Cat Fight: conviviendo con el enemigo
Por Katou Yuu
ADVERTENCIA: yaoi, yullen, AU, calzones.
DISCLAIMER: D. Gray –man le pertenece a Katsura Hoshino.
Kanda veía completamente molesto, Allen le había mirado pero no había apartado a Tyki, es más pareció corresponderle ¡si así quería hacer las cosas bien por el!, entró al apartamento y cerró con llave, eso no iba a detener a Allen pero esperaba que el idiota entendiera el mensaje.
Dio de comer a los gatos parecía que el moyashi se había quedado a "hablar" con ese tipo. Estaba molesto, ya la poca hambre que tenía se le había quitado de golpe, más bien tenía un revoltijo en el estómago, era estúpido, lo era por enamorarse del moyashi, también de Alma
Pasaron unos minutos y el timbre sonó ¿tal vez al moyashi se le habían olvidado las llaves? que se pudriera si esperaba que le abriera, nuevamente tocaron, ya le parecía algo insistente de su parte, suspiró con fastidio asomándose por la mirilla.
Era Emilia, Kanda no quiso abrirle pero allí estaba entreabriendo la puerta para preguntarle pesadamente que quería.
- ¡Ah! solo quería agradecerte por lo del otro día, tus consejos me ayudaron mucho... - dijo ella algo nerviosa mostrándole un pastel en una caja - por favor acéptalo.- Kanda quería cerrar la puerta, no quería ver a nadie, pero abrió y aceptó el pastel, no tenía ánimos para iniciar un escándalo en medio del edificio.
Dejó el pastel en la mesa, no le atraía para nada, le resulto hasta repulsivo, se fue a su habitación y allí se encerró toda la noche.
Allen habló con Tyki hasta tarde, tuvo que explicarle varias veces el por qué no podían salir, tuvo que empujarlo varias veces porque trataba de besarle a la menor oportunidad. Al parecer, Tyki lo había entendido al fin, sin embargo, Allen había tenido que decir que ya estaba saliendo con otro chico de su trabajo.
Al volver a su apartamento, todo estaba apagado, parecía que Kanda no había cenado nada y los gatos ya estaban dormidos. Todo el tiempo se había sentido ansioso, como si no hubiese querido que Kanda viera a Tyki besarle. Kanda había declarado que le gustaba, e incluso frente al Dr. Reever había reconocido que le deseaba. Ya no confiaba en él, pero sin duda, podía reconocer que lo estaba lastimando, como Alma.
Alma no había escuchado a Kanda hablar de sus sentimientos, y no lo había lastimado intencionalmente, pero él si lo estaba haciendo.
Entonces vio el pastel sobre la mesa. Lo abrió por curiosidad pensando que tal vez Kanda lo había comprado para tratar de conciliar las cosas entre ellos, pero cuando lo abrió, vio la nota de Emilia. Allen suspiró con molestia, ella invitaba a Kanda a salir. Se dio cuenta que Kanda no estaría mucho tiempo triste.
- qué te den, Bakanda - dijo y se fue a dormir.
La noche fue inquietante para Allen, se sentía incomodo en su cama, cerraba sus ojos y recordaba el pastel, a Emilia, no podía dejar que le afectase.
- Me voy. Escuchó la voz de Kanda.
Allen enfocó su mirada, vio como Kanda tomaba sus cosas, alguien de una empresa de mudanzas le ayudaba, Kanda tenía a Golem en sus brazos.
Le vio dirigirle una última mirada para acercarse a la puerta, sintió un terrible dolor en su pecho, quiso hablarle pero su voz no salía. Tim le miraba fijamente sin hacer ningún movimiento.
Escuchó la puerta cerrarse de un portazo, ya no había rastro de Kanda, sintió unas lagrimas recorrer su rostro.
- Vamos no llores Allen - sintió unos brazos sujetarle por la espalda - No es esto lo que deseas ¿qué es lo que quieres? - Neah le susurraba al oído.
