XVI.
Y así fue. El día de la prueba llegó antes de que pudieran darse cuenta. Lily no había podido dormir en toda la noche, como en la víspera del anunciamiento de los participantes del torneo. La chica parpadeó cuando los primeros rayos de sol cruzaron el cristal de la ventana. Estuvo quieta mirando fijamente al techo durante un buen rato que se convirtió en horas. Se levantó y zarandeó a Mary, dándole en el brazo.
-¿Qué…?
-Mary, no he podido dormir en toda la noche. No puedo más.
-¿Qué te pasa ahora? – preguntó la morena poniéndose la almohada sobre la cabeza.
-¿Y si le pasara algo? No sé cómo podría…
-No le pasará nada, Lily. Malfoy sabe arreglárselas, ya lo ha demostrado en las anteriores pruebas. Ahora acuéstate y duerme un poco antes del desayuno.
Pero Lily sabía que no podía dormir y menos ahora que ya se había levantado de la cama. La chica metió los pies en las zapatillas y salió de la sala común sin cambiarse. Todo el mundo seguía durmiendo excepto algunos profesores que habían ido a desayunar al Gran Comedor más temprano, según pudo comprobar cuando se asomó por la puerta, y algunos alumnos de séptimo. Bajó a las mazmorras y anduvo un buen rato preguntándose dónde estaría la sala común de las serpientes. Se abrazó a sí misma a causa del frío. ¿Cómo no se le había ocurrido cambiarse?
Lily se sobresaltó cuando contempló cómo un cuadro de la pared se abría y Scorpius salía del mismo bostezando y estirando los brazos. Se quedó paralizado cuando se percató de que Lily se encontraba frente a él con un pijama extremadamente corto. Se trataba de un camisón blanco que le llegaba por debajo de trasero, sin sobrepasar las rodillas. Los tirantes que lo sujetaban en sus delicados hombros eran finos y la tela era de seda.
-¿Es Navidad y no me he enterado? – preguntó Scorpius, mirando a Lily mientras se humedecía los labios con la lengua.
-¿Qué haces levantado tan temprano?
-Tengo que desayunar antes que los demás a petición del comité del torneo. Nos han reunido a mí y al resto para hablarnos sobre unas cosas antes de que la prueba empiece después de comer. ¿Y tú qué haces aquí?
-No he podido dormir en toda la noche. Si te pasa algo…
-Eh, eh, eh – Scorpius se acercó a ella y la cogió de las manos. – No me va a pasar nada. Bueno, lo único que me puede pasar es que me dé un infarto con ese pijama o vestido que llevas puesto. Estás poniendo en peligro mi estabilidad, Lily.
-Perdóname.
-¿Perdonarte? ¡Qué va! Me haces un favor dándome esta alegría a estas horas de la mañana. No todos los días aparece así la chica que te mola. ¿Puedo comprobarlo? – Scorpius acarició la tela del camisón. – Vaya, sí, muy buena tela.
Lily sonrió tímidamente.
-No te pedía perdón por esto, pedazo de idiota. Lo hacía por todo.
-No tienes que pedirme perdón, Lily. Ha sido tu decisión. Una decisión horrible, si me permites decirlo. Pero no todo se consigue en esta vida, ¿no? No puedo vencer a un dragón y rescatarte de las profundidades de un lago y que tú también me concedas el deseo de estar contigo. No sería la realidad, estaría en el cielo, posiblemente.
Lily lo miró a los ojos intensamente, tanto que Scorpius no supo qué más decir y se quedó completamente callado. Se acercó a él lentamente mordiéndose el labio, como de costumbre y posó la mano en su nuca. Con la otra mano cogió las del chico una a una y las colocó sobre su cintura.
-O puede que ya esté en él…– murmuró Scorpius, hipnotizado por la belleza de su chica.
-Si te pido un favor, ¿lo harás?
-Claro. La duda ofende.
-En realidad son dos. Primero: más te vale ganar o al menos salir ileso de la prueba de esta tarde, porque si no, seré yo misma quien te mate. ¿Entendido?
-Muy lógico todo, y tú como siempre tan dócil y tranquila. ¿Y el segundo?
-Que me beses.
Scorpius la miró estupefacto. Lily seguía mirándolo seria e intensamente, por lo que supuso que no se trataba de una broma.
-¿Me has pedido que te bese o me lo he imaginado yo solito? – le preguntó.
-No me hagas cambiar de opinión.
