el ceño -Esas marcas en su brazo, te las hice yo - Kanda vio de reojo su brazo y maldijo entre dientes, el moyashi no tardaría tampoco en notar los extraños moretones en su cuerpo.
- Solo tenía que llevar a Neah a la consulta, así que lo demás no importa, cumplí con mi parte del trato ¡eso debería ser suficiente! - Kanda se comenzó a alterar. Allen no parecía convencido con eso, ese estúpido moyashi se preocupaba demás.
- Pero el te ha hecho eso - dijo con un sentimiento de culpa - Lo siento.
- ¡No lo sientas, ya olvídalo! - Kanda comenzaba a perder la paciencia, quería gritarle al moyashi que no había nada por lo cual disculparse, el era tan culpable como Neah. Sentía que iba a enloquecer.
Se levantó y se fue a su habitación. Era demasiado y aunque fuera Allen, no quería volver a tener un compañero de departamento.
El moyashi recogió los platos, limpió, sacudió, acomodó la sala, lavó el baño, lavó la ropa... todo mirando constantemente a la puerta de Kanda. Pero no salió.
No entendía qué había hecho. En la boda, todo había sido tan diferente y cálido, Kanda lo había presentado como su novio, le había compartido de su comida, lo había sacado a bailar e incluso había sonreído. ¿Kanda se había comportado así porque Alma estaba cerca? No quería pensar eso, tener a Kanda así le había gustado. No lo quería aceptar de un modo romántico, pero ya no quería que Kanda pensara en Alma.
Pero parecía que Neah había arruinado la noche.
Después de bañarse, mientras secaba el espejo empañado por el vapor, notó que tenía algo en el cuello. Se acercó y torció para ver mejor y se sorprendió. Parecía que alguien le había dejado una marca. Se puso de puntas y encontró otra en su pecho. Trató de calmarse y sospechando lo peor, se quitó la toalla de la cintura. Tenía moretones en los muslos.
Quería creer que había peleado con Kanda, que Neah lo había hecho pero no era así, esas no eran marcas de una pelea, no parecía en nada a lo que había ocurrido aquella vez que pelearon por primera vez.
Su mente comenzó a encajar lo que había ocurrido, las marcas de Kanda, las suyas, se abrazó sí mismo, tratando de negarlo.
Vio su reflejo en el espejo, se sentía tan confundido, su reflejo tenía una sonrisa.
"¿No te gustó Allen? ¿No era lo que querías?"
Escuchó la risa dentro de su cabeza.
- ¡Basta!
"Mírate, deberías estar contento, Kanda no se quejó"
Allen negaba con su cabeza, trataba de no escucharle, no podía ser cierto.
"Eres tan débil Allen ¿por qué no me dejas a Kanda a mí? después de todo es como complacerlo"
Allen en un momento de desesperación lanzó lo primero que tuvo a la mano contra el espejo, ya angustiado por lo que escuchaba.
Kanda escuchó los gritos y el estruendo del espejo.
Allen comenzó a marearse. La voz seguía en su cabeza
- lo estás arruinando todo.
"Lo aceleré todo, si lo hiciera a tu modo, faltarían diez años para que reconocieras que quieres que Kanda te lo meta"
- ¡Moyashi! ¿Estás bien?
"Es una lástima que no recuerdes lo bien que lo hace..."
Kanda tocó la puerta varias veces pero no obtenía respuesta. Sólo escuchaba cómo el moyashi "cállate". Estaba a punto de alejarse cuando escuchó un golpe muy fuerte. Abrió la puerta y encontró a Allen tirado en el suelo, espiraba agitado, tenía lágrimas en los ojos y se había cortado el pie con uno de los pedazos del espejo que había en el suelo, estaba desnudo y en cuanto lo vio, trató de levantarse y cubrirse pero volvió a resbalarse y caer.
Kanda tomó la toalla de Allen y lo ayudó a cubrirse, le prestó su hombro para que se apoyara y logró sacarlo del baño, lo sentó en el sofá y fue por el botiquín.
- Yo puedo hacerlo - dijo Allen sin mirarlo, entonces se dio cuenta que su mano también sangraba.
- Está bien - dijo Kanda tomando la mano de Allen para limpiar la sangre.
- ¡NO! - dijo Allen retirándola con violencia.
- No soy Neah, no quiero que me toques.
Kanda se quedó estupefacto al escuchar a Allen.
- T-tu hiciste eso con Neah... ¿no es así?-tartamudeó Allen.
Kanda apretó sus labios y sus manos con fuerza, sabía que esto Allen no se lo perdonaría.
- ¡Responde!
- Si - dijo Kanda después de un rato de silencio y Allen sin poder evitarlo comenzó a llorar - Lo tuve que hacer para cumplir el trato. - Kanda sabía que de nada valían las excusas. Trató de limpiar una de las heridas de Allen pero este lo apartó bruscamente.
- ¡Basta!
- Lo siento - dijo Kanda apenas audible, no sabía que hacer o decir.
-confié en que me cuidarías, era estúpido, pero en verdad creí que Neah no haría nada malo si tu lo cuidabas - dijo Allen limpiándose la sangre de la mano con brusquedad en su toalla - quisiera molerte a golpes.
- Hazlo - dijo Kanda totalmente avergonzado, no podía mirar a Allen - no hay justificación - le tomó la mano a Allen pues se estaba lastimando.
- Te dejaré el departamento. Por ahora no tengo dinero - dijo Allen levantándose - pero cuando lo tenga, me iré - fue a su habitación.
- Me gustas... - dijo Kanda arrepintiéndose de inmediato, era el peor momento para decirlo.
