Para este capítulo he usado una canción reciente de Pink, aunque sé que en aquella época todavía no había salido, pero da igual.
Try-Pink (Traducida)
¡Atención! Escena de sexo anal.
En este capítulo Sonia se da cuenta de muchas cosas y de algo muy importante.
Espero que lo disfruten leyendo tanto como yo escribiéndolo.
O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_ O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_
6. ¿Si esto es amor?
Llevo aquí sentada un buen rato, cantando, aprovechando que nadie me oye, aprovechando que nadie me mira, y las palabras salen de mi boca casi sin poder evitarlo. Casi sin poder pararlas.
_ (Canción) ¿Alguna vez te has preguntado qué estará haciendo? ¿Cómo es que todo se convirtió en una mentira? A veces, pienso que es mejor, nunca preguntar por qué.
Me siento mal, me siento muy MUY mal.
_ (Canción) Donde hay deseo habrá una llama, donde hay una llama alguien está destinado a salir quemado. Pero el que este arda no significa que vayas a morir. Tienes que levantarte e intentar, intentar, intentar...
Sí, hay que intentarlo, hay que levantarse de nuevo. Aunque me encuentro fatal, tengo que sacar la fuerza de donde sea e intentarlo una vez más. Tengo que ser fuerte. Mi abuela me enseñó a serlo.
_ Estabas aquí.
Me giró con brusquedad y veo a Malfoy ahí plantado una vez más.
Estamos en el mismo sitio donde me vio besarme con Harry. Él de pie, un poco más allá y yo sentada en la orilla del lago. Justamente en el mismo sitio.
_ Aunque estas sola en esta ocasión _el timbre de su voz es burlón y tiene los ojos fijos en mi.
_ Si _digo de forma queda.
Vuelvo mi mirada hacia el lago.
_ ¿Dónde te has dejado a tu novio? _quiere saber, acercándose un poco a mí.
Se escucha un trueno y creo que ha sido en mi interior.
_ No es mi novio _digo de forma brusca.
_ Vaya ¿Te ha dado calabazas?
Le dedicó una mirada de desagrado desde mi posición, sentada en el suelo.
_ Eso no es asunto tuyo.
Se vuelve a oír un trueno, pero esta vez más cerca.
Un rayo cruza el firmamento y lo veo reflejado en los ojos grises de Draco. Sus pupilas están muy contraídas, algo que le da un aspecto un poco siniestro.
Lleva las manos metidas en los bolsillos de los pantalones y no lleva la túnica.
_ Te dije que no quería que te acercaras a él _me dice de forma desagradable.
_ Yo me acercó a quien me da la gana _le digo mientras me levanto del suelo y lo encaro.
Me saca una cabeza, pero me da exactamente lo mismo en estos mismos momentos. No consiento que nadie me diga lo que tengo que hacer, y mucho menos él. Porque nadie tiene motivos para hacerlo, se perfectamente que tengo que hacer en cada momento.
Bueno, en casi todos. Porque ahora mismo no sé si pegarle un puñetazo en la cara o una patada en los huevos.
El rostro se le crispa y se vuelve a escuchar un trueno, casi encima de nosotros. El viento me está revolucionando el pelo, que vuela liso y libre a mí alrededor.
_ Llevas el pelo liso mucho tiempo _dice, haciendo la misma observación que mi amigo días antes.
_ No está siendo una temporada muy feliz que digamos _observo.
_ Eso tiene solución _dice y luego me coge de la nuca y me acerca a él con violencia.
Me besa con fuerza.
Lo apartó de mí de un empujón.
_ ¡¿Estás loco?!
_ Siempre me haces la misma pregunta y siempre te daré la misma contestación. Sí, estoy loco… por ti _dice de forma decadente antes de volver a asaltar mis labios.
Me he quedado tan petrificada que soy incapaz de moverme, incapaz de reaccionar cuando él mete la lengua en mi boca con rapidez y me devora con pasión.