Allen se despertó de golpe, vio el reloj, aun faltaban algunos minutos para que su alarma sonara, tranquilizó sus respiración y algo temeroso se asomó al pasillo, Golem estaba allí, Kanda también, se sintió aliviado,
Lavó su cara ya estando despierto, vio de reojo el pastel, lo sentía como una amenaza.
Quería lanzarlo al patio, quería pisarlo, quería regresárselo a Emilia.
Kanda no lo había tocado. Ni siquiera lo había movido de lugar.
- tu pastel tiene una nota dentro - dijo Allen sin mirar a Kanda.
- ¿y? - a Kanda le sorprendió que Allen le hablara, no le sorprendió que curioseara un pastel, parecía propio de él.
- ¿no la vas a leer?
- ¿para qué? ¿Tú podrías decirme qué dice? - dijo Kanda imaginando lo que Emilia habría puesto después de todos esos coqueteos mientras la ayudaba con el proyecto.
- sólo la vi, no leo cartas ajenas - dijo Allen haciéndose el digno y sirviéndose café.
Kanda se sentó en la mesa, sin ver el pastel.
- ¿No lo vas a comer?
- soy vegetariano, moyashi. Cómetelo tú, si quieres.
Allen apretó los dientes, se levantó, tomó el pastel y lo lanzó al bote de basura. Kanda se levantó de la tomando del brazo a Allen.
- ¿Por qué hiciste eso?
- Dijiste que no lo ibas a comer, yo tampoco quería comerlo, así que si nadie lo quiere es mejor que esté en la basura - Allen trataba de zafarse.
- Eso no te da derecho de botarlo Moyashi - Kanda frunció el ceño y Allen sintió que se molestaba aún más al ver la reacción de Kanda, no debería importarle, debería ignorar ese pastel como las galletas con sabor a sal de la otra vez.
Allen consiguió soltarse no se disculpó aunque sabía que era lo correcto, vio el pastel regado en la basura no había vuelta atrás. Kanda fue a su habitación maldiciendo, Allen vio la ventana parecía que no había movimiento en el apartamento de Lavi, se asomó cuidadosamente recordando que había dejado unos bóxers tendidos pero no había nada en la cuerda.
- ¡¿recogiste mi ropa?! - le gritó a Kanda
- ¿qué? - Kanda se asomó con cara de molestia, los reclamos del moyashi no tenían fin.
- ¿mi ropa no está, tú la metiste? - dijo Allen señalando la cuerda.
- claro que no. Ya tuve suficiente de ti por una mañana - dijo Kanda tomando sus cosas para irse - busca en el patio, busca en tus pantalones... en el bote de basura, tal vez los lanzaste ahí junto con el pastel - dijo Kanda saliendo y dando un portazo.
Allen se quedó quieto. Al parecer Kanda lamentaba la pérdida de su estúpido pastel, aunque en realidad todo lo que pudiera hacer con él fuera contemplarlo como idiota.
Sabía que no debió hacer eso, pero no le importaba tanto ahora, sus bóxers habían desaparecido, tenía que ir a trabajar, esto era realmente molesto consiguió unos limpios en sus cajones, vio de reojo la habitación de Kanda ¿estaría allí su ropa interior?
Ya no tiempo para verificar, había perdido mucho tiempo buscando, se tuvo que marchar al trabajo, ni se despidió de los gatos. Todo el asunto de Neah estaba desequilibrando su vida.
Trató de aparentar normalidad frente a Link, cumplir con todas la tareas asignadas, no podía seguir llevando sus problemas personales al trabajo.
Estaba casi considerando comprar bóxers nuevos ya saliendo del trabajo, pero no, tenía que recuperarlos ¡¿dónde estaba su ropa interior?!
Llegó al edificio y fue a revisar el patio no había señales de su ropa interior si se había caído.
Subió de mal humor hasta su apartamento, sabía que Kanda había llegado ¿que no podía ser peor?
