En este capítulo ya están en el quinto libro. Harry Potter y la Orden del Fénix. Aquí es donde empieza a liarse todo y empieza a ser más intenso y más doloroso al mismo tiempo.
Que lo disfruten.
_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O _O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_
5. Su mejor amiga.
No estamos pasando el mejor momento de nuestras vidas, precisamente, y de eso cualquiera puede dar fe. El verano ha sido extraño. Hemos pasado gran parte en la Mansión Black, con los padres de Ron y el resto de la Orden del Fénix. Yo, por mi parte, me siento extraña. Tengo un sentimiento dentro de mí que no sabría muy bien cómo explicar.
He extrañado a Draco, aunque odie profundamente tener que admitirlo, y Harry últimamente esta de un humor de perros. Aunque no es raro teniendo en cuenta que la Suma Inquisidora, Dolores Umbridge, nos está haciendo la vida imposible, pero a él especialmente. Yo intento apoyarlo en todo y creo en él, creo en él con fe ciega. Porque nunca ha tenido motivos para mentirme. Ni a mí ni a nadie.
Pero, de pronto, no quiero estar cerca de él.
Después de la muerte de Cedric Diggory, Cho lo está pasando mal y, en consecuencia, Harry también. Más teniendo en cuenta que fue él quien lo vio morir. Así que, cada vez que nos quedamos solas o que me busca, es para hablar de que Cho lo está pasando mal y de que los alumnos no le creen y están cometiendo un grave error.
¿Y yo? Bueno, tuve una larga charla con la Suma Inquisidora, que estaba particularmente interesada en mis raíces Banshees y quiso saber donde estaba mi abuela y si era capaz de echar maldiciones como ellas. También me comento que no le agrada el tipo de música que suelo cantar y que está totalmente prohibida en Hogwarts.
Hasta eso son capaces de quitarme, hasta mi amada música. Ya no tengo nada en lo que evadirme y me niego a acribillar a Hermione con mis problemas y mis comidas de cabeza, ya tiene ella suficiente con tener que aguantar al malhumorado Harry.
Estoy sentada en la orilla del lago, tirando piedrecitas a su superficie. Tengo ganas de llorar.
Bueno, realmente tengo ganas de cantar, me muero por cantar. Pero estoy tan triste, tan deprimida, que creo que lo único que sería capaz de cantar son canciones de pena y por eso si que no paso.
Una solitaria lágrima recorre mi mejilla. Lo sé porque la noto, caliente, bajar por mi cara. Escucho unos pasos que se acercan y me la seco con mucha rapidez.
_ Estabas aquí _dice Harry cuando llega a mi altura.
Mierda, me ha vuelto a encontrar. Yo me vuelvo hacia él y asiento con la cara. Soy incapaz de decir nada, porque mi garganta está colapsada. Sigo teniendo muchas ganas de llorar.
_ Tu pelo lleva liso mucho tiempo _observa, después de sentarse a mi lado.
Yo me vuelvo hacia él y lo observó con mi mirada triste de perro hambriento. Siempre tengo esa cara cuando siento pena o cuando no me encuentro bien, no lo puedo evitar, es tan natural en mí como el respirar.
_ Te han quitado tu adorada música. Lo siento mucho _dice y suena sincero, como siempre.
Niego con la cabeza. Sigo sin poder decir nada. Las lágrimas vuelven a mis ojos al recordarlo.
_ He visto a Cho.
No, mierda, ya está ahí otra vez el dichoso tema. Las lágrimas se me secan de golpe y la tristeza es sustituida por un cabreo monumental.
_ ¿Y como esta? _pregunto.
No lo quiero saber. Sé que está mal, muy mal. Ha perdido a su novio, nunca más lo volverá a ver. Lo sé.
Sé que está destrozada y el hecho de que Harry me lo repita día sí y día también no ayuda.
_ La he visto más entera.
_ Me alegro.
No es del todo cierto. Me alegraría mucho más si la dichosa conversación no volviera a aparecer en mi vida jamás de los jamases.
O si Cho se buscara otro novio. Cosas que no van a pasar en un futuro inmediato, lo que hace que me cabree todavía más.
_ Eres una buena amiga _comenta él.
No sabría yo que decirle. Por toda respuesta le dedico una sonrisa que hasta a mi me ha parecido forzada.
Siento que estoy siendo cruel. Estoy pagando una cosa con él que no debería, porque no es culpa suya. La culpa es mía por no haberle contado nunca lo que siento. Quizá me hubiera ahorrado sufrimiento.
_ Tú has estado siempre conmigo y has aguantado muchas cosas y pasado mucho también.
_ Son cosas de amigos.
Aunque no me lo crea del todo.
_ No, eso no es así.
Me giro hacia él. Ese comentario me ha impactado bastante.
Harry está muy cerca de mí y me clava esos ojazos verdes que me vuelven loca con mucha intensidad. Brillan, y tienen las pupilas dilatadas. Sus labios están rosados, húmedos y entreabiertos. Su respiración es profunda y constante, fuerte.
Trago saliva, me estoy poniendo nerviosa por momentos y no tengo ni pajolera idea de por qué.
En esos momentos me doy cuenta de que el dorso de su mano derecha sangra. Le cojo la mano con rapidez solo para ver tatuada la frase "No diré mentiras", sangrando.
_ Esa mujer es un demonio ¡Cual rayo le parta! Deseo que se rompan todos los platitos con gatitos que tiene colgados de las paredes. Deseo que se quede calva, deseo que le salga en la mano "Soy tan agradable como una serpiente de cascabel" _digo mientras saco un poco de venda de mi mochila.