Gimo en su boca, es algo que no puedo evitar, es algo que sale completamente solo de mis labios, sin poder retenerlo y eso hace que se anime más y me abrace a su cuerpo.
_ Aparta de mí _le digo cuando consigo zafarme de sus labios.
Estoy haciendo fuerza con los brazos para alejarlo, pero él me tiene retenida entre sus brazos.
_ ¿No te gusta? _quiere saber mientras besa mi cuello.
_ ¡No! _chillo y consigo apartarme de él.
Ahora llueve con fuerza encima de nosotros, empapándonos por completo y escondiendo mis lágrimas.
Aunque no sé porqué lloro.
_ Mientes _dice de forma peligrosa.
_ No miento _murmuro.
_ Gimes cuando te beso y me abrazas y acaricias. Eso dice que te gusta _observa, intentando acercarse a mí.
_ ¡¿Cuánto hace de eso?! _exijo saber.
Malfoy clava los pies en la tierra.
_ Sé que he dejado que pasara demasiado tiempo. Lo cierto es que he intentado olvidarte. Y no es la primera vez _comenta mientras dirige su mirada a la superficie del lago.
_ ¿De qué estás hablando? _pregunto con suavidad.
Ahora clava los ojos en mí.
_ Estoy enamorado de ti.
¡Venga hombre! ¿Por quién me toma, por una idiota? ¿Se piensa que soy tan tonta como para creérmelo?
Digo lo que pienso en voz alta y me dedica una mirada extraña.
_ Me enamoré de ti la primera vez que te vi, sentada en el taburete con aquel gran gorro encima de tu cabeza. Pensé que no podía haber nada más hermoso que tú en el mundo. Y no me equivocaba _sonrió.
¿Está hablando en serio? No puede ser… no-puede-ser.
_ Cuanto te di clase me di cuenta de cómo eras en realidad. Fue algo maravilloso para mí.
Me he quedado muda, porque lo que está pasando en estos momentos suena muy irreal.
_ He intentado olvidarte muchas veces y de muchas maneras. Pero no he podido. Y ya me trae sin cuidado de que casa seas, de si eres sangre pura o no y de lo que piensen los demás. Quiero estar contigo y pienso luchar por esto. Pienso luchar por ti.
Se vuelve a acercar a mí con rapidez y vuelve a besarme en los labios. No puedo reaccionar, no puedo decir ni hacer nada, lo único que puedo hacer es llorar, como si fuera tonta pérdida.
Pero dentro de mi ser he notado un alivio inmenso y mi corazón late en mi pecho, feliz.
Señor, me he enamorado de Draco Malfoy. Noto que mi pelo se riza mientras él profundiza el beso. Luego se aparta con suavidad y me mira a los ojos.
_ Esto me gusta más _dice mientras pasa los dedos por mi pelo.
Pero mi mente se niega a aceptarlo y me apartó de él.
_ Creo que te has equivocado. Yo no siento lo mismo por ti, es más, me das asco.
Que ¿por qué miento? Porque está en mi naturaleza defenderme. Así que eso hago, me defiendo mintiendo y ahogando estos sentimientos que se arremolinan en mi interior y que por nada del mundo pienso admitir.
Algo en el rostro de Draco cambia, se crispa un poco y sus ojos vuelven a cambiar. Sus pupilas vuelven a contraerse casi al máximo y me dedica una sonrisa que da un poco de miedo. Doy un paso atrás por instinto.
De pronto me coge de la muñeca con fuerza y me arrastra con él. Ajeno a mis quejas y a mis intentos de soltarme me arrastra hasta el colegio cuya figura negra se recorta contra el cielo encapotado de nubes de tormenta.
_ ¿Qué haces? ¡Suéltame ahora mismo! _exijo.
Pero mis exigencias son pasadas olímpicamente por alto. Me lleva hacia un lado del muro, lejos de la puerta principal. No sé muy bien que pretende hacer.