Entró directo a confrontar a Kanda.
- ¿Dónde está mi ropa interior?
- ¿Todavía sigues con eso? si no revisaste la basura ya la saque hace rato, así que te jodiste - Kanda trataba de ignorarle.
- ¡Están en tu habitación! - dijo Allen ya paranoico para ir a la habitación de Kanda y comenzar a desarreglar todo.
Allen acertó a la primera y encontró el cajón de la ropa interior de Kanda. El dueño entró por la puerta y trató de detener el desastre que estaba haciendo con su ropa.
- ¡Dame mis bóxers!
- ¿Para qué querría tus calzones? - dijo Kanda colocándose tras Allen para tomarlo de las muñecas y tratar de inmovilizarlo.
- ¡No sé! ¡Dímelo tú! - Allen forcejeaba pero Allen lo había atrapado en lo que parecía un abrazo de camisa de fuerza.
- ¡Suéltame! - dijo Allen con voz molesta, como si estuviera haciendo un berrinche.
- ¡No tengo tu ropa! - Kanda lo empujó fuera de su habitación y cerró la puerta.
Allen pateó la puerta. Y fue a asomarse al patio.
¿Dónde podía estar? no vio su ropa en la habitación de Kanda estaba saliéndose de control. Lavi se asomó preguntándole que sucedía.
-No es nada.
-Pues tienes mala cara, pareces estresado.
-Claro que lo estoy Kanda es un idiota y no encuentro mi ropa interior, la deje secando aquí ayer.
-Uhm es raro ¿No se cayó al patio?
-No lo sé. No estaba ahí, pero alguien la debe tener-vio fijamente a Lavi.
-No me mires así, yo no tengo esos gustos.
-Lo sé, esto me tiene de mal humor.
-Ahora que lo pienso ha habido pocos casos de ropa interior en el edificio.
-¿Alguien la roba?
-No lo sé exactamente pero una vez desapareció algo del inquilino anterior, también del hijo del presidente de la junta. Es como un misterio no resuelto.
-Lo que me faltaba.
-¿Y si le pones una trampa al ladrón?
Allen se imaginó poniendo los pocos calzones que le quedaban bajo una caja de madera sostenida con una varita.
- ¿se puede poner una trampa en estos casos? - dio Allen analizando lo tonto de sus circunstancias.
Lavi se encogió de hombros.
- creo que sólo compraré otros bóxers y ya.
- deberías reportarlo. ¿Y si el ladrón le roba a Lenalee? - dijo Lavi poniendo cara de horror.
- bueno, no pierdo nada intentando atraparlo.
Lavó un par de bóxers, los sostuvo entre ellos con unos imperdibles y los colgó en el tendedero con otro más agarrándolos a la cuerda. No sabía si funcionaría, pero si el ladrón no caía, por lo menos sus calzones se quedarían a salvo.
Se fue a dormir en la sala. Lavi parecía divertido con la idea así que se quedó a dormir bajo la ventana. Debía admitir que después de su mal humor, esta idea tonta lo había distraído.
Paso un buen rato, Kanda salió de su habitación por un vaso de agua, casi deja caer el vaso al ver a Allen en el sofá, el sonido de la nevera siendo abierta hizo despertar a Allen quien miro acusadoramente a Kanda.
-Si quieres dormir vete a la habitación.
-No puedo, estoy montado guardia, mis bóxers tienen que aparecer -Kanda lo vio extrañado y se asomo viendo que en el patio el albino había colgado unos bóxers.
-Realmente crees que alguien caerá en una trampa tan idiota.
-Es probable, tu eres sospechoso aun, mas el hecho de que este ahí.
-Aquí vivo estúpido moyashi, deja la paranoia. Entiendo que no confíes en mi pero ya me molesta que me culpes de tus tonterías, sé que no me vas a perdonar pero no trates de pagarlo todo conmigo-Kanda tenía un aspecto cansado.
