VIII.

Las vacaciones de Navidad llegaron. Scorpius buscó a Lily en el tren y en la estación antes de marcharse pero no la encontró.

Durante las vacaciones, Rose intentó hablar con Lily innumerables veces de la situación de Scorpius pero fue en vano. La chica no quería oír hablar del rubio por nada del mundo después del último día del trimestre.

-Pero, ¿qué esperabas? Fuiste al baile con Yankelevich mientras que a Scorpius le has dicho miles de veces que no cuando te ha pedido salir.
-Tengo mis razones.

Esa era siempre la respuesta de la pelirroja, pero nunca detallaba cuáles eran esas razones. Una vez terminadas las vacaciones, los alumnos volvieron al castillo y retomaron las clases.

Los primeros días, las chicas acostumbraban a salir después de las clases a los jardines para sentarse a la orilla del lago y disfrutar del sol que había decidido hacer acto de presencia tras unas semanas de lluvia que no cesaba. Scorpius aprovechaba entonces para pasearse con el huevo delante de ella y echarse flores a cada momento por su valentía.

-¡Habrás conseguido el huevo Malfoy – exclamó la chica una tarde -, pero no fuiste el primero en ganarlo!

Desde aquel comentario Scorpius dejó de salir a los jardines.

-Te dije que tuvieras paciencia – le dijo una mañana Rose en clase de Transformaciones mientras Albus hacía una demostración frente a la clase.
-No puedo tener más paciencia Rose. Lily es preciosa, sí, pero saca lo peor de mí. ¿Desde cuándo voy yo siguiendo las faldas de una chica? Son ellas las que siempre me buscan.
-Se llama amor, Scorpius.
-¿Qué?
-Sé que es un tema desconocido para ti pero es así como se llama.
-¿Amor? – preguntó Scorpius haciendo una mueca.
-Claro. Llevas cuatro meses persiguiendo y espiando a Lily. Le has hablado de matrimonio y de hijos. Te has contenido y has ido lento con ella, algo muy raro y desconcertante en ti conociendo tu larga lista de conquistas. Has sentido celos por otro chico. Te has tirado una hora entera observándola mientras desayuna o come, completamente embobado. Tú nunca habías hecho ese tipo de cosas con ninguna chica, y lo sabes. Amor.
-Pero…
-Y lo más importante. No se lo has dicho a Albus porque sabes que es eso lo que sientes por ella en realidad y te asusta porque es nuevo para ti, además de que estés acojonado por si te mata cuando se entere.
-Estoy arriesgando una amistad por una chica de quince años que no hace otra cosa que darme rodeos. – dijo indignado el chico.
-Lo bueno se hace esperar.

Scorpius no sabía si su amiga tenía razón o no, pero decidió darle la razón. Lo malo es que Lily no le había dirigido la palabra desde el día del baile de Navidad y no solo eso, sino que lo ignoraba por completo. Por eso un día de mediados de febrero tomó una decisión. Se dirigió al aula de Encantamientos y esperó pacientemente en la puerta con los brazos cruzados. A las once en punto la puerta se abrió y los alumnos de quinto comenzaron a salir. Lily lo miró y el chico la cogió del brazo. La arrastró tras él sin mediar palabra mientras la pelirroja se quejaba sin cesar y montaba un espectáculo. Scorpius metió a Lily a un aula vacía y cerró la puerta. Lily, completamente despeinada, lo miró con furia.

-¿No te han enseñado modales? – le preguntó.
-¿Sabes, Lily? No estoy para tus jueguecitos últimamente. – le respondió. - ¿Te acostaste con Yankelevich?
-¿¡Qué!?
-¿Qué pasa? ¿Te da miedo contestarme?
-No tengo por qué darte explicaciones, primero. Y segundo, ¡claro que no me he acostado con él! ¿Qué te pasa?
-Uff, qué alivio.

