Este es el tercer capítulo. Como siempre, solo Sonia Noir es mi personaje, los demás son de JK Rowling o directamente me los he inventado.

Que lo disfruten.

_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_

3. El murmullo de los celos.

_ ¿Estás bien? _quiero saber.

Harry levanta la mirada y sus ojos verdes me atraviesan como flechas candentes. En su mirada se puede ver la pena y la frustración tatuadas. El corazón me da un pinchazo.

Lo había estado buscando durante bastante rato por todo Hogwarts, incluso lo había buscado por las mazmorras y había ido a casa de Hagrid a preguntar, pero Harry no aparecía por ningún lado. Hasta que se me ocurrió buscarlo en el único sitio donde se sentiría a gusto de veras, el campo de Quidditch.

Y ahí estaba él, sentado en las gradas, con su Saeta de fuego, más solo que la una, mirando al infinito sin ver realmente nada, con la mente más en otro sitio que aquí.

Me siento a su lado y observo el paisaje. Desde donde estamos se puede ver el barco de Dumstrang y la carroza de Beauxbatons. Lo que me hace recordar por qué estamos en esta situación. Hace poco que vinieron y comenzó el Torneo de los Tres Magos en el que también ha salido elegido Harry. A parte de lo que eso significaba ya de por sí, Ron se había enfadado mucho con él, porqué estaba celoso de que haya salido elegido y no se lo haya contado. A pesar de que Harry no ha metido su nombre en el cáliz. Lo ha repetido cientos de veces y, aunque no hubiera sido así, yo le creo. Por qué Harry no se pondría en peligro de muerte sin una buena razón.

_ No, no estoy bien. Nada bien, para ser exactos. Pero me alegro de que estés aquí _sonríe.

Y su sonrisa hace que sienta más ligero el corazón y que quiera salir volando, aunque luego me estampe contra el suelo al recordar el jeto que pone cada vez que Cho está cerca.

Vale, si, es guapa. Es una de esas bellezas asiática de ojos profundo, tez pálida y pelo largo y negro. Y es popular, bastante popular, de hecho. A demás, es de Ravenclaw, es bastante inteligente y más mayor que nosotros. Es… es.. ¡Es una furcia de pelo negro y ojos rasgados! ¿Vale?

No la odio… no exactamente… pero le tengo envidia de que haya podido captar la atención de Harry, algo que yo nunca he conseguido más allá del plano de amistad. Aunque, de momento, me conformo. Pero solo de momento.

_ No ha sido fácil encontrarte ¿sabes? Eres muy esquivo cuando quieres _digo mientras me esfuerzo por mostrarle una sonrisa.

Se que necesita apoyo y sé también que solo yo puedo dárselo. Ron no le quiere ver ni en pintura y Hermione está más interesada en su futuro académico y en el Torneo. A demás, a pesar de que su primer año no fue el mejor, no creo que ella sepa lo que es sentirse solo.

_ Esquivo para todo el mundo menos para la pesada de Skeeter _dice con ironía.

Y yo me rio sin poder evitarlo.

_ A esa mujer la tienen que ingresar en el ala de salud mental de San Mungo.

Esta vez es Harry quien se ríe. Su risa es alegre y contagiosa, natural, es como música para mis oídos.

_ Tú me crees ¿verdad? _quiere saber.

Me giro y me cruzo con sus ojos que buscan en mi rostro un atisbo de esperanza.

_ Claro que te creo, y Ron también te cree. Solo tiene que recordarlo.

Harry me sonríe, pero es una sonrisa triste y queda que me deja en la boca un sabor amargo.

_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_

Estoy agotada. Mi cerebro va a explotar de un momento a otro. Si, bueno, vale, me encantan los dragones, adoro a los dragones pero hasta para mi esto ya es demasiado. Estoy en la biblioteca con Harry y Hermione intentando encontrar algo de valor para la primera prueba del torneo. Lamentablemente, no hemos encontrado nada.

_ ¿Y si dejas que te coma y le lanzas un bombarda desde dentro? _quiero saber, con la cabeza apoyada encima de la mesa.

Hermione me dedica una de esas miradas que significan que he metido la pata hasta las orejas en algún momento de la frase. Pero Harry me dedica una sonrisa y eso me basta para soportar la bronca que aquí mi amiga está a punto de echarme.

_ Los dragones escupen fuego.

Solo ha dicho eso y solo hace falta que diga eso para que me dé de cabezazos contra la mesa.