-Kanda yo...- Allen iba a hablarle cuando escucho un leve sonido en el patio.
Le hizo un gesto a Kanda para que no hiciera ruido, Kanda negó con la cabeza desaprobando las estupideces de Allen.
Se acercó a la ventana y se asomó con cuidado. Un palo con un gancho en el extremo. Alguien trataba de alcanzar sus calzones desde el piso de arriba, desde una ventana arriba de la de Lavi.
Kanda se acerco por mera curiosidad, incrédulo por lo que veía. El calzón del moyashi había desaparecido en la ventana de arriba.
-Ya tienes tu culpable -dijo Kanda en un tono burlón.
-Como se atreve-Allen salió del apartamento y Kanda le siguió, el también no parecía a gusto con saber que un vecino se quedaba con la ropa interior del moyashi.
Subieron las escaleras, Allen estaba impaciente tocando el timbre.
Lavi llegó unos segundos después tratando de contener la risa.
- ¿qué haces aquí? - dijo Kanda mirándolo sin entender lo que pasaba
- llevo toda la noche despierto vigilando ¿crees que me iba a perder esto?
La puerta se abrió finalmente y el sonriente Sr. Apo apareció en pijama y colocándose los lentes como si se acabara de levantar.
- ¿hay alguna emergencia? - preguntó el hombre mirándolos sorprendido.
- Lo he visto tomar mi ropa - dijo Allen con firmeza - haga favor de devolvérmela.
El hombre no dijo nada, sólo se limitó a sonreír, y después de unos segundos, ya daba miedo la forma en que miraba a Allen fijamente.
- ¿saben qué hora es? No me parece que sea justo llamar a la puerta y despertar a los vecinos.
El hombre ni se había inmutado ante el reclamo.
-¡¿Pero qué dice?! Devuélvame mi ropa ¡sabemos que usted le roba a los demás vecinos!
-Creo que te has equivocado de persona, Allen.
Allen no supo porque pero la manera en que ese hombre hablaba y le miraba ya comenzaba a incomodarle.
-No creo que quiera que lo denunciemos ante la junta vecinal-Kanda intervino y el hombre puso una mueca de desagrado. Lavi lo apoyó y entonces iba a cerrar la puerta en sus caras cuando Kanda puso el pie.
-Son tan persistentes -mascullo -Esta bien, si quieres pasa a recoger tu ropa interior, tu solo -señalo a Allen.
- no irá a ningún lado - dijo Kanda
- de acuerdo, tenemos que hablar sobre esto - dijo Allen alentado por llevarle la contraria a Kanda.
- pero él te roba la ropa - le susurró Lavi al oído.
Sabía que era una mala idea, sin duda era un pervertido, pero incluso el Dr. Reever le había dicho que debía confrontar sus problemas, y lo haría.
Kanda tuvo que resistir tomar del brazo a Allen. Eran sus calzones, y su problema, no quería ser arrastrado de nuevo.
Allen entró en el apartamento y el hombre cerró la puerta deseándoles buenas noches a los otros dos. Le pidió a Allen que se sentara, le preguntó si quería tomar algo e incluso le ofreció un poco de pastel.
- sólo quiero mi ropa, gracias - dijo sin sentarse y tratando de verse lo más serio posible.
El hombre no dejaba de sonreírle y el pensamiento de que hubiese sido mejor comprarse ropa interior nueva lo atacó varias veces.
Vio al hombre marcharse a su habitación, Allen no se movió de su lugar algo incomodo. Vio al hombre volver con una bolsa, se la entrego amablemente, no borraba por nada esa sonrisa que a estas alturas le resultaba perturbadora, Allen tomo casi temeroso el paquete verificando las prendas.
-Bien, ya me tengo que ir, espero que esto no vuelva a suceder.
Allen se acerco a la puerta y entonces el hombre se le acerco colocando sus manos en sus hombros.
-Realmente es una pena que te lo lleves pero quiero que sepas que lo disfrute mucho.
