Diclaimer: Naruto no me pertenece, sino, no fuera pobre y blah Masashi Kishi-Sama blah… Este fic está inspirado o adaptado en: No abrir hasta el año 3000 de Mireya Tabuas, excelentísimo libro se los recomiendo, es muy gracioso e imaginativo. Por favor si ya lo han leído le agradecería un review con lo que piensan de la historia y si queda muy parecida a la del libro, porque la verdad es que solo quiero utilizar algunos párrafos y los títulos de los capítulos. En fin ¡continuemos!
¡Ojo! nadie tiene permiso para publicar este escrito ni en esta, ni en otra página.
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Capítulo III
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La translucida flor de un sueño, yo seré tu espejo 2/2
Inojin me miro, una fina ceja frunció su seño.
-Que mal aspecto Sarada-chan ¿Estás bien?
Yo bufe con fuerza (Para los que no saben: Esto lo hago cuando estoy frustradisima y quiero llorar a moco tendido de la rabia que cargo).
–Nada Yamanaka, es que hoy no se me antoja lidiar con idiotas.- Ronroneé, pero no como una dulce gatita ¡No! Ronroneé como una gran tigra hambrienta, encerrada en una jaula de barrotes con ganas tremendas de comerse a alguien.
Inojin por su parte permaneció en silencio, mostro una sonrisita forzada, de esas tan iguales a las de su padre y siguió con sus labores. Inojin no daba muestra alguna de enojo por mis comentarios, a decir verdad no daba muestra de enojo por nada, ni cuando le pegaban con el balón de futbol en la cabeza, ni cuando estábamos en la plaza y uno de los secuaces de Chōchō le metieron una rana en su bolso.
Yo no entendía el porqué de su carácter pero tampoco lo juzgaba ya que los dos hemos sido más de una vez victima de la misma persona y nunca hemos sido capaces de decir un ¡ALTO, HASTA AQUÍ! y jalarla por los pelos escarlatas eso que tiene.
Lo que él desconocía totalmente es que mi huraño humor mañanero no era el usual, había algo que me irritaba y ese algo (mejor dicho ese alguien) era el niño rubio del lado derecho de mí puesto. Pero claro yo no se lo contaría a Inojin, es un poco ridículo odiar a alguien solo por un simple accidente.
Pero ¡Yo! Ya no podría disfrutar mis videojuegos, ni mis queridas revistas ninjas y todo era culpa de ese maleducado. Entre mi pelea mental contra el niño rubio, la profesora Hanabi Hyuuga (Que considero que el nombre le queda muy bonito para su mal carácter) inicio un dictado de una leyenda mitológica muy conocida en Konoha.
-Según la mitología japonesa, el zorro es un ser inteligente. Un viejo autor describió la creatura…
-¡Eh! ¿Viejo se escribe con b Labial o con v Labidental? Es que tengo problemas con las b - Me pregunto sus ojos mar profundo, penetrándome como aquella vez que me tropezó.
Yo no pude estar más indignada. –Ese no es el único problema que tienes.- Sus rostro se torno pensativo (Me di cuenta que los idiotas no captan el sarcasmo) -Y es con v de cállate que esto me interesa.- Además de maleducado e idiota tenia pésima ortografía ¿Qué era eso de v labidental? Es que acaso sus padres no le enseñan.
Él frunció el seño (Por fin ofendido) y siguió con sus labores.
La niña de adelante me miro con el filo del ojo. Ojos que eran tan iguales (pero a la vez tan distintos) a los del rubio, hizo un gesto de desagrado y murmuro unas palabras incomprensibles (al parecer en otro idioma) para luego girase y seguir con el dictado.
La clase se me hizo pesada, entre las preguntas estúpidas de niño a mi lado y las malas caras de la niña de adelante. Ya quería irme a casa, sentía que el estomago me daba vueltas y hasta ganas de vomitar, ya no quería responder a más preguntas, pero sobretodo no quería que esa pelinegra de ojos azules me mirara con tal desprecio yo no le había hecho nada a ella y no entendía su actitud hacia mí (Muy en el fondo buscaba las aceptación de las demás persona, aunque casi todo el mundo desconozca ese aspecto de mí).
Salí al receso desayune en una banca alejada y me dirigí a los baños, quería estar sola, me enjuague la cara y me limpie los lentes.
-¡Ah!- Casi muero del susto, mi corazón latió a mil por hora y hasta quise llorar (Bueno no para tanto, pero si me asuste muchísimo).
Como un fantasma estaba esa extraña niña en la entrada de los cubículos, observándome con eso ónix sin brillo enmarcados con grandes ojeras.
-Hola- Dije sin ánimos y ocultando el susto que casi me causa un infarto. Ella sonrió extrañamente e ignoro por completo mi saludo.
-¿Peleaste con Inojin-kun?- Su pregunta logro descolocarme, a que venía todo esto.