Se mete por lo que yo creo que es un muro pero, en realidad, no hay ningún muro, detrás hay un largo pasillo y al fondo unas escaleras. He dado un respingo porque pensaba que se comía el muro, pero no era más que un muro falso, como una especie de holograma.
Me pregunto cómo descubrió este pasadizo.
Recorremos el pasillo y subimos la escalera, dejando un reguero de gotas de agua y pisadas por el suelo de piedra. Llegamos a las mazmorras.
_ ¡Te has vuelto loco perdido! ¡Suéltame! ¿A dónde me llevas? _exijo saber mientras intento zafarme, pero no hay manera humana.
Sigue arrastrándome por el pasillo de las mazmorras y tuerce a la izquierda. Luego a la izquierda otra vez y se dirige directamente a un cuadro que está vacío.
¿Va a pasar lo mismo que con el muro?
Ah, pues sí.
Draco cruza sin miramiento alguno y hace que cruce yo. Hay un pasillo corto y al final una puerta. Cruzamos el pasillo en dos zancadas y entramos en la habitación.
Es redonda, está iluminada por velas y tiene unos altos ventanales que dan a las entrañas mismas del lago, lo que le da a todo un aspecto verde moco desagradable. Es un poco extraño ver pasar a los peces tranquilamente al otro lado.
Hay una cama grande con dosel, un par de mesitas, una cómoda grande y un espejo.
_ ¿Qué es este sitio? _quiero saber, asombrada.
_ No lo tengo demasiado claro. Lo único que sé es que nadie sabe que existe. Yo lo descubrí por casualidad, a veces vengo aquí a pensar.
_ Me parece muy bien ¡Ahora déjame ir!
Draco sonríe con malicia. Aprieta un poco más su mano en mi muñeca y me lanza hacia la cama, haciendo que lance un pequeño grito y me tumbe encima. Acto seguido se tumba encima de mí, cortándome la salida. Me coge las muñecas con sus grandes manos.
_ ¿Qué estás haciendo?
Tengo su cuerpo completamente encima del mío y su boca muy cerca de la mía. Su pelo mojado cae, desordenado, a ambos lados de su cara. En ese instante un estúpido pensamiento pasa, fugaz, por mi mente.
Es muy, MUY guapo.
Y con el pelo mojado y revolucionado es más guapo todavía si es que es posible. Mi respiración se agita y entorno los ojos.
Malfoy sonríe de satisfacción.
Antes de que pueda decir nada al respecto, acorta la distancia que nos separa y besa mis labios con pasión, con mucha lengua. Mientras, su mano desanuda mi corbata y la deja a un lado. Luego va desabrochando mi camisa poco a poco, con decadencia, mientras devora mi boca como si fuera manjar de dioses.
¿Y sabéis que es lo peor de todo?
Que estoy correspondiendo al beso. Estoy gimiendo en su boca de puro gusto, porque sus besos son lo más maravilloso que hay en este mundo y, aunque duela admitirlo, no tienen ni punto de comparación con los de Harry.
Los besos de Draco hacen que la sangre en mis venas y hasta mi propia alma arda con el fuego de esta pasión que me consume y me pone la piel de gallina.
Me quita la camisa y no opongo resistencia. Pero, cuando separa sus labios de los míos y posa una de sus manos en mi pecho la cordura vuelve a mí ser. Lo empujo para que se aparte de mí pero está demasiado cerca y es demasiado grande para que lo consiga.
Draco entorna los ojos.
_ ¡Aparta! ¿Qué demonios crees que haces? _digo mientras hago fuerza para apartarlo de mí.
_ Te hago el amor _contesta, simple y llanamente, como si fuera lo más normal del mundo.
No puedo abrir más los ojos porque se me caerán de las órbitas al final.
_ ¡Yo no quiero que me hagas el amor!
Mi cuerpo esta temblando. Esta es mi primera vez pero, extrañamente, no tengo miedo. Estoy excitada, y mi pelo, que ya no se puede rizar más, da fe de ello.