Allen se alejo abriendo la puerta y cerrándola de un portazo.
Afuera, Kanda y Lavi esperaban apoyados en la pared.
- ¿qué te dijo? - Lavi miró la bolsa.
- nada... - dijo caminando hacia el elevador
- Tenemos que decirle a la junta - dijo Lavi retorciéndose con desagrado - ese tipo es siniestro.
- En realidad creo que tendré que tirarlos - dijo Allen mirando la bolsa con asco y pena.
Kanda y Lavi suspiraron captando el por qué.
Volvieron a sus apartamentos. Allen tiró al contenedor su bolsa de ropa, no quiso revisarla. Sólo quería pensar en que debía mudarse.
Allen vio a Kanda que le observaba deshacerse de la ropa con pesar. Se sentía algo tonto.
Kanda solo índico que se iba a dormir, Allen lo alcanzo antes de llegar a su habitación.
- ¿Moyashi?
- Lo siento- dijo casi inaudible.
Kanda vio a Allen tenía una expresión de culpa en su rostro, Kanda lo aparto diciéndole que no importaba que se fuera a dormir, necesitaba descansar.
Allen vio a Kanda entrar a su habitación dejándole allí solo en el pasillo, se preguntaba a si mismo qué le ocurría ¿Que pretendía con eso? ¿Quería que Kanda le consolara?
Kanda tenía varios días sin cocinarle desde su discusión del consultorio. Y ahora evitaba a Allen mucho más después de lo de Tyki. Allen extrañaba su comida, pero Kanda parecía haber entendido muy bien lo que inicialmente Allen quería: Que lo dejara en paz.
El Dr. Reever le había pedido que reflexionara sobre la razón porque Neah se interesaba en Kanda, pero sólo podía pensar que desde el principio habían tenido desacuerdos, no importaba lo cortés que fuese y lo mucho que tratara de ponerle buena cara a la situación, locuras arrebatas como la que había hecho con el pastel, era lo que Kanda le impulsaba a hacer y que desentonaban con su forma de ser.
Allen tuvo un sueño. Lo llamaba sueño porque no estaba seguro, pero en realidad parecía más un recuerdo. Veía a Kanda sobre él, su camisa estaba desabotonada, a veces le besaba el cuello, a veces se movía sobre él, otras veces Kanda tenía el rostro en su entrepierna y movía la cabeza de arriba a abajo mientras él, sorprendentemente, pedía más.
Allen se despertaba exaltado de esos sueños, quería olvidarse de Kanda pero mientras más lo intentaba parecía que su mente le hacia las peores jugadas.
Se rosó los labios como si quisiera recordar cómo se sentía, debió hacerle caso a Kanda desde un principio. Allen se asomó y vio que Kanda salía del baño, no pudo evitar que su corazón latiera como loco, Kanda apenas lo miró Allen cerró la puerta, encerrándose en su habitación. Hoy no quería ir a trabajar.
Kanda vio la hora, el moyashi no había salido a alistarse al menos, no debería preocuparse por eso, vio el reloj, se le hacía tarde ya.
Allen se quedó en la cama. Cada vez que pensaba en la forma en que Kanda aparecía en su sueño, algo se levantaba en sus pantalones. ¿Cómo podía tener esas imágenes si lo había hecho con Neah? Llamó al trabajo un rato después para avisar que estaba enfermo. Su jefe no tuvo problema en darle el día, Allen casi nunca se enfermaba. Salió de su habitación, bebió un poco de café y se sentó en el sofá, Tim lo veía con curiosidad, Golem estaba en su cama, no podía moverse mucho, parecía una pelota esponjada.
El cuarto de Kanda estaba cerrado. Allen se acercó con el pretexto de saber si lo cerraba con llave. Lo abrió y lo encontró totalmente ordenado, el desastre que había hecho el día anterior había desaparecido. Se avergonzó de pensar que Kanda habría podido robar su ropa.
