IX.
-¿Podéis explicarme otra vez por qué vamos a hacer esta tontería? – preguntó Lily a Rose y a Mary mientras subían las escaleras de la torre de astronomía vestidas con los trajes de gala que habían llevado al baile de Navidad y emperifolladas a más no poder.
-Ya te lo he dicho. No tuvimos oportunidad de hacernos ninguna foto en el baile, ¡así que ahora vamos a hacernos miles de fotos! Y además bajo las estrellas.
-Ajá. Qué estupidez.
Rose miró a Mary por el rabillo del ojo y esta le guiñó un ojo.
-Pasa, Lily – le dijo Mary abriendo la puerta que daba al exterior. Lily resopló y atravesó la puerta.
-Chicas, hace un frío de cojones.
La puerta se cerró tras Lily y la pelirroja escuchó las risitas de su amiga y su prima tras ella.
-¿Qué estáis haciendo? – preguntó.
-¡Disfruta de la velada! – exclamó Rose.
-¿Qué…?
-Hey, Lils.
Lily giró y vio a un Scorpius vestido con traje y una rosa en la mano. La chica cavilaba sobre si se haría mucho daño al tirarse desde la torre o no.
-Necesito salir de aquí – dijo ella, buscando alguna salida.
-Relájate, Lily, ¿quieres?
-No, no quiero.
Scorpius puso los ojos en blanco y se acercó a ella. No sonreía a diferencia de otras veces, al contrario, parecía nervioso. Le tendió la rosa. Lily lo miró sin saber cómo reaccionar y cogió la flor.
-¡Au!
-¿Qué ocurre? – preguntó el chico, alarmado.
-Me he pinchado con una espina idiota. ¿No se las has cortado?
-Claro que sí, se me habrá olvidado esa.
Lily se apretó el dedo, pero Scorpius agarró su mano con delicadeza y chupó la sangre. Lily lo miró con el semblante inexpresivo.
-¿Me vas a explicar qué hacemos aquí? – le preguntó mientras el chico soltaba su dedo. – Voy a matar a Mary y a Rose.
-Ellas no tienen la culpa. Todo ha sido idea mía. Ya que no me atreví a pedirte que vinieras al baile conmigo y no pude disfrutar de tu compañía, he pensado que podemos celebrar nuestro propio baile.
El chico la miró esperando su opinión. Lily soltó una carcajada y puso los ojos en blanco.
-Dios mío, ¡qué cursilada! – exclamó.
-No estás contenta con nada. Qué difícil eres, Lily.
El chico la agarró de la mano y comenzó a sonar una melodía lenta y tranquila.
-¿Preparada? – le preguntó.
-Esto es una tontería.
-Lily, eres preciosa, pero te juro que como no cedas de una vez, seré yo mismo quien te tire por la torre.
Scorpius dejó caer sus manos sobre la cintura de Lily y por primera vez se sintió en las nubes. Lily, con los colores reluciendo sobre sus mejillas, rodeó el cuello del chico con sus brazos. El rubio la miraba directamente a los ojos, y ella intentaba no encontrarse con su mirada, por el contrario.
-Creo que a estas alturas ya deberías saberlo, pero… estoy loco por ti. – le dijo. Lily tragó saliva nerviosa.
-Y por Alexandra, Rebecca, Claire, Katie, Melissa, Julliet…
-Lily, te estoy diciendo que estoy enamorado de ti como un imbécil.
Lily alzó la mirada y lo miró. Sentía un nudo en el estómago que no la dejaba respirar con tranquilidad.
-Mentiroso – soltó la chica.
-Te quiero Lily.
Lily intentó zafarse de sus brazos negando con la cabeza pero él no la dejó, sino que la atrajo más hacia sí.
-Te quiero Lily. Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero.
-¡Para, Scorpius!
-¿Por qué? ¿Por qué tengo que parar? ¿Qué tiene de malo que te lo diga? ¿Es porque te da miedo darte cuenta de que lo que siento por ti va en serio y de que también sientes tú algo por mí?
-Tú no sientes nada por mí, solo es un encaprichamiento. Y yo tampoco por ti.
-Sabes que eso no es cierto – le dijo él con una sonrisa. Pero Lily no parecía querer cambiar de postura. La sonrisa de Scorpius se borró de pronto. - ¿No, Lils?
-No voy a ser yo la que acabe con la leyenda Scorpius Malfoy – dijo ella, buscando excusas tontas para no tener que confesarle sus sentimientos y que él cambiara de tema. - ¿Qué pensarían tus fans de mí? Posiblemente me matarían.
-Yo te protegería. Ambos tenemos que llegar a salvo al matrimonio, por supuesto.
-Scorpius, ¿cuántas veces te lo tengo que decir? No me voy a casar contigo. Hazte a la idea.
-¿Cómo que no? Estoy seguro de que será así.
Lily puso los ojos en blanco. Era imposible persuadir a Scorpius.
-Creo que debería contarle a Albus lo nuestro – dijo Scorpius mirando hacia el cielo.
-¿Lo nuestro? – preguntó Lily. - ¡Que tú y yo no tenemos nada!
Scorpius miró a Lily con el ceño fruncido y soltó sus manos. Se apoyó contra la pared y se cruzó de brazos.
-Entonces ya puedes largarte – le dijo, desviando la mirada para observar la oscuridad de la noche. Lily lo miró boquiabierta.