Suerte que he estado practicando vendajes hoy, sin que la Suma Inquisidora me viera, por supuesto.
_ ¡Eh! Te veo muy preparada _me dice mientras le vendo la mano herida.
_ Quiero ser Sanadora y la única manera de practicar es sin que me vean.
Cuando acabo la acaricio con delicadeza. Me sabe muy mal que le haya hecho esto.
Resoplo de rabia.
Harry me coge de la cara y hace que levanta la mirada y le mire a los ojos.
_ No te enfades _susurra.
¡Dios! Esta muy cerca… ¡Esta muy cerca! Casi puedo tocar su nariz con la mía.
Harry coge mi cabeza con las dos manos con mucha suavidad y me mira fijamente. No sé que va ha hacer, no tengo ni idea…
De pronto me besa, es suave y dulce y… extraño. Pide permiso con la lengua y yo abro los labios. Nuestras lenguas se enroscan con delicadeza, me acaricia el rostro con la yema de los dedos.
Abro los ojos, no sé muy bien porqué pero los abro. Y veo algo que me deja congelada.
Malfoy.
Malfoy está frente a mí. Está viendo como me beso con Harry, como acaricia mi cara y yo su cabello.
Está rígido, aprieta los puños con fuerza y sus ojos están fijos en nosotros. Inmóviles.
Da un paso hacia delante, pero parece pensárselo dos veces y da la vuelta sobre sí mismo y desaparece por donde ha venido.
Harry y yo nos separamos con suavidad. Ninguno de los dos dice nada, nos levantamos y nos dirigimos hacia el colegio en completo silencio.
Un silencio que me aprisiona y me mata.
_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O _O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_
_ ¿Qué te ha besado? ¡¿Por qué te ha besado?! _quiere saber Ginny.
Estamos sentadas en la sala común de Gryffindor y yo acabo de contarle a ella y a Hermione lo que ha pasado.
Hermione, por su parte, le dedica una mirada significativa a la pelirroja. Ginny vuelve la cabeza y no dice nada. Sabemos perfectamente lo que está pensando, no hace falta ni que lo diga en voz alta. Para nosotras es como un condenado libro abierto.
_ Parece que le gustas _comenta Hermione con suavidad.
_ ¡¿Me tomas el pelo?! _medio chillo.
Todos se vuelven a mirarme.
_ ¡¿Otra prohibición?! ¿Qué será lo próximo? ¿Prohibido ir al baño o qué? _digo, intentando disimular.
La gente se lo traga por que vuelven las cabezas y siguen a lo suyo.
_ No te tomo el pelo _contesta mi amiga.
_ Si le gustara ¿No crees que lo hubiera hecho antes en lugar de darme la tabarra con Cho?
Mi amiga se queda en silencio, pensativa, intentando darme una contestación.
_ Quizá se haya dado cuenta de que quien le gusta de verdad eres tu _comenta.
Yo le dedico una mirada rápida de arriba abajo.
_ ¿Quién eres tú y que has hecho con mi amiga?
A la hora de la verdad mi amiga Hermione no es tan cándida, te dice la verdad te guste o no como suene. Creo que el amor a hecho mella en ella y ahora ya no es la misma.
En esos momentos entran por la puerta Harry y Ron. Las chicas nos callamos de pronto y los miramos en silencio.
_ ¿Ocurre algo? Os habéis callado muy de golpe _observa Ron.
_ No, no ha ocurrido nada ¿Qué tal vosotros? _quiere saber Hermione intentando cambiar de tema.
_ ¿Tienes un momento? Me gustaría hablar contigo _me dice Harry.
Asiento con la cabeza y lo sigo hacia fuera de la casa.
_ Siento lo que ha pasado hace un momento. No sé que me ha pasado por la cabeza. Eres mi mejor amiga y quiero que siga siendo así siempre _dice, mientras clava sus ojos verdes en los míos.
Me quedo en silencio porque sus palabras, aunque no tenían mala intención, han dolido más que si me hubiera pegado un puñetazo.
Quiere que seamos siempre amigos… pero yo no quiero ser su amiga, yo quiero ser más, mucho más.
_ Todo esto de la Suma Inquisidora y lo que le ha pasado a Cho me está superando, lo siento de verdad. ¿Me perdonas?
¿Y si le digo que no? Que no puedo perdonarle por besarme, por enamorarme como lo ha hecho y ahora decirme que solo quiere ser mi amigo. Siempre.
¡No puedo! ¡No puedo y no quiero! Quiero que seas mío ¡MIO! No de Cho, ni de nadie.
Agacho la cabeza, todavía en silencio, y apartó la mirada hacia algún punto en el suelo de piedra del pasillo.
No quiero perdonarlo, pero sé que no se lo merece. Sé que no tiene la culpa, que he sido yo quien me he enamorado de él y que todavía no he aprendido que soy solo una amiga para él y que quiere a Cho.
_ Ha sido raro _comentó.
Lo peor de todo es que es verdad. Fue muy raro, y no solo por que fuera él quien me besara. No lo sentí como sentí los besos que me dio Draco.
_ Si, un poco sí. Lo siento mucho _dice mientras me abraza.
Yo me dejo abrazar pero siento un extraño vacío en mi pecho, ahí donde antes estaba mi corazón. Ahora no hay más que un agujero negro y profundo.
_ Eres muy importante para mí y quiero que lo sigas siendo siempre _dice mientras se separa un poco de mí y me sonríe.
Le devuelvo una sonrisa triste. No me apetece sonreír.
Lo único que me apetece es cantar.