Trató de entrar pero el maullido de Golem lo detuvo un momento, ella lo veía como so le advirtiera de que era un lugar prohibido. Tim fue tras Allen como si a él también le diera curiosidad la habitación. Miró todo rápidamente, la habitación olía al perfume de Kanda. Se sentó en la cama y poco a poco se fue recostando hasta que llegó a su almohada. La cama era muy cómoda, tenía el aroma de su compañero y le hizo preguntarse si ese había sido el lugar donde Neah y Kanda lo habían hecho.
Era un tonto por pensar eso, ¿qué era lo que realmente le molestaba de todo eso? que Neah lo hubiera hecho con Kanda? se cubrió la cara con la almohada. Debería molestarle más que usaran su cuerpo de esa manera, pero poco a poco comenzaba a descubrir que no era tanto eso, se daba cuenta de que deseaba que Kanda le hubiera tocado a él y no a Neah.
Odiaba a Neah, no estaba seguro, como el doctor Reever le había dicho, Neah era parte de él, era algo que no quería reconocer, quizás no quería reconocer que quería estar con Kanda como en ese sueño, peor el solo complicaba más las cosas, estaba bien buscar otro lugar ¿irse como si nada hubiera pasado? entonces estaría huyendo, encontraría otra situación que quisiera evitar y Neah lo afretaría por el de la manera en que no deseaba.
Vio la mesa de noche de Kanda, por mera curiosidad la abrió, tenía un libro de plantas, no estaba muy seguro de que trataba su trabajo, apenas se hacia una idea después de que Emilia había venido con su proyecto, habían cosas que sabía de Kanda pero ni las básicas las conocía, pasó las paginas rápidamente viendo algunas fotografías de plantas, y en medio como si fuera un marca libros una fotografía de Alma y él.
¿Y si Kanda había tenido sexo con Neah porque quería sacar de su mente a Alma?
Había ocurrido después de la boda, después de que había estado fingiendo ser novio de Kanda. Habían bailado juntos, se habían tomado de la mano y, por primera vez en sus vidas, no habían discutido por horas. Pero todo había sido por Alma.
Cerró el libro de golpe y lo metió en el cajón con molestia. Entendía por lo que había pasado Kanda al planear la boda de la persona que amaba, pero no quería que las cosas fueran así, no quería ser el sustituto de Alma, ni siquiera como Neah.
Se encogió en la cama. El aroma de Kanda le parecía familiar, en cierta manera. No era su colonia, ni el suavizante de telas, bajo todo eso había algo que definitivamente lo hacía distinguirse de toda la gente que usaba ese suavizante y ese perfume. Y era como si lo recordara desde aquella vez en que Neah había estado tan cerca de Kanda.
Si era un sustituto ¿por qué Kanda le había dicho que le gustaba y que había estado con Neah porque lo deseaba a él?
Kanda había querido disculparse cocinándole y acompañándolo a su cita con Reever aunque él no quería su ayuda. Había tratado de mandar a Tyki al diablo porque no quería que volvieran a salir.
Si en verdad le gustaba a Kanda, ya la había cagado pues ahora lo estaba ignorando como antes.
Su cabeza comenzó a dolerle, debería ir a su cuarto a tratar de dormir, pero como si hubiera una fuerza invisible allí no se podía levantar, no tenía fuerzas o más bien no quería irse de allí...
Se sintió algo cansado, estaba bien solo dormiría un poco, luego dejaría la habitación como estaba, se dejó envolver por el aroma de la habitación y se relajó hasta caer en un profundo sueño.
Tim había salido de la habitación a acurrucarse con Golem, todo estaba demasiado tranquilo en ese apartamento.
Allen no lo sabía pero inconscientemente estaba demasiado a gusto en la cama de Kanda.
Notas:
Nuevo año, nuevo capítulo. Sé que los he dejado en vilo estos últimos pero también sé que sobrevivirán jajaja. Abrazo y un feliz año nuevo lleno de D. Gray –man.