_ Oh no, ha vuelo otra vez, será mejor que nos vayamos de aquí _dice Hermione mirando hacia la puerta.

Y es que acaba de entrar Viktor Krum. Seguro que dentro de poco estarán aquí las cotorras de turno que no paran de seguirlo.

_ Si, será mejor que nos vayamos o me veré tentada a echarles el hechizo bombarda a ellas _comento mientras recogemos las cosas.

_ Ese hechizo no surge efecto sobre las personas _comenta Hermione mientras salimos.

_ Ya lo sé pero ¿Te imaginas a esas cotorras saltando por los aires? _quiero saber dirigiéndome a Harry.

Y él se echa a reír muy a gusto, seguro que se lo ha imaginado. Hermione me mira con reprobación.

_ Era broma, Granger, relájate un poco.

_ ¿Cómo quieres que me relaje si Harry va a tener que enfrentare a un dragón y no tenemos ni idea de cómo?

_ Pero eso será otro día, hoy podemos reírnos _comento con una sonrisa.

Pero Hermione sigue con la misma cara de pocos amigos. Hace un recuento de lo que lleva encima y se vuelve hacia el pasillo.

_ Vaya, me he dejado la pluma en la biblioteca, esperadme aquí, en seguida vuelvo.

Y echa a andar por el pasillo mientras nosotros la seguimos con la mirada.

_ ¿Te molesta que haga bromas? _quiero saber mientras me vuelvo hacia Harry.

Harry, por toda respuesta, me abraza. Y es un abrazo fuerte y reconfortable que hace que me tiemblen las piernas y que mi pelo este muy rizado. Lo que daría porqué este momento durara la eternidad. Cierro los ojos, disfrutando el momento y la cercanía. Cuando los vuelvo a abrir veo a Malfoy, se ha quedado quieto en medio del pasillo, como si estuviera petrificado, y nos mira de una forma extraña. Ha fruncido los labios, se ha quedado pálido y sus pupilas se han contraído tanto que parece que no tenga. Así da un poco de miedo.

Harry se aparta de mí con suavidad y me dedica una sonrisa.

_ Gracias por hacer bromas, hacen que me sienta mejor.

Noto como el rubor sube a mis mejillas. Soy capaz de hacer bromas continuamente si me da más abrazos como ese.

Hermione vuelve y seguimos andando por el pasillo hacia Gryffindor. De pronto siento unas ganas tremebundas de mear, no voy a poder aguantar hasta llegar así que le digo que sigan ellos y yo me dirijo con bastante premura hacia el baño más cercano.

¡Joder! Para ser un castillo grandecito podrían haber puesto más baños, al final me voy a mear encima. Entro como un elefante en una cacharrería, espantando a algunas chicas de Beauxbatons, y me meto corriendo en uno libre.

Mientras meo escucho como las finolis de las francesas salen de allí hablando en su idioma, seguramente poniéndome de vuelta y media. Cuando acabo de mear salgo y me acerco a las pilas. Me remango, abro el grifo de agua y me lavo las manos.

Cuando me doy la vuelta… soy yo la que se queda petrificada al ver a Malfoy allí plantado. Mirándome con la misma mirada que antes. ¿Qué hace aquí? ¡Que esto es el cuarto de baño de las chicas! ¿Me ha seguido o que pasa aquí?

_ ¿Qué haces aquí, Malfoy? _mi voz no suena todo lo dura que hubiera querido.

Me cojo a la pila que hay detrás de mí sin darme apenas cuenta. Mi corazón está empezando a bombear muy rápido dentro de mi pecho. Esa mirada me está poniendo muy nerviosa. Malfoy aprieta los dientes y los puños, todo su cuerpo se tensa y aparece un tic en su mandíbula.

_ ¿Tienes algo con Potter? _exige saber, escupiendo las palabras.

_ ¿Cómo dices? _la pregunta me suena tan estúpida cuando sale de mi boca como te lo ha parecido a ti, pero es que me ha dejado demasiado impactada.

Se acerca más a mí de forma dominante y segura. Lo tengo casi encima, esta tan cerca de mí que puedo aspirar su perfume.

_ ¿Tienes algo con Potter? _quiere volver a saber, esta vez casi en un susurro que suena amenazador.

Y ese susurro me cabrea y hace que me hierba la sangre en las venas. Me suelto de la pila y lo encaro, aunque me saca una cabeza.

_ Eso no es asunto tuyo, Malfoy _digo mientras lo miro a los ojos.