Scorpius no se lo pensó más de dos veces y mordió sus labios con fiereza. La acercó a él lo máximo posible y pudo comprobar que ese pijama era un regalo de dioses. Sus manos se resbalaban por todo su cuerpo y ella no ponía resistencia a ello. En realidad, Lily clavó sus uñas en la espalda del chico y atacó sus labios con más fuerza incluso que él. Scorpius tuvo que ingeniárselas para respirar a la misma vez que la besaba. Sin verlo, Lily había pegado un brinco y había escalado apoyando los pies en las piernas de Scorpius hasta que consiguió rodear la cintura del chico con las suyas. Scorpius no sabía dónde colocar las manos para que Lily no pensara que se estaba aprovechando, pero no tuvo más remedio que apoyarlas sobre su trasero por debajo del pijama, tocando su ropa interior. Lily abrió los ojos mientras el chico la apoyaba sobre la pared y comenzaba a recorrer la clavícula con sus besos.
-Dentro de cinco minutos comenzará a salir todo el mundo de las salas comunes para ir a desayunar – murmuró Lily casi sin voz.
-Creo que nos podría sobrar tiempo – dijo Scorpius bajándole los tirantes del vestido y contemplando el sujetador negro de la chica y su escote. – Madre mía Lily, me va a dar algo solo de pensar que tengo que parar y aguantarme.
El chico la miró con cara de corderito degollado. Lily puso los ojos en blanco y Scorpius soltó un suspiro demasiado largo. La bajó con cuidado y le subió los tirantes del pijama mientras se aclaraba la garganta.
-A la próxima agradecería que te pusieras a tiro cuando hubiera una cama cerca. Ya sabes, para no tener que parar a la mitad. No sé si podré ser capaz de hacerlo.
-Has sido capaz porque tanto como tú como yo sabemos que este no es sitio para eso.
-Tienes razón. La primera vez tiene que ser especial, al menos eso dicen.
-Pero si tú ya te has acostado con chicas.
-Sí, pero lo hacía sin amor. Esta va a ser la primera vez que lo haga con alguien del que estoy enamorado.
Lily lo miró con ternura. Le acarició la mejilla y le dio un corto y rápido beso en los labios.
-Te quiero, Scorpius.
Scorpius la miró, ahora sí que más paralizado que nunca. Esas dos palabras le sonaron a gloria. La cogió de la cabeza y comenzó a besarla incontroladamente. Lily reía mientras el chico la besaba por toda la cara. Tras unos segundos, dejó caer su frente junto a la de ella y cerró los ojos.
-Te juro que son las dos palabras más preciosas del mundo. – murmuró. – No sabes cuánto tiempo… No sabes lo que he esperado… Por fin.
-Más te vale que merezca la pena – le dijo la chica. – Bueno, creo que es mejor que me vaya. Tienes que estar preparado para la prueba. Además tienes que prometer que vas a volver sano y salvo.
-Te lo prometo, pelirroja. Ya sabes que soy un tío hecho y derecho, duro como la piedra y valiente como yo mismo.
Scorpius sonreía de oreja a oreja. Lily puso los ojos en blanco.
-Tendremos que decírselo a Albus. Y a nuestros padres – dijo Lily.
-Descuida, ya nos ocuparemos de eso. Primero tenemos que recuperar todo el tiempo perdido, Lils. Y además, debemos procrear enseguida. Nunca se sabe lo que puede pasar y debemos dejar poblado este mundo. Aparte tendremos que casarnos y todo eso, claro.
-Sí, sí. Tú ocúpate de salvar tu pellejo y ya hablaremos de eso más tarde.
-Como quieras, pero mientras tanto haré una lista con posibles nombres para nuestros hijos. Debemos tener una gran variedad de opciones.
-Tenemos toda la vida para hacer eso.
-Tienes razón.
Scorpius volvió a besarla intensamente y Lily tuvo que separarlo de ella empujándolo y riendo.
-Te quiero, Lily.
-Yo también. Nos vemos luego, ¿vale?
-De acuerdo. Pero ten muy claro que ahora nunca te dejaré escapar.
Lily sonrió y se alejó por el pasillo demasiado contenta para ocultar su felicidad. En ese momento Albus salió por detrás del cuadro de la pared.
-¿Qué haces aquí parado? ¿Y a dónde va mi hermana? – le preguntó Albus atisbando a su hermana a lo lejos del pasillo.
-Pues…
-¿Cuándo le vas a pedir salir, por cierto? Después de un año entero babeando por ella, yo creo que ya va siendo hora, ¿no?
Scorpius se quedó boquiabierto mientras Albus continuaba caminando.
-Aunque posiblemente James decida matarte cuando se entere…
Scorpius se preguntó si todo lo acontecido aquella mañana era producto de su imaginación o no. Se pellizcó y le dolió, como era de esperar.
-Vaya, si llego a saber que Albus se lo iba a tomar tan bien, le habría tirado los tejos a Lily hace años.
FIN.