_ ¿Es tu primera vez? _quiere saber, adivinando mis pensamientos.
No contesto, no hace falta. Sus palabras me han dejado petrificada. Mi sueño había sido que fuera Harry quien me hiciera suya por primera vez. Pero mi corazón no está para nada de acuerdo conmigo en estos momentos y late, frenético, dentro de mi pecho, exultante de alegría.
_ No tengas miedo, lo hare muy suave, no te hare daño _dice mientras baja la cabeza hasta mi cuello y comienza a lamer y a besar mi piel con majestuosidad.
Pero mi mente se niega e intento separarlo de mí con todas mis fuerzas. Draco se deja caer encima de mí con suavidad, apresándome contra la cama. Coge mis muñecas y las pone por encima de mi cabeza. Con mi propia corbata me ata las manos entre ellas y luego al cabezal de la cama, impidiendo de esa manera que oponga más resistencia.
Estoy atrapada, sistemáticamente atrapada, y no puedo hacer nada por liberarme.
Por desgracia, no me refiero solo al hecho de que acaban de atarme al cabezal de una cama con mi propia corbata. No.
Me refiero a que me está mirando con esos ojos grises, fríos, que ahora me abrasan la piel, y me quedo prendida de ellos, como se queda prendida una polilla de la luz de una lámpara. Hasta que la toca, presa de la atracción, y se quema.
Malfoy acorta la distancia y besa mis labios de nuevo, suave, mientras acaricia mis brazos y después mis pechos.
Creo que ya me he quemado y ya no hay vuelta atrás para esto ¿Verdad?
Le quita los tirantes a mi sostén y, después, libera mis pechos con suavidad, sin dejar de besar mis labios. Los acaricia con algo de fuerza, pellizcando los pezones y haciendo que gima en su boca.
Baja las caderas y acaricia mi sexo con el suyo. Esta duro, como una piedra. Esa sensación me excita, más de lo que puede excitarme ninguna otra cosa en el mundo entero.
Draco sube la intensidad de sus besos y de sus caricias. Sus manos bajan hasta mi falda, la desabrochan y la arrastran hasta mis pies, junto con mis braguitas.
Me quita los zapatos y los calcetines mientras lo observo entre temerosa y sorprendida.
Draco clava en mí sus ojos grises mientras se quita la camisa, los zapatos, calcetines y, después, baja de un tirón pantalones y calzoncillos, mostrándome en toda su gloriosa grandaria su miembro excitado y erecto.
Yo no quiero, no puedo permitirlo.
_ ¡No! _chillo mientras pongo el cuerpo de lado y encojo las piernas para que no acceda a mi sexo, que esta mojado por la visión.
Draco se arrodilla en la cama y sube por mi cuerpo besando a su paso. Mis muslos, mi trasero, mis caderas, mi espalda. De pronto siento un dedo indagador en mi culo que baja hasta la entrada de mi sexo y se sumerge en mi humedad, haciendo que reprima un grito.
_ Amor, estas muy mojada _susurra en mi oído de forma dulce.
No puedo decir nada, es demasiado placentero lo que me está haciendo. Tengo que reunir todas mis fuerzas para no gemir de puro gusto mientras ese dedo entra y sale de mi humedad de forma rítmica.
Me relajo, no puedo evitarlo y Draco aprovecha la ocasión para tumbarme boca arriba de nuevo en la cama. Me abre las piernas y mete la cabeza entre ellas, lamiendo mi sexo con extremada urgencia. Haciendo que gima con fuerza y me coja a mis ataduras con fuerza.
Enarco la espalda. Esa lengua… esa lengua que baila rítmicamente encima de mi clítoris… es lo más placentero que he sentido jamás en mi vida.
Draco mete dos dedos en mi humedad esta vez, al mismo tiempo que me masturba con sus labios y su lengua. No aguanto mucho más… el orgasmo me sorprende arrastrando su nombre de forma sucia y lasciva. Él sube por mi cuerpo besando y lamiendo a su paso hasta que alcanza mis labios y me besa con pasión.