Sus pupilas se contraen todavía más. Esta temblando. No entiendo por qué esta tan furioso y por qué lo está pagando conmigo de esta manera.

Él apoya las manos en la pila que tengo detrás y se queda a escasos centímetros de mí.

_ No quiero que te acerques a él _susurra, muy cerca de mi boca.

Noto como baja la cabeza hacia mis labios ¡Este chico se ha vuelto loco de verdad! Lo empujo, quitándomelo de encima con soltura y vuelvo a encararlo. Hago un esfuerzo supremo por no pegarle un puñetazo en toda su faz.

_ ¿Quién te has creído que eres? ¡Lárgate de aquí! _le exijo.

Pero él no se mueve, de hecho, no mueve ni un solo pelo. Se queda allí, estático, mirándome con fijeza. De pronto, sus pupilas se dilatan y levanta la cabeza sin perderme de vista. ¿Y ese cambio?

Se acerca a mí de una veloz zancada, me coge de un brazo con fuerza y me arrastra hacia los baños. Abre uno de una patada y me metre dentro. Se mete detrás de mí, cierra la puerta y me empotra contra ella, ajeno a mis quejas, impidiendo que escape.

Lo miro, con los ojos como platos por que no puedo creerme lo que está haciendo, como tampoco sé que es lo que pretende, exactamente. Me coge el rostro con las manos y se acerca tanto a mí que nuestras narices se rozan.

_ No quiero que te acerques a él _vuelve a susurrar.

Pero, esta vez, cuando voy a protestar, apaga mi voz con su labios, con su lengua que vuelve a enredarse con la mía de una forma tan sublime que hace que la cabeza me dé vueltas como una peonza. Estoy poniendo resistencia ¡claro que sí! Pero yo no tengo tanta fuerza como él ni mucho menos.

Pega su cuerpo al mío del todo, haciendo que lo note por entero, que note su cuerpo, su calor, hasta casi su respiración entrecortada. Es un beso pasional, caliente, que hace que empiece a sentir mucho calor y las piernas me tiemblen. Sus manos me acarician el pelo y yo lo abrazo ¡Si, Joder, lo abrazo! Lo pego más a mí, si es que eso es mínimamente posible, y me cojo a su túnica con mucha fuerza, impidiendo que se aleje.

Sus manos vuelan ahora por mi cuerpo. Una se cuela por debajo de mi falda, acariciando mi muslo y la otra ha encontrado mi pecho izquierdo y se entretiene cogiéndolo y rozándolo. Yo he cogido su trasero y he metido la mano por dentro de su camisa y, ahora, acaricio la piel que recubre su bien formado torso.

El calor que desprende su piel me quema las yemas de los dedos, que dejo arrastrar, luego, clavo un poco las uñas. Malfoy gime e intensifica más el beso si es que eso es posible. Pone una mano detrás de mí nuca para evitar que me aleje, aunque eso no es para nada necesario.

Le muerdo los labios con suavidad y succiono un poco, luego gimo a escasos milímetros de su boca, dejando escapar mi aliento, y él vuelve a devorarme la boca con extrema urgencia, con asfixiante necesidad, la mano que sostenía mi nuca ahora protege mi cabeza de la madera de la puerta y la otra ha traspasado la impúdica línea de mi sostén y acaricia mi pecho y mi pezón con suavidad, deleitándose con su calor.

Yo paseo mis mano por la piel de su espalda a mi antojo, acariciando con las yemas y arañando con las uñas. Saco una, estiro los dedos y los meto por entre su platino cabello, regocijándome con su suavidad y acariciando su cuero cabelludo con las yemas.

Malfoy se despega de mis labios y ataca la piel expuesta de mi cuello, lamiéndolo, besándolo… y me hace un chupetón. Es una mezcla entre dolor y placer que hace que contenga un gemido y lo coja con suavidad de la cabeza. Cuando acaba pasa la lengua, toda ella, por el chupetón y luego lo besa, en una caricia caliente… sublime… luego me mira con fijeza a los ojos.

_ Me vuelves loco _susurra con decadencia_ y verte con San Potter me enfurece.

Yo le dedicó una sonrisa socarrona.

_ Cualquiera diría que etas celoso, Malfoy _comentó con sarcasmo.

Él me coge de la espalda y me apega a su cuerpo.

_ ¿Qué pasaría si así fuera? _quiere saber.

Pero no me da tiempo a responder, me vuelve a besar de esa manera en la que solo él besa y a mí se me olvida hasta mi nombre.

Mi pelo está completamente rizado.

Estoy jodida.