-No, él está jugando futbol – Mi respuesta fue monótona y automática. -¿Por qué?-Me aventure a preguntar.
Su rostro pálido se torno carmín y un brillo extraño se situó en sus ojos –Algún día te contare un secreto, pero con la condición de que…- Su cabellera corta jugueteó con el viento y el desvaído negro de su cabello pareció cobrar un misterioso brillo. –Seas mi amiga.
-Yo… Yo…- Dude, no cabía en mi sorpresa y un sabor agridulce se situó en mi garganta ¿Porque aquella niña quería que yo fuese su amiga? Si no hice nada para merecer ese privilegio ¿Por qué no Chōchō? Si ella es mas graciosa y popular ¿Por qué yo? –Si tu quieres- No entendía nada, la Aburame tenía un secreto y quería contármelo a mí, a pesar de que siempre fui cortante con ella, no quería contárselo a Chōchō que es más simpática, sonriente popular y mandona, quería contármelo a mí. Y claro que no le diría a nadie su secreto, lo conservaría hasta que fuese viejita, hasta que me muera y me lleve Itachi a su mansión en el cielo.
Y ustedes se preguntaran ¿porque yo creo que Itachi tiene una mansión en el cielo? porque a pesar de que mis padres me niegan hablar del tema, yo presiento que mi tío fue una grandísima persona, con sus defectos y todo pero fue muy bueno sobretodo con papá, aunque él no lo acepte. Algún día investigare bien a fondo y revisare hasta la última de las gavetas de mi papá para confirmar mi teoría, pronto ya verán.
El preciso instante en el que iba a preguntarle a mi nueva "amiga" cual era el dichoso secreto que tanto a mí me intrigaba y que tanto ella escondía. El timbre suena, dejándome nuevamente con la duda.
-Bueno, luego te cuento Sarada-chan- Y desapareció del baño tan rápido como llego.
No tuve más remedio que salir también del baño y dirigirme a la clase que estaba a punto de comenzar.
Otra vez la profesora Hanabi, con su asentó ingles medio intrínseco.
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-Hola, Toboe- Como siempre mi eterno compañero me espera en la entrada del patio, ladrando emocionadísimo como si me fuera ido todo un mes –Ya, ya que no he tardado nada- En respuesta ladra con mucho más entusiasmos. Toboe para mi es como un hermano y no sabría que hacer si algún día de estos se muere, él está un poco enfermo y a decir verdad está ya viejito (Aunque yo no lo quiera aceptar), cuando pienso en esas cosa me pongo muy triste y me provoca meterme en su casita de perro a abrazarlo y llorar como una boba.
¿Me pregunto si mi padre algún día habrá sentido ganas de abrazar a su hermano y llorar como un bobo? ¿Por qué le tendrá tanta rabia? ¿Por qué nunca cuentan que le sucedió? Otra vez mil preguntas se amontonan en mi mente y me hacen doler la cabeza. Tengo que saber que sucedió.
-¿Mamá, estas en casa?- Pregunto al vacio pero solo para asegurarme.
Hoy será el día en el que por fin todo se aclare para mí, corro hacia las habitaciones, lanzo el bolso en el sofá, sigo corriendo, tropiezo con el trapeador, me levanto, no me importa, llego a la habitación, giro la perilla, enciendo la luz, abro la gaveta de papá y rebusco entre la caja roja que tiene bien escondida entre la ropa interior, abro la tapa…
El olor a almizcle se desprende por toda la habitación, en la caja solo hay fotos y una carta amarillenta ya por el tiempo. En las fotos estaba un niño pequeño de unos 10 años, su cabello oscuro se asimilaba al azabache y su tez pálida resaltaba entre lo oscuro de sus ojos: era papá, a su lado y con los mismos rasgos pero un poco más maduros se hallaba otro: era Itachi, sonrisas adornaban sus caras mientras se columpiaban.
En la carta con letra mi fina y temblorosa rezaba un pequeño texto:
Todo lo hice por ti hermano, espero algún día comprendas que todo fue por amor.
Itachi.
Y llore con toda la nostalgia con la cual esas palabras fueron escritas, con toda la entrega y con todo el amor; llore sin saber la historia detrás de eso. Llore porque sé que estas palabras no lograron hacer que mi padre se conmoviera ni un poco.
Por eso desde ese día me propuse ser el espejo de Itachi…
N/A: Buenas! Como les vaa… Si, si lo se tengo olvidada la historia, pero solo les dire algo: la uni no deja tiempo PARA NADA! Espero me comprenda y quede alguien por aquí Porque me sentí un poco estancada con este cap y bueno eso atribuyo (además del poco tiempo) de que no montara rápido la conti.. Bueno si mas que acotar espero sus reviews y esta vez espero no tardar tanto un beso y chau chau!
Gracias por leer!