Lily negó con la cabeza y se sentó sobre uno de los pupitres. La chica cruzó las piernas mientras Scorpius las observaba maliciosamente.

-Estoy aquí arriba, Malfoy – dijo Lily, señalándose a la cara. – Ya que has decidido secuestrarme, dime, ¿cómo va lo del huevo? Falta una semana para la segunda prueba.
-¿Por qué fuiste al baile con ese idiota? – le preguntó Scorpius, cambiando de tema completamente.
-Te he hecho una pregunta.
-Y yo a ti otra.
-Sí, pero siempre hablamos de mí. Así que limítate a responder, ¿tanto te cuesta?
-Fui al baile con Yankelevich porque me lo pidió – dijo.
-¿Y qué hay de mí? – le preguntó Scorpius sorprendido.
-¿Perdona?
-Yo te insinué lo de que fuéramos juntos al baile antes que él.
-Exacto. Lo insinuaste. Nada más.
-Esperaba que me dieras un sí.
-¡Y yo esperaba que no fueras tan cobarde y te atrevieras a pedírmelo antes de que tuviera que ir yo a hacerlo!
-Lilian, eres una orgullosa. ¿Tanto te costaba pedírmelo? No siempre tiene que dar el chico el primer paso.
-En este caso sí. Llevas jugando conmigo meses y no te has atrevido a invitarme a un estúpido baile.
-O sea, que en realidad con quien querías ir era conmigo. – le dijo él con una sonrisa, orgulloso de sí mismo.
-Eso era antes. Has perdido tu oportunidad.

Suponiendo que Lily iba a hacer lo de siempre, es decir, escapar, Scorpius se interpuso a tiempo entre ella y la puerta y la acorraló contra la pared.

-Te aseguro que me estás volviendo loco, Lily. ¡Ya no sé qué más hacer! – exclamó desesperado.
-No sabes qué más hacer, ¿eh? ¡Pero sí supiste besar a la niña de primero en menos de cinco minutos! – le gritó Lily. Scorpius la miró boquiabierto durante unos segundos y luego sonrió, conteniendo una carcajada.
-No me digas que estás celosa de Marien. Tiene once años, pelirroja.
-Y sin embargo te has atrevido a besarla a ella antes que a mí. ¿Qué pasa, te doy miedo?

Scorpius la miró alzando las cejas como si le estuviera contando una broma.

-Qué ridícula eres, Lils. ¡Si no te he besado es porque no quiero excederme contigo y que me des un puñetazo cuando lo haga! Conociendo tu carácter… - Lily lo miró furiosa. – Parece mentira que a estas alturas no sepas que me muero de ganas de hacerlo. Pero para ello tendríamos que acordar ciertos puntos.
-¿Cómo cuáles, a ver?
-Pues el más importante de todos tendría que ver con tu hermano. No sé si lo sabes, pero si te beso posiblemente me corte la cabeza. Y así sí que no podría besarte más.

Lily no pudo evitar sonreír. Scorpius se sintió tan bien al ver la sonrisa de su pelirroja, que fue entonces cuando se dio cuenta de que Rose tenía razón al llamar 'amor' a aquello. Cuando la pelirroja se dio cuenta de que el chico la miraba embelesado, borró la sonrisa de su cara.

-Pues no pienses que vas a besarme. Yo no soy como las chicas esas que te siguen a todas partes.

Scorpius puso los ojos en blanco pero no borró la sonrisa de la cara. No pensaba rendirse tan pronto.

-Tienes razón, eres peor.

Lily le dio un puñetazo en el brazo aunque sabía que no iba a ocasionarle ningún daño. Scorpius rio entre dientes y le aplastó la nariz con su dedo. Entonces le dio un suave beso en la mejilla y salió del aula, dejando a Lily hiperventilando. Scorpius sonreía mientras se dirigía al Gran Comedor. Rose lo esperaba en la puerta para ir a comer.

-Rose, me parece que voy a necesitar tu ayuda urgentemente.