-De acuerdo.
Lily se dirigió a la puerta pero Scorpius volvió a cogerla por la cintura impidiéndoselo.
-Ni se te ocurra cruzar esa puerta. – le dijo.
-Suéltame imbécil.
-Oye, Lily, no seguirás hablando con el búlgaro, ¿verdad?
-¿Y a ti qué te importa? – le preguntó Lily, deshaciéndose de sus manos.
-Eres un poco lenta si aún no sabes por qué me importa.
-Hablo con él como con cualquier amigo.
Scorpius le dirigió una mirada recelosa. Lily se encogió de hombros como si aquello no tuviera que ver con ella.
-Tengo una sorpresa para ti – dijo Scorpius.
-¿Otra? No sé si me agradan tus sorpresas – dijo la chica.
-Cierra los ojos, ¿quieres?
-Scorpius, como se te ocurra hacer algo fuera de lugar…
-Te juro que no – le interrumpió él.
Lily suspiró y cerró los ojos. Scorpius sonrió con malicia.
-Ni se te ocurra abrirlos.
-Vamos, no tengo todo el día.
Scorpius se acercó a ella lentamente y le acarició la mejilla con el dorso de la mano. Lily abrió los ojos y lo vio a una distancia muy peligrosa y corta.
-Te dije que no abrieras los ojos, tramposa – susurró él con su típica sonrisa torcida.
El chico rodeó la cintura de Lily con un brazo y la acercó a él hasta que sus narices se chocaron. Scorpius miró una última vez a Lily a los ojos mientras la chica le devolvía la mirada. Lily podía leer anhelo en los ojos del chico, como si de verdad se desviviera por ese beso, ¡cómo si lo estuviera esperando más que ella! El tiempo en el que la estuvo mirando se le hizo demasiado largo, y temió que Scorpius se estuviese replanteando si besarla o no. Era ahora o nunca. Iba a agarrarlo de la corbata y besarlo cuando él se le adelantó. Presionó los labios contra los de ella con ganas, y Lily le dio paso separando los suyos y buscando su lengua desesperadamente. La chica se aferró a su cuello con fuerza mientras Scorpius peleaba con su lengua para dirigir aquel beso tan esperado. A Lily le costaba respirar, pero no le importaba. Scorpius parecía disfrutar del sabor de sus labios, pues insistía e insistía cada vez más mordiéndole el labio inferior, algo que siempre había querido hacer cuando la había visto a ella misma mordiéndoselo. Lily chocó con la gramola cuando Scorpius la arrastró hasta la pared pero no pareció importarle a ninguno de ellos. La música cesó y Lily sintió el frío del ladrillo tras la espalda. Agarró a Scorpius de la corbata para que no soltara sus labios aún. Cuánto más tiempo se besaban, más le gustaba. Puede que Lily se hubiera besado con algún chico, pero ninguno de ellos la había besado con tal fuerza como aquella. Scorpius susurró el nombre de la chica y volvió a besarla. Notó cómo las manos del rubio se dirigían a su trasero y luego a sus muslos para alzarle las piernas. Lily rodeó la cintura del chico instantáneamente con ellas mientras deshacía el nudo de la corbata de Scorpius y la arrojaba al suelo. Entrelazó sus dedos en su cabello despeinado mientras él quitaba las horquillas del cabello de Lily dejándolo suelto. Scorpius recorrió con su boca la barbilla de Lily hasta llegar a su cuello. Lily abrió los ojos por primera vez notando el aliento agitado de Scorpius en el cuello y sus labios hinchados. Le temblaba todo el cuerpo y no era exactamente por el frío. Se relamió los labios y suspiró. Tenía que detener aquello aunque no quisiera.
-Scorpius. – El chico no se despegó de ella. – Scorpius – repitió.
Scorpius echó la cabeza hacia atrás y alzó la cabeza para mirarla. Estaba completamente despeinado y su mirada parecía fuera de control. Lily pudo notar el calor en sus propias mejillas.
-Para, por favor.
-No sé si puedo, Lily.
-Debes hacerlo.
Scorpius tragó saliva y la bajó con cuidado hasta que la soltó cuando la chica puso pies firmes sobre el suelo. Lily se colocó el pelo detrás de las orejas intentando calmarse.
-Ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida – murmuró Scorpius, respirando agitadamente.
-Te…tengo que irme. – Lily se bajó un poco el vestido y se recogió el pelo en una cola.
-Lily… Lo siento. No debería haberlo hecho, pero… no podía aguantar más, de verdad.
-Olvídalo.
-Bueno, no. ¿Qué cojones? La verdad es que no lo siento. No me arrepiento de haberlo hecho.
Lily puso los ojos en blanco. Le miró por última vez y cruzó la puerta de la torre. Bajó las escaleras con torpeza tocándose los labios. No podía creer que finalmente hubiera cedido. ¿Qué iba a hacer ahora que estaba todo perdido? Scorpius sabía que Lily sentía algo por él y eso la dejaba en desventaja claramente. Negó con la cabeza. Ya pensaría en todo eso mañana. Ahora lo único en lo que podía pensar era en su aliento recorriéndole la piel, en el sabor de sus labios y en el roce de su cuerpo. Había algo que ya podía confirmarse a sí misma: estaba completamente enamorada de Scorpius.