Tantea mi entrada con su sexo y mete solo la puntita, un poquito, luego un poquito más y, cuando está seguro de que puede entrar sin problemas, se hunde en mi interior por completo, de una certera embestida, haciendo que enarque la espalda y gima con fuerza.
Y empieza con el dulce vaivén, despacio, luego cada vez más deprisa, de forma frenética y profunda hasta que vuelvo a tocar el cielo con las manos.
_ Cambiemos de posición _dice mientras me dedica una sonrisa.
Me da la vuelta sobre mi misma haciendo que me apoye en mis brazos. A cuatro patas.
Antes de que pueda decir nada al respecto vuelve a penetrarme y comienza con un decadente vaivén que hace que pierda un poco el sentido y que solo sea capaz de gemir. He cerrado los ojos, tengo la boca abierta y la saliva cae, caliente, por la comisura de mis labios y recorre mi cuello hasta llegar a mis pechos.
Mi fluido cae entre mis piernas como ríos de lava mientras ese miembro cálido y duro se adueña de mi interior a sabiendas de que no habrá dueño alguno más que él para mi intimidad. Me ha hecho suya, para siempre.
Me lame la espalda y acaricia mis pechos mientras gime de forma ronca y suave. Es muy excitante sentirlo así. Cualquiera diría que está perdiendo el sentido. Mete un dedo en mi boca y yo lo succiono como si fuera el más hermoso de los manjares. Lo retira.
Estoy a punto de…
_ Dracoooo_ digo de forma involuntariamente dulce y cadente mientras exploto en mi orgasmo.
Él saca su miembro de mi interior y mete sus dedos, pringándolos con mi humedad. Acaricia con ellos mi ano con suavidad. No entiendo muy bien que está haciendo. Lo lame con decadencia, adentrando un poco su lengua, luego mete uno de sus dedos.
_ Ah… ¿Qué haces? _quiero saber de forma suave.
Se siente raro. No duele ni nada por el estilo pero es extraño. Comienza a moverlo de dentro a fuera con suavidad, haciendo círculos. Luego mete otro dedo.
Me está gustando, es muy excitante.
_ Quiero hacerte mía por entero _murmura con su sensual y masculina voz en mi oído.
Penetra mi vagina de nuevo y luego, muy lentamente, penetra mi ano con suavidad, procurando no hacerme daño. Al principio no se mueve, necesito acoplarme a su intromisión pero lo siento arder en mi interior.
_ Muévete…. Por favor… _suplico.
Y mis suplicas son obedecidas.
_ Si, amor _dice mientras sale poco a poco y vuelve a entrar de nuevo.
Así una vez y otra, y otra hasta que llega al orgasmo y explota en mi interior.
Ha sido algo maravilloso.
Me desata con suavidad y nos tumbamos en la cama mientras devoro su boca con necesidad. Me ha dado algo maravilloso, no puedo créemelo. ¿Esto es amor? Es increíble.
Se aparta un poco de mí y me sonríe.
_ ¿Dónde has aprendido a hacer eso? _pregunto.
_ ¿De verdad quieres saberlo?
_ No, creo que vivo mejor en la ignorancia.
Draco se ríe y es una risa fresca y agradable que ha salido de su ser de forma muy natural y me hace feliz.
Volvemos a besarnos. No quiero que este momento pase nunca pero pasa y ya es hora de volver.
Draco me acompaña hasta el muro falso, nos besamos con suavidad. Ninguno ha dicho nada de momento. Él coge mi rostro con suavidad y me mira a los ojos.
_ Ha sido maravilloso _susurra cerca de mis labios.
Le miro sin saber muy bien que contestar. Le beso son suavidad de nuevo y salgo por donde he entrado. Me vuelvo pero ya no lo puedo ver.
Me doy media vuelta sobre mi misma y sigo mi camino hasta Gryffindor.
Sigue lloviendo, pero ya no me importa.
